Escribe Kiriatos
Fiel Asistente griego
elouzorulea@ubbi.com
¡Kalimera! ¡Oh, Fortuna, Dama tan bella como Ingrata! Es a ti a quien hoy todos los griegos del planeta nos dirigimos para increparte duramente y acusarte de no ser más que una meretriz pintarrajeada, vieja y mala. Pero, ¿es que acaso podemos denigrarte cuando hubo otros tiempos .recordemos que Grecia fue un Imperio y la Cuna de la civilizacióin occidental, cosa que no se puede decir de otros países, por ejemplo Argentina- en que tus besos estaban hechos de miel y vino?
Creo que es este un momento apropiado para recordar una de las parábolas más bellas del Viejo Karayannis, esta en particular perteneciente al .Ciclo Post-Senectud.. Contaba el hombre más sabio de toda Grecia unos ciento cincuenta aÑos y había sobrevivido a su propia agonía, encontrándose ahora en la plenitud de su vigor físico. Incluso le habían vuelto a crecer algunos de sus miembros amputados, desde la pierna izquierda, uno de sus pulgares y su próstata (que él mismo se había extraído con los dientes no se sabe en qué circunstancias). Contaba ahora con doce concubinas a las que podía satisfacer sin mayor problema varias veces al día, y tenía aún más dientes que a los veinte aÑos.
Entonces, debido a un par de problemas con Interpol, la ONU y el Centro Wiesenthal, se había visto obligado a cambiar de identidad, para lo cual se había cambiado el nombre -se hacía llamar Stavros, como su querido asno muerto- y ahora usaba una gorra (En cambio había rehusado a mudarse de aldea, ya que podía perderlo todo excepto la espectaular vista del Monte Kopriakos que se veía desde su choza. Pero mediante visitas nocturnas y amenazas de muerte, los aldeanos habían accedido a fingir que aceptaban la transformación). Para completar la metamorfosis (conozco esta palabra porque es de origen griego), había puesto una escuelita de salto en garrocha.
Un día, el Equipo de Garrocha de la Escuela Stavros se enfrentó a la Selección Juvenil de Creta, y como era costumbre, habían recibido una vergonzosa derrota. Es menester aclarar que el Viejo Karayannis no sabía nada de garrocha, y hasta el momento de iniciar las clases creía que se trataba de un plato típico griego. Además, su sistema de entrenamiento consistía en darles un par de copitas de ouzo y mandarlos a pedir. Por ello las derrotas eran cada vez más frecuentes y humillantes, sin que ello obstara para que la cuota de la escuelita aumentara mes a mes. Pero el hecho es que esta vez la partida había sido particularmente vergonzante: 32 a 0.
Los simpatizantes del equipo contrario, que no reconocieron al legendario Viejo Karayannis bajo su nueva identidad, se dedicaron a dedicarle pullas y cánticos malsonantes a sus jóvenes entenados. Pero Karayannis, en lugar de ceder a las provocaciones, simplemente deslizó estas enigmáticas palabras: .Así como ahora vuestro triunfo parece una gema en el el almohadón de la Gloria, maÑana os parecerá la Piedra Fundamental del templo del Dolor..
Los .hinchas. se quedaron estupefactos ante esta frase, que despertaba más dudas que certezas: .¿Así como ahora nuestro triunfo parece una gema en el el almohadón de la Gloria, maÑana nos parecerá la Piedra Fundamental del templo del Dolor? Pero, qué diablos quieres decir, vejete repugnante?..
Me temo que no puedo revelar qué les hizo exactamente a los simpatizantes contrarios el Viejo Karayannis con las 546 garrochas que en ese momento se encontraban en el Estadio Teseo de Garrocha y Otros Deportes para la Juventud; sólo que, efectivamente, fueron la piedra fundamental del templo del dolor, y que desde entonces los simpatizantes contrarios no volvieron a burlarse de otros equipos perdedores, siendo las estampas de la caballerosidad deportiva, en algunos casos debido al stress post-traumático y en otros sencillamente por muerte e incapacidad. Y también que, por primera vez y por decisión unánime de los miembros del jurado que quedaban vivos, el Equipo de Garrocha de la Escuela Stavros se llevó la copa a casa (que en el camino canjeó Karayannis por los servicios de una prostituta); Luego, triplicó la cuota de la escuelita, y como broche de oro de la jornada incendió un par de aldeas vecinas que no tenían nada que ver con esta historia en particular.
No se ha vuelto a realizar un campeonato nacional de salto en garrocha desde entonces. Espero que esta .historia. sirva de .ejemplo. a .hinchas. y simpatizantes de otros deportes de otro tipo y forma.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario