martes, 31 de mayo de 2011

Bello Destino


Ubicación Espacial: Sánchez de Bustamente y Paraguay.



Tipología: Bar / Heladería / Empanadería de emergencia.



A ver a ver a ver: Pequeño reducto que combina heladería, sambuchería y comedero de cosas rápidas. Se encuentra frente al Hospital de Niños, en una zona de concentración de pequeñas clínicas privadas, por lo que se respira un ambiente bastante angustiante de gente con enfermos. La decoración es ecléctica (ver “La Perlita”), destacándose las paredes pintadas de un horroroso “verde hospital” que impregna la epidemis de concurrentes y trabajadores gastronómicos. Domina el recinto un mostrador de grandes dimensiones completamente espejado, lo que consigue que el comensal, sentado, pueda verse de cuerpo entero, peculiaridad que puede servir para la práctica de los buenos modales o para sentirse sumamente incómodo (en la foto contemplamos al Bareph retratándose a sí mismo en un intenso rapto de egolatría).





Sin embargo todo esto es compensado por la excelente disposición del señor que atiende y por…



De cuánto estamos hablando: …el notable “Chanchipán”, sándwich único en su tipo. Se trata de unas lonjas de la parte del jamón del chancho, pero asado, acompañado de lechuga y una salsita agria. $12 en mayo del 2011, una paponia.





En cuanto a bebida, puede acompañarse por una “Estrella Galicia”, porrón a $8, otra paponia si contamos con que es “importada”, tal como aclara el regente. Chanchipán y Estrella Galicia, alejan la angustia hospitalaria y sientan bien por apenas $20, un Bello Destino y un re-ga-lo, mi querido amigo.





La carta de precios no me deja mentir.





La perlita: Este hermoso jarrón engrampado en medio del mostrador.





Perlita 2: La totalidad de las mesas (todas las cuatro) están decoradas con este florerito en forma de probeta, una suerte de ironía decorativa que hace probable referencia al ambiente médico-cientifico de la zona.




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lunes, 30 de mayo de 2011

Dato 3.357: La Escala Torino


caparros.gifLa escala que evalúa el riesgo de impacto de un objeto contra el planeta Tierra se divide en “Blanco” (Riesgo Nulo), “Verde” (Normal), “Amarillo” (Merecedores de Atención por parte de los Astrónomos), “Naranja” (Acontecimientos Preocupantes) y “Rojo” (Colisión Segura, que incluye colisión con daño climático irreversible y fin de la civilización tal como la conocemos), y se llama “Escala Torino”. ¡Mirá vos! (Fuente: Alejandro Barreca, que lo sacó de la NASA. Probabilidades de exactitud: 45 %%, porque ya sabemos lo que valen los ñoquis estos de la NASA, yo hasta que no fabriquen el Escudo Terrestre de Adamantium Transparente –para poder ver el cielo- no me quedo tranquilo. Uhhhh, la de chistes con el Chevy y el Torino que se vienen)


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¡Me importa un Pepino la CoMeTra!


“Conflicto del pickle”, “Batalla de la cucurbitácea”, “Conflagración de la ‘greek salad’”, “Enfrentamiento del cohombro”, “Tsunami de la leche de pepinos”, “Genocidio del pepinillo en vinagre”…



No hay caso, tooooooooooda la noche -¡casi una hora 45’!- la CoMeTra (Comisión para el Mejoramiento del Trabajo Ajeno) reunida para buscarle un nombre menos ridículo a la “Guerra del Pepino” y no hay caso, desde la “Gripe del Cerdo” que no se veía una falta de marketing semejante. Un nuevo fracaso de la comisión. Para compensar nos quedamos un rato viendo cómo hacer para que la cosa esta de los Indignados en España nos parezca más seria, pero decidimos que hasta que no la corten con esa pelotudez de las caretas de “V de Vendetta” (parece que hay poco Trostsky y mucho Wachowsky) y otros detalles -por ejemplo, que se llamen “indignados” y que sean gallegos- mucho no se puede hacer. Bueno, también puede ser que la Comisión se esté tirando a chanta.



Miren, mi vieja amiga Valeria Guglietti hace sombras chinescas.


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viernes, 27 de mayo de 2011

Dato 3.352: El “Che” Guevara


caparros.gifEl revolucionario argentino Ernesto “Che” Guevara era pariente del Dictador paraguayo Alfredo “Chipá” Stroessner. ¡Mirá vos! (Fuente: Unservidor, que lo sacó del blog del historiador Balmaceda. Probabilidades de exactitud: 200 %%, porque si bien él lo sacó de internet, yo lo saqué de mi casilla de e-mail adonde me lo mandó Unservidor, así que el “efecto internet” es como que se licúa. Aparte era este dato o el dato de que todos los Ford Galaxy fueron remises que me dijo un remisero el otro día y como acá son todos nenes bien universitarios seguro que éste les gudtaba más)


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jueves, 26 de mayo de 2011

¡No diga “No” cuando quiere decir “No”!


La Negación puede alcanzar niveles de Arte, especialmente cuando no queremos que se note que –por miedo al mote de negativistas- la estamos practicando. Expertos en esta disciplina suelen ser jefes y patrones de todo tipo, deseosos de preservar los buenos términos con sus empleados (aunque también pueden practicarla empleados díscolos y muchachitas histéricas).



Sin embargo según su personalidad terminan apelando, por decantación, a fórmulas repetidas, con lo que el Negado de turno ya aprende a traducir su artimaña a un liso y llano “no”, con lo que el intento de escapatoria se vuelve inútil. Veamos a continuación unos pocos ejemplos, recolectados entre patrones pretéritos y colegas actuales:



“Y, VEAMOSLÓ” (Maniobra negociante-procastinadora): Ejecutado con un movimiento de cabeza, como si el Negador estuviera realmente considerando nuestra propuesta, cosa que no es así de ninguna manera, querido.

El Mensaje Aparente: “Ahora, si me preguntás ahora, ya, ya, ya, no te voy a decir que no, aunque tampoco que sí, lo que deberíamos hacer es arreglar una cita a futuro, un futuro incierto y ambiguo, en donde nos sentaríamos a seguir discutiendo la propuesta (a pesar de que llevamos quince minutos discutiéndola –no sé a santo de qué, teniendo en cuenta que soy el jefe y podría si quisiera pulverizar tu idea con mi puño de hierro hasta convertirla en migajas) y, ¿quién sabe?, tal vez des con un argumento brillante que derribe todo mi sistema de preconceptos, conocimientos e ideas, cosa que aceptaré a riesgo de humillarme y perder el respeto de mis subalternos; pero todo puede ocurrir, ¿verdad? Por lo que propongo fijemos esa cita de aquí a, digamos, un millón de años, y mientras tanto tómate tu tiempo para traer otra propuesta que satisfaga mis necesidades y caprichos o sencillamente –es sólo una sugerencia- acepta mi propuesta original –que no posee fisura de ninguna clase- lo que nos ahorraría un montón de disgustos, tiempo y decisiones desagradables sobre tu futuro laboral”.

Traducción: “No”.

Cosa para decir que no vas a decir: “Bueno, veamosló, ¿qué te parece ahora?”



“NO ME CIERRA, ME HACE RUIDO, YO LE DARÍA UNA VUELTITA” (Maniobra mágico-esotérica): Ejecutado con el ceño fruncido y una expresión reflexiva y filosófica.

El Mensaje Aparente: “¡Tu idea es brillante, perfecta y revolucionaria! Me encanta y te felicito por haberla traído. Hay sólo un detalle, un detalle de la idea, en la forma de la idea aunque también el contenido de la misma, pero se trata de un detalle minúsculo que, revisado y corregido, llevaría tu idea desde el nivel de la perfección al de la super-perfección, y sería una pena perder esta oportunidad. ¿Que de cuál detalle se trata? ¡Ah! ¡He aquí el problema! No sé exactamente exactamente exactamente cuál es ese detalle, se trata de una percepción vaga e intuitiva. No todo en nuestro oficio es una ciencia exacta, números, cifras, pesos y medidas, ¿verdad? Y además, ¿qué clase de Líder y Guía sería yo si te diera todo servido en bandeja? ¡Recuerda que mi misión es formarte y enseñarte los secretos del metiér, como un Maestro o un Padre, y parte de esta formación es dejarte volar solo, aunque de vez en cuando te des un pequeño mamporro desde 8000 metros de altura! ¡Por lo que vuela, hijo mío, vuela e intenta encontrar ese endemoniado detalle –maldito detalle que no permite que tu idea sea super-perfecta- solo, aunque si durante tu vuelo se te ocurre otra propuesta completamente nueva y creada desde cero (y más cercana a lo que ya sabes me gusta a mí) no me enfadaré de ninguna manera!”

