Puede ocurrir que, muy de vez en cuando, ud. se forme una opinión sobre un tema “x”. Lo más probable es que no, que seguramente no. No creo. No le da. Tendría que tener tiempo, ganas y capacidad y personalidad, y no, no, no. Ud. no, tarado, inoperante, infeliz, imbécil. ¿Me sobrepasé? Perdón, perdón, como que me cebé. Me engolosiné. Dormí mal, perdón, no volverá a ocurrir, forro. ¡Ups! Perdón de nuevo.
Cuando eso no suceda, o sea siempre, ud. tiene diversos caminos muy sociablemente aceptados para formarse una opinión, o fingir que tiene una opinión, o convencerse a ud. mismo de que tiene una opinión o articular mentalmente cierto número de conceptos que, acomodados en cierto orden, tomarían la engañosa forma de una opinión, todos procesos que vienen a ser lo mismo, gusano patético. Perdón, me cebé de nuevo. Estos procesos vendrían a ser los siguientes y no me diga que no ha utilizado algunos o todos de ellos en la mayoría de las oportunidades porque te conozco bien, cabecita fresca:
EL “ANDROIDE”: Ud. ha leído montones de contratapas de libros, o casi terminado el CBC, lo que le ha permitido construir en su mente una superestructura filosófico-ideológica de hormigón armado, sin fisuras ni incoherencias ni contradicciones de ningún tipo. Bueno, salvo que le gusta usar ropa interior de piel de animales bebé. Eso, nada más. ¡Qué qué pasa, ahora resulta que no se puede ser militante de Greenpeace y usar ropa interior de piel de animales bebé! ¡Un par de calzoncillos, nada más, loco, ni siquiera es que me estoy poniendo tooodo un tapado de piel de animales bebé! ¡Dale, loco, dejame vivir, aparte eran animales bebé con enfermedades terminales, eso decía en el folleto! Qué caramba. Bueno, pero sólo eso. Entonces ud. agarra y cada vez que aparece algún tema como por ejemplo la falta de inspecciones de seguridad en los peloteros infantiles, ud. se fija en el sector de la estantería mental que corresponde al tema qué opinión pre-redactada figura, la adapta así más o menos al tema y la emite. Por ej, si ud. es capitalista, dice: “El Estado no debería entrometerse en la libertad de los comerciantes para utilizar materiales económicamente viables (como polietileno o cartón sucio o mierda) en la construcción de peloteros”. En cambio, si es comunista: “El Estado debería expropiar la totalidad de los peloteros del país y convertirlos en campos de reeducación para niños pequeño burgueses”. Y si es kirchnerista: “Oleeee, ole ole olaaaa, rodraaaa, rodraaaa”.
Los Pro: Automatismo. Eficiencia. No hay que pensar. Bué, como si eso fuera un peligro, tonto, infeliz, bestia, perdón, perdón.
Los Contras: A veces la opinión pre-redactada puede volvérsele en contra. En esos casos recurra a alternativas para irse sobre la tangente (“Ah, no sé, yo sobre el tema de la gente que se pone calzoncillos de animales bebé no sé nada así que prefiero no opinar”)
EL “ENERGÚMENO”: O sea usted, no, perdón, no dije nada. Consiste básicamente en decir lo primero que se le viene a la cabeza acerca de cualquier tema y emperrarse en esa posición a rajatabla, a sangre y fuego y a capa y espada, caiga quien caiga. Y si hace falta agarrarse a trompadas, agarrarse, porque así se crió usted, bien machito, hasta que la opinión per se carezca de importancia, si es que alguna vez la tuvo. Para emitir la opinión no hace falta haberse informado, o leído, o ni siquiera haber entendido o escuchado bien. Con que le suene mal la palabrita que resume el tema (“masofilaxia”, por decir algo) ya alcanza. O que le caiga mal el tipo que habla del tema, o que le haya caído mal el guiso de mollejas de cordero. Después, cuando le demuestren que se ha comportado para variar como un imbécil, ud. podrá justificarse diciendo que “opinó con el corazón”, o que es “apasionado”, cosas que a la gente le encantan y que suenan mucho mejor que “pelotazo inservible”.
Los Pro: Éxito social. Descarga de stress. No hay que pensar.
Los Contra: Fracaso social. Stress. Hay que pensar muchas disculpas y retractaciones.
