lunes, 31 de enero de 2011

¡Galletita vs. Orejón: The Final Ultimate Mortal Final Battle!


Bueno, bueno, bueno, rapidito, una pasadita así, una visita de médico para plantear la siguiente duda: O sea, si te dicen que te creés la última galletita del paquete parece que es que te creés la gran cosa, pero si te dicen que sos el último orejón del tarro es porque sos un infeliz, cómo es, la gente que imbenta dichos (los que tengan algún comentario sobre la ortografía de la palabra “imbentar”, a ventanilla B. Gracias.) ya te mete una opinión personal, como que ya te da a entender de antemano que la galletita es algo “bueno” y el orejón es algo “malo”, cómo es esto, te meten un mensaje subliminal, un editorial ya no en cada editorial sino en los dichos populares, estamos todos locos, a la final hay una intención oculta atrás de cada frase, cada sílaba, cada tomada de aire, así no se puede vivir. Y la otra duda que tengo son 3: Por qué es todo tan difícil y complicado, por qué la gente es tan pelotuda y por qué nadie quiere pagar. Pero sobre estos jugosos temas trabajaremos en el próximo seminario.


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viernes, 28 de enero de 2011

¡Denuncian plan yanqui egipcio!


Me llegó este mail a mi casilla. Al principio pensé que era una broma. Luego, investigando un poco me di cuenta de que iba en serio. Profundizando un poco, que era una broma de nuevo. Por fin, al llegar al fondo del asunto, entendí que era en serio, más serio de lo que cualquiera podría imaginar. Más serio que el cambio climático y el agujero de ozono. Por favor, no se lo tomen a broma: léanlo con atención y difúndanlo en lo posible a todos sus contactos.



AGENCIA EFE.- Una fuente anónima con acceso a los secretos de cierto importante ministro allegado a la dirección de un conocido diario capitalino conectado a la Embajada de un célebre país americano entongado directamente con cierta agencia informativa con influencias en Wikileaks y el Vaticano habría revelado el verdadero trasfondo de la rebelión popular en El Cairo, Egipto, África.



Varias organizaciones clandestinas pagadas por el oro ruso y la CIA estarían tras la liberación de los prisioneros políticos del régimen de Mubarak. Sin embargo, esta intención no sería mas que una pantalla para colar en el pedido de liberación, la liberación efectiva de momias. Se cree actualmente que unas 3.500 momias se encuentran prisioneras en sus propias pirámides, en Gizah, Luxor, Micerino y otros, en condiciones infrahumanas y aparentemente subterráneas. El Gobierno egipcio insiste en que sufren poco, debido a su condición de “muertas”, pero lo que se oculta es que un equipo estatal de Sacerdotes de Anubis recorre a diario estas vergonzosas instalaciones recitando en voz alta el Libro de los Malditos, con el objetivo de resucitarlas. Varios organismos de Derechos Humanos han intentado denunciar esta infame práctica, pero indefectiblemente han encontrado una horrible muerte dentro de una máscara mortuoria rellena de escorpiones.



El Gobierno de Mubarak no quiere admitir esta realidad, por lo que organismos allegados al Foreign Office de la Casa Blanca de los Halcones de la Administración Obama del Salón Oval estarían negociando con el Gobierno de Israel para contactar a un descendiente directo del profeta de la Mossad Moisés, con el objeto de que haga “eso de las diez plagas de Egipto” y forzar así al Faraón Mubarak a tomar las medidas correspondientes. Se dice que Mubarak estaría acopiando litros y litros de lavandina para desteñir el Nilo en el caso de que éste amaneciera hecho de sangre, miles de lamparitas para combatir la plaga de la oscuridad y una campaña pública de estimulación de la natalidad para paliar la plaga de la muerte de los primogénitos (el slogan de esta campaña sería, según un allegado a los círculos conectados con las fuentes cercanas al Ministerio de Propaganda de Mubarak, “¿Vio que plomos son los hermanos mayores? ¡Aguanten los hijos del medio!”).



En tanto el Gobierno israelí inicia esta dramática búsqueda, la estrella de cine Brendan Fraser (pagado por el oro ruso, la CIA y la extrema derecha estadounidense de los Halcones del Pentágono del Tea Party del Salón Obama de Bush de la NRA de los Neocon de Sarah Palin del FBI de la administración estadounidense de la Casa Blanca) habría organizado una campaña para recaudar millones titulada “Salven a las Momias”, donde también participarían grandes estrellas como Boris Karloff, Abbot y Costello (todos traídos a la vida gracias a la lectura una versión “políticamente correcta” del Libro de los Malditos, llamada el Libro de los Poco Benditos) y el argentino Oscar Demelli.



La Gira por las Momias arrancaría, precisamente, en Egipto, aprovechando un hueco dejado por la flagrante corrupción del Gobierno de Mubarak, donde se revelaría el verdadero objetivo de la Agenda yanqui del Gobierno de Obama de los Conservadores de la derecha estadounidense: infiltrar un comando de guerreros de elite para liberar a las momias, y luego mandarlas todas para acá, en esos containers que dicen “Hamburg Sud”.



Una vez aquí se liberaría a las momias para que nos maten a todos con su fuerza como el acero, aprovechando el nuevo proyecto en danza sobre la baja de edad de imputabilidad, que conllevaría como compensación una suba de la edad de inimputabilidad. Es decir que cuanto más viejo sos, más crímenes impunes podés hacer, por lo que las momias no sólo no recibirían condena alguna sino que en los casos de las momias más viejitas hasta les darían un subsidio (el proyecto contempla que la inimputabilidad para mayores podría iniciarse a los 42 años, argumentando que es mejor que los crímenes sean cometidos por personas maduras y responsables).



Una vez exterminada la población argentina, se sumaría a la población de momias un contingente de hombres lobos, dráculas y frankensteins, con el objetivo de liberar de monstruos a los países del grupo de los 8 (se estaría estudiando si se suman los PIGS), buscando reducir las cosas de terror y de ese modo elevar la calidad de vida; sin embargo, la motivación oculta de la agenda norteamericana del Tea Party de los neoliberales de Obama de Bush del Pentágono de los Halcones del “Ala Dura” de los USA de los US de los EEUU de los Estados Unidos de Norteamérica de los yanquis de la ultraderecha de Newt Gingrinch de las “Reaganomics” de los grandes centros financieros del Poder sería instalar, por fin, un parque temático de terror y cobrar entrada, y con ello financiar a los bancos caídos debido a la crisis actual que pasa el gran país del Norte.



Por favor difundan esta información. El futuro de nuestros hijos está en juego. No se queje si no se queja. Calavera no chilla. Sarna con gusto no pica. Nada por aquí, nada por allá. Cinco por uno, no va a quedar ninguno. Qué culpa tiene el tomate que está sentado en la mata y viene un hijo de puta y lo lleva pa Caracas. ESTO SE TIENE QUE SABER.



¡NO AL USO IMPERIALISTA DE LAS DIEZ PLAGAS DE EGIPTO!



¡NO A LA RESUCITACIÓN CON FINES POLÍTICOS DE ABBOT Y COSTELLO!



¡NO A LA REPATRIACIÓN (ACÁ) DE MOMIAS EGIPCIAS!



¡FRONTERA CERRADA Y CONTROL MIGRATORIO DE DRÁCULA!



¡FUERA BUSH DE LA ARGENTINA!



¡30 DÍAS DE VACACIONES YAAAAA!


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Dato 1.530: 4 kilómetros cuadrados


caparros.gifEl espacio suficiente que necesita recorrer un ser humano durante toda una vida para no sentirse en cautiverio es de 4 km. cuadrados. ¡Mirá vos! (Fuente: El libro “The Information”, de Martin Amis, donde cita este dato como perteneciente al libro “Las Necesidades”, del psicólogo Carl Jung. Probabilidades de exactitud: 380%%, por libro dentro del libro, pero después le saqué un veinte por opinión personal, porque a mí me parece poco, no sé, 4 km cuadrados, no sé, me parece poco, qué se yo, a mí dame las carreteras interminables, la lejanía del horizonte, los salvajes desiertos patagónicos y la eternidad del mar, sino yo no me hallo, pero claro, yo soy un Espíritu Libre, no tengo hogar ni patrón y me gusta estar en la inmensidad con la cabellera al viento)


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jueves, 27 de enero de 2011

¡Reuniones Sociales: 3 Manmniobras!


Escribe el Profesor H: Gordon

Profesor Nacional de Ginmnasia Humana

hophopunodosunodos@gmail.com



Buemnas tardes, alunmas, alunmos: Hoy nuestro Senmininario Integral de la Gimnmnasia Humana les propone un nuevo tema, un tema que me preguntan mucho mis alunmos porque es onmipresente: el tema de las reuniones sociales.



Todos estaremos de acuerdo que el ánmbito social es el ideal para entablar contacto social con otro seres humanos, y por eso es que hay que tratar de cultivarlo. Sin enmnmargo, también estamos de acuerdo en que la más de las veces esto conmnlleva algunos inconmenientes, como por ejemplo ir a una cena de Navidad y no hay Vitel Toné. O hacés un conmnentario sobre un tema deternminado y se te engrampa un experto en eso que conmentaste (ejemplo, el material con que se hacen los globos con forma de salchicha) y te pasás el resto de la noche con el individuo abrochado como una escarapela. O hacés un chiste “x” y resulta que la abuela del honmenajeado se siente herida. Pero todo esto puede evitarse o por lo menmnos paliarse si nos ejercitamos en algunas de las manmniobras que explico a continuaciómn:



Maniobra 1: El “Justing Lleguing”, tanmbién conocido comom la Maniobra de la Puntualidad Favorable.