Traducción: “No”.

Cosa para decir que no vas a decir: “A vos te hace ruido el orto”.



“NO NECESARIAMENTE” (Maniobra suavizante-eufemística): Ejecutado con una seguridad y autoridad inconmovibles, como prólogo a una larga explicación –sobre esa falta de Necesidad- que luego, en la práctica, no aparece nunca.

El Mensaje Aparente: “Lo que has dicho es atinado y apropiado y es perfectamente atendible, pero por supuesto, en este mundo nada es blanco y negro y hay infinidad de grises y matices en todas y cada una de las actividades y percepciones humanas y esto que traes a colación no es una excepción. Por lo que antes de opinar en forma tan tajante y segura sobre cualquier cosa que se te ocurra, ten en cuenta que cada acción tiene su reacción, cada indicación su contraindicación y cada estrella su contra, excepto en algunos casos puntuales; por ejemplo, en lo que estoy diciendo yo, que si mal no recuerdo soy tu Amo y Señor y pongo el pan y la sal en tu mesa y la boca de tus niños.”

Traducción: “No, necesariamente”.

Cosa para decir que no vas a decir: “Hablando de necesidad, hace mucho que no te atienden, ¿no?”



“SÍ” (Maniobra Mentiroso-hipócrita): Ejecutado con una sonrisa tibia y mirando para otro lado, con la tranquilidad y falta de énfasis de las cosas que se dan por sentadas.

El Mensaje Aparente: “Sí, oh, sí, pero síiiii, positivo, totalmente de acuerdo, claro, por supuesto, seguro, exacto, O.K., no hay problema, quedate tranquilo, es así, cuenta con ello, sí, sí, sí, dalo por hecho, ya va, siempre listo, si te digo que es Carnaval apretá el pomo, sí, sí, sí, vos fumá, vaya tranquilo y duerma sin frazada, sí, yes, oui, ja, sim, manzana, de una, má vale, capaz que no, obbbbbbbvio, ¿alguna vez te fallé?, cuando quieras, vos también sos bienvenido, la vida es una fiesta, la puta que es lindo estar vivo, pero olvidate, ya está, es un trato, sí, sip, sipi, choque esos cinco, hay coincidencia, Alcoyana, Alcoyana, finiquitado. Claro que después siempre hay imponderables, actos de Dios, viste, o capaz pasa algo o recibo órdenes desde lo Alto o cambio de opinión o me olvido o me echan o pasa algo o también puede ser que te esté mintiendo descaradamente o sencillamente que te diga “sí” sin tener mucha idea de lo que me estás pidiendo –tené en cuenta que ni siquiera me acuerdo bien de tu nombre de pila-, pero vos tranqui, cuenta con ello, sí, sí, sí, dalo por hecho, ya va, siempre listo, si te digo que es Carnaval apretá el pomo.”

Traducción: “No, un No Categórico y Rotundo, completamente vacío de Vida y Contenido, un Agujero Negro que absorbe todo el calor y la luz de este Universo. No. Negativo, Nein, Niet. No.”

Cosa para decir que no vas a decir: “Ah, buéh, listo, dejá, somos pocos y nos conocemos mucho, otra vez que me garques de arriba de un puente no tengo ganas, le pido a otro, gracias por nada.”



Hay otras variantes, como “Dejame estudiarlo”, “Me falta una firma” y “Puede ser, puede ser, puede ser”, pero los desarrollaremos en un fururo artículo, así que veamosló.


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miércoles, 25 de mayo de 2011

¡Revelan cosa!


Bueno, después de varias semanas con esto de Facebook y la mar en coche he llegado a la siguiente conclusión: ¡Cuánta gente que hay!



No, porque yo sé, que a primera vista, así sin profundizar mucho esto parece una perogrullada, como que dicho así nomás puede sonar a pavada, a una reflexión inconducente, pero es una realidad. Hay un montón. Y cada uno con su cara, sus cosas, etc. Eso es lo tremendo. Porque una cosa es decir “Y, gente hay un montón” en el concepto de gente tipo escenografía de carne, esa gente que cuando uno va por la calle está ahí con el único objetivo de girar alrededor de uno -que es, por cierto, el centro del universo.



Pero otra es ver “gente” una por una, y encima cada una tiene su fotito con cara, y pelo y uñas, y a cada uno le gusta algo, tiene nombre y apellido, trabaja de algo, vive en determinado lugar, tiene tales y cuales amigos (¡que también hay un montón!) y todo así. Ehhhhh, pará.



Es mucho. Es demasiado. Demasiada gente, demasiada información. Ahí te das cuenta de por qué el mundo anda como anda. Por favor, que el Gobierno empiece a limitar la cantidad de gente, no sé, que hagan como con los autos, que un día haya la gente cuyo DNI termine en número par y otro día la impar. Pero terminemos con esta locura.



Escuchame, ponele que en el Facebook tenés, no sé, doscientos cincuenta amigos que ya es un montón. Imaginátelos todos en tu departamentito. Es un exceso, ¿no? ¡Y así todo sigue habiendo más gente! No para, no para, no para. Con su foto, su cara, etc. ¡Es mucho! Y parece que no se termina nunca. Y hay más, y más, y más.



Bueno, nada, era eso. Hay mucha gente.



Miren, algunas personas me piden que escriba algo sobre la campaña “Vos sos bienvenido” de Macri, pero sabés qué pasa, no creo que se pueda superar lo que hizo Igor.


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martes, 24 de mayo de 2011

¡Oficios amados y odiados: Cumbre y Contracumbre!


LA CUMBRE: El Quinielero es, probablemente y según nuestras encuestas imaginarias el oficio que mayor Amor despierta en sus semejantes, seguido muy de cerca por el Barman y la Masajista. Es por cierto imposible enojarse con el quinielero. Para empezar, nadie nos obliga a contratar sus servicios, y su sola ubicación funcional de intermediario entre nosotros y cuantiosas fortunas lo transforma en una suerte de Papá Noel potencial, de Ratón Pérez humanoide, una especie de Lepricano cargando su olla de oro, un ser mágico, mítico, rodeado por un aura de fantasía y fortuna (colabora con ésta el “plus” mítico-religioso que condimenta toda actividad que tenga que ver con el azar, llevándonos a un Estado de Conciencia más allá de nuestra realidad cotidianoa). ¿Habéis entrado a una Agencia de Quiniela? ¿No habéis sentido que os transportáis a una dimensión donde no existen las facturas de la luz, ni tratamientos médicos, ni horarios ni inconvenientes domésticos? Todo es allí magia y actividad onírica, cálculos irracionales intentando encontrarle una lógica poética a nuestros pálpitos y secretas ilusiones de un Mañana Mejor. La Agencia de Quniela es a adultos y jubilados lo que el parque de diversiones a los niños (incluso algunos cuentan con atracciones de feria, como ruletas electrónicas u homúnculos mecánicos representando adivinas zíngaras, todos en función no de quitarnos dinero sino de ayudarnos a elegir un número). ¡Y con qué bonhomía y total desinterés nos desea suerte el Quinielero, a quien -con total sinceridad- le da lo mismo que gane quien gane, convirtiéndolo en el árbitro más imparcial que pueda hallarse! Es más probable encontrar algún ave negra inmersa en el alma de nuestros seres más queridos, deseando secretamente nuestra derrota, que en este Proveedor de Felicidad. Algunos ornan su Tienda de la Suerte con carteles y leyendas, versitos y refranes con los que festejan los números premiados adquiridos en su establecimiento -“Para festejar, a esta planta (el 59) la regamos con un buen Malbec”; “Este gato (el 05) trajo alegría y suerte, no como los otros, que te traen alegría pero la plata… ¡Te la saaacaaaan!”- con un esmero tal que pareciera que han sido ellos los ganadores. ¿Existe acaso otro oficio que –por cifras exiguas, 5, 10, 20 pesos- manifieste tanta alegría por la fortuna ajena?



