lunes, 2 de enero de 2012

¡Lanzan tipo indignado de persona!


Hoy el Dto. de Diseño de Personas de “Yo contra el Mundo” les presenta un nuevo tipo de persona: “Yopupuirvvvo”, el Indignado.



“Yopuipuirvvvo” va a comprar bróccoli: “Yopupuirvvvo” se allega a la verdulería, mientras escribe mentalmente una carta a La Nación quejándose del tema de que las verdulerías no estén más cerca de la gente que paga sus impuestos, en lugar de estar a una cuadra y tres cuartos, que es un montón. Cuando llega pide un ramito de bróccoli, un poco molesto porque el boliviano que atiende aún no haya aprendido el acento de Buenos Aires, o sea, vienen acá, el país los recibe con los brazos abiertos y no son capaces de aprenderse el acento. ¡Buéh! Es así. Cuando el boliviano le dice cuánto sale el bróccoli estalla de indignación porque es increíble lo que sale, pará, parece mentira, tendría que salir mucho menos, es un bróccoli, ¿es de oro el bróccoli? No, así ya no se puede vivir, encima no son capaces de aprenderse el acento y estar MÍNIMO a una cuadra y media de la casa donde uno vive. No, no, no, no, no, no, no. Yo te voy a poner una denuncia, te voy a denunciar a Inmigración y al INDEC, pero qué al INDEC si son todos ladrones, y sí, pobre país, así no se puede vivir, ¡“X” plata el bróccoli!!! ¡Es una vergüenza! Y el calor que hace, no, así no se puede vivir, y a la tercera vez que dice “no se puede vivir” agarra y se muere.



“Yopuipuirvvvo” hace un crucero por el Caribe: Un día “Yopuipuirvvvo” llama al Centro de Defensa del Consaumidor pero se equivoca, llama a una agencia de viajes y como esl el cliente n° 1.000 le regalan un crucero al Caribe. Acto 2: “Yopuipuirvvvo” está en una reposera viendo el azulado cielo y el mar esmeralda, medio molesto, medio indignado porque las reposeras son de pino, escuchame, por la guita que te cobran, no a mí, pero al que le cobran, podrían poner una madera más noble, no sé, guatambú. Entonces se pide un daikiri de durazno y le dicen que se acabó, pero le pueden traer de mango. Para qué. No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, así no se puede vivir, cómo es, estamos en medio de la nada y a estos hijos de puta, ¡Hijos de puta! Se les acaba el durazno, ¿no lo podrían haber previsto?, esto es una falta total de previsión, acá tiene que haber más previsibilidad, porque andá a conseguir durazno en medio del mar, así no se puede vivir. ¿Y si soy alérgico al mango??? No digo que lo sea. No, no soy. No, no es eso, me encanta el mango, lo que me molesta es la forma, el modo en que se hacen las cosas, la falta de previsión y previsibilidad y previsionismo, eso me molesta. ¿Y yo cómo sé que el barco no se va a hundir??? Porque así como se les acaba el durazno capaz se les acaban las “cosas” necesarias para mantener el barco a flote, y no, ni idea, NO SOY INGENIERO NAVAL, justamente yo espero que el tipo que supuestamente estudió para ingeniero haga las cosas bien. Digo yo, ¿tanto cuesta hacer las cosas bien??? Yo en mi trabajo te aseguro que me rompo el culo para hacer las cosas bien. No, así no se puede vivir y ahí se muere.



“Yopuipuirvvvo” mira dos bailarines de tango en la calle Florida: “Yopuipuirvvvo” va a hacer un trámite en el Centro, mascullando, ah, no, no, no, así no se puede vivir, así no se puede vivir, pero qué descuidada está la calle Florida, un asco, antes daba gusto, era una calle comparable a las grandes peatonales de Londres, París, Barcelona, Amsterdam, mirá, todo lleno de vendedores ambulantes de porquerías, ¿y eso?. Y se queda viendo unos bailarines de tango. El tipo es una especie de Raúl Lavié bastante arruinado, ella es una chica jovencita vestida de putona tanguera, y hacen una serie de evoluciones circenses. Para qué. A “Yopuipuirvvvo” le agarra el soponcio y gruñe por lo bajo: “¡Esto no es tango! ¡Esto no es tango! Dejame de joder. ¡Esto no es tango! El tango es otra cosa, el tango nació en el arrabal, el tango es un sentimiento, el tango es una cosa que no sé bien cómo es pero te digo que esto no es tango, ¡por favor! Así no se puedeeeeee ehahhhehhaehh caminar tranquilamente. Y todo para entretener a estos turistas foráneos que vienen a cogerse nuestras minas y comerse nuestros churrascos.” Y agarra y empieza a gritar bajito, revoleando los ojos de un extremo a otro, “¡Caraduras! ¡Caraduras! ¡Vayan a trabajar!!!” y se va poniendo de un color cada vez más purpúreo, y piensa que aparte esto debe contravenir todas las contravenciones municipales y edilicias del Gobierno de la Ciudad Metropolitana, ¿cómo no hay un agente? Y empieza a ver a todos lados si hay un policía y no lo encuentra, ¡claro, seguro que están pidiendo pizza en “Los Inmortales”! ¡Ca-ra-du-ras! Esto no es tango. No, así no se puede vivir, y ahí se muere.



