Carlos (-18) parece a simple vista un joven normal, aunque un observador atento podría encontrar indicios de su problema atendiendo a su exceso de pelo y epidermis lisa. Entonces, en un momento de la conversación deja escapar la frase que lo delata: “¿Qué es ‘Pumper Nic’?”. Al principio, el resto de sus compañeros de mesa festeja lo que parece una broma, pero pronto se da lugar a un tenso manto de piedad cuando confiesa, con algo de ingenuidad: “nací posteriormente al año 75”.
“Cada día aparecen más personas con este problema”, explica el Dr. Heinfeld (47), director del Centro de Estudios para Personas con Deficiencias Etarias. “Se cree que el problema está originado en los cambios de la alimentación, aunque hay quienes lo atribuyen a la radiación emitida por las antenas de los celulares”. El caso es que los nacidos con posterioridad al año 1975 se cuentan por millones, y a pesar de los numerosos inconvenientes que esta condición conlleva, la mayoría vive entre nosotros: En el trabajo, en los lugares de recreación, en el transporte público.
“Cuando me enteré de que Rodríguez de Cuentas a pagar era un ‘Post-75’ no lo podía creer”, explica Anselmo (38), empleado de una importante empresa de catering. “Lo ves y parece re normal. Ojo, no estoy diciendo que sea ‘anormal’, yo sé que la gente con Deficiencia Etaria puede vivir una vida normal. Lo que me jode es que no lo haya blanqueado”. A pesar de los esfuerzos de corrección política que intenta Anselmo (producto tal vez del Curso de Integración y Tolerancia dictado por el Dto. de Recursos Humanos de su empresa), los enormes y justificados prejuicios que la condición de Rodríguez, Carlos y tantas otras personas despierta en la Sociedad son un obstáculo más contra el que se enfrentan.
“Yo no tengo culpa de haber nacido en 1989”, se queja Nadia (-14). Y aunque su queja pueda ser discutible (¿Entonces quién tiene la culpa? ¿Yo???, se pregunta este cronista. Gritando.), también es cierto que el Estado no debería hacer oídos sordos a su reclamo. “Casi desde que nacés te meten en establecimientos educativos con otros deficientes etarios, que aparte de ser re discriminatorio no te ayuda. ¿Cómo vas a saber cosas normales así? Decí que llego a casa y mi vieja me pone DVDs de Pepe Biondi y del Pato Carret y discos de los Bee Gees, pero imaginate el esfuerzo extra que es para ella”. Sorprende saber que al día de hoy esta práctica –¡que nos recuerda al apartheid sudafricano!- siga vigente; y no sorprende, en cambio, que esta “formación” (¿deformación?) provoque tantos problemas de convivencia: “El otro día en el laburo hice un chiste con la palabra ‘Eaeapepé’ y no se rió nadie. ¡Claro, eran todos deficientes etarios! ¡Y no lo blanquean, loco! Me re jode que no lo blanqueen. Me fui a quejar a Recursos Humanos, pero me dijeron que no se puede hacer nada, que me la banque, que agache la cabeza, todo bien, yo los entiendo que ellos tienen ese problema pero los platos rotos los paga uno que es normal”, insiste Anselmo, con los cachetes medio enrojecidos, y ciertamente con algo de razón, lo podrían blanquear, no cuesta nada.
Los números asustan un poco. “Desde el año 1975, más del 93 % de los chicos que nacen vienen con algún tipo de deficiencia etaria. Y las cifras van en aumento”, explica el Dr. Heinfeld. ¿Se puede revertir? “Existen algunos tratamientos en USA utilizando terapia genética y micropartículas que viajan atrás en el tiempo, pero son carísimos y todavía están en experimentación. La mayoría, incluso después de completarlo, sigue siendo ‘post-75’ por el resto de su vida, sin haber escuchado jamás al grupo ‘Viuda e Hijas de Roque Enroll’. Salvo que se lo baje de Internet, pero ya sabemos que no es lo mismo”, aclara. “La gente no sabe lo que es vivir con este problema, yo por ejemplo nunca vi ‘La Pantera Rosa’ en blanco y negro. ¿Sabés la sobrecarga de estímulo de las retinas por exceso de información visual que te trae eso? Y la gente es re pelotuda, te dice ‘no te preocupes, tu problema se cura con el tiempo’. ¡Y no es así! ¡Yo al cine ‘Real’ o al centro comercial ‘Gath & Chávez’ ya no voy a poder ir nunca!”, dice, con la voz quebrada.
Y el problema no se detiene: Intentando mantener la serenidad, Roberto (41) nos dice: “Mi hijo nació hace cinco años. Yo le notaba algo raro, por ejemplo traté de jugar con él al ‘Telematch’, pero a él como que le costaba, como que no entendía, como que no sabía lo que era. En cambio, dice como la cosa más natural del mundo que los amiguitos juegan a ‘la Play’ (!!!). Obvio que yo no lo dejé y traté de darle una educación normal, pero empecé a angustiarme. Ahora lo llevamos al pediatra y nos acaban de explicar que tiene Síndrome de Deficiencia Etaria. Un ‘Post-75’, como dice la gente. Y que tiene -31 años”.
La ignorancia y falta de información, como siempre, son los principales escollos para combatir el flagelo. Muchos deficientes etarios ni siquiera saben que portan este problema genético (según las últimas investigaciones producto de una acumulación de generaciones en el ADN mitocondrial) y hasta hacen de la tara una bandera, escuchando cosas como “Pearl Jam” o “Justin Bieber” (que es todo medio lo mismo), y exhibiendo sus cuerpos raquíticos, tatuados y con excesiva escasez de lunares peludos, manchas y arrugas. Es nuestro deber reclamar al Estado una campaña de concientización sobre el asunto, hasta dar a entender a los etariamente disminuidos que tienen un problema, un problema muy muy grave e irreversible y que no pueden opinar y que lo blanqueen y que no digan boludeces y apaguen esa música de mierda.
Lleno de tristeza y amor, Roberto mueve los deditos de su hijo sobre la perilla de baquelita del Telematch para que trate de jugar al “Tenis”, que el pequeño agarra con gran esfuerzo y mirando a su padre con ojos azorados. “Nadie te prepara para esto”, agrega con los ojos húmedos.
jueves, 22 de diciembre de 2011
¡Denuncian el drama de la “Deficiencia Etaria”!
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario