Ocurre de vez en cuando que los críticos estamos inspirados, y damos en la tecla acerca del enfoque, la lectura, la mirada, que encontramos el “quid”, la madre del borrego y la verdad de la milanesa, con lo cual la crítica se nos redacta automáticamente en el cerebro y solo resta relajarse y que los dedos tecleen solos. Y entonces se lo comentamos a nuestro Jefe de Redacción y nos avisa que nos equivocamos de película; que la crítica que diseñamos seguro que está bárbara, pero lamentablemente ya la hizo otro y la entregó antes y (también seguro) con menos errores de sintaxis.
Entonces hay que sacar apresuradamente otro “quid”, otro enfoque, otra madre de la milanesa de nuestra parrilla de recursos. Teniendo en cuenta que tampoco tengo tiempo para informarme mucho del tema correcto –El Gato con Botas, que yo creía que era un cuento pero parece que era una película- opto por una técnica muy en boga en las revistas de cine: Redactar una crítica a favor y otra en contra. Es como jugarle a par e impar en la ruleta. Poco emocionante tal vez: Pero un entretenimiento completamente inofensivo, que a veces es lo mejor que nos puede pasar.
A FAVOR: Cuando la saga Shrek estaba agotada, los talentosos creativos del equipo de Dreamworks lo hicieron de nuevo: combinar un guión eficaz y sin fisuras a una irreprochable factura técnica, para lograr un film capaz de arrancarle carcajadas tanto a adultos como a los más chicos.
Hace ya tiempo que los fanáticos de la saga esperaban un mayor protagonismo de este extraordinario personaje, que ya se ha logrado un lugar en la historia del cine de animación -y por qué no de la cinematografía internacional- colocándolo a la altura de los grandes “duros” del cine como Rick Blaine, Tony Montana y Vito Corleone. Y la comparación con estos personajes no es casual, ya que algunas escenas del film podrían encuadrarse entre las 5 mejores escenas de la Historia del Cine.
Y es que el Gato con Botas -interpretado por un Antonio Banderas capaz de provocar escalofríos de emoción sólo con ciertas inflexiones de su voz- logra ganarse un lugar en nuestro corazón a través de su emocionante historia, parábola de todo lo bueno y digno de ser contado acerca de la Humanidad. Hay un antes y un después de verlo en acción en esta Obra Maestra. Mejor dicho, sólo hay un Después, porque el Antes será sólo insignificante polvo en nuestra memoria. Oh, Gato con Botas, eres Grande y Poderoso, tu Nombre será coreado con el corazón henchido de Alegría por los siglos de los siglos. Yo ya no soy Yo, sino apenas el eufórico Instrumento de tu Palabra: Mi cuerpo, antaño abyecta bolsa de miasmas pútridas, es hoy vehículo cristalino de la Belleza, la Luz y la Verdad Revelada que significa tu nombre. ¡Ordéname arrastrarme entre vidrios destrozados como pago por atreverme a pisar el mismo suelo que Tú, y lo haré con los ojos rebosantes de lágrimas de gratitud! En resumen, una película.
EN CONTRA: Cuando ya no sabían cómo seguir exprimiendo la sobrevalorada saga Shrek, a los cráneos (sarcasmo) de Dreamworks se les ocurrió agarrar un personaje y meterlo en ooootra película. Che, pará de tener ideas, flaco, te va a explotar la cabeza, mamita.
Se trata, como sus antecesoras, de una de las producciones más deshonestas que puedan imaginarse: Una película para niños salpimentada con “guiños dirigidos al público adulto”, con lo que se logra una película que no es para niños, pero que los adultos concurrentes –entre los cuales están los miembros más imbéciles, conformistas e inmaduros de la raza humana- finjan que también pueden disfrutar de esta bazofia. En buen cristiano, la Nada Misma, un producto inexistente empaquetado en una trampa cazabobos. ¡Una Nada Misma que aparece ante nuestros ojos como un vómito de personajes más feos que un concejal bonaerense, rebosante de chistes que hacen ver a Miguel del Sel como un genio del humorismo y sonorizada con las inexpresivas voces de “estatua viviente” Banderas y la inexplicable Hayek! Y me encantaría bajarle los dientes al genio que la contrató para salir en una película donde ni siquiera puede lucir sus senos. ¡En El Gato con Botas están resumidos los peores vicios de la Humanidad! ¡Su estreno es una de las señales del Apocalipsis! ¡Arrepentíos! ¡Sólo serán salvos aquellos que hayan abrazado a Nuestro Señor y quienes se hayan resistido a ver este borborigmo de animación digital al que le sobran –así, a ojo- unos 145 minutos! En resumen, impecable la factura técnica.
Elija la crítica más acorde a su gusto personal, tome la decisión (“voy / no voy”) más adecuada y todos felices.
sábado, 12 de enero de 2013
El Gato con Botas; una crítica para todos los gustos (dos)
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario