jueves, 16 de agosto de 2012

¡El Mal está instalado en nuestros aparatitos!


En aquella época legendaria en que yo no tenía celular, consideraba que cualquier intento de humorismo acerca del aparato representaba una tilinguería repulsiva; leía en blogs y revistas comentarios jocosos sobre mensajitos mal enviados o funciones estrambóticas, y me cocinaba en mi propio jugo de irritación y fastidio. “Hay que ser pelotudo”, decía yo, moviendo la cabeza



Hoy que soy un chico moderno y no sólo tengo celular, sino que ya voy por el segundo (un consejo: no jueguen a los manguerazos con el aparato en el bolsillo), curiosamente ya no me parece tan infame. Esto puede significar que o bien me he degradado humanamente o que la cosa no era para tanto. Sin embargo, hay una tercera posición que me parece mucho más irrefutable: Cualquier cosa está bien, mientras la haga yo.



Aclarado este punto, tengo que decir que mi nuevo aparato –austero, sin camaritas ni cosas raras, que eso SÍ está mal- viene con una función tecnológica que jamás hubiera creído posible: La “Falsa llamada”.



Se trata de un botoncito o programación que al ser accionado, hace que el teléfono suene, como si nos llamara alguien, quedando completamente caduco lo que se hacía en los viejos tiempos: hacer “ring, ring” con la boca, para luego decir “uh, tengo un llamado”, lo que solía verse con malos ojos. La función tiene cientos de aplicaciones prácticas: reuniones bodrias, velorios, discusiones con acreedores o mujeres, sentirse menos solo, etc.



Pero lo que realmente me pasma de la cosa es cómo una empresa seria, respetada mundialmente, que fabrica telefonitos con ganancias de millones de dólares, incluye una utilidad tan obviamente inmoral en su manual de instrucciones, sin que se le mueva un pelo. Ni siquiera han intentado disfrazar la cosa, ponipendole “Función de sonamiento del ringtone automático” o “Chequeo de buen funcionamiento del ringtone” o aunque sea “Llamada no exactamente exactamente exactamente verdadera”. No, “Falsa llamada”, le mandaron, así sin eufemismos de ningún tipo. Falta que le agreguen “Y si aceptás esta función, no te quejes si el aparato se te trula a los tres meses, que vos sos igual de pillo que nosotros, los señores Telefonito”. Esto, además de dar cuenta de la decadencia moral de Occidente, la cercanía del Apocalipis, el Reino de la Inmunda Ramera de Babilonia, el fin del Mundo según el Calendario Maya, las doce tribus perdidas de Israel, el Triángulo de las Bermudas, la msiteriosa desaparición de los Caballeros Templarios, eeehhh… Perdón, me extravié un poquito. Decía, además de todo eso, abre las puertas de una miríada de “Funciones de Celular Malvadas”:



“El Falso Mensaje”: Como la falsa llamada, pero en mensaje, y aparte te aparece escrito y todo. Un robot escribe los mensajes a tu medida y conveniencia, como para que unos los muestre comentando “Uh, mirá el mensaje que me mandó Megan. Desde esa noche en San Diego no me deja en paz, la pobre, quién hubiera dichoque una súper estrellacomo ella sufriría de fiebre uterina”. O “¡Este Marty! Porque yo a Scorsese le digo Marty. Insiste en hacer una película con mi blog, ahora me pone que ya lo consiguió a Robert Downey para hacer de mí. Pero yo ya le dije que tengo ciertas dudas con la trasposición de géneros, no quiero comprometer mi ética artística. Bueno, veremos.” O: “Uh, mirá, me invitaron a una cena de fin de año” o “Uh, mirá, me madaron una promo” (cuando el nivel de nuestras pretensiones ha descendido un poco).



La “Falsa Llamada a Otro”: Se trata de unas “llamadas fantasma” que apareden registradas en tu aparato aunque no las hayas hecho nunca. Su uso más inocente es demostrar que uno ha hecho el intento de comunicarse con esa persona, cuando lo había olvidado por completo. Sirve para cumpleaños ajenos y otros compromisos que no nos importan. Su uso más maquiavélico, por otro lado, es acusar a otra persona de no atender tus llamados, con el objeto de manipularla psicológicamente, exigirle favores a cambio, utilizarlo como prueba judicial, etc.



La “Falsa Llamada de otro, pero a otro”: Se trata de una función por la cual podés llamara a otra persona, pero al otro le aparece un teléfono ajeno. Por ejemplo, el de tu ex suegro, ponele. Ideal para llamadas obscenas, amenazas anónimas, falsas noticias de fallecimientos, chistes telefónicos tipo “¿Hablo con la Familia Gallo?” o simplemente llamar y cortar, llamar y cortar, llamar y cortar, llamar y cortar. Viene con una camarita conectada la casa del impostado, para verle la cara cuando el acosado lo llama para putiarlo.



El “Falso Usuario”: Se trata de un robot que atiende por vos, imita tu voz a la perfección y mantiene una conversación con la persona indeseable de turno. Y aclaremos que cuando digo “robot” no me refiero a un “programita” virtual, sino a un robot en serio, un replicante igual igual a vos, sólo que con pinzas de acero en lugar de manos y la fuerza de cien hombres, así que también puede ser útil a la hora de discutir con algunos vecinos. Y que tenga rayos láser y “Función mayordomo”.



La “Falsa Fotito”: Para hacer uso de esta función, ni siquiera hace falta que el celular tenga camarita, porque como ya hemos dicho, tener camarita está mal. Sirve para sacarle fotos a personas que crean merecerlo. Luego, le mostrás cómo salió la foto, pero cuando aprieta el botoncito al tipo le aparece la foto de uno de esos deformes que salen por Youtube, y tiene pesadillas durante toda la semana. Viene con una frazadita del tamaño de la pantalla, que la cubre cuando lo mirás vos (así no ves al deforme).



La “Falsa Linterna”: Pretendiendo que el moderno celular sea un cortaplumas suizo de cosas de electricidad, en algún momento se le agregó la “función linterna”, que sirve para buscar llaves, aritos, etc. Nosirve, lamentablemente, para buscar el celular que se te cayó en la zanja. No importa. Ese es otro tema. La cosa es que en este modelo, la “Falsa Linterna” es, en realidas un rayo láser perforante, que vos ya sabrás cuando, cómo y contra quién usar. Y si el tipo se enoja (por ejemplo, si pierde el ojo), ahí accionás al “Falso Usuario”, para que le haga un fuerte apretón de pinzas.



El “Falso Celular”: Se trata de una medida preventiva para que no te lo pidan prestado. Es un celular igual a tu celular, sólo que tiene unas púas microscópicas embebidas en curare. La dosis es mínima, como para dejarlo al tipo paralizado durante algunas horas. Tampoco queremos matarlo, sólo sacudirle un poco la hormona del manguerismo. Y si se te va la mano, el “Falso Usuario” viene con una “Función The Wolf” (en homenaje a Harvey Keitel en “Pulp Fiction”)



Podría seguir HORAS, pero ¡ring, ring!, upa, me llaman, me llaman, perá.


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