LA CONTRACUMBRE: En el otro extremo está, como no podía ser de otro modo y a riesgo de caer en el cliché, el Telemarketer, superando por varias cabezas a otros odiados trabajadores como dentistas, porteros, policías de tránsito, colectiveros, abogados, asesinos a sueldo y empleados de Departamentos de Mora. El Telemarketer no sólo es odiado por sus amplias capacidades para el rompepelotismo y la inoportunidad, sino que es odiado con pasión y con consenso social; no es que sólo es odiado, la Sociedad tolera y hasta elogia y aplaude las manifestaciones de odio hacia el gremio. Es uno de los pocos oficios en que sus horrendas condiciones laborales no despiertan simpatía alguna, sino que son motivo de enojo; como si no sólo fuera intolerable la persecución a la que somos sometidos, sino también que esta se haga por una retribución miserable, como si esto mismo nos diera a pensar que han elegido ese oficio por vocación. ¿Y cómo no imaginar una pasión vocacional tras esa voz impertérrita que llama una y otra vez, que tolera teléfonos colgados en mitad de su discurso, rechazo, ruegos para no ser llamados, gritos, sarcasmos, insultos y maldiciones realizadas en todos los tonos de voz posibles, idiomas y estados de ánimo? ¿Cómo pensar que sólo el noble propósito de llevar dinero al hogar es motivación suficiente para llamarnos por séptima vez, sin aparente registro de nuestras súplicas (muchas veces emitidas entre lágrimas) para vendernos el servicio ese de la mierda de la poronga del choto del celular? Y sabemos, claro, que el Capitalismo es capaz de generar éste y monstruos peores, y somos conscientes de que el Telemarketer es, además de verdugo, tan víctima como nosotros y los tripulantes de los buques factoría. Sin embargo, todos estos razonables y solidarios argumentos olvidamos a la tercera llamada, y la voz de Rubén de Movistar al otro lado del teléfono nos semeja Shaitán, Lucífogo, Baal Zebud, Yog-Sothot, y clamamos a los cuatro vientos por su justo castigo seguido de tortura y muerte.



LA MEDIA-CUMBRE: Por fin, ¿Quién sino el Mozo es acreedor a figurar en este extraño estamento: el oficio que puede transfigurar -en un lapso menor a veinte minutos- el Odio más acérrimo en el Amor más pasional? Atrás le siguen la Tipa que Paga en la Oficina, el Plomero y el Médico; y es que el Hombre, ese desgraciado, ama y odia según son sus necesidades satisfechas y sus caprichos cumplidos, y la aparición del cheque, la reparación del caño y la provisión de la pastillita salvadora son amuletos mágicos que borran de un plumazo el sufrimiento que nos causaban contadores enfermos, cancelación de citas y cobayismo humano; y salidamos a estos –hasta hace un minuto- malvados canallas como si de Ángeles etéreos se tratase. Es, por cierto, en el Mozo donde esta mezquina elasticidad afectiva del humano hace su más grande aparición estelar, ya que el Mozo juega con el institno más básico de los seres vivientes: El Hambre. El Mozo torna ya en Némesis durante nuestros primeros escarceos, cuando intentamos hacerle percibir nuestra existencia, realidad a la que se resiste con fruición; y luego de hecho el pedido, es el representante encarnado del Hambre, no trayéndonos la comida durante un lapso que sentimos como días, semanas, meses, y cada aparición suya con rumbos inciertos –por lo general llevando manjares de oriente a un tipo “que llegó después que yo” (tal es la acusación que lanzamos en el cenit de nuestra desesperación)- acicatea tres o cuatro grados más nuestros jugos gástricos y salivación, y el humor se agria y los temas de conversación se agotan, y nuestros planes posteriores a la comida se desvanecen, y maldecimos e insultamos entre dientes y juramos no volver nunca y por fin, sorpresivamente, nuestro revuelto gramajo es depositado sin más; entonces echamos al camarero una sonrisa de oreja a oreja. Se convierte en nuestro Salvador y Guarda, más adorado que la piel tersa de nuestra amante, que la sonrisa de nuestros hijos, y automáticamente ha ganado una suculenta propina. Sí, es cierto, al final de la cena volvemos a malquistarnos con él por su lentitud en el proceso de la Cuenta; pero claro, tenemos el estómago lleno. No es lo mismo. Y lo que en primer lugar fue una Cruzada de Odio, ahora se asemeja más a la rencilla de un matrimonio viejo, una hinchazón de pelotas donde la consecuencia más feroz es algún resoplido.



Miren, contesté las preguntas esas de “Fierro”, a ver qué dije de interesante, a ver a ver a ver a ver a ver.


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viernes, 20 de mayo de 2011

Dato 3.350: Nombres del Padre Universal


caparros.gifLos diferentes nombres del Padre Universal, o Padre de todos los dioses nórdicos, son los siguientes: Odín, Padre de los caídos, Dios de los Ahorcados, Dios de dioses, Dios de la carga, Grim, Gangleri, Herian, Hialmberi, Tekk, Tridi, Tund, Ud, Helblindi, Har, Sad, Svípal, Sanngetal, Hérteit, Hníkar, Bíleyg, Báleyg, Bólverk, Fiólnir, Grímnir, Glápsvid, Fiólsvid, Sídhott, Sídskegg, Sídfog, Hníkud, Álfod, Átrid, Farmátyr, Oski, Omi, Jafnhar, Biflindi, Hárbard, Góndlir, Svídur, Svídrir, Jalk, Kiálar, Vídur, Tror, Ygg, Vak, Skílfing, Váfud, Hroptatyr, Gaut y Veratyr. ¡Mirá vos! (Fuente: El libro “Edda Menor”, de Snorri Sturlusson. Probabilidades de exactitud: 200 %%, porque se trata de un clásico de la literatura universal de la San Puta. Ahora tape la pantalla y repita los nombres, empezando ¡AHORA!)


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¡Macabra reflexión sobre Demoliciones!


SI TUVIERA QUE ELEGIR A ALGUIEN PARA QUE SE ENCARGUE DE MI VEJEZ, eligiría a un Experto en Demoliciones en Espacios Mínimos. Este oficio, descubierto en un programa de esos de Discovery (el tipo tenía que derribar una chimenea de ladrillos en medio de un complejo habitacional que algún boludo decidió dejar ahí como monumento histórico) tiene todos los números para ganarse el premio a la Sabiduría Universal.



Hasta ese momento pensaba yo que había dos únicas actitudes con las que era posible enfrentar la Atrocidad de la Existencia: Una, aquella en la que nos oponemos tercamente al Universo y sus desgracias haciendo el mayor quilombo posible, generando caos, esplosiones y destrucción a nuestro alrededor. Llamémosla “Me voy a llevar a unos cuantos conmigo”, o “La Gran John McClane” (o “La gran Bin Laden”, si querés); y la otra, la del hombre sabio que acepta su destino final con gracia y sin hacer nada. La “Actitud Zen”, digamos.



Convengamos en que la segunda opción, por muy oriental y sabia que nos suene nos parece –con una mano en el corazón- una reverenda porquería. Hasta el más temeroso mantequita tiene dentro un “Macho Alfa” que pugna por salir y a quien el viejito zen le parece muy bien para las estampitas pero nunca va a estar en el afiche de la película. No significa esto que todos nos animemos a agarrar la ametralladora a la primera de cambio (por favor, que se entienda que estoy hablando de una ametralladora metafórica) y más de una vez dejamos que todo caiga en las garras de la Entropía mientras observamos con expresión estupefacta y mascullamos “Ah… Bueno… Hagamos… No… Pará… A ver, hagamos un presupuesto… No… A ver… Pará… Ehhhh…”.



Una “Actitud Zen Involuntaria”, ponele. Soy comprensivo respecto de la debilidad humana –especialmente con la mía- y entiendo esta actitud. Al Zen sabio y valeroso, que no hace nada a propósito, en cambio, no lo entiendo. Soy demasiado occidental.



Por fin, ambas opciones obtienen el mismo resultado final: La Destrucción Inevitable de Todo. El Final. El Apocalipsis. El Big Crunch. Avísenme si les estoy cagando el fin de semana. La Oscuridad y el Frío Eterno. El Caos Primigenio. Etc. Etc. No hay forma de ganar la batalla; pero podemos elegir cómo hundirnos.



Y ahora, el Experto en Demoliciones Controladas en un Espacio Mínimo aparece para moverme la estantería. Fíjense la sabiduría ancestral del tipo: Ya sabe que la chimenea se va a caer, pero en lugar de hacerla volar de un bazookazo o sentarse a esperar (tal vez tapándose los oídos), toma las riendas y la destruye él, pero minimizando el impacto. Y es una actitud difícil, porque hay un complejo habitacional alrededor. Hay juegos para niños. Mascotas. Ventanas con vidrios. No envidio su posición, porque está aún más destinada al fracaso que las otras dos: Se ha propuesto un objetivo dificilísimo, destruir y esplotar algo pero sin que vuele una esquirla, y en un espacio mínimo. Es un idealista, un humanista, un mártir. Y aparte demuele cosas así que también es un “Macho Alfa”. No, las tiene todas el guacho.



