Desperfecto n° 151: Me resulta difícil mantener mi habitual modestia cuando recibo constantemente señales de que soy una especie de Elegido, como Jesús o Harry Potter. El tema es “Elegido para qué”. No siempre es lo que se dice agradable ser el depositario de un plan Inescrutable del Destino (pero de esto también pueden dar testimonio Jesús y Harry Potter, o incluso Frodo Bolsón).
Ignoro cuánta gente habrá tenido a lo largo de la Historia el privilegio de incendiar dos veces el mismo automóvil, pero me atrevo a decir que deben contarse con los dedos de una mano, compitiendo cabeza a cabeza con el hombre que batió el récord de ser alcanzado más veces por un rayo (no el mismo en este caso). Bueno, están frente a este moderno Mesías. De objeto de sacrificio, sin embargo ofició nuevamente el Taunus de mi hermano, que había sido reparado del “defecto de falla original del Taunus” (que se te incendia) y reprogramado para que esto no volviera a ocurrir en un millón de años. Posteriormente el noble bruto sufrió el flagelo de las inundaciones y actualmente se encontraba en estado de agonía, por lo ue me pareció una excelente idea seguir utilizándolo.
Hasta el sábado pasado, donde esta secuencia de acontecimientos se repitió casi paso por paso –aunque con el bochornoso agregado de llevar de pasajeras mujer y suegrita- y con el espectacular y apocalíptico final con bomberos y fuerzas del orden incluidos, más la solidaridad de los vecinos de Caballito que me gritaban instrucciones dede sus balcones. Espectacular la parte en la que la bocina del auto empezó a sonar sola y la luz de giro se encendió aunque ya había retirado la llave.
El resultado: El Taunus ya ha pasado al territorio de la eutanasia (si es que se puede llamar “eutanasia” que te prendan fuego cuando todavía estás vivo). No nos preocupemos más por él, sino por lo verdaderamente importante en este y todos los casos en general: Yo.
Saquémonos la careta. Esto no es casualidad. Basta de negación. No puedo echarle completamente la culpa del incendio a un “bug de diseño” cuando te pasa la misma catástrofe ESPECTACULAR dos veces en menos de dos años. En la ecuación hay una “equis” que se repite, una constante, es decir, un servidor. No sé cómo, no me pregunten, cómo lo hago, no tengo idea ni me siento capaz de explicar el proceso (así como Superman no puede explicar cómo vuela): la realidad es que tengo “algo” que te incendia el auto. Llamémosle maldición, superpoder, defecto de nacimiento o aura mística, en cualquier caso no es que me niegue a volver a manejar un coche, pero sí me siento obligado a ir con un Legal colgado del cuello: “Es altamente probable que su auto estalle en llamas mientras manejo”.
¿Debo retirarme del mundo de los volantazos, los derrapes y los estacionamientos a 23 grados del cordón de la vereda (otro de mis superpoderes, ele stacionamiento para el culo)? Otra persona, con menos autoestima o iniciativa simplemente se negaría volver al volante. Yo lo que les ofrezco es un servicio: ¿Tiene ud. un coche que por motivos de edad, conveniencia económica, estafa al seguro o venganza contra su ex cónyugue desea incendiar limpiamente? Contráteme como motorman. No le aseguro resultados inmediatos. Tal vez esto me lleve meses o años –recuerde que aún no tengo control sobre el fenómeno-, pero finalmente su corcel disfrutará de la liberación a través del Fuego Purificador. No le pido un pago en metálico (aunque un seguro de vida no estaría de más), ya que esto no es un negocio sino una “win-win situation”. Yo me beneficiaré de contar con un vehículo, y ud. de… Bueno, de los beneficios obtenidos por que el quemen el aparato. Usté sabrá. No es asunto mío; el segundo lema de la casa es “Discreción” (el primero es “¡ARDE, ARDE, ARRRRRRRDE, JA, JA, JA, JA, JA!”).
Pero no espere mucho, porque el mío (Vector Involuntario de Generación de Combustión Espontánea en Automotores) es un oficio arriesgado y quién sabe cómo termine mi proxima misión.
miércoles, 19 de diciembre de 2012
Cronicas de T: ¿Maldición o Superpoder?
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