“Yopuipuirvvvo” juega al “Pac Man”: “Yopuipuirvvvo” encuentra un viejo local donde todavía s epueden jugar fichines y –tras rumiar con mucha amargura que qué pena que hayan desaparecido estos locales, esto era algo sano, familiar, no como ahora- se pone a jugar al “Pac Man”. Primero le da bronca que los fantasmitas se llamen Inky, Dinky, Blinky y Clyde, después le da bronca que Pac Man sea amarillo, después le da bronca que haya pelotitas en pasillos interiores a los que hay que meterse doblando -¡parece que lo hicieran a propósito!- y pierde miseralemente a los 40 segundos. Pide hablar con el dueño enérgicamente, pero no está, el que atiende es un pibe con muchos granos y gorra, y le explica que no está. “Yopuipuirvvvo” exige que le devuelvan el importe de los fichines adquiridos, porque no puede ser, esos fantasmitas están “demasiado rápido”. Porque perdió. “Gorra” le explica confusamente que eso va contra la política interna de la empresa, o algo así, y “Yopuipuirvvvo” se pone loco y lo amenaza con denunciarlo a la Secretaría de Ombudsman de Protección de Defensa del Consumidor, porque así no se puede vivir y cuando sale a la calle lo pisa un taxi y se muere, aunque no haya dicho “así no se puede vivir” dos veces más (no tiene nada que ver).



“Yopuipuirvvvo” sale con una chica: “Yopuipuirvvvo” se encuentra a las 22:05 en un bar de Palermo Hollywood, le dice hola y acto seguido lanza una certera perorata de quince minutos acerca de cómo las mesas de los bares ocupan el espacio público de las veredas. “Yopuipuirvvvo” le hace a la chica un disimulado escaneo facial y entiende que ella está muy impresionada por su lucidez y fuertes principios, así que agrega dos peroratas más, una sobre los químicos que tienen las papas fritas de copetín y otra sobre la falta de cuidado con que se trata a los incunables en la Biblioteca Nacional. Luego empieza a mover la cabeza a todos lados, con los cachetes colorados, cómo puede ser que estemos acá hace diez minutos y no nos haya atendido nadie,ves, esto es la Argentina. ESTO es la Argentina, este es un ejemplo de los problemas que tenemos en la Argentina, el ejemplo de que los mozos no te atienden. ¿Cómo ejemplo de qué??? ¡Ejemplo de que los mozos no te atienden! Y empieza a llamar a distintos mozos con el ceño muy muy fruncido y los cachetes muy muy colorados y nadie le da bola, y en una de esas hace otro escaneo facial y le parece que si muestra más lucidez y principios morales ella es suya, ya está, es suya, es suya, se la ganó. Así que golpea la mesa y dice “¡Me cansé! Voy a hablar con el dueño. Vos esperame acá.” Llega al mostrador y le dicen que no, el dueño no está, no, no le pueden dar el teléfono de la casa, no, ese tipo de quejas están contra la política de la empresa y “Yopuipuirvvvo” grita, con el rostro purpúreo y tenso y vuelve a la mesa dispuesto a decirle a la chica que ya está, en este lugar no se puede consumir, sería ambiguo de su parte consumir algo en un lugar que está en contra de sus firmes principios morales pero cuando llega la chica no está y “Yopuipuirvvvo” se indigna por la falta de previsión y previsibilidad y previsionismo de las mujeres. Así no se puede vivir, así no se puede vivir, así no se puede vivir, y agarra y se muere.



“Yopuipuirvvvo” lee el diario: “Yopuipuirvvvo” se sienta a desayunar tranquilamente y leer el diario y ¡PAM! ya en la primera plana empieza a maldecir y a decir que cómo puede ser que el Gobierno permita que el Gobierno haga estas cosas y se le ponen los cachetes de color fucsia, y cómo permiten y por qué nadie hace nada y por qué ellos hacen esto y por qué no hacen otra cosa, y larga extensas parrafadas acerca de las barbaridades que han ocurrido en los últimos ochenta años, y el ceño se le cubre de una miríada de líneas irregulares y la voz se le hace ronca y después adopta una pose de cinismo incrédulo, haciendo como unas risitas atragantadas y diciendo “Noooo, noooo, noooo, no se puede creer, noooo, noooo, ja, jua, jua, noooooo” y respira agitadamente y se pone cada vez más fucsia y le esplota la cabeza.



“Yopuipuirvvvo”, Emperador del Mundo: “Yopuipuirvvvo” dirige un Imperio Interplanetario con mano de hierro. Pero de vez en cuando, sale de incógnito a ver qué piensan sus súditos de él y se encuentran con unos tipos que se quejan del leve aumento del 8887666678 % en el Impuesto a Existir, y “Yopuipuirvvvo” no puede con su genio y se prende, y se pone fucsia y le agarran ataques de gritar “¡Nos están matando! ¡Nos están matandoooo!” Los tipos se ponen medio nerviosos porque lo reconocen a “Yopuipuirvvvo” enseguida, y no saben si seguir hablando mal de él o cambiar de discurso o irse o qué, pero “Yopuipuirvvvo” se entusiasma y los alienta a que hagan algo, algo sangriento y revolucionario, a lo que los tipos dicen “Bueno, bueno, tomémoslo con calma… No es todo tan blanco y negro” y “Yopuipuirvvvo” grita que por ese tipo de actitudes así es como anda el Imperio y que después los argentinos (del Imperio) no nos quejemos, porque el argentino Imperial es así, mucha queja pero nadie hace nada y ahora van a ver el argentino. Entonces vuelve al Palacio y saca un decreto bajo pena de muerte instando a que la gente haga algo, y al día siguiente hay una revolución y “Yopuipuirvvvo” no puede hacer nada porque es POR LEY, claro que por ese tipo de leyes estamos como estamos, grita “Yopuipuirvvvo”, y al final le cortan la cabeza y se indigna.


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