miércoles, 27 de junio de 2012

¡Analizan las principales falacias de Internet!


Internet es como un gran Universo de Maravillosos Conocimientos al alcance de nuestro dedo índice o, descripto con mayor exactitud, Internet es una Gran Discusión de Borrachos Gritando desde los confines más remotos del globo. Y por sus características –electricidad, letritas, etc.- posee su clase propia de estrategias polémicas, reglas y por supuesto falacias argumentativas.



Son éstas:



FALACIA AD LINKEM: Gracias a la vasta Inteligencia que maneja el Internet, se encuentran en ella todas las pruebas, todas las fuentes y todas las argumentaciones posibles. Como en la biblioteca borgeana, están en ella / él (aún es imposible discernir el sexo de Internet, pecaminosa y cruel como una mujer y bodrio y lento como un hombre) todas las refutaciones y las refutaciones de las refutaciones y las refutaciones de éstas últimas. Por tanto, ¿para qué tomarse el trabajo de pensar y escribir un argumento cuando se lo puede buscar y luego pegar el link? Una vez realizada esta ardua tarea, se tiene la mitad de la batalla ganada, en la confianza de que el oponente no va a ser tan ingenuo de ir a mirarlo y leerlo, con el laburo que implica y el tiempo que se gasta. En ocasiones, el link que envía el contendiente es falso o contradictorio o pobre o incluso tiene argumentos contrarios a su posición, pero no importa porque, ¿quién lo va a leer? Pegar un link equivale a un argumento superpoderoso, consistente en el propio hecho contundente e irrebatible pegar el link. El verdadero desafío es, en realidad, ver quién pega un link primero, colocando al otro en situación de clara desventaja.

Refutación: Un link no es exactamente exactamente exactamente un argumento, y menos todavía si no lo leyó el propio pegador, lo que ocurre casi siempre.

Contrafalacia: Como pegaste un link, significa que no sabés de lo que estás hablando, así que yo tengo razón.

Super-Contrafalacia: Como yo no pegué un link, soy poseedor de la Sabiduría y me pavoneo en toda mi magnificencia frente a Ti y el resto de los espectadores.

Mega-Super-Contrafalacia: Nada de lo que hay en Internet es cierto.

Conclusión: Nunca escuché tantas pelotudeces juntas, yo tengo razón.



FALACIA AD FOTOGRAFICEM: Si el personaje al que odiamos desde nuestra posición parcial aparece en una vieja fotografía junto a otro personaje que es odiado universalmente, esto descalifica por completo al primer personaje y por ende a todos quienes lo apoyan. No importa demasiado qué está haciendo allí, o si está al fondo de todo o si ha sido pegado en la foto con moco, la fotografía misma ya PRUEBA EN FORMA INCONTESTABLE que el tipo es AMIGO Y ALMA GEMELA del personaje odiado en forma consensuada. A menos que el tipo esté en la foto a punto de clavarle un cuchillo al otro.

Refutación: Una foto no es exactamente exactamente exactamente un argumento.

Contrafalacia: Como una foto no es un argumento, el hecho de que hayas puesto una foto demuestra que estás completamente equivocado.

Super-Contrafalacia: El hecho mismo de que mi héroe aparezca junto a este supervillano demuestra que mi héroe es todo lo contrario de supervillano (es decir, Batman).

Mega-Supercontrafalacia: El hecho de que mi héroe aparezca junto al supervillano demuestra que el supervillano no es tan malo; tal vez sólo sea un villano a secas.

Conclusión: Todos ustedes están equivocados, yo tengo la posta.



FALACIA AD GORDEM: El hecho de que un cuestionado personaje sea gordo ya lo inhabilita por completo a opinar y, en general, a todo. Si bien esta falacia parece brutal y primitiva desde el vamos, pueden encontrarse algunos argumentos a su favor (p.ej: el gordo tiene nublado el entendimiento, de tanto pensar en comida; el gordo habla defendiendo sus privilegios económicos –ya que se entiende que la gordura es señal de cierta opulencia, recordemos el “A vos no te va tan mal gordito”, del gran demócrata –gordo- Raúl Alfonsín). Siendo estos ligeramente endebles, ya que se pueden encontrar gordos en todas las posiciones políticas.

Refutación: Se puede ser gordo y opinar, una cosa no quita la otra, etc.

Contrafalacia: El hecho de que hayas señalado que el tipo es gordo quita toda validez a tu argumentación.