EL “¿NO QUE ES ASÍ, QUERIDA?”: En el caso de que ud., además de ser tonto, subnormal, estúpido, imbécil, falto, troglodita, zafio, -¿sigo? Ud. avíseme cuando me exceda-, forro, tarado, gil, memo, menso, boludo, -¿paro ahí? bueno, bueno, qué mantequita-, también sea un pobre cagueta pisoteado por el resto del Universo, la opción más recomendable para ud. es adoptar, repetir y difundir las opiniones de alguien de su entorno: pueden ser sus padres, sus hermanos, su cónyuge, sus amigos y hasta el taxista con el que habló recién, si anda muy solo en la vida. Como a veces algunas de estas entidades -por ejemplo, su madre y el taxista- se contradicen entre sí, pudiendo producirle un cortocircuito cerebral (“ilógico, ilógico, no computa, no computa”), es necesario que decida de antemano a quién va a obedecer. Puede hacer un ranking de autoridad, tipo Madre-padre-cónyuge-hermano mayor-hermano menor-amigo de toda la vida-taxista-profesor-amigo. Lo importante es que una vez elegido el Gurú de turno, realice un trabajo fino de autosugestión para creer que la opinión es de usted, lo que resulta menos humillante. Otra opción es descartar la influencia nefasta de las personas de su entorno y adoptar la influencia nefasta de alguien ajeno a su entorno: El tipo del noticiero, o el que dice el pronóstico meteorológico o el que anuncia los ganadores de la quiniela, por ejemplo.
Los Pro: Tranquilidad. Paz de espíritu. No hay que pensar.
Los Contra: Como en el caso del “Androide”, sus opiniones pueden volverse en su contra, como ocurre cuando su Eminencia Gris dice: “Opino que te toca sacar a cagar al perro”.
“MARY, MARY QUITE CONTRARY”: A veces, o siempre, ud. no solo no tiene personalidad sino que está sumido en un pozo de desesperación por conseguirse una; en esos casos, por consejo de su psicólogo (que luego lo cuenta entre risas en esas reuniones de psicólogos donde se divierten contando las cosas que obligan ahacer a sus pacientes) decide realizar –en vivo- una serie de ejercicios de autoafirmación, consistente en llevarle la contraria a la opinión generalizada. De hecho se cree que así es como han nacido diversos movimientos juveniles y tribus urbanas, que tanto le han aportado a la cultura occidental. Si la cosa se pone muy peliaguda (por ejemplo, si llega a decir cosas tipo “la verdad es que no veo que la pedofilia tenga nada de malo”), puede intentar suavizarlo “y bueno, lo digo de contrera que soy”. Lo cual lo baja algunos peldaños de transgresor polémico revolucionario petardero políticamente incorrecto al “tarambana del tío Alberto, que siempre nos hace reir con sus macanas”. Pero mejor eso que ser apaleado.
Los Pro: Ser el centro de atención. Liberación de la carga que representa ser tomado en serio. No hay que pensar.
Los Contra: En cuanto le sacan la ficha, vulnerabilidad extrema a la “Psicología Inversa”.
“EL INVESTIGADOR”: A ud. no le gusta hablar por boca de ganso como todos los otros boludos. Por eso, antes de emitir una opinión, investiga sobre el tema. Estudia, se informa, lee opiniones y contra-opinones, consulta jerga técnica, mira las dos caras de la moneda, en fin, le saca humo a Google, digamos. Luego de varios días desde el pedido de opinión (“¿Te gusta más el portaligas negro o el rojo”?), al fin se siente lo bastante informado y con el suficiente “background”, con toda la “info”, la “data”, el qué, el cómo, el por qué y el qué; incluso está un poco mareado, digamos. Como embriagado de datos, porque de golpe tenés la mitad de la biblioteca a favor y la mitad en contra. No sé, unos dicen que sí y otros dicen que no y hasta hay quien opina más o menos y yo no sé, es medio temprano para opinar, hablando mal y pronto, es un tema delicado, polémico, tampoco hay que ser un talibán, Schopenhauer decía esto pero Nedermayer decía lo otro y quién soy yo para contradecir a cualquiera de estos dos genios, a ver si todavía opino y se destruye el universo. Como que el exceso de información le dejó el cráneo sin lugar para la opinión. Entonces agarra y saca una perinola y opina lo que sale al azar. PERO INFORMADO, ENTENDÉS.
Los Pro: Se puede decir “a mí me vas a decir, que leí un montón sobre el tema”. Bueno, los demás también lo pueden decir, pero en su caso es cierto. Claro que no le van a creer. En fin. Ah, y no hay que pensar, para eso está la perinola.
Los Contra: Lentitud. Estudio de cosas inservibles. Descubrimiento de que su falta de convicciones no es por falta de información sino por otra cosa más profunda y deprimente.
Bueno, no sé, esa es mi opinión, qué se yo.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
¡Denuncian los 5 tipos de opinionismo!
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