¿Y qué somos nosotros sino chimeneas a punto de derrumbarse y rodeadas de complejos habitacionales? Sí, vos también; no te guíes por ese aceptable resultado de tu análisis del colesterol. Entropía está a la vuelta, emboscada tras esa mancha oscura, ese colectivero imprudente, ese comentario desafortunado, ese jefe que se levantó de mal humor, y a punto de lanzar sus dardos untados en Enfermedad, Muerte, Ruptura y Despido.



Si fuera sólo por nosotros, si sencillamente estalláramos como pompas de jabón y con ellas nuestra influencia en los negocios del mundo no sería tan grave. Lamentablemente, cada derrumbe nuestro genera sus daños colaterales. ¡Y allí aparece nuestro nuevo Ideal!



En mis últimos días, si puedo costearlo, llamaré a un Experto en Demoliciones Controladas en Espacios Mínimos para que me desmantele de a poco. Lo imagino como Harvey Keitel en “Pulp Fiction”. Primero, necesitaría que me opere la parte del cerebro que me da las ganas de vivir, así todo me chupa un huevo. Luego, me irá reemplazando los órganos vitales por aparatitos con botón de “on/off”. No estaría de más que tenga algunas habilidades de barman, para hacer el proceso más agradable, y de relacionista público, para presentarle a mis seres queridos excelentes personas que me reemplacen como pareja, padre y amigo; y que forme a jóvenes weblogueros para seguir manteniendo en orden mis tareas.



O sea, todas cosas que yo no voy a hacer; si alguna vez alcanzo la sabiduría del Experto en Demoliciones Controladas en Espacios Mínimos, tal vez me haga cargo yo mismo. Por ahora me siento más inclinado afectivamente a la “Gran Bin Laden” e infinitamente más capacitado para la “Actitud Zen Involuntaria”



Y al otro, al zen en serio, no hay caso, no lo entiendo, te juro que no lo entiendo.


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¡No, no hay, pero hay máquina de lanzar chivetes!




¡KUK-KK-A-MONGGGHHG! “Tres pintores, tres poéticas, tres visiones a bordo de un bote que flota silencioso sobre ese río denso, con agua que apenas fluye, agua como luibricante del subsuelo de la ciudad”, aporta el folleto promocional del evento. Mi querido primo hermano el Sr. Juan Pablo Fernández Bravo –y el pintor al óleo más íntegro que conozco- inaugura junto a dos co-equipers una impecable muestra pictórica intitulada “Paralelo 58. Cuenca Matanza-Riachuelo”, donde entre lienzos y pincelazos nos internaremos en el mundo post-apocalíptico del río más inmundo del planeta, ese que está acá nomás. El asunto es hoy 20 de mayo a las 19 hs. en el bienamado Centro Cultural Recoleta. Como nota personal, Juan Pablo se ha especializado en retratar el Río de la Plata y sus adyacencias más o menos desde que tengo memoria, así que no creo que exista artista en el país más especializado en el asunto. ¡Allí estaremos, señor!





¡TIMMMB-UKKK-TÚUUU! Y en el mismo lugar exactamente –pero llegando tarde a la inauguración, que fue ayer, maldita sea- hay también una muestra del genial Oscar Grillo, dibujante argentino de dimensiones míticas, intitulada “London People”, que seguramente está debidamente justificada habida cuenta de que el Maestro G. reside allí desde hace décadas. ¿Hace falta presentar a Grillo? Bueno, sí, hay cada extraviado. Grillo es otro pilar de “Los Cuentos de Polidoro”, esa suerte de palacio de los Grandes de la Ilustración junto a Napoleón y Sábat, impregnada a fuego en la memoria de nuestra generación perdida, además de dibujante de larguísima y profusa carrera internacional. Un “must”, loco, un “must”.





¡TRUUUU-LHAAAA-LHAAAA! Y esta es la más fácil de todas porque no te tenés que mover de la silla: En el blog de “Fierro” seré sometido durante 48 horas –en realidad quedan 24, pero viste cómo es, siempre tarde- a las preguntas del innombrable público de la revista como parte del ciclo de “Entrevistas Públicas” que se vienen realizando desde hace un par de añitos. Otra oportunidad para dar rienda suelta a mi sabiduría, opinar, criticar, juzgar y condenar a diestra y siniestra y lanzar de cuando en cuando alguna Verdad Revelada, así como quien no quiere la cosa. No, porque me faltaba, vistes, como que al final acá parece que no se puede hablar. Como que nunca me dejan decir nada, como que me coartan. Así que, ¿alguna pregunta? (Pero no acá. Allá.)



Miren, psicología inversa en estado puro (Enviado por Dani el Nuevo)


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jueves, 12 de mayo de 2011

¡Galería de personas terroríficas: Segunda entrega!


Persona Terrorífica n° 17:



Detectado ayer a la noche en el colectivo 111. Tuve la oportunidad de obsevarlo atentamente gracias a la moderna modalidad colectivera de asientos enfrentados. Lo llamé “El Illia Malo”.



Se trataba de un viejo tremendamente parecido al presidente Illia, pero más gordo y corpulento, y con cara de pocos amigos. Masticaba alguna sustancia, chicle o tabaco, o tal vez su propia saliva como gustan de practicar algunos ancianos. O sea que unía lo malvado a lo desagradable, Para peor, tenía un pulóver a rayas horizontales, como Freddy Krueger.



Entiendo que se trata de un ser surgido de la sombra de Arturo Illia, pero así como éste es hoy símbolo de rectitud y bondad, el “Illia Malo”, su gemelo malvado, tiene todas sus características espejadas. Es brutal, corrupto y dictatorial. A pesar de sus 85 años de edad, sus hjos y nietos tiemblan al oir sus pasos en la puerta, aterrorizados ante sus posibles ataques de ira y raptos de degradación verbal. El sofá de la casa es despejado abruptamente y todos corren a servirle su picada y su vermú -no por cariño precisamente- mientras él echa una mirada periférica de desprecio y desconfianza. Y luego de sembrar la infelicidad y el caos en su propio hogar, se va dando un portazo, buscando gentes a quienes golpear al azar. Alguna vez un amigo de la familia o un deudor (porque presta dinero a intereses usurarios) intentó apuñalarlo, pero se trata de uin viejo de hierro, de carnes impenetrables; y el atacante despertó días después en terapia intensiva, gritando al recordar los ojos del viejo, los ojos repentinamente vidriosos del “Illia Malo” anticipando la represalia.



Puntos de terrorismo: 80. Miren, para los retrógrados que no lo vieron por no tener Facebook, el famoso dibujo en vivo de la cosa de la otra vez. Y otra cosa, la verdad no sabía que esto estaba prohibido, tendré que llamar a mi abogado.


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miércoles, 11 de mayo de 2011

Dato 3.345: El manejador del rayo de la tormenta del ogro de la luna protectora del caballo del cobertizo


caparros.gifLos kenningar (metáforas de la literatura escandinava) se construían a veces con dos o más metáforas internas. El récord de cantidad de estas metáforas dentro de un kenning es el siguiente, compuesto por siete kennings: “El manejador del rayo de la tormenta del ogro de la luna protectora del caballo del cobertizo”, y significa “El guerrero”. El desglose sería el siguiente: El “caballo del cobertizo” es el barco; la “luna protectora del barco” es el escudo, el “ogro del escudo” es la espada; la “tormenta de la espada” es la batalla; el “rayo de la batalla” es, de nuevo, la espada; y el “manejador de la espada”, finalmente, es el guerrero. ¡Mirá vos! (Fuente: El prólogo del libro “Edda Menor”, de Snorri Sturlusson. Probabilidades de exactitud: 200 %%, porque nadie va a ponerse a inventar semejante cosa. Bueno, los que escribían literatura escandinava sí, pero no me refiero a eso)


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¡Macabro desfile de conclusiones sangrientas!