Es sabido que la punmtualidad se considera una gran virtud, EN LA TEORÍA. En la práctica, el exceso de punmtualidad saca de quicio al pobre diablo que está luchando con genmnerar las brasas del asado y a la matrona a la que sorprendenmos con pintura de las uñas sin secar. Pero aún peores consecuenmncias trae para el puntual, que se ve obligado a esperar horas y tenerle la vela al anfitrión y quedarse seco y exprimido de temas de conversación hasta que sale el primer chorizo.



Por eso, mi SISTEMA CALISTÉNICO DE ADJSUTING DEL LLEGUING© asegura que vd. llegue no cuando el tipo está recién apilando el carbónmn, ni cuando queda apenas un trozo de entraña seca, sino justo justo justo cuando los primeros manjares están saliendo de la parrilla. A decir verdad, comnviene hacerlo unos tres minutos antes, para que el proceso del saludaje no imterfiera con la mansticaciónm, cosa que es peligrosísima (se han dado casos de anmsfixia), y de paso se evita algún conmentario ponmzoñoso estilo “ahhhh, llegaron justito, mirá que justo, epa, epa, qué justo, ¿eh? Llegaron justo, parece que lo tuvieran calculado”.



De hecho, la idea es que sí lo tenga calculado –la ciencia siempre está ahí, en el rincón del cuadrilátero, lista para darle una mano viril a la Gimnmasia Humana- y puede hacerse mediante cálculos tringonomnmétricos y el estudio de la psicología del Inmdividuo: Qué tan proactivo es el parrillero de turno, si siempre se le hace tarde o no, si tiene exprienmcnia en estos temas, etc. Pero como siempre digo, la práctica y la insistenmcia es lo que hace al ginmasta.



Cuidado con no realizar la manmniobra inmersa, el “Justing Irsing”, o “Pájaro que comió, voló”, lo que puede producir habladurías desagradables o que no lo inmiten más a un asado. Sin enmargo, si en lugar de un asado se trata de una “fiesta” con alcoholismo, muchachas y música, irse justo antes de que ésta se transmorfe en un mbodrio, puede crear entorno a ustém la leyenda de ser el alnma de las fiestas.



Cómo Mejorar el “Justing lléguing”: Como sienmpre digo, la práctica. Practique, practique, practique, o las “3 P”. Llegue justo antes el asado más veces, con más frecuencia y mejor. Si al prinmncipio no le sale (por ejemplo, llega media hora anmtes, o cuando estámn sirviendo el vacío), ¡inténtnmelo de nuevo! Hasta que le salga, y una vez que le salga, siga. Trate de que hacerlo mínimo 57 veces.



Manmniobra 2: El “Orting Regáling”.



Vio que se estila en nmuestra cultura, en Occidente digamnos, que en ciertas ocasiomnmes hay que hacer un regalo, lo que provoca no pocos dolores de cabeza, especialnmenete cuando hay involucrada gente difícil de regalarle cosas. Son estos: Adolescentes, veinteañeros, personas de más de treinta y cuarentones, y la gente mnmás mayor tanmbién. En suma, regalarle algo a un mniñnmio es fácil. Debido a su inmexperienmcia en la vida, todo les parece moderno y novedoso. Pero a medida que el humano madura, se imbuye de un espimnoso espíritu crítico que hace cada vez más compleja la conformidad del imbidnviduo (o Manmiobra “No Coming Good Poronguing”).



Súmase a esto la inmfinidad de preocupaciomnes de la vida cotidiana, que conmvierte esta sencilla tarea en un verdadero calvario. ¡Es entonces cuando el SISTEMA HOLÍSTICO DE ORTING MAXIMIZING© puede ser la solución! Los resultados están a la vista. Llega el evento, son las seis de la tarde y uvd. no tienmne ni las más puta idea de qué conmprarle al honmenajeado. Libro ya tiene, disco ya no se puede conmprar porque son gratis, tal cosa es muy personal, tal otra te la cobran como que es de oro, etc. Enmtonces entra en cualquier lugar, puede ser un todo por dos pesos o una perfumería, o un negocio de cosas indeterminadas y compra algo. Puede ser un rascaespaldas chino, o un póster holográfico, o un muñequito de algo, alguna porquería así. Y al entregarla, no sin esperar una lluvia de miradas de desaprobaciónm, resulta que el tipo se pone contentísimo. “¡Siempre había querido tener uno de estos cosos!”, dice. O “”¡Sabés que yo tenía uno igual cuando era chico y nunca más pude encontrar uno!”. O “¡Uy, no te puo crer, justo el otro día le decía a Perla que tenía ganas de conmprarnme una de estas cosas! ¿O no, Perla, que el otro día te dije que tenía ganas de conmprarnme una de estas cosas? ¡Claro! ¿Vos le dijiste? ¿No? ¡Qué inmcreíble, che, me leíste el pensamienmto!”



Así, la bazofia que vd. ha conseguido a las apuradas, vergonzosamenmte y por monedas se conmierte de pronto en el tema de conversación de la fiesta, dejando en un segundo o tercer plano ese pulóver tejido a mano durante dieciocho meses o esa primera edición autografiada de un incunmnable de Antonio Machado o ese plasma de 37 pulgadas con que otros han rendido su homnemnaje a “X”. Y “X”, además, siente en estos momnmentos que nadie en el mundo lo conoce y ama como vd.



Cómo mejorar el “Orting Regáling”: No se pierda ninmuna reunión social, lo que le dará la oportunmnidad de praticar una y otra vez el “Orting Regáling”, para de ese modo hacerla mejor, más y con mayor frecuencia, hasta transmorfarse en un verdadero experto en esta disciplina. No olvide regalar cosas compradas a ultimo momento que sean un éxito cada vez que pueda, y hágalo bien. Para hacerlo nmal, no lo haga. Pero el secreto, en mefinitiva, es la práctica.



Mamniobra 3: El “Strategic Posicioning”.



Umno de los proglemas más bragues de la socializaciómn, y de esto hay mucha literatura del protocolo, mucha regla, mucho manual de buenos modales en el que se agota el tema, es la ubicación de las personas en la mnesa. Se cuida que los miembros de una pareja no se sienmten juntmos, que exista cierta potencial anfimnidad entre los comensales y, según mi experiencia, que el más plomo de la mesa se sienmnte al lado mío.



Pero poco se ha hablado del problemnma de que siempre te quede lejos lo más rico. Por ejemplo, que a vos te dejen una ensalada mista, todo bien con la ensalada mista, está bien, no te digo que no, es necesaria la ensalada mista, pero en la otra punta de la mesa hay un fuentón de rabas, o de jamóm crudo de pata negra de Jabugo, o unas paltas con limón, aceite de oliva y pimienta negra y vos presenciás a tres sillas de distancia cómo el que quedó ahí al lado, entre anécdota del viaje de egresados e hipótesis sobre el futuro del kirtchnerismo el tipo se lleva a la boca las rabas de a puñados, como si fueran pochoclo. Como maníes se las lleva. El problemnma entonces al que nos enfrentamos es: ¿Cómo ser nosotros uno de esos?



¡Mi TRAINING CIENTÍFICO-MACROBIÓTICO DE FOOD VISUALIZATION© le permite sentarse de antemano, incluso antes de que los manjares sean servidos en la mesa (con lo que nadie sospechará de una ubicación interesada de su parte), en el lugar apropiado para su correcto y profuso consnmuno posterior! Ciertas “claves”, costumbres sociales, tamaño de las sillas e incluso dirección del viento son estudiadas a comciencia para poder predecir con un 99% de precisión dónde se servirán los langostinos con salsa golf y dónde la ensalada de arroz y arveja. Es todo ciemtífico. Y una vez determinado el lugar, en nmnuestro seminario se esplica cómo “deslizarse” hacia la silla, con prenmnura pero sin brusquedad, de un modo natural y “espontánio”, casi casi dejamndo en claro una especie de ombligatoriedad de elección del sitio. Y vd. quedará veinte cm. de la fuente de mollejas al verdeo sin el menor reproche.



Cómo mejorar el “Strategic Posícioning”: Hága Strategic Posícioning mejor que antes, y más, todas las veces que pueda y de la manera correctca. Si connsmigue hacer esto, la mitad del camino estará conmpletada. Terminmnándola, habrá recorrido la totalidad del camino y entonmces estará listo para hacer un “Strategic Posícioning” adecuado.


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martes, 25 de enero de 2011

¡Crónicas de T: El Desperfecto Final!


Desperfecto n° 149: Nada, llegó el desperfecto de que el Taunus se murió.



No sientan una pena excesiva. En primer lugar, porque es un auto, no una persona, ni siquiera un perrito o un gatito. Y en segundo lugar, porque su muerte existe no en tanto “auto”, sino en tanto “mi auto”. Vale decir, logré encaj… digo, transferirlo a un precio razonable. A otra persona. Cosa que nos ha hecho felices a todos: a la otra persona, que aparentemente “se da maña con la mecánica” (y el Señor sabe que va a tener mucho para divertirse), a mí, que ya no tengo que volver a subirme al ataúd con ruedas, y al Taunus, que ya hace tiempo manifestaba a través de fallas y desperfectos más cercanos a lo perverso que a lo estrictamente mecánico (lo de no tener frenos, por ejemplo, me pareció de lo más jodido a nivel actitud que puede hacer un automóvil) que no estaba muuuuuy contento con mi desempeño al volante.



Por mucho que lo intente, por mucho amor por las metáforas, símbolos y alegorías que uno tenga, no logro transportar esta situación a la vida humana: es decir, si se muriera, no sé, mi abuelo, ponele (que lleva varias décadas muerto; no me animo a poner como muerto hipotético a alguien vivo, por esa cosa de uy uy uy y mirá si justo pasa), pero alguien me dijera “mirá, tenés la siguiente opción: en vez de que se te muera, tu abuelo pasa a ser el abuelo de otra persona. No, vos no vas a poder visitarlo, ni sentarte en él ni pisarle el acelerador a fondo, pero tu abuelo va a seguir vivo, sólo que el nietito va a ser otro.” Sí, ya sé, la parte de sentarse y el acelerador le quitan un poco de prolijidad a la metáfora; pero yo aclaré de antemano que me costaba.



