LA LUNA DE MIEL DE LA TARJETA DE CRéDITO: Al principio todo bien. Todo va sobre rieles. Te trata como si vos fueras un gigoló portorriqueÑo y ella una dama de alta sociedad de sesenta aÑos, podrida en plata y todavía de muy buen ver, y te da todos los gustos, que la tele en 60 cuotas, que el caloventor, que esto y lo otro. El cielo (o el limite de crédito) es el límite. No es una tarjeta de crédito: es una varita mágica de la felicidad, un cuerno de la abundancia, la gallina de los huevos de oro, la bolsa encantada de las Mil y Una Noches.
Se termina: Cuando llega el primer resumen de pago. Te sentís re herido. Ah, ¿entonces esto era un toma y daca? ¿Tengo que pagar? Pará. ¿Era por plata? ¿Tengo que pagar plata? ¿Plata mía, de mi bolsillo? ¿No puedo pagar la tarjeta con la misma tarjeta? Pará. ¿La tengo que pagar ahora? ¿Y si pago un pedacito? ¿Cómo? ¿.Interefes.? Pará, pará, ¿cómo es? Ah, .intereses.. Igual, no sé, no entiendo, ¿qué es eso? ¿Cómo???? ¡Pero así estoy pagando más plata que lo que me salieron las cosas!!! ¡Pará, eso es monstruoso!!! ¡Es un invento mosntruoso!!! Pará, pará: ¿Tengo que pagar plata? ¡Te odio! ¡Me estás coartando mi libertad, me siento asfixiado, basta, dejame!
Cómo reavivar la flama: No se puede. Pero a partir de ahora ella y ud. están juntos PARA SIEMPRE (sobre todo si compraste algo en SESENTA CUOTAS).
LA LUNA DE MIEL DE LA PELíCULA: Al principio todo es besos y caricias, y pan con mermelada y promesas de entretenimiento eterno. Ella es una hechicera misteriosa y sensual, dispuesta a llevarnos de la mano a mundos de fantasía, a introducirnos en la piel de otros por un rato con un movimiento mágico de manos. Las luces se apagan, suena una música intrigante, llena de climas y anticlímaxes y susurros excitantes. Cada persona que aparece en la pantalla puede ser un personaje inolvidable, a punto de desatar escenas llenas de hondo dramatismo, giros inesperados y un relato trepidante.
Se termina: Aprox. a los 15 minutos te das cuenta de que la película es muy parecida a tres o cuatro o veinte o cincuenta películas que viste. O sea, ya sabés cómo va a terminar. Ese seguro que se muere. El otro va preso. Aquel es el asesino. Uhhh, otra persecución de autos. ¡Dios mío! ¡Uh, no, trajes .de época. no! ¡Uhhh, no, recuerda, otra vez recuerda! ¡Que le dé amnesia, por favor! ¿Cuándo se termina esto? ¿Cuándo van a terminar de hablar? ¡Noo, Meg Ryan!!! ¿Viste, viste que yo te dije que al tipo le iba a pasar esto y después iba a hacer aquello? ¡Es un robo de .Pelusas del Descontento.! ¡Un ro-bo! ¿Y cuánto falta? Pará. ¿Cuánto dura? ¿Por qué ahora duran tanto las películas? ¡Me quiero ir! ¡Te odio! ¡Dejame vivir! ¡Me asfixiás, me asfixiás, basta, dejame!
Cómo reavivar la flama: El humor es un excelente bálsamo para lubricar la pareja. Comente la película con el de al lado, haga algún chiste sobre lo gordo que está el tipo, o que tal otro se parece a un amigo suyo. Recurra a los placeres básicos: No, eso no. No es ese tipo de película. Garde eso, asqueroso. Digo que lleve algo de comer. Algún sámbuche de lengua con mayonesa, una petaquita de Tres Plumas. Igual como muuuucho a las tres horas y media ud. es libre de nuevo.
LA LUNA DE MIEL DEL APARATO: Al principio todo es un Edén, un Paraíso, un Club Med con entrada libre y gratuita. Ud. y su aparato .me refiero a un aparato de verdad, de esos que tienen luces y microchips- pareden estar hechos el uno para el otro. ¡Y por ahora, gratis, o eso parece! (Ver .La luna de miel de la tarjeta de crédito.). Ella es una geisha sumisa que obedece a cada uno de sus deseos más profundos, siempre que estén dentro del rango de los deseos posibles de satisfacer por un aparato. Pero está bien igual. Ella no lo juzga. El aparato está limpito, ningún niÑo le ha pegado una calcomanía, todas las lucecitas que se tienen que prender se prenden, los comandos responden al mínimo roce o apuntamiento de control remoto. No puede dejar de mirarlo, totalmente arrobado y lleno de ternura.
Se termina: Cuando se rompe. Iba a poner .un día después de vencida la garantía., pero eso es como un cliché. En realidad se rompen antes, lo que parecería una ventaja, pero en realidad, ¿quién quiere llevar a arreglar un aparato? Ahí ya me fallaste. Ya está, ya me rompiste la ilusión de perfección y perpetuidad. ¡Vaya geisha! ¿Y mientras estás en el service qué hago con mis deseos más profundos???? No, prefiero dejarlo acá, a ver si se arregla solo. Tipo, capaz que me voy a laburar y cuando vuelvo se arregló. (Nueve horas después) ¿A ver? ¡Pará, sigue sin andar! ¡Esto es inaceptable! Qué, ¿y lo tengo que sacar de la mesita, o del estante, donde quedaba tan monono y tan en armonía con el resto de mis objetos físicos? ¿Y el feng shui? ¡Me va a quedar un abujero en el feng shui! ¿Qué hago mientras? ¿Pongo un busto de Beethoven! ¡Al final esto es peor, es peor que si no lo tuviera, y recién estoy pagando la (hace cuentas) segunda de las 60 cuotas! ¡No aguanto más! ¡Dame mi libertad! ¡Quiero ser libre, me siento encorsetado, encajetado, asfixiado, no me dejás respirar, te odio!