LA OTRA VEZ FUI A DAR SANGRE Y luego de someterme a las preguntas de rigor –si alguien me ha ofrecido dinero para dar mi sangre, si ando en la droga, si practico sexo inseguro, si me revuelco en la prostitución, si tengo tatuajes o piercings o si escucho rock pesado y demás chequeo acerca de la pureza de mi sangre-, someterme al proceso de sangrado (en unos sillones muy cómodos y frente a un enorme plasma donde pasaban unos videos de reggaetón con minitas bailando –algo que me resultó un poco extraño luego de semejante test de puritanismo, aunque desde luego no me quejo-; sumado al leve relajamiento psíquico producido por la extracción de sangre confieso que fue uno de los momentos más agradables de mis últimas semanas –le faltó un whisky on the rocks o, mejor, un bloody mary-, a un punto que no entiendo por qué esta práctica aún no se ha extendido como forma de entretenimiento. Ok, tiene la desventaja de que te sacan sangre, pero dudo que esto sea más dañino que ir a un tenedor libre, ponele) y por fin, someterme al refrigerio, consistente en café con leche de la máquina y bizcochuelo instantáneo, me fui.



Pará. Pero antes del refrigerio, hubo una parte del proceso que yo creo que es nueva. Y bastante significativa. Porque te dan un papelito donde te preguntan, como por última vez, algo así como “¿SEGURO QUE SU SANGRE ES SEGURA? MARQUE CON UNA CRUZ LO QUE CORRESPONDA: A) SÍ, MI SANGRE ES SEGURA, POR FAVOR ÚSENLA, B) NO, MI SANGRE NO ES SEGURA, NO LA USEN”, y respondés en forma completamente confidencial, y finalmente la ponés en un buzón. Como que si te hiciste el boludo hasta ese momento, tenés una última oportunidad para no andar repartiendo bichitos gratis.



Conclusiones:



1) La gente que te saca sangre no tiene la menor confianza en la sinceridad de los dadores de sangre, ignoro si por sucesivos desengaños luego de analizar las donaciones o por ver mucho “Dr. House”.

2) La gente tiene tanto miedo a la opinión de amigos y familiares que, fíjense qué interesante y aterrador, es capaz de mentir en el test previo, permitir que le pinchen la vena y le saquen medio litro de sangre antes que admitir que anduvo poniendo y sacando cosas donde no debe. Tanto que sólo puede llegar a sincerarse si avisa en secreto a los sacadores de sangre pero puede decirle a sus familiares “sí, sí, fui a dar sangre, ya está”. Aunque la suya haya que tirarla a la basura (y con el gasto innecesario que esto conlleva de elementos descartables, sillones, videos de reggaetón y bizcochuelo!). O sea, este debe ser uno de los momentos en que la humanidad ha alcanzado su punto más bajo de inseguridad personal, lo que explica la industria de los libros de autoayuda y, tangencialmente, la del piercing.

3) Por otro lado, cuando alguien ya se tomó la molestia de dar su líquido vital y especialmente ¡AYUNAR!, ¿es creíble que vaya a decir la verdad en el epílogo, sólo porque le ofrecen un papelito secreto?

4) Me resulta un poco injusto por otro lado que en el cuestionario previo se discrimine a quienes dan su sangre por dinero; O sea que se equipara a un DADOR PROFESIONAL con un loquibambi que todavía no se enteró de la existencia del Sida. Un ejemplo más de cómo este sistema discrimina al pobre. Y no me vengan con que es para evitar que a la gente se la explote. Escuchame, sillones, bizcochuelo gratis y videos de reggaetón, qué no daría yo por tener esas condiciones de trabajo.

5) Desde este mismo momento juro ante Dios que dedicaré cada segundo de mi vida a hacer todo lo posible para evitar que alguna vez necesite que me den sangre de otra persona, aunque llegado el caso, sí, dame sangre de tatuado, acepto que eso es mejor que tener las venas vacías, pero en fin.


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martes, 10 de mayo de 2011

¡Exponen la Agenda Secreta de los colectiveros!


Aquel-que–era-Demasiado-Bueno-para-Ser-Cierto (el Amo de la Decepción): ¡Ja, ja, ja, ja, ja! Después de sacrificar una Virgen a Shub-Niggurath, la Cabra Negra de las Mil Crías, continúo mi recorrido y observo, a lo lejos, a un grupo de pasajeros esperándome con ansiedad suprema. Lanzo una carcajada llena de crueldad y –a pesar de estar subsidiado por el Estado Nacional- me decido a divertirme a costa de estos patéticos mortales; y mediante un conjuro especial y diabólico, acondiciono mi vehículo (el 39) para que se vea lo más confortable, moderno y eficiente posible. Si está lleno, expulso a los pasajeros sobrantes mediante una trampilla (o los mato), de modo que quede una miríada de asientos vacíos y disponibles. Acondiciono el motor para que emita un suave ronroneo, pongo música suave, rocío el colectivo con esencia de glicinas y recibo a cada uno de los pasajeros con una amable sonrisa. Los pobres desprevenidos se ubican, felices de tener asientos a su disposición y listos para pasar un viaje grato. Y entonces, en la segunda parada, aprieto un botón especial –que acciona un ingenio lleno de resortes, engranajes grasosos, alambres que chirrían y algo de polvo de hadas del Mal- y el colectivo se “rompe”. ¡Ja, ja, ja, ja! Estaciono con profesionalismo, los infelices se ven obligados a bajar y a tomar el colectivo anterior (conducido por un íncubo que he invocado especialmente para la ocasión, que expide un nauseabundo aroma a manteca rancia), un trozo de chatarra desvencijada y peligrosa, con trozos de chapa oxidada que se golperán entre sí y repleto de pasajeros sucios y de caras feas (en realidad, otros íncubos que fingen ser seres humanos feos). ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!



El-que-Amagaba-en-Combinación (el Maestro del Engaño): ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! Luego de provocar un derrame de petróleo en el acuífero guaraní, enciendo el motor de mi Máquina del Mal (el 80) y me regodeo en las iniquidades que cometeré hoy, incluso a pesar de estar subsidiado por el Estado Nacional. Mi compañero, un demonio necrófago especialmente aterrador que conduce la unidad que va apenitas adelante de mí, me guiña el ojo a través del retrovisor izquierdo y finje reducir la velocidad rumbo a la parada; su vehículo –horrible y lleno de chapas oxidadas- está repleto de gente (en realidad, íncubos de caras feas) cuyas partes, codos y nalgas sobresalen por cada resquicio de las ventanillas, mientras que el mío está prácticamente vacío. Los pobres mortales que esperan en la parada hacen una rápida evaluación, deciden que mi coche es más adecuado a sus fines (ser felices) y realizan señas a mi compañero para que siga de largo; y cuando éste toma velocidad y se pierde en el horizonte, ¡yo eludo la parada de un volantazo, alejándome de los esperanzados pasajeros, mientras echo una mirada que dice “apostaste… y perdiste”! ¡Y los dejo atrás gimotenado, mesándose los cabellos y cubriéndose de ceniza! ¡Y río, río, río, y mi risa envuelve el amanecer helando la sangre de quienes la escuchan! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja!



Aquel-que-Va-Para-Otro-Lado (el Zar de la Desorientación): ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! Luego de leer las obras completas de Alistair Crowley y memorizar diversos ritos satánicos, siento que ha llegado la hora de hacer el Mal: Y aprovechándome de esa absurda tradición que quiere que los colectivos tengan “ramales” (en lugar de seguir un mínimo de lógica y que haya un colectivo para ir a cada lugar distinto), coloco el cartel de uno de ellos bien visible, a la pesca de una presa débil e insignificante (y lo hago a pesar de estar subsidiado por el Estado nacional); cuando él o ellos suben a mi Carruaje de la Perdición (el 71), confiados en que llegarán al lugar previsto, sigo mi ruta y en determinado momento acciono un dispositivo especial ¡Y el cartel da un giro de 180 grados, presentando en su cara frontal el destino de LA OTRA RUTA! ¡Y cuando los infelices mortales extraviados –muchos de ellos tontos y con escaso sentido de la orientación- comprenden que están muy lejos de su intinerario habitual, gimotean, babean y protestan y yo les demuestro en forma aplastante –sin detener mi loca carrera hacia la dirección incorrecta, simbolizando a la Humanidad toda- que estoy respetando el destino convenido! ¡Y se bajan en mitad de la Panamericana o en Ranelagh o Monte Castro u otros lugares olvidados por la mano de Dios! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja! ¡Jo, jo, jo! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!