La cosa es que los seres humanos somos criaturas posesivas, y curiosamente lo somos más respecto de otros seres humanos, que de objetos. Probablemente habría terminado transfiriéndole mi abuelo a otro nietito, y ni siquiera movido por la ambición monetaria -o sea, tampoco es que por mi abuelo me iban a dar una fortuna- sino por una cuestión del qué dirán (“Mirá qué choto, prefirió que se muera el abuelo antes que dárselo a otro nietito”); no porque me hiciera feliz la Celebración de la Vida. Menos aún si además estuviera obligado a hacerle una revisión policial, pagar multas atrasadas, etc. No, íntimamente siempre preferimos la muerte antes que la cesión (la muerte de otro, claro). Afortunadamente, la vida nos da la oportunidad de ser alegremente generosos en la cesión de otras entidades, como en el de los automóviles, los perros de gran porte (“come tres kilos de carne por día y le tenés que pasar este cepillo unos cuarenta minutos, o te morís de alergia al pelo”) y las ex media naranjas.



Todo esto no obsta para que te salude, ¡Oh, Taunus!, y cante tus alabanzas. ¡Vive una vida de provecho en el Gran Taller mecánico de tus Antepasados! ¡Atrás quedaron nuestras peripecias juntos, tus ruidos misteriosos, tu cuentakilómetros de una vuelta y media, tus ruedas de auxilio jamás capaces de auxiliar a nadie, tu asiento hundido y desflorado, tu radio rota, tu dirección a prueba de mantequitas y tu aire acondicionado inexistente!



¡Sé que extrañarás mis modos particulares: mi negación del concepto de “estacionar paralelo al cordón”, mis cambios sin embrague, mis retrasos en llevarte al mecánico, pero pronto serán para ti anpedotas lejanas y risueñas! ¡Vive una nueva y provechosa vida, en manos de un propietario que se da maña! ¡Yo te dejo partir!


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lunes, 24 de enero de 2011

¡Novela con problemas técnicos: El múltiple!


(Novela hipotética con el problema técnico de que el tipo se encajeta mucho con escribir desde el punto de vista de varios personajes)



No fue una buena noche. No, no lo fue. Se suponía que era una elegante salida familiar a un elegante restaurante italiano. Yo con corte de pelo del mediodía, Eve preciosa en su vestido color melocotón, los gemelos recién bañados y expectantes. ¿En qué momento se desbarrancó todo? Empezó con un chiste, un sencillo sarcasmo dicho entre dientes. No pensé que Eve se sentiría herida, ni tampoco fue mi intención. ¿O tal vez sí? Años de resentimiento matrimonial. Ya es difícil discernir dónde termina al amor y dónde empieza esa mezcla sucia de comodidad, acostumbramiento y deseos de asesinato reprimidos que, por otra parte, está presente en todas las relaciones humanas. Y luego, la paulatina agresividad surgiendo de nuestras bocas, los gritos, las acusaciones, las lágrimas. Y Jill y Tommy mirándonos con ojos tristes. Pero ahora esto. El policía que me detiene para inspección “de rutina”, y al que no le hará falta ser Columbo para adivinar lo completamente borracho que estoy. La humillación que faltaba. No necesito esto frente a Eve, y menos frente a los gemelos. No lo necesito frente a mí mismo.



En la mañana llamaré a Horton. Esta fue la gota que rebasó el vaso. No puedo seguir junto a él. Horton intentará calmarme. Me preguntará si aún lo amo. ¿Y yo qué sé? ¿Acaso tiene algo que ver? Ya hace tiempo que el amor no forma parte de mis preocupaciones. Simplemente ya no puedo mirar a Loomis, porque de Loomis estoy hablando -porque yo soy Eve, la esposa de Loomis, como me gusta aclararme mentalmente cada tanto, en la eventualidad de que mis pensamientos fueran leídos por alguien a continuación de los de Loomis y hubiera que evitar confusiones- sin una sombra de ira. Sin el desprecio que me inspira su hipocresía, su tacañería, su gusto barato. Iba a hacer una noche especial, donde intentaríamos por un rato volver a ser la familia que éramos. Pero no, él no lo permitiría. Él tenía que hacer esos comentarios sobre Esther. Él sabe bien cuánto me duele. Por esas cosas es que no soporto verle a la cara. O por la pantomima patética que está a punto de ensayar, tratando de ocultarle al policía que está borracho. Si hacía falta algo para que revise mi celular buscando el teléfono del bufete de Horton, era este espectáculo ni siquiera triste.



¿Irá papá a la cárcel? ¿Mi papá, que se llama Loomis (así como yo me llamo Jill, porque soy Jill)? ¿Y mamá? ¿Mamá irá a la cárcel, también? ¿Quién conducirá el coche en ese caso? ¿Tommy? ¡Espero que no sea él! ¿Cómo llegará a los pedales?



Ok, tenemos un 412. Puedo sentirlo desde aquí. Pobre bastardo. Se nota desde lejos no sólo su borrachera sino su completa y total infelicidad. La veo en sus ojos, y en sus manos. Papá decía que se puede adivinar la felicidad de un hombre mirando cómo mueve sus manos. Cómo sus dedos se agarrotan por la tensión constante de negar que su vida es un infierno, amoratando sus nudillos. Dejándole marcas varicosas. Y el Señor sabe que aprendí a prestarles atención. Un policía debe hacerlo –porque soy un policía- o no sobrevivirá mucho a las calles, a las armas de los adictos al crack surgidas de entre la ropa, a los puños lanzados por los borrachos beligerantes, a los puñales de los jóvenes miembros de las mafias latinas. Pero nada debo temer esta noche. Este tío está demasiado vencido para intentar mano, así que sus manos son sólo eso: Manos tristes.



No debo tambalearme. Si algo útil me enseñó papá –papá, con su eterna ebriedad leve de whisky de centeno- es cómo disimular el tambaleo en cuanto uno se acomoda fuera del auto. Porque soy Loomis –el que estaba manejando recién- y el policía me ordenó salir del auto. Eso es. El pie derecho se golpea, como para enterrarlo en el asfalto y el tercero lo sigue, amagando la misma patada pero aterrizándolo levemente, como para que el cuerpo tenga tiempo de acomodarse y disimular el serpenteo involuntario. La mirada tranquila, pero los párpados deben tironear un poquito hacia arriba, sólo un poquito, porque los ojos de huevo duro no suelen ser una señal tranquilizadora. Y todo debo hacerlo fingiendo que los ojos de Eve taladrándome la nuca me importan un comino.



Si Tommy, mi hermano gemelo, porque yo soy Jill, intenta manejar, le recordaré que soy la mayor por quince minutos. Y que tengo piernas más largas. Él puede mirar el mapa. Papá lo guarda en esa puertita que hay en el asiento donde viaja mamá y Tommy puede leerlo y decir por qué camino podemos ir. Sé cómo entrar luego a casa, por la ventana por la que entra papá los viernes de madrugada. Le he visto, sé cómo hacerlo y luego cómo dejarla para que parezca cerrada. De ese modo cuidaremos que no entre ningún ladrón hasta que papá y mamá vuelvan a casa.



Yo creo que decididamente si pelea un Megazord contra un Autobot, debería ganar un megazord. Parecen más grandes. Estoy seguro. Jill, que es mi hermana gemela –por eso pensamos de forma parecida y si nuestros pensamientos estuvieran escritos aparecerían con el mismo tipo de letra- no sabe nada de estas cosas, con sus tonterías de Barbie y Hannah Montana. No, no lo sabe. ¿Y por qué tarda tanto papá?



Patético. Esa es la única palabra que se me ocurre. Eres patético, Loomis, y estoy cansada de negarlo, de negárselo al mundo y sobre todo de negármelo a mí misma. Pará. Porque soy Eve. No me canso de aclarármelo a mí misma. Especialmente por las dudas, por si se me rompiera la función que pone las letras en itálica en el caso de que nuestros pensamientos estuvieran por escrito, y eso me importa porque, porque, esteee, porqueeee, ¡porque trabajo de editora en una pequeña editorial de New Jersey! Sí, eso es. Por eso siempre pienso en estas cosas y ando aclarándomelo mentalmente, incluso en esta situación. Bueno. En fin, la cosa es que es patético. Hasta ese triste policía, que no parece muy feliz de estar en el camino a las dos de la mañana, ve a Loomis con lástima. Patético.



Debería dejarlo ir. No es un mal tipo. Sólo ha tomado algunas decisiones equivocadas. Como tomarse un par de copas de más en una salida familiar. O como hacer una salida familiar, o como formar una familia. Ya se nota que tiene castigo suficiente con su propia existencia Y Dios sabe que necesito tanto arrestar un tipo y pasar el resto de la noche llenando el papeleo como una segunda apendicectomía. Ojalá que todo eso sea lo que esté pensando el policía, así me deja irme (pará, porque soy Loomis y me quiero ir a mi casa). Y ahora, ¿por qué va a hasta la patrulla?



