Una vez más, el Sistema ha vencido. Como ocurrió con el hippismo, con el punk y hasta con el peronismo, hoy convertido en figurita posmoderna, todo movimiento contestatario es absorbido rápidamente por el Gran Consejo de Mercachifles para ser materia prima, herramienta y horno industrial del libre comercio.
El Movimiento Contramundialista, impulsado humildemente y contra viento y marea por este blog .y algunos rebeldes desperdigados- es hoy un lugar común, un cliché, una parodia utilizada por revistas modernas y hasta campaÑas para vender chocolate. Y cuando una bandera es compartida por creativos publicitarios, es hora de bajarla definitivamente, quemarla y orinarle encima al grito viril de .Buéh, ahora resulta que todos los apiolados están en contra del Mundial..
Este .Contramundialismo Light., nacido no de corazones apasionados y llenos de un sano odio capaz de derribar muros de acero, sino de cursos de marketing y la comodidad para la rebelión de quienes no son capaces de estar a favor de nada .porque no tienen alma, no sólo es utilizado con fines espurios, sino que intentan torcer de lugar el puro objetivo original; así, como protagonistas de una comedia berreta, su argumento de venta es que los odiadores del Mundial la tienen clara porque en lugar de mirar el fútbol aprovechan para cogerse a todas las minas.
La brutal apelación a la inseguridad sexual masculina no es nueva, ni será la primera ni la última vez que se utilice. Y debilita la lucha primigenia, porque deja resquicios para los más variados contraataques; si mirar fútbol permitiera cogerse a todas las minas, entonces el Mundial sería algo deseable.
Y el verdadero Contramundialismo, el Contramundialismo que no se vende, el Contrmaundialismo que no conoce componendas no se trata de tener tiempo para cogerse a todas las minas; no, el Contramundialismo .duro. renuncia a todas las mujeres del universo, a los placeres más sublimes y a una vida tranquila. Un verdadero Contramundialista no se ríe de los simpatizantes del fútbol como de competidores distraídos, sino que los considera simios inferiores con problemitas motrices, y el fútbol no es una actividad con la que se pierde el tiempo sino una congregación de imbéciles mirando con expresión bovina un espectáculo primitivo, movido por las elementales fuerzas de la física mecánica aplicada y manejado por estafadores especializados en convertir el sopor más absoluto en un circo compuesto exclusivamente de payasos tristes.
Un Contramundialista de Fe y convicciones no adopta una posición superada y petulante mientras entra por la ventana de una “viuda del fútbol. de grandes senos, sino que llora por la perversidad de la especie humana cada vez que ve a Fernando Niembro, cada vez que dos compaÑeros de oficina se juntan a repetir el mismo diálogo ahogado de banalidad y autocomplacencia todos los lunes a la maÑana, cada vez que un hincha se desgaÑita con diez veces la energía que le serviría para tomar la fábrica donde lo explotan, impulsar una revolución anarco-sindicalista o descubrir la cura para el cáncer.
Un Contramundialista cabal no es aquel que toma supuestas ventajas de la existencia del fútbol, sino el que boga por la prohibición del fútbol en todo el planeta, el fusilamiento de todos aquellos involucrados en esta actividad, la demolición .con cazabombarderos y en lo posible víctimas fatales- de estadios de fútbol, pequeÑos clubes barriales y canchas de fútbol 5 y tiene un proyecto de ley de 62 páginas redactado y enviado a su representante en el Congreso para pulverizar esta peste y su recuerdo.
Pero desde luego, ese Contramundialista ya no existe. Los bobainas de Palermollywood y los modernos Willy Wonka lo han mancillado y hecho colapsar.
Así que anuncio por medio de este comunicado que a partir de este momento, .Yo contra el Mundo. .y más allá de su nunca discutido Maradonismo- apoya con toda sus fuerzas a la Selección Nacional incluido al tibio .No tengo mentón. Messi, a todos los relatores de fútbol y sus comentarios pelotudos, a la Afa, la Fifa y toda esa banda de mafiosos, a los cantos a la poesía del fútbol del populismo literario, a la piara de hinchas subnormales que puebla el planeta, a la .Ideología Propaganda de Quilmes. y su vomitiva argentinidad y a los vendedores de banderitas; y albicelestado de pies a cabeza con gorro, bandera y vincha, reniega de sus ahora corrompidos principios para aullar los goles, sin el más mínimo sentimiento de felicidad, alegría o comodidad, pero lanzando un fulminante desprecio de reojo al infame Post-contramundialismo light. Y que Cadbury se meta los chocolatines en el culo.
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