La-Caravana-con-Cola-de Escorpión (El Emperador del Hacinamiento): Luego de tirarle de la cola a unos gatitos muy lindos, me reúno con varios de mis más queridos colegas (íncubos, súcubos, demonios necrófagos, gremlins, lepricanos, Ellos, orcos y Dioses Primordiales) en una negra carpa situada en Kadath, la ciudad del hielo fuera del Espacio y el Tiempo. Allí, un minuto equivale a tres horas en el mundo de los mortales, y nosotros permanecemos unas seis horas kadathianas -jugando al TEG. Cuando sospechamos que nuestras víctimas (usuarios de vehículos abandonados a su suerte en una parada de colectivo) están a punto de consumirse de impaciencia y furia, partimos en caravana sobre nuestras Moles de la Perversidad (el 168) y pronto lelgamos. ¡Y a través de un sofisticado y milenario de walkie-talkies nos comunicamos entre nosotros, riéndonos de los rostros de indignación de los pobres mortales al ver que llegamos todos juntos! Pero esto es sólo el comienzo de la diversión; de los seis vehículos que conforman la caravana, los cinco primeros están vacíos y expiden perfume de jazmines. Pero estos cinco, tal como acordamos entre ataque a Groenlandia y defensa de Sumatra, no se detendrán, a pesar de que los usuarios agitan sus brazos como aspas y uno o dos se arrojan bajo las ruedas, intentando detenerlos con sus propios cadáveres (pero las púas de hierro invisibles de estas unidades los despedazan y siguen de largo, y eso que están subsidiados por el Estado Nacional); sólo el Último, el mío, se detendrá gentilmente. Pero cinco segundos antes de hacerlo, ¡acciono una palanca y con ruido de engranajes, maderas y óxido, muñecos autómatas tamaño natural representado a otros pasajero surgirán desde todas las cavidades posibles, llenando completamente el colectivo y convirtiendo el viaje de los pasajeros reales en una tortura, presionadno pulmones y riñones y reduciendo órgaos sexuales al tamaño de frutas secas (algunos incluso tienen bolsos y cajas cosas así, para llenar más espacio)! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! ¡Jo, jo, jo! ¡Je, je, je! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!



Aquel-que-no-Existía (El Diabólico Titiritero de la Entidad): ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! Luego de reunirme con los Líderes Ocultos de la Humanidad, donde decidimos cuáles son los destinos más infelices para todos y cada uno de los mortales (y los ponemos en marcha despiadadamente sin que nadie pueda hacer nada para evitarlo), me subo a mi Vehículo de la Iniquidad (el 29) y, a través de la lectura en voz alta de algunos versos secretos y oscuros del Necronomicón consigo que mi vehículo (a pesar de que está subsidiado por el Estado Nacional) traspase las barreras de la Existencia para ubicarse en el plano indimensional de la No-Existencia; y mediante un televisorcito especial que logra espiar el plano de la Realidad, me regodeo (repatingado en un “no-puf”) observando las caras de los pobres y patéticos mortales que esperan mi llegada, ¡sin sospechar que ni siquiera existo! ¡Y pasan los minutos, las horas y los días, y el Carro de Faetonte surca la esfera celestial sumiendo el mundo en las Tinieblas y aquellos siguen esperando, esperando por algo que ni siquiera existe! O que cambió de recorrido o tiene la parada en la otra cuadra, lo que es lo mismo. ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! Ja, ja.


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lunes, 9 de mayo de 2011

¡Crónicas de T: De entre los Muertos!


Desperfecto n° 150: Cuando T., mi viejo Taunus vendido a un fanático de la remodelación de vehículos parecía haber quedado en el olvido, recibo su llamada desde la tumba. Y no una “llamada social”, tipo para preguntarme cómo andan mis cosas, sino una llamada amenazante; un mensaje “cuasi mafioso”. Básicamente, se me incendió un auto.



Mi hermano tuvo la gentileza de prestarme su Taunus (sí, aparentemente somos involuntarios miembros inconcientes de uno de esos “Clubes del Taunus”) para movilizarme los fines de semana, y me encontraba dirigiéndome a un lugar y tiempo determinados cuando observé una humareda saliendo del motor; y antes de que terminara de evaluar si se estaría “recalentando el motor”, llegó la respuesta afirmativa en forma de amenazantes lenguas de fuego, sumado a la colaboración de gente que me gritaba cosas como “se te prendió fuego el motor”.



Caos, desesperación y zozobra, con la cabeza llena de imágenes sobre coches explotando en las películas, finalmente conseguí apagar el incendio con la ayuda de varios matafuegos prestados por otros conductores (de los cuales funcionaba un procentaje bastante bajo). Una autopsia posterior dio como resultado que, salvo varias mangueritas, tubos, cables, correas de distribución y otras cosas sin las cuales el auto no anda y que resultaron derretidas y chasmuscadas, no hubo mayor daño; la culpabilidad parece haber recaído en la electricidad, esa destructiva fuerza de la Naturaleza cuya utilidad aún no ha sido descubierta, esta vez bajo la forma de un “cortocircuito” (y una manguerita recalentada por donde pasaba nafta). Luego llegaron, en este orden: los bomberos, la policía y finalmente mi hermano y su esposa y a Dios gracias me retiré de allí antes de que arribara Crónica TV.



En mi defensa tengo que decir que no hice nada raro y la falla parece haberse dado espontáneamente; en mi ataque, se puede sospechar que mi viejo Mr. T. no está dispuesto a dejarme seguir mi vida así nomás. Digamos que le cuesta “dejar ir”. Ya había dado muestras de sus celos enfermizos con la desperfección (lanzada “a distancia”, como logran dañar curanderos y pais) del auto de mi hermana, aunque esa vez sencillamente logró que el auto dejara de andar. Esta vez el atentado fue un poco más espectacular. Como que va subiendo peldaños de agresión.



La solución, si no quiero que el próximo coche sobre el que ponga mis manos explote o se caiga por un barranco o cobre vida y me dirija a toda velocidad contra un tren, parece ser que no vuelva a tocar un coche en mi vida. Pero temo que –al igual que en “Atracción Fatal” y otras películas de la tradición- ni eso logre hacerlo descansar. Si me subo a una bicicleta, temo que ésta se pliegue sobre si misma y me arranque un brazo o un testículo. De una moto ni hablar, porque ahí la carrocería sos vos. Y no creo que tenga reparos en lanzar un desperfecto mortal sobre una unidad de transporte público, sea esta colectivo, barco o avión.



Puedo ser un peatón por el resto de mi vida si hace falta, pero de nuevo: ¿por qué creer que su Poder va a restringirse a los vehículos? ¿Es acaso improbable que pueda influir sobre desperfectos humanos? ¿Puedo asumir despreocupadamente que la causa de ese “dolorcito acá” se encuentra en la índole de lo médico?



Preguntas que se responderán con claridad si se encuentran mis restos entre residuos de combustión espontánea. Miren, Sumo en “Domingos para la Juventud” (robado del Facebook de un tipo, ¿ves que Facebook sirve para algo?)


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jueves, 5 de mayo de 2011

¡Máquina de hacer chivetes a punto de esplotar!




¡PATAPÚFETTTT! ¡Uno: El SE-ÑOR Lucas Nine, uno de los 19 mejores dibujantes de la Argentina –y tal vez el más inteligente- presenta HOY en la Feria del Libro a las 18 horas su libro “El Circo Criollo”! Una estupenda ocasión para comprar esta obra de arte, pedirle a Nine el Joven que lo firme y preguntarle “¿Cuál es el Sentido de la Vida?”, “¿Existe Dios?”, “¿Por qué?”, “¿Cómo saco una mancha de polenta con salsa de la manga de mi camperón?”, etc. ¡NO FALLEN!



¡INTRÍNGULIS-CHÍNGULLLL! ¡Dos: El gran Julian Howard, maestro de grandes actores y una de las personas más agradables del Planeta se encuentra impartiendo sus clases de Teatro, semillero humano de donde han salido algunos de los más insignes representantes del Arte Tespiano (“actores”)! Todo llevado adelante con gran amenidad, inteligencia y –esto es importante- sin el uso de electroshocks, privación del sueño, chips en el recto y otros implementos que tanto mal le han hecho a la enseñanza de la actuación. ¡Andá, arrrtisssta!





¡SUMBUDRULLLL! ¡Tres: Granica Editores & Co. Acaba de editar un compilado de ese compendio de acidez y mal gusto (en el mejor sentido de la palabra “mal gusto”) que es “Mamá Pierri”, del gran Sergio Langer, y lo presenta en un evento I-NOL-VI-DA-BLE el día sábado 7 a las 17 hs! ¡No se pierda esta ocasión que, como la juventud, la vida, y el tiempo perdido NO SE RECUPERAN JAMÁS! ¿Entendiste, boludo?





