Lección 17: La “Contraparodia”
A pesar de la buena prensa con la que cuenta, pocos géneros existen tan pelotudos y parasitarios como la parodia. Su dependencia absoluta de una obra preexistente ya dan cuenta de su origen innoble. La parodia es un clon que salió mal; un gemelo malvado e imbécil que, encima, pretende una cucarda de superioridad por sobre el ser que le dio origen.
La crítica suele considerar al género parodia como “inteligente”, lo que podría considerarse otra señal de pobreza artística. El razonamiento es el siguiente: para burlarme de algo, debo estar en una posición superior respecto del objeto burlado. Por lo tanto, ya en el acto de burlarme, de imitar al traga de la clase con voz gangosa, estoy apropiándome -como el guerrero primitivo comía el corazón de sus víctimas para adquirir su valor- de todas sus características ( inteligencia, dedicación al estudio e higiene personal) y luego pulverizándolas con mi desprecio. Por tanto, soy tan bueno como él, pero mejor, porque le puedo hacer la burla. Desde luego que el razonamiento es erróneo, pero permite alimentar la autoestima de muchos papanatas que no hacen más que “leer el mejor poema del mundo con la nariz tapada”, como decía Alejandro Dolina.
Ahora bien, ¿es posible rizar el rizo y parodiar una parodia? Respecto de las sátiras de películas de la legendaria revista Mad, se decía que la única forma de tomarle el pelo a una comedia, era demostrando que no era divertida; y que lamentablemente, esto daba lugar a una parodia que tampoco lo era.
Lo positivo del caso es que, siguiendo este procedimiento, podemos crear obras de hondo dramatismo humano. Veamos algunos ejemplos:
“86”: El drama de Max, un deficiente mental que, debido a las políticas de integración de USA, llega a ser agente secreto de una importante organización gubernamental. Dueño de abundantes discapacidades motrices, Max vive tropezándose, cayendo, disparando accidentalmente armas secretas camufladas y provocando daños a su alrededor, aunque día a día lucha conmovedoramente para salir adelante. Impresionante la escena en la que logra atravesar todos los portones que se abren y se cierran para llegar al cuartel general, y abraza a su novia la “99” (en realidad es su acompañante terapéutica) gritando y sollozando “Pude hacerlo! ¡Pude hacerlo!” El momento más trágico es cuando accionando un dispositivo de seguridad llamado “Cono del Silencio”, aplasta al líder de la organización, matándolo por asfixia. Es llevado a juicio sumario y condenado a cadena perpetua, ante su mirada húmeda y atónita , pero como la organización no quiere dejar rastros encarga a uno de los sicarios (llamado “Jaime”, quien se burlaba de Max haciéndole creer que era un robot) que lo liquide por la espalda mientras es llevado a prisión. La “99” intenta que el caso llegue a la prensa pero también es asesinada. Daniel Day Lewis en el rol de Max.
“LA MANSIÓN”: Escalofriante película de horror japonés. Moeru, Larry-san y Curlywa son tres deficientes mentales a quienes dejaron libres del hospicio por falta de presupuesto (la película transcurre en la Depresión). Cuando, luego de un trabajo de plomería que terminó en desastre veían acercarse un futuro negro, llega una carta del abogado de su tío Zacharías, quien les ofrece su vieja mansión a condición de que pasen una noche en ella. Allí empieza la peor pesadilla que podían imaginar. Arizu, el espíritu de un niño asesinado por sus padres se encarna en la espeluznante figura de una calavera voladora que se ríe; un hombre alto, armado con un hacha y otro con una careta de bruja los persiguen a través de los oscuros pasillos de la casa. Larry-san muere de pánico al abrir la puerta y encontrar dos no-muertos jugando al ajedrez, y otro tocando la gaita. Por fin,una armadura medieval que habla se apodera de la voluntad de Moeru, quien termina vaciando los ojos de Curlywa con sus dedos índice y mayor. Al día siguiente, la Policía sólo encuentra rastros de sangre. La última imagen es la de Arizu , riendo y observando todo desde la azotea. Tom Hanks en el rol de Moeru, Dustin Hoffman como Larry-San y Sean Penn como Curlywa.
“RED CHAPULIAN”: Basada en la Graphic Novel de Tom Mcnamara, recrea a uno de los super héroes más oscuros y bizarros de la historia del cómic. Un deficiente mental mexicano (que realiza pequeños encargos para dealers de poca monta en el D.F.) es perseguido por una pandilla y torturado salvajemente. Cuando huye, cae en un tanque de residuos radiactivos, rodeado de nidos de los temibles grillos carnívoros mexicanos. Todos le dan por muerto, pero una horrible transformación tiene lugar en el joven Chespirito (llamado así por ser adicto a un fármaco de ese nombre) y cuando sale, completamente deformado, la piel teñida de rojo furioso, y su corazón asomando por entre los desgarros del pecho, jura tomar venganza de la pandilla y asesina uno a uno a todos sus miembros, machacándoles la cabeza con un martillo. Su habla ha quedado reducida a un puñado de frases hechas sin sentido como “síganme los buenos”, que repite sin cesar como toda respuesta a los ruegos de sus víctimas. El Chómpiras, zar de la droga local, pone precio a su cabeza, pero los sicarios que intentan acabar con Red Chapulian terminan muertos o traumatizados. Finalmente, el héroe se introduce en la fortaleza del Chómpiras y lo aniquila; Red Chapulian jura –a través de una combinación afortunada de sus frases hechas- que continuará luchando contra el crimen y defendiendo a las clases bajas de México, desde su refugio en una modesta vecindad. Gael García Bernal en el rol de Red Chapulian, del Chómpiras y del misterioso huérfano con síndrome matusalénico que cura las heridas de Red Chapulian.
No es insólito especular con que alguien intente parodiar estas creaciones y que descubra, con sorpresa, que se le aparece la parodia original (y se tenga que meter la suya en el culo).
domingo, 12 de febrero de 2012
¡Clínicas de Humorismo: Lección 17!
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