martes, 21 de agosto de 2012

¡Macabra impresión sobre la hora de cierre!


BUENO, PARA NO TENER UN CUERPO EXCESIVAMENTE ARMONIOSO Y BIEN FORMADO -LO QUE SUMADO A MIS INNUMERABLES VIRTUDES INTERIORES ME COLOCARÍA EN UN ESTADO DE PERFECCIÓN INTOLERABLE-, SALGO DEL gimnasio y decido meterme en una pizzería para tomarme un porronciño. Y entonces me avisan -en la pizzería- que todo bien pero que en un ratito cierran. No importa, no importa, digo con benevolencia, agregando para mis adentros “tampoco es que piense quedarme a vivir en esta pocilga”.



El proceso -tal vez encenagado por la advertencia- no me toma ni diez minutos. Y cuando me despido, en vez de decirme “chau”, la tipa me dice “gracias”.



¿Simbolizará esta instantánea la totalidad del guión cinematográfico de mi vida? ¿Es acaso este mi destino y mi significado como ser humano? ¿Debo decidirme a enfrentar como un hombre esta realidad: la de vivir en un Universo donde la gente que me agradece que me vaya? (Podeti – Extracto del libro “Ma sí, por qué ni se matan todos y se dejan de joderme la vida”)



Miren, tu insulto del día.


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