Ok, lo dejaré ir. Pero obviamente no tiene que salirle gratis, así que fingiré que voy a la patrulla, a hablar con el precinto. Diré mis palabras y números técnicos de rigor, algunos inventados, con los que a los policías (porque yo soy el policía) nos gusta aterrorizar a estos pobres diablos, y luego volveré y le diré “Vuelva a casa, señor, y maneje con cuidado” Y pensaré “y choque contra un poste, como si me importara”. Ojalá que eso sea lo que esté pensando el policía –porque soy Loomis y me estaba imaginando lo que pensaba el policía. Y ahora me lo imaginaba con otro tipo de letra, porque me imagino que si todo esto estuviera por escrito cada uno de nosotros hablaría con un tipo de letra distinto, en el párrafo anterior (porque si esto estuviera por escrito lo que pensé hace un ratito estaría como en otro párrafo) medio que no me di cuenta y pensé todo con la misma tipografía; y aparte pienso mucho en estas cosas porque yo que soy Loomis trabajo en una pequeña editorial de New Jersey, ¡claro! La misma donde trabaja Eve, de hecho ahí fue donde nos conocimos. Claro, no es una casualidad, o sea, es perfectamente creíble todo esto que estoy pensando. Todo cierra. Bueno. Bueno, ojalá que el policía piense todo eso.



Si no fuera por los niños desearía que lo arresten. Tal vez eso le enseñe algunas cosas. ¡Maldita sea! ¿Cómo terminamos así, dos jóvenes promesas del mundillo editorial de New Jersey? Arrinconados a un costado de un camino oscuro, evaluados por un policía que no parece muy feliz de estar aquí a las dos de la mañana. Pará, porque ahora soy Eve. Y mi otro problema es que yo también me tomé dos bloody marys (Dios sabe que antes de casarme con él lo más fuerte que bebía era Ginger Ale), así que, ¿quién manejará? ¿Tommy? ¿Cómo llegará a los pedales? Y encima con esta extraña sensación de que, si mis pensamientos fueran transcriptos a una novela, estaría tan borracha que ni siquiera podría pensar con mi propio tipo de letra, sino con el tipo de letra del policía, y que encima a él sí le funcionaría la itálica. ¡Maldita sea, no puedo dejar de pensar como editora! ¡Voy a volverme loca, loca, loca, ja, ja, ja, ja!



Señor, deberá acompañarme a la jefatura. Eso debería decirle. Sí, es lo más prudente. Eso es lo que el policía está pensando decirle a papá. ¿Y quién manejará? Mamá también tiene ese olorcillo gracioso. ¡Tengo miedo! ¡No creo que pueda manejar, y Tommy aún no lee bien! ¿Cómo leerá el mapa? Pará, eso es lo que están pensando mis hijos, y con ese tipo de letra, porque soy Loomis. Y yo sigo pensando en ese tipo de letra (en el caso hipotético de que esto estuviera por escrito), para expresar lo identificado que estoy con ellos y porque estoy borracho y medio cagado en las patas y no puedo cambiar de tipo de letra. Patético. Eso es lo que estoy pensando. Ah, no, pará, esa es Eve. Ahí está, soy Eve. No, pará. Ahí está, eso es lo que está pensando mamá de pap… No, pará, los niños no pensarían en una forma tan compleja y sofisticada. Loomis nunca los estimula. La última vez que los llevó al teat… Pará. Pará. No, pará, si Loomis soy yo.



Si sólo apareciera Optimus Prime, podría llevarnos y podríamos ver la tele. Eso es lo que debe estar pensando el niño, que tiene cara de ser medio fanático de los Transformers. Me lo imagino así, con ese tipo de letra, pienso en esas cosas porque soy edit… No, pará, Soy policía, porque soy el policía, y… Esteeeee…



(Se suspende la novela por problemas técnicos)


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jueves, 20 de enero de 2011

Yo contra Internet y Google y Wikipedia y todas las cosas esas 2!



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¡Revelan drama oculto tras el boom gourmet!


Martín (36) es un exitoso profesional del marketing, lo que le permite sostener un buen pasar para él y su familia, conformada por Estela, su mujer, y sus hijas Diana y Zoe. “Estamos por terminar de construir nuestra cabañas de vacaciones en Santa Ana, Uruguay”, cuenta, con orgullo, mientras nos muestra algunas fotos de lo que parece un lugar paradisíaco. En suma, Martín es un ejemplo más de los miles de argentinos que logran salir adelante pese a los vaivenes económicos del país.



Sin embargo, un nubarrón opaca la mirada de Martín cuando le mencionamos el tema que nos ha traído de visita, un poco porque el deber es el deber y otro poco porque nos dieron bronquita las fotos de la cabaña. Y con las mejillas pálidas por la desesperación, admite: “Y… Ese fantasma siempre me acompaña”.



Y con “fantasma” no se refiere Martín, claro, a un espectro transparente de ropajes anticuados y cadenas arrastrándose mientras ulula agudamente, sino a un problema personal que tiene; es una forma de referirse a este problema. O sea, no es un fantasma de verdad. Esta no es, desde luego, una columna sobre fantasmas. Ya habrá tiempo de hablar de fantasmas en otra ocasión. No, hace falta aclararlo. ¡Uh, loco, cortala con los fantasmas, no existen los fantasmas ya lo expliqué diez veces!!! Martín, en lo que respecta a su “fantasma”, no sabe leer recetas de libros de cocina.



Martín se apresura a aclarar que no tiene ningún problema con la lectura per se. “Sé leer, sé leer, eh, sé leer”, cosa que le creemos, dado su título terciario. Incluso aclara que lee “libros difíciles” y que una vez leyó un libro “así” en una semana. El problema particular de Martín respecto de las recetas de cocina, compartido secretamente por miles de personas en el mundo, tiene que ver tal vez con cierta perversidad de sus redactores.



“La otra vez agarré una receta que parecía facilonga. Besugo a la vasca. Empiezo, leo los ingredientes, empieza bien, tipo, salar, pimentar, salpimentar, rehogar, todo bien. Se entiende y todo. Y de golpe, en la mitad de la receta, te ponen una palabra en otro idioma. Por ejemplo, ‘bermize las alcaparras’. O ‘sampopie las zanahorias. Reservar’. Y ahí, viste, es como que me taro. No puedo seguir concinando si no sé lo que es la cosa que tengo que hacer, entendés.” Y entendemos. Claro que entendemos. Porque también nos hemos topado con ‘chupine los limones’, o ‘sumbudrule los tomates en sorquejos’.



“Lo que pasa es que hay mucho libro de cocina editado en España, y estos gallegos de mierda hablan en otro idioma”, dice Germán Morrales, Presidente de la Cámara de Edición de Libros Bien Argentinos y Peronistas. “Y eso le trae a la gente muchos perjuicios, porque lee las recetas y se frustra, porque no las puede hacer.” “¡Y encima las fotos!”, se queja Martín, casi en un hilo de voz. “¡No sabés lo que son las fotos! ¡Se me hace agua la boca! Pero claro, llego a la parte en la que hay que desmejar el besugo y sorrobollarlo en aceite de jíjola, y no puedo seguir. Me quedo a la mitad y el besugo se queda crudo y lo tengo que tirar!”, confiesa, aguantando el llanto.



A veces, cuenta Martín, la pesadilla ya empieza en la lista de ingredientes. Dos cebollas, OK. 400 gramos de jamón, OK. Una taza de harina, OK. Al final de todo dice “Media docena de fuldabros tiernitos, en lo posible de granja”. En esos casos, Martín prefiere arrancar la hoja y tirarla. Vemos el resultado: una biblioteca repleta de libros desgarrados y magros, como un campo de batalla sembrado de soldados mutilados.



“La otra vez ya había marinado el pollo”, cuenta Martín. “Lo había cortado, salpimentado, condimentado y rehogado. Iba todo bien. Pensaba ‘esta la termino, esta la termino’, no te imaginás la emoción. Y entonces, después de sacarlo del fuego, vino la puñalada: ‘Azbudije el pollo con un mochoto de acero inoxidable’.” Martín suspira, lleno de desaliento. “Lo tuve que tirar. A partir de entonces, cada vez que me sale ‘azbudijar’ algo, yo pruebo igual. Por ejemplo, ayer intenté hacer una mezcla de ‘rehogar’ con ‘cernir’, a ver si azbudijar es eso: Rehogué medio kilo de carne picada en un colador. Y sí, el colador lo tuve que tirar. La carne picada también.” El presupuesto de Martín en sartenes, ollas, panquequeras, planchas, asaderas, pizzeras, fuentes de vidrio y hasta palanganas empieza a ser preocupantemente alto. “Mi jermu me dijo que si vuelvo a freír camarones en la licuadora, que me vaya buscando un depto”, dice, y por su semi-sonrisa amarga, no sabemos si es en serio o no (o sea, no sabemos a qué parte de la semi-sonrisa hacerle caso).



“Lo que hay que hacer acá es cerrar las fronteras a los libros de cocina de España”, predica Morrales con vehemencia. “No puede ser que con el hambre que hay en la Argentina la gente tenga que tirar un lechón porque en el momento apropiado no sabe ‘bermizarlo’. O que caiga el consumo de pescado porque la mitad de las recetas tienen pogochos de Balmacete como guarnición. Es una vergüenza.” “¡Y la humillación! ¿Sabés las veces que el verdulero de la esquina me vendió perejil a precio de oro diciéndome que eran sofroluchos –que parece que con salmón van como piña? Pero yo te juro que la próxima vez no le compro, o se lo compro a mitad de precio!”, se indigna Martín. Y agrega “¡Uuuuna quiero hacer! ¡Uuuuuna!”



Antes de dejarlo le prometemos a Martín, para apaciguar su llanto, que le enviaremos un kilo de bogdabolos para hacer el mondongo a la Metusalena que tanto lo frustra, ya que tenemos un tío que los cultiva en Florencio Varela. Mentira, pero nos da cosa.



Esta es una campaña de bien público. No seamos indiferentes al drama de tantos argentinos que, como Martín, no saben leer recetas de cocina de libros editados en España. ¡Glarsopémolos!


