Persona nº 6.789 que me CAGó la vida: El vendedor de chipás de la estación Belgrano.
¡Sí, vos, vendedor de chipás de Barrancas de Belgrano! ¡Vos, que tardaste un montón mientras buscabas cambio y justo justo vino el tren, y te dije “dejá, dejá, se me va el tren” y me devolviste la plata pero cuando llegué hasta la máquina esa de mierda se truló y no me dio el pasaje y se me fue el tren! ¡A vos hago este llamamiento!
Escuchame, sos un comerciante, tenés que tener cambio. No puede ser. Aparrrte te pagué con un billete de diez, si te hubiera pagado con cien todavía capaz que te entiendo. ¡Pero con diez! Vos brindás un SER-VI-CIO, y tener cambio a mano forma parte de éste, además ni siquiera es que te compré el chipá para conseguir cambio, cambio tenía, eso lo hago con los kiosqueros, no me voy a aprovechar de gente que está al borde (al borde de adentro) de la precariedad laboral. ¡No, te compré el chipá porque aprecio la calidad de tu mercancía! En serio, está bastante bueno. ¡Pero tenés que tener cambio! O sea, pensá un poquito en dónde estás vendiendo el chipá, el lugar que elegiste para tu emprendimiento comercial, la gente está esperando el tren, está yendo a laburar, está estresada, pensando “ay, estoy llegando tarde, estoy llegando tarde”. ¡No podés jugar así con el laburo de la gente! Claro, yo entiendo, vos estás al borde (de adentro) de la precariedad laboral y el destino de los oficinistas pequeÑo burgueses te chupa un huevo. ¡Pero miralo desde el punto del humanitarianismo! ¡Somos humanos, como vos y como yo! Si estuviéramos en el desierto, ¿me negarías un vaso de agua por ser un oficinista? No, ¿verdad? Bueno, en vez del desierto estamos en la estación Belgrano, y en vez de agua te estoy pidiendo un chipá (que es medio lo contrario del agua, porque te deja la boca reseca, pero a fines metafóricos sirve) y en vez de negármelo tardás mucho en darme el cambio y se me va el tren. ¡Es lo mismo!
Encima después volví y te dije re ofuscado “Buéh, buéh, se me fue el tren, se me fue el tren”, ¡y te volví a pedir un chipá! ¡Fue RE HUMILLANTE! Claro, no hubiera ganado nada no comprándote un chipá, el tren ya se me había ido. Pero, ¿y mi dignidad? ¿No vale nada mi dignidad? ¡No podés jugar así con la dignidad de la gente! ¡Por menos que esto se han iniciado juicios multimillonarios por dolo y daÑo moral! Mínimo me hubieras pedido disculpas. No te digo que te arrastres por el piso sobre vidrio molido ni nada de eso, un “…sculpe” así medio musitado mirando para otro lado y dicho con un poco de sorna hubiera bastado. ¡Por mi dignidad! Ah, claro, y ahí sí tenías cambio, apareció la novia esa que labura con vos y te trajo el cambio, ¿y dónde estaba antes la piba? ¿A dónde se había ido? Cuchame, yo como el que más estoy más que dispuesto a aplaudir los esfuerzos de una joven pareja para salir adelante, ¡pero tienen que tener una actitud más profesional! Además, no fue el cambio, nada más, pensá que también se truló la máquina esa de mierda, y si no me estoy quejando con los reverendos hijos de puta de TBA es porque sé que son un caso perdido, pero, ¡y vos? Ya no estamos hablando de un pibe medio al borde (de adentro) de la marginalidad que hace lo que puede y es libre como el viento y va por la vida jodiéndole la vida a los oficinistas pequeÑo burgueses, no, en este caso podemos decir que laburás en equipo, que estás en CONNIVENCIA con los MAFIOSOS coporativistas y corruptos de TBA! Eso no es tan romántico, ¿no? A la final sos más títere del Sistema que yo. Pensalo.
¡No, loco, no es así! ¡Cambiá un poco la actitud! Y quedate tranquilo que maÑana te lo voy a decir cara a cara -después del chipá, claro.
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