Cómo reavivar la flama: Llevar adelante una pareja requiere sobre todo amor y cuidado por el otro. Lleve ud. el aparato al service y éste volverá funcionado. Encenagado por las manos del técnico, es cierto, pero ahora funcionará. No como antes. Seguramente tiene un ruido, una raya, un botón menos, etc. Y no podrá dejar de notar ni el ruido ni la raya ni el botón menos ni por un segundo, de acá al día de su muerte; pero piense en lo encantadores que son algunos defectos del otro. Piense en esos defectos que lo hacen tan encantador a ud. Y después haga todo lo que esté en sus manos por ocultarlos a la luz pública, porque el suyo es un caso un poco especial.
LA LUNA DE MIEL DEL ASADO: Al principio todo es besos y arrumacos, miel sobre hojuelas y poemas de amor escritos en un rapto de inspiración sobre el vidrio empaÑado. Ella es una amante maternal y consentidora, dispuesta a envolvernos entre sus brazos y nutrir todos nuestros sentidos. El olorcito a leÑa que expele la parrilla evoca tiempos idos y sencillos, bosque y cabaÑas y ropas de lino; el crepitar de las achuras, ruido blanco del pecado, estimula nuestra imaginación, la esperanza en el futuro cercano y las glándulas salivales. Y uy uy uy qué pinta tienen esos chinchu. La armonía y el humor reinan entre los amigos.
Se termina: Cuando al boludo del asador se le apagan las brasas, o no sé qué pasa pero está tardando mucho todo. Es el clima, el clima no ayuda, hace frío, es el clima. Claro, pero yo ya olí el aroma evocador de la leÑa y ya escuché el crepitar del coso y la pinta. O sea, me dio hambre ya. ¿Cuánto falta? ¿Horita? Pará, ¿estás seguro? Y agarrás y te empedás y te llenás con pan y ensalada de papa y huevo, y parece que faltan horas, y cuando llegan los chorizos están crudos y la tira está reseca como un pedazo de cartón corrugado. No sé, no sé, no sé qué pasó, se me arrebató esto y se me encrudó lo otro. Pará, loco, no podés ser tan boludo: ¡Es un asado! ¡No es nada científico, es carne arriba de fuego! ¡Lo hacían los cavernarios! ¿Y los chinchu? De goma. ¿Y los riÑones? Con orín. ¿Y las mollejas? No, molleja no hay, hay pollo, ¿quéres pollo? ¡Y no, loco, no quiero pollo, para pollo me compro un pollo al spiedo! ¡Basta! ¡Una decepción tras otra! ¡No eras quien creí que eras! ¡Me siento asfixiado, dejame vivir, quiero ser libre, te odio, me llevo esta morcillita para el camino, chau!
Cómo reavivar la flama: Bueno, justamente ese es el problema. El tipo tuvo problemas para reavivar la flama. Pero un poco de estrategia puede relajar la presión de la pareja: llegue dos horas tarde, cuando el asado esté listo. Así, si es horrible, por lo menos ud. no se llenó con pan.
LA LUNA DE MIEL DEL UNIVERSO: Al principio todo es un lecho de rosas y un camino tapizado en jazmines. Ella es una novia fogosa y expansiva, llena de sorpresas y matices y huecos misteriosos, epa, qué feo sonó eso, no importa, tiene huecos misteriosos en donde asomarnos y viajar de descubrimiento en descubrimiento, a un sinnúmero de posibilidades. En el origen del Universo, todo puede ocurrir: Todos los planetas pueden estar habitados y ser maravillos, y sus criaturas viven en armonía, por y para el placer y el Amor. Sus atmósferas huelen a sándalo y los ríos están hechos de arco iris. Y más allá está el planeta de los ositos panda, y allá el de los libros de ciencia ficción, y acullá el del sadomasoquismo y el del coleccionismo de latas de cerveza y el de las películas de juicios. ¡Es un Universo donde hay para todos los gustos! ¡Y existirá para siempre! ¡Para siempre! ¡Amén!
Se termina: Cuando viene un científico, no sé, Stephen Hawking o Adrián Paenza e inventa la .Entropía., que viene a ser como que al final, más temprano que tarde, se rompe todo. Y lo que se rompe no se arregla, es mentira eso que te dijeron. Y estamos todos condenados a vivr cada vez más lejos, y a tener más frío y a vivir solos y separados en unos cuartitos de dos por dos, con estanterias metálicas donde hay frasquitos con tornillos. ¿Qué te parece mi idea? ¿No es GENIAL? ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja! Bueno, a mí me pareció genial. Pero, pero, ¿y entonces todo tiene un final? ¿Todo termina? ¿Tenía yo razón, no es eterna la vida? ¡Ahhhh, qué espanto! ¡Me engaÑaste! ¡Me diste a luz en un mundo de promesas incumplidas de antemano, te odio, dejame vivir, me siento asfixiado, démonos un tiempo, quiero ser libre!
Cómo reavivar la flama: Baje sus expectativas. No ponga todo en la pareja, y además acuérdese que ud. se va a morir antes que ella (el Universo). ¿Ah, eso te pone peor? Y, no sé, madurá.
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