miércoles, 4 de julio de 2012

¡Crítica Hipotética que no puede ser enturbiada!


La-Vie-en-Colours1.jpg (Crítica hipotética de una película que no tiene un .quiebre.)


La vida parece sonreírle a Bill y Janet, una atractiva pareja de profesionales que vive en una coqueta casona reciclada de San Francisco. Bill es un exitoso creativo publicitario en la ascendente agencia Coffin & Starbuck y Janet acaba de entrar en una importante empresa de diseÑo de modas. Sus dos pequeÑas hijas, Lara y Brenda, son sanas, inteligentes y alegres. Nada parece ser capaz de enturbiar el futuro de la pareja.


Así comienza .La Tempestad., título desde donde parece homenajearse a Shakespeare, pero cuyo argumento nada tiene que ver con la comedia del Bardo de Stratford-on-Avon. Se trata de una película cuyo idílico planteo despierta cierta inquietud por lo que le espera a los protagonistas.


Y las sorpresas no se hacen esperar. Un mendigo de aspecto siniestro empieza a hacerse presente en todas los lugares que frecuenta Bill. Al principio el publicitario no le da importancia, pero cuando la cosa está a punto de volverse inquietante, el mendigo lo encara y le explica que se trata de Morgan Applesauce, un célebre millonario excéntrico, que ha decidido regalarles 240 millones de dólares. La pareja duda en aceptar por el temor a que el regalo oculte un propósito indecoroso, pero la ambición puede más.


Bill, Janet y sus hijas inician una nueva vida. Compran una inmensa mansión de 57 habitaciones al borde del mar. Bill compra la agencia donde trabajaba y empieza a llevar adelante sus propias ideas, que muy pronto arrasan con todos los premios habidos y por haber. Brenda lanza su propia colección de moda, y le da empleo a 200 personas y también gana un montón de premios. Todo parece ir viento en popa. Pero este repentino cambio empieza a generar algunos problemas en la pareja; pequeÑas rencillas acerca de si irse de vacaciones a Niza o a Tahití, que antes no ocurrían, comienzan a hacerse más frecuentes. O si comprarse un Porsche o un Ferrari. Cosas así.


Entonces, Morgan Applesauce vuelve a hacerse presente y les recomienda a un psicólogo amigo suyo, experto en problemas de pareja. Al principio la pareja duda en asistir, temerosa de que el millonario esté intentando apropiarse de su vida. Pero entonces, el millonario muere atropellado por un camión de ganado. La pareja empieza a asistir al psicólogo y en pocas sesiones eliminan los problemas que los aquejaban; no sólo eso, sino que empiezana llevarse mejor que nunca y a garchar varias veces todos los días. Nada ni nadie parece poder destruir su felicidad.


Entonces, de la nada, así, de la nada, no sé, medio raro, aparece Jennifer, la pulposa ex novia de Bill y se les instala y anda medio en bolas por la casa. En un primer momento, Bill se siente algo inquieto por esta presencia, pero pronto sus dudas se despejan cuando Janet le propone hacer un .menage a trois. sano y consensuado junto a Jennifer. La terapia le ha dado a la pareja una fortaleza tal que sienten que podrán salir indemnes de esta experiencia. ¿O no? Sin embargo, efectivamente todo sale bien y Bill y Janet y Jennifer son más felices que nunca, y Lara y Brenda están felices de contar con .una mamá más., que además resulta ser muy buena y cariÑosa y cocina re bien. Además, aporta al patrimonio de la pareja unos 500 millones de dólares, ya que es la heredera del tipo que inventó los clips de alambre. Emocionado, Bill incorpora al .menage a trois. a Fernando, su musculoso personal trainer portorriqueÑo, quien además de garchar como los dioses resulta ser un hombre muy sabio y les enseÑa karate a los cinco (afortundamente, jamás deberán utilizar esta arte marcial, ya que la Fundación para Apaciguación , Bienestar y Justicia Social que Bill, Janet y Jennifer han iniciado con su fortuna, los niveles de violencia han descendido a cifras nunca antes vividos por la humanidad). Ah, Fernando también hace su aporte a la caja chica, 12.500.900.890.567.098 millones de dólares obtenidos por un tesoro que encontró en su juventud. Con toda la plata esta, compran todos los países del mundo y eliminan la injusticia social y el racismo y la gente los saluda por la calle.


Pero cuando todo parece ir inmejorablemente, Bill les propone hacer un viaje todos juntos al Amazonas. Y allí, en mitad de la selva, encontrarán un extraÑo ídolo en forma de mono. En su presencia, empiezan a sentirse algo incómodos. Algo ominoso empieza a cernirse sobre la familia.


Falsa alarma. El ídolo, que es mágico, los convierte en seres Semi-divinos. Pueden volar, lanzar rayos láser, hacerse invisibles y materializarse y desmaterializarse a su voluntad. Llenos de Amor Energético (que se les sale como por los ojos), van a vivir a un palacio hecho de cristal y adamantium arriba de una montaÑa mágica. Desde allí protegen y cuidan a todos y cada uno de los seres humanos, para que ninguno sienta el mas mínimo malestar ni por un segundo.


Pero entonces, la tragedia amenaza con marcar a la pequeÑa comunidad. Un día, jugando a las escondidas, la pequeÑa Brenda encuentra en el fondo del palacio ese de cristal lo que parece ser un viejo pozo de agua. Y al asomarse. Encuentra un cofre con 900.098.7605.25565 6788&%.000 billones de cuatrillones de dólares, y con la guita esa fabrican una máquina pra hacer ídolos mágicos en forma de mono y se lo reparten a todo el mundo, para que toda la gente tenga superpoderes, y se van todos a vivir al palacio ese (que es mágico y se le van agregando habitaciones a medida que va entrando gente, así que no es que están apretados ni nada) y garchan todos juntos todas las noches en forma sana y consensuada. Y entonces, una misteriosa nave aparece en el horizonte. Pero son marcianos buenos así que se suman al palacio y garchan todas las noches (y les enseÑan un par de movidas nuevas a los terrícolas). Pero entonces, Fernando empieza a sentirse angustiado. Pero va de nuevo al psicólogo y que pim, que pam, un par de charlas terapéuticas, un pastillazo y sale mejor que antes. Pero entonces, Jennifer siente como una cosita acá. Como un dolorcito, no llega a ser un dolorcito, es como una cosita, una cosita acá, debajo de esta parte. Pero no era nada – un poco de acidez, un par de cucharadas de Mylanta y listo el pollo. Y a cada cosa que les pasa encuentran 50 palos verdes más, con los que compran bebidas alcohólicas (pero ninguno se vuelve alcohólico ni nada de eso; ni resaca, ni jaqueca, siquiera les queda la lengua pastosa).


Entonces, ocurre un giro completamente inesperado y la más ominosa tragedia, cargada de horrores innombrables y destinos letales asoma en el fulgurante horizonte de los protagonistas: Morgan Applesauce, el misterioso millonario a quien todos creían muerto, aparece imprevistamente en el palacio. Pero está todo bien, es un viejito bueno, re ubicado y re bueno con las nenas, les compra juguetes y las lleva al zoológico. Le dan un ídolo en forma de mono, viagra, un poco de Mylanta y el tipo se queda y dale que va meta y ponga a la orgía consensuada esa todas las noches.


Bueno, la película sigue así y así. Es más, creo que no termina, creo que sigue, pero me tuve que ir del cine para hacer unas cosas.


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