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miércoles, 19 de enero de 2011

Dato 1.524: El Rojo punzó


caparros.gifEl caudillo argentino Juan Manuel de Rosas formó parte del regimiento de Migueletes, una división patriota que luchó durante las invasiones inglesas. Precisamente en una de estas batallas Rosas capturó una casaca roja perteneciente a un soldado enemigo y la utilizó para sí; a partir de allí adoptó el color “rojo punzó” como la divisa que caracterizaría al Partido federal. ¡Mirá vos! (Fuente: Mi padre, que lee un montón. Probabilidades de exactitud: 250 %%, por paternidad y porque hoy me ayudó con un trámite re engorroso)


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¡Macabra impresión sobre la hora de cierre!


BUENO, PARA NO TENER UN CUERPO EXCESIVAMENTE ARMONIOSO Y BIEN FORMADO -LO QUE SUMADO A MIS INNUMERABLES VIRTUDES INTERIORES ME COLOCARÍA EN UN ESTADO DE PERFECCIÓN INTOLERABLE-, SALGO DEL gimnasio y decido meterme en una pizzería para tomarme un porronciño. Y entonces me avisan -en la pizzería- que todo bien pero que en un ratito cierran. No importa, no importa, digo con benevolencia, agregando para mis adentros “tampoco es que piense quedarme a vivir en esta pocilga”.



El proceso -tal vez encenagado por la advertencia- no me toma ni diez minutos. Y cuando me despido, en vez de decirme “chau”, la tipa me dice “gracias”.



¿Simbolizará esta instantánea la totalidad del guión cinematográfico de mi vida? ¿Es acaso este mi destino y mi significado como ser humano? ¿Debo decidirme a enfrentar como un hombre esta realidad: la de vivir en un Universo donde la gente que me agradece que me vaya? (Podeti – Extracto del libro “Ma sí, por qué ni se matan todos y se dejan de joderme la vida”)



Miren, tu insulto del día.


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martes, 18 de enero de 2011

Dato 1.523: La pregunta más frecuente realizada por los visitantes del Panteón romano


caparros.gifLa pregunta más frecuente que hacen los visitantes del Panteón romano en el mostrador de información es “si el agua entra por la cúpula en los días de lluvia”. Tanta debe ser la frecuencia con que se hace esa pregunta que los empleados del monumento pegaron un cartel delante del mostrador con esa pregunta en varios idiomas, y su correspondiente respuesta. ¡Mirá vos! (Fuente: Mordi, que se costeó hasta ahí y vio el cartelito y todo. Probabilidades de exactitud 200 %%, por costeo)


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¡Lanzan una idea bueníiiiiisiiiimaaaa!


Pará, tengo poco tiempo pero va una idea, para que ustedes escriban el artículo mentalmente, o se imaginen más o menos cómo sería, agregándole palabritas raras y chistes en el medio. La cosa sería así, se me ocurrió que se podría inventar la ironía irónica. Viste que ahora todo el mundo es re piola, son todos vivos, son todos campiones y lo de decir las cosas directamente no va más. Por ejemplo, si vos querés decir “Jorge Lanata es un pelotudo” (es un ejemplo hipotético) tenés que decir “Uhhh, este Jorge Lanata es un genio”-o mejor aún, “Uhhh, este Jorge Lanata es un geeeeeeniooooooo”. Y quedás como que sos re ácido.



Entonces yo inventé ser irónico, pero irónicamente, que es darle una vuelta de tuerca más. Entonces, para decir “Jorge Lanata es un pelotudo”, pasás por “Jorge Lanata es un genio” y le hacés la ironía a esa frase. Entonces queda “Jorge Lanata es un pelotudo”. Pero no es como si dijeras “Jorge Lanata es un pelotudo” a secas, que queda tan groncho, sino que lo decís irónicamente irónicamente y los cagás a todos. Capaz que, para reforzar la ironía irónica, podés decir “Jorge Lanata es un pelotuuuuuudooooo”, así, bien irónico, pero irónicamente. ¿SE ENTIENDE? Bah, qué me van a entender si son todos unos boluuuuuudooooos (ironía irónica).



Bueno, esa es la idea. Yo creo que la idea es buena, no sé, a mí me parece que es buena. Bueeeenaaaaa. Y si le agregan un par de juegos de palabras, chistes de doble sentido, referencias culturales, ácidas críticas al establishment, retruécanos, humor absurdo, slapstick, imitaciones de políticos, chistes de suegras, apariciones especiales de íconos televisivos de los 70, primeros planos de un tipo poniéndose bizco y diciendo una frase característica a cámara, monos, enanos, perros jugando al ping pong, persecuciones de coches, minas en bolas y unas esplosiones te queda un artículo chiche bombón. O sea, chiiiicheeee boooombóoooon. Después me lo mandan.



Miren, suenen trompetas, címbalos y pífanos: ¡El regreso de Baterflai, la webloguera que volvió del frío! Al final mucho Facebook pero es así, como blog no hay. Bienvenida y vayan un rato allá que hay cosas, no como acá.


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lunes, 17 de enero de 2011

¡Vuelve S.Pam con sus increíbles negociones!


DE LA BANDEJA DE SALIDA DE KASSIM OUDAGODROUGOU S. PAM, BONGABONGABONGA CIUDAD



Dear sir! Otra vez con vd. se comunica uno amiga, Kassim Oudagodrougou S. Pam, Gerente de Efectivo en Plata del Nacional Banco de Burkina Faso, en Bongabongabonga Ciudad, para proponerle una trapisonda (que en burkinafasiano significa: negocio favorable a vd.)



ESTO NO ES UN SPAM. Puede comprobarlo poniendo el e-mail en carpeta de spams, verá que no entra, o leyendo el cartel que dice (certificado por escribano del Nacional Banco de Burkina Faso) “ESTO NO ES UN SPAM”. Si fuera spam, no tendría ese cartel. ¿ESTAMOS?



El negocio consiste: en que vd. me manda todos sus datos, fotos, biografía de seres queridos y direcciones y horarios de entrada y salida de su/s casa/s, y yo le envío totalidad de la plata del país. Mi país se encuentra ya desde hace décadas envuelto en una sangriosa guerra étnica entre los hutus contra los mobutus y los pututus y otras tribus que compiten por ver quién nombre más ridículo (humor). Por eso, es emergente para nosotros deshacernos de todo efectivo del país, para que las tribus étnicas no puedan comprar balas y traer así la paz al país. Para no crea vd. que la oferta es demasiada generosa y sospechosa, aclaro que vd. tendría la plata sólo más o menos por un mes, hasta que a los hutus y los mobutus y los pututus se les acaben las balas que ya compraron. Mientras tanto, puede ir gastando, y luego devolver lo que le quede.



¿Pero qué por no cree me? ¿Plan tan le increíble rocambolesco y parece? ¿Cosas sabe extrañas pasado más han no? ¿Oyó las Bermudas del hablar triángulo de no? ¡Negocio perderse va a redondo todo creerse vivo más demás que los un! ¡Boludo qué!



ECUCHE, AHORA: Además, yo me voy a vivir con vd., soy una rusa muy joven y bonita, de carácter alegre y extrovertido y me gustan los paseos al aire libre y darle duro a la matraca. Además, sé hacer unas exquisitas croquetas de acelga, y cuando hay una reunión social yo me encargo de hacer las relaciones públicas (vd. puede ir al cuarto de los niños de la casa a ver la tele con una botella de vodka que yo le llevo), duermo del lado de la cama que vd. elija, hago gratis trámite de verificación policial del automóvil, etc. Por último, tengo disfraz de látex de Gatúbela propio. Y le presto todas mis revistas “Lúpin”. ¡Sólo tiene que responder este spam! (que no lo es, en verdad, relea el cartel)



BUENO, BUENO. ESTÁ BIEN, QUIERE ALGO MÁS. AL FINAL NO SÉ QUIÉN SE CREE QUE SE ES. Tengo esto: Se trata de desintegrador de tobillo, es una tobillera trasparente que se pone a la altura de los tobillos, que lanza rayos en todas direcciones, entonces, cuando a vd. se le cae algo al piso, se desintegra antes de que llegue a éste. De tal modo, no hace falta limpiar después (por ej. si es un cacho de salsa). A decir verdad ni siquiera hace falta agacharse a recoger nada (cuidado no se caiga dinero, debe tener), porque éstos se desintegrarán y también recomiendo no atarse los cordones por las dudas.



¿AH, NO? ¿LE PARECE POCO? Bueno, tengo otro: Certificado de Devolución Totaaaaaal. Es un certificado, impreso y con la firma de grandes personalidades del mundo (Barack Obama, Benedicto XVI, Bill Gates, León Gieco) que lo habilita a recuperar todo lo que alguna vez prestó y le garcaron, desde los cinco años al presente. Le devuelven todo, pero todo, todo, aunque no quiera, hasta sus long plays de Yes. Vd. sólo tiene que costearse el viaje hasta la casa de la persona que tiene el objeto (el certificado viene acompañado de lista de direcciones), toca el timbre y dice “hola, quiero mi revista del Hombre Araña de cuando se pelea con el hombre lobo” y ellos se lo devuelven en el acto. Si la persona se llevó el objeto a otro país, el certificado lo habilita a mandar un sicario a que haga lo que tiene que hacer para vd. recuperar el objeto/s.



Y por último, tengo esto: Un chequeador de ideas del Internet. Es para cuando vd. tiene una idea y quiere plasmarla en su blog o en su cabaret o en su empresa de perfoverificación: entonces, antes de que se entusiasme, porque cuando vd. tiene una idea se entusiasma, el chequeador se fija en el Internet que nadie la haya hecho antes. Y cuando la encuentra –porque la va a encontrar, son millones y millones de personas muy entusiastas trabajando las 24 hs. del día en las cuatro partes del globo para tener ideas antes que vd.- le pincha el globo de un hondazo, para que no se siga entusiasmando, que gasta tanta energía. NO SE CONFUNDA. EL CHEQUEADOR NO ES UN BUSCADOR. No es para que vd. se fije, lo hace solo. NO SE CONFUNDA. Justamente evita que vd. malgaste su tiempo y seguramente evita que vd. alguna vez haga algo (contraindicación a largo plazo), pero de momento evita también que haya ideas repetidas, con el poco lugar que hay. NO SE CONFUNDA. Y de paso, quita la peregrina idea, a vd, de que puede tener una idea.



