.tapado, querido, tapado de laburo y encima con el tema de la edad, porque otra cosa que pasa con el tema de la edad es que te van agregando cachos. Aparatos, trozos de material. Un clásico son emplomaduras y prótesis dentales. Hasta ahí vamos bien; están bastante logradas y mayormente no se ven porque van adentro de la boca. Y el otro extremo vendrían a ser otras partes del cuerpo tipo piernas, corazones artificiales, bolsas de colostomía, etc. Es como que en la era moderna ya no envejecemos, nos vamos enrobotizando. Encyborguizando.
Un ejemplo: Yo. Me encuentro, provisoriamente, conectado a un presurímetro o presurisómetro, que tengo que acarrear conmigo hasta maÑana a la maÑana y que te toma la presión 60 veces por día! Te das cuenta lo que inventan. ¡Sesenta veces! Son un montón. Son como cinco docenas de facturas. Cuando el tipo me lo recetó, imaginé que sería una especie de sofisticado e imperceptible mp3; en realidad, se parece más a esos equipos portátiles de telégrafo que aparecen en algunas películas de cowboys. Yo calculo que si no me muero de la presión, me voy a morir de la contractura en el cuello.
Aparte de darme tema para todo el día con mis allegados .aunque reconozco que no es como si me hubiera hecho un tatuaje- el presurómetro o apresurómetro me produce algunas sensaciones y fantasías extraÑas. Periódicamente, una banda en mi brazo empieza a cerrarse automáticamente, hasta cortarme por completo la circulación. Según me dijo la enfermera, en esos momentos debo estirar el brazo. La sensación es la de haber caído bajo el dominipo de una Máquina Oscura, que cuando siente que te distraés un poco con tus cosas, te aprieta el brazo (como esos viejos que te saludan clavándote las uÑas en el deltoides), y te obliga a estirar el brazo tal como esos tipos de la Rural. Es como una Máquina de Hacerte Nazi. Sí, ya sé, podría estirar el brazo hacia abajo, pero me parece poco digno.
Quiero aclarar que no es que la máquina te aprieta un poquito, así, ya está, como avisándote. No, aprieta medio fuerte. Duele. Por momentos pierdo la movilidad completa del miembro. Tengo la sensación de que la Máquina de Hacerte Nazi, si no te encuentra presión alta, te la genera ella misma mediante el apretamiento. .Mi misión es encontrarte Presión Alta, Humano Inferior. Y la tendrás, así tenga que recurrir a la Fuerza. ¡Y ahora saluda al Fuhrer, Perro, saluda!.
Otra sensación, cuando la Máquina está más tranquila y menos nazi, es de que como que me está sonando un telefonito (porque empieza su opresivo accionar con el runruneo de un motorcito); pero miro a todos lados, y el telefonito no está. Comprendo entonces que el llamado viene de mi propia humanidad. Y descubro, dulcificado por la falta de circulación sanguínea, que el que llama no es otro que mi Corazón.
Siendo esta experiencia totalmente provisoria, la considero como una especie de trailer, de adelanto exclusivo de cuando sea viejo y me tengan que poner cosas. Espero ansiosamente, no obstante, mi liberación de la Máquina de Hacerte Nazi y sus molestias, sobre todo la parte que se enchufa en el recto.
Miren, el Charlie Brown de la vida real.
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