Y acá estoy de vuelta, me fui de vacaciones, bah, no me fui… Me quedé… Armé la Pelopincho. Pensé un montón de “cosas”, de “rollos” de cuestiones de cosas. ¡Ah! Aprendí a hacer pescado a la parrilla BIEN CAMPEÓN, ES PONER UN PESCADO ARRIBA DE LA PARRILLA QUE SE COCINA EN DIEZ MINUTOS, ¿QUERÉS UN TROFEO? PREMIO NOBEL
Y bueno, que esto, que lo otro… ¡Ah! Tenía una idea muy buena que era poner esta foto:
Y abajo la frase “Volviendo…”
Y pensé qué raro cuando la gente hace eso en sus cositas de Internet, vistes, porque cómo “volviendo”, ¿cómo es? ¿Estás en la ruta? YA SÉ QUE SE PUEDE HACER, AHORA CON LA BLACKBERRY Y ESOS APARATUQUIS, PERO NO. NO DIGO ESO. La gente lo pone cuando ya volvió. Como dando a entender que “todavía no volvió”, que mentalmente está en otra, que está “bajando” que está en otro ritmo. Y quería decir que me parece re de mal gusto porque es como que te estás mandando la parte de lo bárbaro que la pasaste, que te fue tan bien y sos tan feliz y tan groso que ahora necesitás “bajar”. ¿Bajar a dónde, hijo de puta? ¿Qué, vas a bajar a nuestro nivel? Acá lo que te vamos a bajar es los dientes de una trompada. No, no, me hicieron calentar. Así que no, y aparte no puedo poner esa foto porque no me fui a ningún lado. Sería mentir.
¡Ah! Pará. Pará. Hice algo. Fui un día a Temaikén, me indignó bastante el lugar donde están los wallabies, más que nada porque se llama “El Lugar de los Wallabies”. Ah bueeeeeeeeeeeeeeeeenoooooooooooooooooooo. Se mataron con el nombre. Me hubiera encantado estar en ese brainstorming. “Ya sé, ya sé, pongámosle ‘Wallabielandia’”, “No, pará ‘La República de los Wallabies’”, “Escuchate esta, escuchate esta: ‘Wallabietopía’, ¿Qué tul?”, “¿Por qué no le ponemos ‘Wallabieburgo’?”. Y ahí se abre la puerta y entra “Munchie” Pérez Companc (la señora del dueño) y tira “Chicos, los nenes son boludos, ¿por qué no vamos a los encillo, a lo básico, lo elemental y le ponemos ‘El Lugar de los Wallabies’?” Y ahí todos los esclavachos, con una sonrisa entre servil y amarga diciendo “Ah, sí, está bien, claro, puede ser, por qué no, si le parece, jefa, en fin, y bueno, si te gusta”. Y después putean entre ellos diciendo “No sé que hago acá, estoy malgastando mi talento, así nunca voy a terminar mi novela.”
No sé, me parece que por lo que te cobran le podrían poner unos nombres mejores a las jaulas. Después directamente te inventan animales, como una especie de ciervo que hay que le pusieron “Bongo”. Je, je, je, claro, sí, yo me chupo el dedo. “Bongo”. “El ‘bongo’ habita en África, etc.” Ya sé: “Bongo” o muerte. ¡Dejame de joder! Y entre eso y un espectáculo de pantalla 360° de corte prácticamente creacionista (Se arma la Tierra y ¡Fammmm!!!! Aparecen todos los putos animales juntos. Bueno, y aparte el espectáculo se llama “El Arca de la Vida”) me amargaron la tarde. Después los murciélagos, los monitos, el tiburón, todo ok. Eso sí, hace calor.
¡Qué calor! No, bárbaro el calor, mucho calor. Otra cosa que pensé es que (poner algo aquí).
También fui a la playa esa de Macri, linda la playa de Macri, medio complicado de llegar. Ah, y mi hijo menor dijo esta frase: “El perro de la Muerte es un Lobo”. Mor-tal. Y aprendí a hacer uno de esos helicópteros de papel.
En fin, qué se yo, estoy “bajando”. ¿Ya escucharon los temas de Los Medallones Poderosos? Están éste, éste y éste. Ah, y vi la película del Planeta de los Simios, ¡qué bárbaro ese simio! Cuando habla. Genial. Le faltó algo, le faltó liberar a los monos que actúan en programas de televisión, tipo la mona Margarita, qué se yo, ahí le quedó un “hueco”. Un “bache”.
Bueno.
lunes, 16 de enero de 2012
¡Arrancan la semana con tipo de “post” disperso!
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