¡Ah, interesa no inventos ni Internet certificado estosde vd. de cosas, parece le al tobillo de deintegrador señorito ninguno los ni el ni devolución de chequeador que bien allá mas de mal el el! ¡Saca me quicio de, generoso qué país, estamos como eso por estamos, voy me vivir a Leona Sierra yo! Dinero OK, del todo el agarro Banco me lo y culo meto, utilidad me parece ahí más tener a va.


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viernes, 14 de enero de 2011

Dato 1.518: Vanessa


caparros.gifEl nombre Vanessa lo inventó Jonathan Swift, el autor de “los viajes de Gulliver”, para en su libro “Cadenus and Vanessa”. “Cadenus” era un anagrama de “Decanus”, que representaba al propio Swift. Y “Vanessa” está formado por las primeras sílabas de Esther Vanhomrigh, una mujer con quién Swift intercambiaba cartas. ¡Mirá vos! (Fuente: ¡Ariel Mesch, quen volvió! ¡Todo vuelve! ¡Volvió Mesch! ¡Mesch! ¡Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, Mesch, 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Que dice dónde lo sacó pero no importa. Probabilidades de exactitud: 9.9999.999.9.9999.9999999 %%%%%, por “Base Mesch”, porque volvió –Mesch-, porque es un clásico y por Mesch. Mesch.)


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El Cisne


Ubicación espacial: Montevideo y M.T. de Alvear.



Tipología: Tilinga.



A ver a ver a ver: Bareto para viejas y/o yuppies, permanece allí desde hace décadas y lo sé porque era el bar preferido de una chica que me gustaba cuando estaba terminando la secundaria. Tienen sobrecitos de azúcar con el nombre del bar; se ve que se creen la gran cosa. ¿Qué son? ¿Fabricantes de azúcar, son? ¿Son el Ingenio Ledesma? A ver si te calmás un poquito.





Personal más o menos amistoso aunque también tal vez sea porque había poca gente. El baño, impecable; bueno, no tanto después de que pasé yo con mis cachorros.



De cuánto estamos hablando: veintidós mangos un tostado, o sea un robo a mano armada con alevosía. Y un tostado digamos correcto, nada memorable, no es que que voy a acordar de este tostado toda mi vida, uy uy uy qué tostado.





No, un tostado ahí. Eso sí, viene con una lechugita. Me la comí, claro; por veintidós mangos no voy a andar regalando nada. Cindor individual en tetra, diez pesos. No, no era Cindor de oro ni nada parecido.



La Perlita: Tienen este cuadro, que me pareció bastante monono.




Tampoco es que verlo valga cuarenta y dos pesos.


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¡Lanzan consejos para morirse!


Si bien creo que tengo un poco de margen –esta vieja carcacha tiene todavía para ochenta o noventa añitos más, según mis cálculos más pesimistas- ando un poco preocupado con el tema de morirme. No por la muerte en sí, que calculo que andará sobre ruedas como suele ocurrir en estos casos, sino todo lo de después. No me refiero desde luego al Territorio sin Descubir, que para mí no hay (aunque en mi caso particular me voy a ir al Cielo, pero porque me van a hacer una atención) sino al tema del cadáver.



Para decirlo claramente, me preocupa MUCHÍSIMO el problema que le voy a dejar a mis deudos. Me parece increíble que a esta altura del partido la gente se siga muriendo sin pensar ni medio segundo en la hinchazón de güevos que representa el velorio, entierro, ceremoniales, mantenimiento de tumbas, etc. Es una falta de cortesía total; uno pasa la vida tratando de dejar una buena imagen y a último momento se manda a mudar, pero le deja a sus seres más queridos el regalito de que se ocupen de la bolsa esta de órganos. Es como que te inviten a comer y no ofrecerse ni a levantar la mesa. O sea, estás pasando un momento horrible, se te acaba de morir un ser querido (en mi caso, con el agravante de que la gente me adora más que a su propia vida; me conduelo de antemano de su insoportable sufrimiento) y encima te tenés que comer el garrón de andar vigilando y trasladando ese cacho de carne. Y que la obra social no te paga el ataúd, y que levantarse a las ocho para ver cómo te cubren de tierra, y el llanto y todas esas cosas desagradables, en fin, un bajón en general.



Y al “muriendo” (o sea, el tipo que se va a morir) promedio ni se le pasa por la cabeza todo este problema. Como mucho deja en su testamento qué es lo que quieren que hagan con su cuerpo, que hasta te diría que es peor, porque encima le dejás instrucciones, como si una de las pocas ventajas de que se te muera alguien es que por lo menos no te va a romper más las pelotas.



Y no se hagan ilusiones que el asunto de la cremación (“ayyyy, sho quiero que me cremen y esparzan mis cenizas en la plashaaaa”) no ayuda demasiado. El deudo también tiene que hacer todo el trámite y no creo que tenga nada de romántico. Tome, firme acá así procedemos a carbonizar a su abuelo. No, no, seamos serios.



No, la solución es asegurarse de que el cuerpo desaparezca por completo. Que no queden rastros. Pero nada, ni una oreja. O sea, que quede claro que vos te moriste igual, el duelo y toda esa babosada, si te hace mucha ilusión podés dejar escrito que tus parientes se reúnan para hacer un brindis, eso todo bien, pero sin cadáver, ni esqueletos ni cenizas ni cosas orgánicas y feas. Adjunto las pocas posibilidades que se me fueron ocurriendo para que ustedes presionen a las autoridades, o hagan lobby o algo:



MÉTODO “LOS INVASORES”: Quienes recuerden la clásica serie “Los Invasores” (la única serie de la historia protagonizada por un arquitecto) seguramente recordarán que cuando estos seres de meñique rígido morían, se desintegraban con un destello anaranjado (bueno, yo me imaginaba que era anaranjado, la veía en blanco y negro). Esto sería lo ideal. No quedaba ni el polvo. Ignoro cómo sería el procedimiento técnico para lograr esto, pero se le podría preguntar a los guinistas de la serie. Esto es lo mejor que se me ocurre. Desde luego, una desaparición tan total trae el problema de que la gente no sabe si te moriste o si sencillamente estás en otro lado. Lo que traería otro problema, de cara inversa: que si alguien está en otro lado, a la gente la agarre la duda de si no se habrá muerto. Entonces, vienen los malos entendidos: “¡Eduviges! ¿Qué haces con ese hombre en la cama?”, “¡Alberto! Pensé que te habías muerto, porque estabas en otro lado!”, “¡Estaba en el baño!”, etc. Esto se solucionaría muy sencillamente: que simultáneamente a tu desintegración, aparezca en el lugar donde estabas una calcomanía como esa que te deja la grúa cuando se te llevan el auto, sólo que en lugar de decir “Su auto ha sido removido, dirígase a tal y tal”, diga “Se murió”. Y que después, esa calcomanía sea retirada por la municipalidad y luego destruída, para que a la gente no le dé por enterrarla o cremarla, que ya es el cuento de nunca acabar.



MÉTODO “ROTTWEILER”: Este es de fácil instrumentación y sólo requiere que el Estado invierta unos cuantos millones de pesos en la cría de perros rottweiler. La primera opción era invertir en chacales o leones comehombres, pero rottweilers es casi lo mismo. La idea es que se asigune un rottweiler por persona, que te aocmpañe a todos lados, lo que además resolvería el flagelo problema de la inseguridad (exceptuando las muertes causadas por rottweilers, que tal vez aumentarían un par de dígitos). Todos y cada uno de estos rottweilers estarían entrenados para comer carne humana. Ya veo las primeras caritas de objeción: ¿y cómo se los entrena? Muy sencillo, dándole de comer gente previamente muerta, o condenados a muerte de otros países, por ej. de USA o Corea del Norte. Veo la otra objeción: ¿y no corremos el riesgo de que nos coman antes de tiempo? Sé. Pero es un riesgo estadísticamente no tan tan tan tan tan grande. Los rottweilers estarían entrenados para que nos coman, pero sólo ante nuestra orden (“¡Eat!”), la cual debería ser pronunciada en cuanto sentimos los primeros estertores de la muerte. La gran ventaja de este método es que luego los deudos pueden descargar su dolor en el animal, sacrificándolo (para que de paso no queden rottweilers sin dueño y con una excesiva afición a la carne humana). Por supuesto, habría que controlar periódicamente lo oídos del animalito, para que no confundan esta orden con la de “Sit!”. Igual, de elegir, yo sólo les enseñaría “Eat”, porque un rottweiler sentado tampoco es que sea de gran utilidad. También se podría inventar una contraorden (“Stop eating!”) ante las primeras dentelladas realizadas por error. Otro detalle que habría que estudiar es enseñarles a comerse la ropa, para que no queden ropas ensangrentadas, que es tan feo. Y otro detalle es cómo se hace para estar seguro de que esos son los esterores de la muerte y no el Conogol en mal estado que te comiste al mediodía. Y otro detalle es… Bueno, yo te tiro la idea, tampoco te voy a arreglar cada problemita que se te ocurre.