¡Y LA YAPA! ¡LA YAPA! ¡LA YAPA!!! El broche de oro, la frutilla de la torta, el huevo frito del guiso de lentejas: Les paso el recordatorio de que hoy, viernes 6 a las 19 hs., en la Feria del Libro (y dale, ¿qué sos? ¿La mamá de la Feria del Libro???) el Sr. Diego Parés y SHO estaremos ilustrando EN VIVO Y EN DIRECTO un polémico clásico de la literatura argentina, amado y odiado por igual (incluso por sus ilustradores) pero clásico al fin. ¡Dos jóvenes artistas, dos amigos inseparables, dos truhanes encantadores, dos pícaros sinvergüenzas haciendo de las suyas meta tinta y temperazo en un ámbito lleno de cultura!


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miércoles, 4 de mayo de 2011

Dato 3.343: Rosa


caparros.gifEn Estados Unidos está prohibido POR LEY pintar el vestuario de los equipos visitantes de color rosa, ya que está probado científicamente que el color rosa hace bajar los niveles de agresividad y adrenalina. ¡Mirá vos! (Fuente: Una tipa ayer en la radio que era “Experta en colores”. También decía que es muy difícil pegarle a alguien vestido de rosa, cosa que puede ser muy útil llegado el caso. Probabilidades de exactitud: 200 %%, porque la tipa era experta)


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¡Revelan Verdad sobre la muerte de Obama, perdón, de Osama!


A continuación, el Dto. de Paranoia de “Yo contra el Mundo” ofrece las últimas Teorías Conspiratorias sobre el reciente deceso por razones de fuerza mayor del Sr. O. B. Laden.



Teoría 1: Osama Bin Laden no ha sido asesinado. Cansado de la fama, fingió su propia muerte con la connivencia del Gobierno Norteamericano y se encontraría actualmente hospedado en la Clínica Dermosestética de la Casa Blanca, siendo sometido a un cambio de rostro (lo harían parecido a Arturo Puig) para luego ser enviado a la isla esa donde viven Elvis Presley, James Dean, Jim Morrison, Adolfo Yabrán y Elisa Carrió y viven de joda en joda.



Teoría 2: Osama Bin Laden ya estaba muerto antes, incluso antes de los sucesos del 11-S (e incluso antes, de cuando todavía se llamaba “9-11”) y habría sido asesinado por los verdaderos autores del atentado: la CIA, el Partido Republicano, George W. Bush, el FBI, la DEA, la RAE (para combatir los anglicismos) y la SRA (para fogonear un conflicto con medio oriente y ofrecerle almundo la nafta a base de milanesa de soja). El cuerpo de Laden (en realidad, un vendedor de peines callejero) se reanimaría por medio de motorcitos, relojitos y ganchos para ser usado en los videos esos que se ven en Internet.



Teoría 3: Osama Bin Laden sí habría sido asesinado, pero por error. La idea original era asesinar a uno de sus dobles (y al verdadero ponerle la cara de Puig y mandarlo a la isla esa), pero a último momento se les mezclaron y el grupo comando que tenía encargado el trabajito no sabía qué hacer; los sometieron a un test para descubrir al verdadero, pero claro, los tipos les copntestaban en árabe. Así que por las dudas los mataron a los dos.



Teoría 4: Osama Bin Laden jamás existió, sino que habría sido una creación de los estudios Dreamworks (por encargo de los halcones del Gobierno Norteamericano), mezcla de animación por computadora y marioneta hecha de papel maché y pintada con acrílico, con el objeto de tener un chivo expiatorio del atentado del 11-S (que habría sido un error huumano de los pilotos de American Airlines, repetido justo justo dos veces, y sí, cosas más raras han ocurrido) y un nuevo “cuco” con el que mantener al pueblo norteamericano en perpetuo estado de terror y paranoia. La prueba irrefutable de esta teoría es que nadie ha visto a Bin Laden en persona, sino en videos puestos en Youtube o enviados a cadenas de televisión, pero yo no lo vi. ¿Vos lo viste? Y bueno. Más claro echale agua. Pero el proyecto de Dreamworks de lanzar un largometraje para toda la familia utilizando el modelo en 3D de Bin Laden como protagonista (incluso ya se habrían encargado los muñequitos para la Cajita Feliz) habría terminado el contrato del Gobierno con la productora y llevado a la decisión de la Casa Blanca de armar la fantochada ésta.



Teoría 5: Bin Laden no habría muerto, sino un tal “Ben” Laden, como dicen los boludos de La Nación. “Ben”, no “Bin”. Es otro tipo. La puesta al alcance de todo el mundo de esta clave tendría como resultado volverla invisible, como en el cuento “La Carta Robada”. Pero claramente es otro tipo. Se llama distinto, no sé qué más querés, para mí está clarísimo, como el caso de Kadafi, Ghadaffi y Kakhghhgadffafidafffi y el resto de los veinte tipos con nombres diferentes de los que se habla tano. “Ben”, “Ben” Laden.



Teoría 6: Quien habría muerto no es Osama sino Obama, debido a un error humano de los mercenarios contratados. O sea, tenían que matar a Osama y mataron a Obama. Por el parecido del nombre. Le puede pasar a cualquiera. Ya estuvo a punto de ocurrir otra desgracia cuando ahorcaron a Saddam Hussein, habida cuenta el segundo nombre de Osama. Perdón, de Obama. ¿Ves? Hasta a mí me pasa. La verdad es que hay que ser medio cabeza para ser Presidente Norteamericano y no darte cuenta de que te llamás tan parecido. Sólo falta que de segundo apellido tenga Chávez, o Kim Jong III, cualquier otro se habría cambiado el nombre, no sé, estos yanquis se hacen los estrategas pero no piensan en esas cosas tan elementales. El aparato de propaganda y el triunfalismo yanqui harían el resto, intentando convencer al mundo de que murió Obama. Perdón, Osama.



Teoría 6 “b”: Para subsanar el error, los halcones del Pentágono y el Coingreso Norteamericano habrían convocado a Osama para gobernar los USA, por una cuestión de simetría cósmica. El terrorista saudita ya estaría instalado en la Clínica Dermoestética de la Casa Blanca siendo transformado en Osama, perdón, Obama.



Teoría 7: Jamás habrían existido ni Obama ni Osama, sino una criatura mixta, llamada “Obsama”, responsable de mantener el estado de conflicto permanente entre USA y Medio Oriente, ora disfrazándose de árabe, ora de negro simpático. La muerte de su “Parte Osama” habría obedecido al efecto de una droga desarrollada por la FDA, pagada por los halcones norteamicanos que habrían invertido durante cuarenta años en el desarrollo de Kadafi, Fhadaffi, Ghadafi, Gadaffi, Kadaffy, Kakghhaghgafaffifaffy y el resto de los otros veinte tipos para ser el “cuco” actual, y de ese modo cobrar las regalías por cada mención del supuesto dictador libio que aparezca en los medios. La “Parte Obama”, sin su mitad medio oriental, se consumirá como una pasa de uva, desapareciendo poco después de las próximas elecciones norteamericanas.


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martes, 3 de mayo de 2011

Dato 3.342: Los hermanos Reinafé


caparros.gifLos célebres hermanos Reinafé, asesinos de Facundo Quiroga, eran hijos de un irlandés; y su apellido es en realidad una mala traducción del apellido original, “Queenfaith”. ¡Mirá vos! (Nota: Fuente: Mi tío. Probabilidades de exactitud: 200 %% porque lo primero es la familia y mi tío sabe un montón de cosas)


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¡Listo, ya te cacé la onda, Facebook!


Bueno, ya entendí Facebook. No hace gran cosa. No es como blog, o como fotolog, o como programa de radio o como licuadora. A decir verdad, lo único interesante que se puede hacer es “agregar amigos”, lo que no es poco teniendo en cuenta que yo de la amistad hago un verdadero culto –aunque aún estoy evaluando mi disponibilidad para ir a 507 cumpleaños, prestarle 50 mangos a 507 tipos y cubrir 507 mentiras. Es entretenido; no es muy diferente a juntar figuritas, sólo que en vez de figuritas juntás seres humanos (o algo similar): Como un supervillano extraterrestre, de esos que juntan personas para su museo personal y las encierran bajo enormes campanas de cristal.



Pregunta: Cuando juntás a todos los seres humanos del mundo, ¿el tipo ese Zuckerberg te regala una plastibol? Pará. Pará, otra duda, otra duda. ¿Qué diferencia hay entre “croqueta”, “buñuelo”y “bocadito”? Justificar.



