martes, 7 de julio de 2009

¡Lanzan breve lista de .PequeÑos Papeles Copados.!





A mí no me den el estrellato, el papel protagónico, ni siquiera un papel secundario con el que brillar fugazmente; lo mío es el trabajo desde las bases, el rol del humilde hombre común que de vez en cuando, tal vez una vez en la vida, protagoniza brevemente no ya una escena, sino el rincón de una escena. Como Holden Caulfield, ser el guardián del centeno, el hombre anónimo y agazapado entre la hierba que de vez en cuando sale para hacer el bien.


Por eso comunico a los productores de Hollywood del mundo entero .Hollywood incluido- que cuenten conmigo para los siguientes .pequeÑos papeles copados., que estelarizaré con el mayor garbo posible:


EL VIEJO QUE PIDE QUE DEJEN HABLAR AL MUCHACHO: En todas, pero en todas, todas las películas .pero en todas, eh, en todas- hay una parte en la que un muchacho, o un niÑo o un jovencito se ve acosado por la turba. Ha hecho algo extraordinario, pero debido a su juventud e inocencia, nadie le cree. Los malvados, entonces, aprovechan este momento de confusión y la niÑofobia de la turba para intentar sacar tajada o sembrar la inquina. La turba, siempre fácil de manejar por quien tenga un título nobiliario o la autoridad que da la edad (o el dinero), no tarda en proferir burlas y miradas escépticas contra el acosado jovencito. Entonces, entre la multitud, se escucha la voz de un hombre, un hombre viejo y cansado, harto de la acumulación de injusticias que ha visto a lo largo de su vida. Nada tiene que perder ni ganar con la situación que está viviendo. Sus dedos están gruesos e hinchados por el trabajo duro, y manchados por la tierra y el tabaco. Entonces, sin dramatismo, pero con la furia sorda de quien tiene las pelotas notoriamente hinchadas, dice algo así como .¡Dejen que hable el chico!. o .¡Denle una oportunidad al muchacho!., y la turba, avergonzada, hace silencio. El chico demuestra su Verdad y los malvados son castigados.

Por qué quiero este papel: Me parece un papel fácil de interpretar y al mismo tiempo muy placentero. Se debe sentir bien ayudando al muchacho. Es levemente heroico, pero no hace falta saltar de trenes en marcha ni disparar armas que hacen ruido.


EL EMPLEADO DE GASOLINERíA O GERENTE DE HOTEL DE RUTA: En todas las películas que sean hecho en la historia de la cinematografía mundial, especialmente aquellas que transcurren a lo largo y a lo ancho de las fascinantes rutas norteamericanas .y más especialmente aún a lo largo- el protagonista o la protagonista, es indistinto, se detiene o bien en una gasolinería, o bien en un hotel mugriento al costado de la ruta. Entonces intercambia una serie de palabras con el dependiente de la gasolinería, que es un individuo enjuto y alto con camisa a cuadros, mal afeitado, todo transpirado y un escarbadientes en la boca, o con el gerente del hotel mugriento, que es un gordo fofo y calvo en calzones y musculosa, mal afeitado y todo transpirado pero sin escarbadientes (porque se acaba de levantar de la siesta, muy acalorado y molesto). Si el protagonista es hombre, el tipo lo kmirará con mucha desconfianza y le manifestará que no le gustan los forasteros o que no queda una gota de nafta. Si es una mujer, le dirá alguna frase medio subida de tono. Por fin, si el protagonista es un asesino serial tanto el gerente como el gasolinero terminarán descuartizados a un costado de la ruta (pero previamente habrán maltratado o faltado el respeto al protagonista, así que se lo merece).

Por qué quiero este papel: No hace falta arreglarse mucho; incluso se puede ir medio dormido y medio hediondo. Aparte de eso, maltratás impunemente a los protagonistas. Bueno, si el protagonista te mata, no tan impunemente. Un poco sí, porque el cadáver descuartizado ese que ponen está representado por un muÑeco o un efecto especial, o sea, no te descuartizan a vos.


PRESIDENTE DEL JURADO QUE LEE LA SENTENCIA: En todas las películas, pero todas, sin excepción, todas, todas las que se han hecho hasta ahora y apuesto todas mis propiedades a que alguien me mencione una película donde no hay un juicio, hay un juicio. Y en el juicio, luego de los alegatos del taimado fiscal y el ex cínico abogado (que a lo largo del juicio se volvió honesto e idealista), los llantos de los testigos quebrados y las reconvenciones del severo juez, se le pide al .Presidente del Jurado. (que suele ser un gordo con cara de cero a la izquierda) que lea el veredicto. Se hace un silencio sepulcral, durante el cual el desenlace se alarga innecesariamente con preguntas ceremoniales del juez tipo .¿Han llegado a un acuerdo?., .Sí, su SeÑoría., .¿Pero seguro seguro?., .Sïsu SeÑoría., .¿Puede usted leerlo ahora?., .Sí, Su SeÑoría., .¿Seguro?., .Sí, su SeÑoría., .Que el acusado se ponga de pie., .Está de pie, Su SeÑoría., .Entonces que se siente., etc. Entonces el tipo lee, y la concurrencia estalla en aplausos o abucheos según el acusado sea bueno o malo y cómo haya sido declarado.

Por qué quiero este papel: El Tipo que lee el veredicto aparece prácticamente por primera vez en toda la película .salvo algún .insert. con cara de angustiado durante alguno de los alegatos- y sin embargo, por unos segundos se convierte en el centro de todas las miradas; el destino de toda la historia parece depender de él; de algún modo es quien resuelve la película, quien la desenlaza, el factótum, deus ex machina y sanctum sanctorum de la película. Y todo porque le llovió una carga pública de arriba. Para cualquiera que ame el máximo de resultados con el mínimo de esfuerzo, éste es el papel ideal.


También me gustaría hacer de mayordomo inglés o de pueblerino que quedó loco porque vio un OVNI, pero es medio difícil, hay que reírse y jadear, etc. De agente del FBI que llega al final y tapa todo ya hice así que mal que mal me estoy encaminando.


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