MÉTODO “AL QAEDA”: Este es perfectamente factible y sólo requiere que se le implante a cada humano recién nacido una especie de dispositivo de autodestrucción. Una carga explosiva colocada en algún órgano inútil tipo el apéndice, que se pueda accionar con algún botoncito ubicado estratégicamente. Y ya que se puede poner este dispositivo, que también se ponga otro que te confirme que realmente realmente realmente te vas a morir ( para contestar la objeción planteada con el “Método Rottweiler”). Entonces, ante los estertores de la muerte (o una alarmita), alcanza con apretar el botoncito, y ¡voilá! El método tiene varias ventajas. La primera es que los suicidas ya no tendrán que andar rompiéndose la cabeza, pudiendo entonces concentrarse en el trabajo de día a día y de este modo favorecer la productividad. El otro es que con esto acabamos con la amenaza del terrorismo. Imaginate, viene un tipo con un chaleco bomba y te dice “Tengo puesto un chaleco bomba, voy a hacer volar este lugar”. Se le cagan de la risa. Porque todos tienen chalecos bomba incorporados, ¿entendés? Ya veo las caritas de objeción, veo las caritas de objeción, cómo se levantaron hoy, ¿eh? Sí, sí, la carga debería ser lo suficientemente poderosa como para que el cuerpo quede lo más pulverizado posible y no pase lo del famoso video de la ballena. Porque si queda UN dedito para el velorio alcanza, viste cómo es la gente. Sí, sí, también tengo en cuenta ese detalle, la Ciudad debería contar con “Esplotaderos”, cabinas de adamantium herméticamente cerradas (y a prueba de sonido, para no andar sobresaltando a la gente) a donde va la gente a estallar sin causar daños a terceros (Nota: Adelantar diez minutos la “alarmita de muerte”, para tener tiempo de allegarse al esplotadero del CGP que le corresponde). Y por fin, síii, síiii, vaaale, vaaale, había que imponer una verificación técnica MENSUAL del sistema de autodestrucción, para que no esplote ponele en un match de boxeo o en una sesión de nalgadas eróticas.



Con todos estos proyectos, si uno no se muere en paz es porque no quiere.


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jueves, 13 de enero de 2011

¡El regreso del retorno de la vuelta de la Máquina de hacer chivetes!


¡TRACA TRACA TRACA TRACA!!! La super máquina se enciende para anunciar, con bombos y platillos (tiene unos bombos y unos platillos en la parte de adentro) el TRIUNFAL REGRESO DE ¡SHOTARO”, el emblemático personaje de los 90 a cargo de mi amigo PER-SO-NAL Pablo Fayó, si es que la palabra “emblemático” está bien aplicada. No, porque medio no sé lo que quiere decir, pero a mí me parece medio emblemático. El caso es que este regreso con carácter de acontecimiento histórico se da en la última “Fierro”, -donde además podemos ver la nueva entrega de “El Cartoonero”, pero dejá, dejá, eso no es importante, dejá- junto a su sensei Osamu Tezuka, grandes conflictos existenciales y una parva de ninjas haciendo destrozos. ¡Felicitamos al Sr. Fayó por esta contribución que dignifica la escena del cómic nacional y deseamos que sea el primero de una larga serie de este legendario personaje! En la foto, un clásico: “La juventud de Shotaro”.



¡CHACA, CHACA, CHACA, TUMPAAAAH! Otro regreso hondamente llamativo es el del film “Volver al Futuro”, tal vez la película más perfecta de la historia, y no estoy diciendo la mejor, que se entienda bien, pero sí la más perfecta, uhhuyuyuy se abrió la polémica, que con motivo de los 25 años de su estreno vuelve recargado y remasterizado y rebuteado a los cines pero los cines de verdad, esos con butacas y pantalla, no la mierdita esa de DVD que tenés en tu casa. ¿Entendés??? ¡Cine! ¡La vas a poder ver en el cine!!! Y con un toque de idealismo a cuestas, ya que no la trajo una superpoderosa distrbuidora sino un fanático que se hizo cargo de la cosa, a riesgo de perder un pastón. Bueno, sí, el idealismo ya no es lo que era, pero tampoco está mal. O sea, peor es salir a matar gente. ¿Cómo? ¿Que algunos idealistas suelen matar gente? Mirá, no te hagas el vivo. La cosa es que hay que agarrar y verla, así el tipo no tiene que vender su auto.





¡TRALARALARALAIRALAIRALAIRA! Y por fin, regresa a la escena porteña la SE-ÑO-RA Cecilia Rossetto, institución viviente del teatro, la canción y la escena nacional con el espectáculo “Concierto Amoroso”, un verdadero “tour de force” – que tampoco sé bien qué quiere decir pero para mí esto es un “tour de force” y no me presionen- a través del mundo y los lugares vividos por la trotamundos Cecilia, en la compañía de las canciones de Bola de Nieve, Homero Expósito, Roberto Carlos y Paco Ibáñez entre otros grandes. O sea, ya sólo por volver a escuchar al gran Bola de Nieve en la boca de la Sra. Rossetto hay que ir. La cosa es a partir del 14 de enero, los viernes y sábados a las 21 hs. en el Teatro de la Comedia, Rodríguez Peña 1062, reservas al 815-8665. ¡Rossetteate, querido!



Miren, un temón de “Mesa de Noticias”. Che, ¿y cuándo vuelve “Mesa de Noticias”?


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miércoles, 12 de enero de 2011

¡Los hijos de A & B se re malcopan!


(Nuestras cámaras visitan la reunión donde se presentó la idea para hacer la propaganda esa de “Claromecopa”. El hijo de Argulla enciende su proyector “tri-cañón” que proyecta en 3D y empieza a pasar una presentación realizada en CGI, por el mismo equipo que hizo “Avatar”. En su mano tiene, además, un puntero láser, con forma de espada láser de “La Guerra de las Galaxias”. Mira a su alrededor con una sonrisa de superioridad, viendo si ha logrado apabullar a su público con la opulencia tecnológica, y comienza a hablar)



EL HIJO DE ARGULLA: Bueno, para la campaña de verano de este producto hemos pensado en hacer una canción donde se enumeran un montón de cosas, con la locución de un referente televisivo de los 80, y…

ROLANDO: (El posible director del comercial) No, no. Eso no.

EL HIJO DE ARGULLA: (Da un respingo) ¿Qué?

ROLANDO: No, que eso no, todos los años lo mismo. Hagamos otra cosa. ¿Qué más tenés?

EL HIJO DE ARGULLA: (Re caliente) Disculpame, ¿vos sos el cliente, para aprobar o desaprobar nuestra campaña? ¿Quién carajo te creés que sos? Te lo digo con la mejor.

EL CLIENTE (Interpretado por el actor que hace de dueño de casa en “La Fiesta Inolvidable”): Bueno… Un poco de razón el Sr. Rolando tiene… Está un poco visto, ¿no?

EL HIJO DE ARGULLA: ¿Ajá?

ROLANDO: ¿Ves, Argulla, que no soy yo? Acá el Sr. Clutterbuck lo había notado.

EL CLIENTE: Bueno, lo noté cuando lo mencionó el Sr. Rolando.



(El Hijo de Argulla pasa la vista inexpresivamente de el Cliente a Rolando y de Rolando al Cliente. Sólo cierto erizamiento en la barba candado delata su estado de ánimo. Rolando mira al Cliente y luego a Rolando, entre incómodo y triunfal)



ROLANDO: Bueno, pero no importa, podemos ver las otras ideas.

EL HIJO DE ARGULLA: Esa era la idea. Preferimos profundizar en una sola buena idea, dedicando el esfuerzo de todo el equipo –el jueves nos quedamos hasta las cuatro de la mañana- en lugar de usar el viejo recurso de presentar tres ideas mediocres para que una parezca buena por comparación. Y decidimos invertir en todos estos aparatiuquis (hace unas evoluciones con la espada láser) para hacer una presentación acorde. Pero no importa. Dejá, dejá.

EL CLIENTE: (Medio afligido) Ah, ah, no sabía, bueno, por ahí la presentación la podríamos ver igual, ¿no? No se pierde nad…

ROLANDO: ¡Pero no, Sr. Clutterbuck! No perdamos el tiempo.

EL CLIENTE: Y, pero ya que estamos…

ROLANDO: ¡Pero no! ¿Para qué? Aparte Argulla dijo que no importa. ¿No Argulla?



(El hijo de Argulla cierra los ojos, reprimiendo un pequeño ataque cerebro-vascular)



EL HIJO DE ARGULLA: No. No importa.

ROLANDO: ¡Y bueno, entonces no jodamos más! Hagamos un rato de “brainstorming” y algo va a salir. Yo creo que en media hora lo liquidamos, tampoco la chantada de quedarnos hasta las cuatro de la mañana para hacernos los Fellini.



(El hijo de Argulla apaga la espada láser y se sienta con el cuerpo en un estado de semi-rigidez. El resto de su equipo se ve notoriamente deprimido y el ambiente es, por decir poco, algo lúgubre, aunque Rolando no parece anoticiarse)



ROLANDO: A ver, a ver, pensemos algo… Che, antes de seguir, ¿pedimos empanadas?

EL HIJO DE ARGULLA: No. Dijiste cuarenta minutos. Vamos a trabajar.

ROLANDO: No, yo para que sea más ameno. Bueno, no importa.



(Largo silencio. Los miembros del equipo del hijo de Argulla no se encuentran especialmente motivados. La mayoría garabatea cosas, o revisa sus mensajes de texto)



ROLANDO: ¡Pará! Ya está. ¡Uh, la tengo!

EL HIJO DE ARGULLA: (Fríamente) ¿A ver?

EL CLIENTE: ¡Cuente, cuente, Rolando!

ROLANDO: Podemos hacer que transcurra en Claromecó, y que agarren y le pongan “Claromecopa”. ¿Qué tul?



(Hay un silencio de unos tres segundos, y luego un estallido de carcajadas generalizado. El cliente, en cambio, apenas sonríe algo desconcertado. En el caso del hijo de Argulla y su equipo se trata de carcajadas estridentes, carrasposas, un poco malsanas. Rolando también se ríe un poco sorprendido, porque no esperaba una reacción tan positiva)



PUBLICITARIO JOVEN 1: ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja! ¡Claromecopa!