Miren, un par de dibujos de “Pinocchio” del gran Winshluss, mi nuevo héroe.


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lunes, 2 de mayo de 2011

“¡Bin Laden: La Resurrección!”, Una Película del Dr. Tranca


Escribe el Dr. Tranca

Premio Nobel de Facto de la Medicina Ilegal

ayudemedrtranca@gmail.com



Primera parte de la primera parte: Enzo Castrogiovanni es un rudo mercenario alcohólico de Barracas especializado en magnicidios. En el momento que empieza la película está a punto de matar al Presidente de Soweto, o rey, o jeque o lo que tengan en esos países de mierda (no por encargo de nadie sino para manenerse en forma) y luego de enfrentarse a la guardia pretoriana de zulús y derribarles las chozas con un tractor y satisfacer a quince morochas divinas (que antes intentaron matarlo, pero él les baja los humos a nalgadas), llega a la oficina del tipo para rematarlo con su matagatos, cuando recibe en la nuca un dardo con curare. Enzo hace a tiempo de darse vuelta para que el dardo no le pegue en la nuca –porque eso es de poco hombre-, se le clava en la nuez y antes de desmayarse se lo arranca y lo sorbe como si fuera una mielcita, diciendo “Yo el curare lo uso para condimentar la ensalada de mondongo”. No, pará, mejor no dice nada –esta no es de esas películas con diálogos- sino que los mira feo. Y después se desmaya. Esplosión.



Segunda parte de la primera parte: Enzo se despierta en un salón, rodeado de tipos de la CIA. Luego de soltarse y fajarlos a cachetadas, diciendo “a ustedes me alcanza con la mano abierta”, no pará, no, no dice nada, les pega y escupe a un costado con desprecio. Entonces se oye a un tipo que aplaude, es como un jerarca de la CIA medio enclenque y medio afeminado, rodeado de cinco robots armados y una espía de grandes senos vestida con un enterito rojo. Y agarra y le explica que representa a un grupo político que está en contra de Obama, y que quieren cagarle el éxito de lo de la muerte de Bin Laden; para ello, Castrogiovanni deberá llegar hasta donde está guardado el cadáver dle turco y ponerle un aparatito para que resucite (el “Dispositivo Lázaro”), y de ese modo demostrar que “el negro ese no sabe hacer nada bien”.



Segunda parte de la segunda parte de la primera parte: Castrogiovanni arquea una ceja y dice: “La vida no es mi negocio”. No, pará. No. No dice nada, porque es un hombre de pocas palabras. No es una película francesa, mierda. En vez, se agarra a trompadas con uno de los robots y aprovecha para tocarle el culo a la espía (que se siente terriblemente excitada ente el cotnacto de los dedos gruesos y grasosos de Castrogiovanni y emite un gemido), que es su manera de decir “Acepto”.



Tercera parte de la primera parte: Parte de sexo con la espía. Después se levanta y mientras se pone la corbata ella le ruega que no la deje y él le tira unos pesos en la cama, diciendo “Comprate algo y a la vuelta nos vemos”, no, pará, no le dice nada, agarra y se va mientras ella entra en paroxismo histérico y agarra y hay una esplosión, corte y Castrogiovanni está en Medio Oriente, en un campamento beduino. Entra en una carpa y hay doce tipos disfrazados de árabe, lanza una risa socarrona y se empieza a recagar a trompadas con los doce. Cuando están todos en el piso, sangrando y con moretones, se empiezan a dar virilmente la mano: son sus viejos camaradas de armas (hay un pibe joven, un negro, un loco, un experto en explosivos, un traidor, etc.), reclutados por la CIA para ayudarlo.



Primera parte de la segunda parte: “Chorizo” Martinelli, un ex compañero del Otto Krause de Castrogiovanni y actualmente el cerebro estratégico del grupo, presenta un ingenoso plan para entrar en el palacio morisco donde está guardado el cadáver de Bin Laden, perpo Castrogiovanni lo interrumpe de un castañazo y dice “dejate de joder, Martinelli, esto es palo y a la bolsa”; el resto de los muchachos le da la razón y lo recagan a palos a Martinelli, que era medio maricastañuela, y salen de la carpa corriendo y gritando y tirando tiros al aire.



Segunda parte de la segunda parte: Llegan al palacio y los atacan unos turcos con cimitarras, mueren tres de los nuestros y Castrogiovanni se venga aplastándolos con un tractor. Luego tira abajo la puerta de una patada. Ahí aparecen más turcos, y agentes de la CIA pro-obama y unos franceses de la OTAN que salen corriendo y lanzando chilliditos en cuanto ven a nuestros muchachos. Los matan a todos, mueren dos amigos de Castrogiovanni más, que ya medio que se está re calentando; se separa del grupo y llega al patio central, donde tienen a Bin Laden en una especie de caja de cristal tipo Blancanieves, custodiada por una minita muy fuerte, vestida con una burka ceñida al cuerpo. No, pará, no es una, son varias, es un harén, porque allá las minas son medio patoteras y vienen en harén. Un harén de minas con burkas de látex ceñidas al cuerpo; Ellas intentan tentarlo sexuallmente, pero a la manera talibán, es decir recitando unos versículos del Corán medio pesados, pero Castrogiovanni primero les baja los humos de una cachetada y después las satisface físicamente a todas juntas; ellas quedan completamente rendidas a los pies de Castrogiovanni, que encima las hace escuchar música “rock”, tomar vino, comer panceta y finalmente les abre a todas una cuenta de “Twitter”. Luego rompe la caja de cristal de un puñetazo, le mete el “Dispositivo Lázaro” a Bin Laden -que se despierta Medio confundido y diciendo “Eh, eh, qué pasa, qué pasó, eh, eh, torres, que pasa”- y se va sin mirar atrás.



Tercera parte: Castrogiovanni se junta con los que quedaron y dice “Misión cumplida, muchachos, vamos a tomar un Pineral”. Entonces una esplosión mata al resto de los muchachos. Castrogiovanni se da vuelta y ve que Bin Laden se acerca con un mega ejército de terroristas fundamentalistas, beduinos, tuáregs, jenízaros, piratas de Barbarroja, pibes palestinos que tiran piedras, tractores y también aviones de esos que tiran torres. Aparte conectó su aparatito a los cadáveres de –escuchate esta-: Hitler, Mussolini, Stalin, Mao Tse Tung, el Mariscal Tito, Perón, Alfonsín, Kirchner, Carrió y Fidel Castro y le dice que ahora sí acabarán definitivamente con los erros occidentales.



Segunda parte de la tercera parte: Es como una batalla llena de esplosiones, pero Castrogiovanni se va abriendo paso a las trompadas y con un tractor que le quita a Juan Manuel de Rosas, y agarra y los va haciendo cagar a todos. Finalmente quedan frente a frente con Bin Laden, que en el lío le sacó el matagatos a Castrogiovanni. Tiene una sola bala. Una sola. Y larga un gran discurso de que con una sola bala logrará derribar el único obstáculo entre él y la destrucción de Occidente y… No, pará, no dice nada. Porque Bin Laden también es bien hombre. Agarra y le dispara y Castrogiovanni cae muerto.



Última parte: Castrogiovanni, sin embargo, diez segundos antes de morir, lanza su último estertor de la muerte, un estertor bien fuerte que le alcanza para subirse a un avión, amenazar a todos los pasajeros con unas armas de plástico, pasar a degüello a los pilotos, prender el aparato, despegarlo y dirigirlo a toda velocidad contra Bin Laden, que grita “Shit” (en árabe). El avión le pega en la parte del medio de Bin Laden, que esplota y empieza a derrumbarse sobre sí mismo y muere. Y con la última parte del estertor –porque Castrogiovanni calculó bien bien bien en qué dirección mandarse el estertor ese- le arranca el Dispositivo Lázaro y se lo coloca él y resucita. Y escupe a un costado.



Epílogo: Castrogiovanni llega a USA con el mismo avión que usó para derrumbar a Bin Laden (todo abollado) y, en venganza por la muerte de sus camaradas, derrumba la Casa Blanca, el Pentágono, La Estatua de la Libertad y el Obelisco ese que tienen ellos. Se baja y viene el jerarca de la CIA, chillando y diciéndole que no cumplió con lo pactado, que es un borracho y que le devuelva la plata. Castrogiovanni dice entre dientes “me la gasté en putas” (que aparte es verdad), y le pega una trompada. Y luego se aleja hacia el horizonte. Y sin mirar también le tira una granada. Al tipo. Esplosión. Fin.


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