Blisshgl, lblissgshh, glshhh. No conocía este sonido a los 9 años, o por lo menos no lo tenía identificado como tal. Blishhiglisshh, blishhglshhh, blisshglll. Tampoco a los 12, ni a los 16 ni a los 20. Es decir, lo conocía. Había tomado contacto con él. No sería un homo sapiens del siglo XX de haber permanecido fuera de su área de influencia. Aún no tenía catalogado este efecto de sonido a los 25, ni a los 30 ni a los 35; juzgue el Universo si esto me convierte en alguien afortunado o un hombre promedio. Gliiblshhh, blblshh, glibsh, blishhglosh. Y es que necesitamos cierta frecuencia en el contacto con una cosa para identificarla como “cosa”. Si viéramos un perro una vez cada catorce meses, tal vez no lo notaríamos. Lo percibiríamos como una mancha o anomalía, o pensaríamos “¡qué curioso pato con hocico y cuatro patas!” Sólo una vez que ese perro se instalara en nuestra casa (por medio una orden judicial o amenaza de muerte sobre mis seres queridos, únicas fuerzas que me obligarían a admitir que semejante bestia cruzara mi puerta), me preocuparía por otorgarle una categoría, tal vez un nombre y, si no jode demasiado y caga donde tiene que cagar, un poco de alimento balanceado.
Pero a partir de los 40, despídete del silencio. Entre una y cinco veces por día, todos los días de tu vida de aquí hasta la tumba, blglsssh, blglshh, blishglshhh te acompañará como una sombra, ángel de la guarda o diablo atormentador e irá aumentando su presencia con el correr de los años. Blglshhh no es intrínsecamente diabólico. Glshhblglishh está aquí para ayudarte. ¡Blblishh, glshh, blishhgll es TU AMIGO! Es el motivo por el que te acompaña, y no el motivo particular sino el motivo que motiva ese motivo, EL motivo, diríamos, el Motivo por el que nos apresuramos a hacer las cosas lo que lo hace indeseable. Por eso nunca escucharemos a glsblglsh, gliblsh, glbliglsh con la satisfacción con la que escuchamos una canción, una risa infantil o el sonido de un sachet de leche al golpearse.
Agradezco la posibilidad de contar con este “soundtrack”, y sin embargo detesto su presencia. Glblshh, glblsh, bliglblsh, te odio.
PREGUNTA: ¿A QUÉ ACCIÓN Y/U OBJETO PERTENCE EL SONIDO “BLISHHIGLISSHH, BLISHHGLSHHH, BLISSHGLLL”? Quien acierte ganará un exclusivo “Cromo” de Shörgen dos Llobregaten, cuya entrega es más sencilla de instrumentar que un chipá o un libro autografiado (que ya van, ya van, ya van, ténganme paciencia).
Miren, temazo de Ludus.
CONCURSO CERRADO. EN INSTANTES, LOS RESULTADOS.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
¡Sensacional concurso sonoro!
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