Como no se me ocurrió nada agarré y me imbenté un Facebook. Uno mío, de mi propiedad, no de esos que me arma la gente.
Pero no es un Facebook como vos y como yo: es un .Facebook Malo.. O sea, si me pedís ser mi amigo, te ignoro, aunque seas mi mejor amigo, aunque te pongas de rodillas a suplicarme ser mi amigo, te ignoro. Voy a ignorar a todo el mundo, aunque venga Robert Crumb a invitarme a cenar para charlar de un proyecto. Hasta lograr ser el primer Facebook del mundo sin un perro que le ladre.
Aparte no tiene ni fotos ni información ni juegos ni cosas ni nada. Lo único que tiene es la función de que me pedís ser mi amigo y te ignoro. Si pudiera, le pondría un mensaje automático que diga: .Yocontra Elmundo ha rechazado su invitacion., o .A Yocontra Elmundo o le interesa ser su amigo., pero parece que no se puede. Parece que el Sr. Facebook es .polítcamente correcto., ay, el .políticamente correcto., uy, uy, el .políticamente correcto., o sea, se puede hacer acoso colegial para impulsar a los jóvenes al suicidio pero no se puede poner .A Yocontra Elmundo no le interesa ni a palos ser su amigo.. Esos son los valores que andan hoy en el mundo.
Así que en fin, me conformo con ignorarte; para ver qué se siente ser una muchachita de pechos firmes y soberbia adolescente. No, nada, yo soy así, soy especial.
¡Prueben, prueben mandarme la invitación que agarro y los ignoro y que nos matamos de la risa!
¿Y por allá cómo anda todo?
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