miércoles, 4 de mayo de 2011

¡Revelan Verdad sobre la muerte de Obama, perdón, de Osama!


A continuación, el Dto. de Paranoia de “Yo contra el Mundo” ofrece las últimas Teorías Conspiratorias sobre el reciente deceso por razones de fuerza mayor del Sr. O. B. Laden.



Teoría 1: Osama Bin Laden no ha sido asesinado. Cansado de la fama, fingió su propia muerte con la connivencia del Gobierno Norteamericano y se encontraría actualmente hospedado en la Clínica Dermosestética de la Casa Blanca, siendo sometido a un cambio de rostro (lo harían parecido a Arturo Puig) para luego ser enviado a la isla esa donde viven Elvis Presley, James Dean, Jim Morrison, Adolfo Yabrán y Elisa Carrió y viven de joda en joda.



Teoría 2: Osama Bin Laden ya estaba muerto antes, incluso antes de los sucesos del 11-S (e incluso antes, de cuando todavía se llamaba “9-11”) y habría sido asesinado por los verdaderos autores del atentado: la CIA, el Partido Republicano, George W. Bush, el FBI, la DEA, la RAE (para combatir los anglicismos) y la SRA (para fogonear un conflicto con medio oriente y ofrecerle almundo la nafta a base de milanesa de soja). El cuerpo de Laden (en realidad, un vendedor de peines callejero) se reanimaría por medio de motorcitos, relojitos y ganchos para ser usado en los videos esos que se ven en Internet.



Teoría 3: Osama Bin Laden sí habría sido asesinado, pero por error. La idea original era asesinar a uno de sus dobles (y al verdadero ponerle la cara de Puig y mandarlo a la isla esa), pero a último momento se les mezclaron y el grupo comando que tenía encargado el trabajito no sabía qué hacer; los sometieron a un test para descubrir al verdadero, pero claro, los tipos les copntestaban en árabe. Así que por las dudas los mataron a los dos.



Teoría 4: Osama Bin Laden jamás existió, sino que habría sido una creación de los estudios Dreamworks (por encargo de los halcones del Gobierno Norteamericano), mezcla de animación por computadora y marioneta hecha de papel maché y pintada con acrílico, con el objeto de tener un chivo expiatorio del atentado del 11-S (que habría sido un error huumano de los pilotos de American Airlines, repetido justo justo dos veces, y sí, cosas más raras han ocurrido) y un nuevo “cuco” con el que mantener al pueblo norteamericano en perpetuo estado de terror y paranoia. La prueba irrefutable de esta teoría es que nadie ha visto a Bin Laden en persona, sino en videos puestos en Youtube o enviados a cadenas de televisión, pero yo no lo vi. ¿Vos lo viste? Y bueno. Más claro echale agua. Pero el proyecto de Dreamworks de lanzar un largometraje para toda la familia utilizando el modelo en 3D de Bin Laden como protagonista (incluso ya se habrían encargado los muñequitos para la Cajita Feliz) habría terminado el contrato del Gobierno con la productora y llevado a la decisión de la Casa Blanca de armar la fantochada ésta.



Teoría 5: Bin Laden no habría muerto, sino un tal “Ben” Laden, como dicen los boludos de La Nación. “Ben”, no “Bin”. Es otro tipo. La puesta al alcance de todo el mundo de esta clave tendría como resultado volverla invisible, como en el cuento “La Carta Robada”. Pero claramente es otro tipo. Se llama distinto, no sé qué más querés, para mí está clarísimo, como el caso de Kadafi, Ghadaffi y Kakhghhgadffafidafffi y el resto de los veinte tipos con nombres diferentes de los que se habla tano. “Ben”, “Ben” Laden.



Teoría 6: Quien habría muerto no es Osama sino Obama, debido a un error humano de los mercenarios contratados. O sea, tenían que matar a Osama y mataron a Obama. Por el parecido del nombre. Le puede pasar a cualquiera. Ya estuvo a punto de ocurrir otra desgracia cuando ahorcaron a Saddam Hussein, habida cuenta el segundo nombre de Osama. Perdón, de Obama. ¿Ves? Hasta a mí me pasa. La verdad es que hay que ser medio cabeza para ser Presidente Norteamericano y no darte cuenta de que te llamás tan parecido. Sólo falta que de segundo apellido tenga Chávez, o Kim Jong III, cualquier otro se habría cambiado el nombre, no sé, estos yanquis se hacen los estrategas pero no piensan en esas cosas tan elementales. El aparato de propaganda y el triunfalismo yanqui harían el resto, intentando convencer al mundo de que murió Obama. Perdón, Osama.



Teoría 6 “b”: Para subsanar el error, los halcones del Pentágono y el Coingreso Norteamericano habrían convocado a Osama para gobernar los USA, por una cuestión de simetría cósmica. El terrorista saudita ya estaría instalado en la Clínica Dermoestética de la Casa Blanca siendo transformado en Osama, perdón, Obama.



Teoría 7: Jamás habrían existido ni Obama ni Osama, sino una criatura mixta, llamada “Obsama”, responsable de mantener el estado de conflicto permanente entre USA y Medio Oriente, ora disfrazándose de árabe, ora de negro simpático. La muerte de su “Parte Osama” habría obedecido al efecto de una droga desarrollada por la FDA, pagada por los halcones norteamicanos que habrían invertido durante cuarenta años en el desarrollo de Kadafi, Fhadaffi, Ghadafi, Gadaffi, Kadaffy, Kakghhaghgafaffifaffy y el resto de los otros veinte tipos para ser el “cuco” actual, y de ese modo cobrar las regalías por cada mención del supuesto dictador libio que aparezca en los medios. La “Parte Obama”, sin su mitad medio oriental, se consumirá como una pasa de uva, desapareciendo poco después de las próximas elecciones norteamericanas.


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