Super-Contrafalacia: El hecho de que el tipo sea gordo le da por completo la razón, viste que los gordos no tienen maldad.

Mega-Supercontrafalacia: Yo mismo soy gordo, así que a comerla.

Conclusión: Callate, gil.



FALACIA AD MUJEREM: Al igual que en el caso anterior, un personaje que ha recibido cuestionamientos justifica éstos por el sencillo hecho de ser mujer. A la natural crueldad del corazón femenino –que por otro lado no impide tener razón- se suman ciertos cuestionamientos que tienen que ver con su fisiología, tales como “uhhh, se ve que está con la regla” o “sabés lo que le hace falta a ésta” o “conchuda” o incluso “yegua” (no he escuchado nunca que a un hombre se lo cuestione por ser “pijudo” o “caballo”). Si la mujer, además, es gorda, todos sus argumentos se caen por su propio peso -¡ja, ja!- como en el caso de Elisa Carrió, que seria algo así como la persona con menos razón del mundo.

Refutación: Y, hoy por hoy se puede ser mujer y opinar, una cosa no quita la otra, etc.

Contrafalacia: El hecho de que hayas notado que “X” es mujer tiñe tu comentario de patriarcalidad y autoritarismo, ¡papito!

Super-Contrafalacia: Las mujeres son más sensatas e inteligentes que los hombres y si gobernaran el mundo reinaría la paz y la justicia (falacia Ad Pollerudem)

Mega-Supercontrafalacia: ¿Es porque soy mujer? ¿Lo decís porque soy mujer? ¿Viste que soy mujer?

Conclusión: Ma cerrá la boca, andá a lavar los platos, etc.



FALACIA AD MAYUSCULEM: El recurso de escribir en mayúsculas no es más que la traspolación virtual de aquel otro recurso que reza que “si estás enojado, tenés razón”. Desde un punto de vista de relatividad de la Verdad, esto es cierto, teniendo en cuenta de que el que está enojado te puede llegar a provocar un daño físico y por lo tanto tiene razón, por las dudas. Pero este aspecto desaparece completamente en el Internet, donde se puede ser valiente y guapo y taura y mirar con una sonrisita burlona al enojado, que total está lejos. Así que el que escribe en mayúsculas es medio boludo, gil, paparulo, zonzo, che, ¿todo eso se te ocurrió a vos solito?

Refutación: La mayúscula es un tipo de letra y en nada influye en el contenido de lo escrito.

Contrafalacia: El hecho de que escribas en mayúsculas demuestra que tenés serios problemas mentales y no sabés lo que decís.

Super-Contrafalacia: yo escribo todo con minúscula, incluso las cosas que van en mayúscula, de modo que tengo razón y aparte soy re sensible.

Conclusión: ME CAGO EN TU MADRE HIJO DE PUTA PELOTUDO ESBIRRO DE LOS K Y DE KLARIN LA PUTA QUE TE PARIO FORRO



FALACIA AD ORTOGRAFICEM: Según este argumento, el hecho de escribir con faltas de ortografía invalida por completo mis argumentos, incluso si lo que hice fue copiar un link (falacia Ad Linkem) que ya venía con faltas de ortografía originalmente. Se supone que la gente con faltas de ortografía ha tenido una educación pobre, y por tanto podemos desechar por completo sus argumentos. Se trata de una falacia que en cierto modo defiende el clasismo y el voto calificado y la Década Infame. Por otro lado también es cierto que la acumulación de faltas de ortografía –frecuentemente sumadas a la Falacia Ad Mayusculem- ofende mi delicada sensibilidad de poeta.

Refutación: Las faltas de ortografía en sí no invalidan el argumento en que está escrito, a menos que haya más de tres en el mismo renglón. Ahí sí.

Contrafalacia: Escribo con faltas de ortografía porque a mí me interesan los conceptos, no la formahahaha, así que yo tengo razohohohon.

Super-contrafalacia: Ah, el señorito no tiene faltas de hortografía, cómo se nota que fuiste a un colegio privado católico de niños ricos de la oligarquía terrateniente millonaria del St. Hollywood’s de Porres, cheto, cheto, ¡Devuelvan la plata!

Mega-Super-Contrafalacia: las faltas de ortografía no existen.

Conclusión: ¿Sabés quién soy yo? ¿Sabés con quién te estás metiendo? ¿Tenés idea de quién soy? ¿Sabés? No sabés, ¿no? ¿Sabés? ¿Eh? ¿Sabés?


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