ROLANDO: Claro, claro, justamente es un juego de palabras entre el nombre del producto y…

EL HIJO DE ARGULLA: ¡Ja, ja! ¡Qué pelotudo!

PUBLICITARIO JOVEN 2: ¡Sí, re pelotudo! ¡Muy bueno, Rolando!

PUBLICITARIO JOVEN 1: ¡Qué boludo!

EL CLIENTE: Esteee… No entendí. ¿Entonces no lo usamos?

EL HIJO DE ARGULLA: No, no, es buenísimo. ¡Ja, ja, ja!

ROLANDO: ¡Ah! Ah. Ok.

EL HIJO DE ARGULLA: “Claromecopa…” ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Qué pelotudo! ¡Qué forro!

EL CLIENTE: ¿Pero les gusta o no?

EL HIJO DE ARGULLA: Pero sí, pero sí, es que es uno de esos chistes tan malos que son buenos, ¿entiende, Sr. Clutterbuck?

PUBLICITARIO JOVEN 2: Claro, claro, es tan tan malo, tan tremendamente pelotudo que es gracioso. Por lo pelotudo.

ROLANDO: A mí no me parece tan malo.

LA ASISTENTE DEL CLIENTE: ¡Claro, Sr. Clutterbuck! A mí tembién me gustó. Es el típico “chistonto”, ¿ve?

ROLANDO: (Sonríe bobamente) ¿Pero por qué? No, no… Yo creo que es bueno. Es un juego de palabras.

PUBLICITARIO JOVEN 1: ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja! Qué pelotudo.



(Rolando frunce el ceño)



ROLANDO: Estás hablando del chiste, ¿no?

EL HIJO DE ARGULLA: Pero sí, pero sí, no te preocupes, Rolando, nos encantó la idea, no te pongas tan a la defensiva, lo que pasa es que es eso, es de esos chistes pelotudos que son re graciosos.

ROLANDO: Bueno, me alegro.

EL HIJO DE ARGULLA: Por lo pelotudo.

ROLANDO:: Mmmm.

ROLANDO: Encima, usando ese lenguaje retro, “me copa”. ¡Qué carcamán! ¡Podemos hacer una parte de la campaña donde se digan cosas tipo “tirame las agujas” o “jái, manso”!

PUBLICITARIO JOVEN 2: ¡Ja, ja, ja! Re antiguo, re desubicado.

PUBLICITARIO JOVEN 1: ¡Qué pelotudo! ¡Ja, ja, ja!

EL HIJO DE ARGULLA: Y seguimos desplumando a la generación de los 80. Falta nada más que lo pongamos a Willy Ruano, ¡ja, ja, ja, ja!

LA ASISTENTE EL CLIENTE: ¡Ja, ja, ja, ja! ¿Quién?

EL HIJO DE ARGULLA: Un tipo que… No importa.

EL CLIENTE: Bueno, si les gusta tanto esá bien.

ROLANDO: Bueno, sí, además no me parece que sea un chiste tan pelotudo, yo creo que tiene un lado sofisticado, poético que…

EL HIJO DE ARGULLA: Ah, pero tenemos que ver cómo cuidamos la imagen el producto.

PUBLICITARIO JOVEN 1: Claro, que la gente no identifique el producto directamente con esta pelotudez. ¡Ya sé! En el “spot” debería haber un personaje medio ridículo que proponga la idea.

EL HIJO DE ARGULLA: ¡Muy bueno! Claro, que sea como un acomodado… ¡Que sea el hijo del intendente!

PUBLICITARIO JOVEN 1: ¡Ahí está! Y que tenga cara de pelotudo.

EL HIJO DE ARGULLA: Claro, claro, que tenga bien cara de boludo, de forro desubicado bien parásito al pedo, bien bien pelotudo, bien reverendo conchudo hijo de una gran puta.

EL CLIENTE: (Preocupadísimo) ¿Pero eso no puede ser negativo para el producto?

EL HIJO DE ARGULLA: No, no, para nada, es para que no se crea que el producto –o la agencia que llevó adelante la campaña- cree que el chiste es bueno. Por el contrario, al presentar a un personaje deleznable que cree que la idea es buena, el espectador puede colocarse en posición de superioridad respecto de éste y sentir una identificación aspiracional.

EL CLIENTE: Ah, ah, veo que está todo estudiado.

EL HIJO DE ARGULLA: Sí. Se llama el “Efecto Cuac”.

PUBLICITARIO JOVEN 1: Yo ya visualizo la cara… El tipo seria así Así, con el pelo medio enrulado, medio narigón, barba…Con una chomba color verde…

ROLANDO: (Fríamente) Se parece un poco a mí.

PUBLICITARIO JOVEN 1: Bueno, a veces salen esos parecidos de casualidad.

ROLANDO: Incluso yo también tengo una gorra que dice “Lakers”, como el dibujito que estás haciendo mientras me mirás fijo.

PUBLICITARIO JOVEN 2: ¡Bueno, Rolando, dejanos aportar a nosotros también!

EL HIJO DE ARGULLA: ¡Claro, claro, dejanos por lo menos construir al personaje de este hijo de puta, forro, boludo, tarado, conchudo, sorete, cagón y que la mujer se garcha a su personal trainer!



(Rolando le tira su laptop por la cabeza y le abre la frente. El hijo de Argulla se toca, se ve la sangre y se enfurece, enciende la espada láser y ataca a Rolando, produciéndole severas quemaduras. Rolando toma el proyector tri-cañón y lo usa de escudo, para luego romperle la nariz en cuatro pedazos al hijo de Argulla con el mismo. Los publicitarios jóvenes 1 y 2 –y el 3, que permanecía en silencio- tratan de separarlos, pero se les escapan algunas trompadas contra Rolando, que cae al piso y ahí lo recagan a patadas ya sin ningpun tipo de disimulo. El hijo de Bacelli, por otro lado, no ahce nada, porque está de vacaciones en Florianópolis; el Cliente y su asistente se van horrorizados, pero al día siguiente aceptan hacer la campaña con la idea de “Claromecopa”, la idea es entendida exclusivamente por la “Generación Willy Ruano”, la compañía se hunde, arrastrando al resto de empresas de servicio de telefonía móvil y se vuelve al viejo teléfono de baquelita negra, impulsando nuevamente la industria de la baquelita que recauda millones y la Argentina se convierte en la “Capital Mundial de la Baquelita”, lo que dispara la economía meteóricamente y hoy por hoy somos una de las primeras dos o tres potencias económicas mundiales -aunque empiezan a surgir algunos problemas de cáncer por excesivo contacto con baquelita)


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Dato 1.515: La memoria de los cuervos


caparros.gifLos únicos animales no primates en los que la neurología estudia el fenómeno de la memoria son los cuervos. ¡Mirá vos! (Fuente: Lo leí en una radio colega. Probabilidades de exactitud: 200 %%, lo decía un tipo que era neurólogo y todo)


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martes, 11 de enero de 2011

¡Los Consejos De Kharadabarharash: Decimoquinto Rollo!




*Si Deseáis Evitar Tener Hipo, Deberéis Tomar Cuidado De No Comer Pan, Ya Que Éste Lo Produce, Debido A Contener Burbujas De Aire En Su Interior. Esto Lo Sé Por Fender, A Quien Se Lo Dijo Su Media Naranja.

*Si Deseáis Manteneros Dentro De Los Parámetros De La Elegancia Masculina, Deberéis Evitar Por Todos Los Medios Usar Una Prenda De Color Marrón Después De Las Seis De La Tarde, Ya Que El Protocolo En El Vestir Indica Que Esto Es Completamente Inapropiado. Esto Lo Sé Por El “Chiche” Gelblung, Que Lo Dijo En La Radio La Otra Vez.

*Si Deseáis Combatir La Congestión Nasal, Deberéis Tomar Una Pastilla Mentholiptus, Partirla A La Mitad Y Colocar Ambos Pedazos En Vuestras Fodas Nasales. Como Por Arte De Magia, Vuestras Vías Respiratrias Se Destaparán. Esto Lo Sé Por Un Tipo Que Trabaja Acá Que Parece Que Sabe Un Montón De Cosas.

*Si Deseáis Beber La Mejor Agua De La Canilla De La Argentina, Deberéis Costearos Hasta La Ciudad De Campana, Pcia. De Buenos Aires, Y Pedir Unv Aso De Agua (De La Canilla), Que En Esta Localidad Es Rica En Sales Y Minerales. Esto Lo Sé Por Mi Camarada Del Trabajo Fede A., Que La Probó E Incluso Asegura Que Durante Mucho Tiempo Se Resistió A Cortar Con Un Noviazgo Porque Éste Le Daba La Oportunidad De Tomar El Agua De Campana, De Donde Se Traía Bidones Y Bidones.



Miren, un temazo de Cipolatti, voy a poner la frase “yo no hice nada, me lo hicieron a mí” en mi escudo de armas (revelado por el Sr. Pablo Fayó).


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lunes, 10 de enero de 2011

Dato 1.513: El Triángulo de Reuleaux


caparros.gifEl triángulo de Reuleaux es una figura geométrica que parece una púa de guitarra (como un triángulo infladito), que tiene como peculiaridad un “ancho constante”. Es decir que, al igual que en el caso de un círculo, si se trazan dos líneas paralelas en su parte inferior y su parte superior y luego se lo hace girar, tanto la parte inferior como la superior del triángulo estarán SIEMPRE en contacto con ambas líneas. Sin embargo, no puede utilizarse como una rueda ya que al girar su centro sufre un desplazamiento. ¡Mirá vos! (Fuente: Mi amigo Zurita, después de descubrir esa figura en la remera de un amigo. Mi amigo Fayó también la conocía pero no hizo a tiempo de decir nada. Y yo todavía no entiendo una goma sobre el asunto. Probabilidades de exactitud: 300 %%, por “Base Zurita”)


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