lunes, 19 de diciembre de 2011

“¡Bo!”, una película del Dr. Tranca


Escribe el Dr. Tranca

Premio Nobel de Facto de la Medicina Ilegal

ayudemedrtranca@gmail.com



PARTE DE CUANDO EMPIEZA: El Sargento Malvín ©Podeti (El fenicio de Podeti me dejó usarle el personaje siempre que “mencione la fuente”, andá a saber cuánta guita la llega cada vez que uno menciona la fuente), un cínico y rudo mercenario uruguayo-argentino se encuentra jugando al “truco uruguayo” (una aberración parecida a neustro truco pero levemente distinta) con sus camaradas en una cabaña de Punta del Diablo, cuando le suena el teléfono: es el Presidente Mujica, que le encarga impedir que ningún barco con la bandera de las “Falklands” aterrice en puerto uruguayo alguno (porque ahora resulta que los barcos de las Falklands están desesperados por atracar en Uruguay, como si les quedara acá a la vuelta, a otro perro con ese hueso, buéh, pero aceptemos esta premisa delirante porque si no no nos vamos más de acá).



PARTE DE CUANDO EMPIEZA, PERO DESPUÉS: Las minitas de Malvín ©Podeti lloran desesperadas porque se les va el Hombre de su vida y quién sabe cuándo regrese, porque el hombre bien bien hombre nunca mira atrás. Él las satisface sexualmente veinte o treinta veces seguidas para que se queden piolas, agarra su equipaje (consistente en su arma y un Viagra de emergencia) y se va. Esplosión, corte y acto seguido lo vemos a Malvín ©Pedoti en el puerto de Colonia bombardeando (con un viejo cañón robado de un fuerte colonial, reparado personalmente por el Sgto.) a un escuadrón de doscientos barcos con bandera de las Falklands que tratan de llegar, desesperados, ansiosos, a las costas uruguayas para tomarse unos mates y comerse unos chivitos (También hunde un par de Buquebuses porque le da la impresión de que vienen llenos de argentinos).



PARTE DE QUE SIGUE A LA PARTE DE CUANDO EMPIEZA: Acá vemos una media hora de esplosiones que siempre es entretenido, esplosiones cada vez más fuertes y ruidosas. Incluso pensé que se podrían poner unas esplosiones en el cine. También esplosiones dentro de las esplosiones. Como que esplotan las esplosiones. No sé, hay que estudiarlo. La cosa es que en una de esas a Malvín ©Pedorreti le matan al amigo, a una de las minitas, o al hijo o al perro. No sé, le matan a alguien. Ahora es personal. Y menos mal que tomó la precaución de llevar a la masacre esa al amigo, o a una de las minitas o al hijo o al perro, porque sino la película no arrancaba más. Entonces Malvín ©Puteti se agencia un “Eladia Isabel”, le pone quinta y en seis horas llega hasta las Falklands. Arroja un par de Molotovs (con viejas botellas de cerveza Patricia) y los falklandeses, que según la leyenda son todos iguales a Benny Hill se van corriendo en zigzag y en cámara rápida. Y Malvín ©Pelotudeti se graba en un video y dice “Listo Calixto, ya eché a los piratas ingleses. A partir de ahora estas islas se llaman ‘Malvinas’, como homenaje permanente a su Libertador.”



PARTE DEL MEDIO: La presidenta argentina se comunica con el Gobierno uruguayo para agradecer el haber liberado a las Falklands, que estuvo muy bueno, que nadie se la esperaba y le pregunta que cuándo se las podrían devolver a ellos (porque las Falklands son argentinas). Mujica, con los pies apoyados en el escritorio del despacho le dice con una sonrisa cínica que no hay apuro, que después vemos qué hacemos. La Presidenta ríe nerviosamente y pregunta que no entiende bien cómo sería eso de ver qué hacemos. Mujica la comunica con Malvín ©Pudretti y entre risotadas le comenta que acá la botija ésta dice que cuándo les vamos a dar las islas, y Malvín ©Poludo, también riéndose a carcajadas (y medio borracho) le dice “quedate tranquila, chiquilina, ya va, ya va, nosotros te avisamos (risas)”.



PARTE DE DESPUÉS DEL MEDIO: La Presidenta llama y llama durante meses, cada vez más impaciente preguntando que bueno, qué pasa, por qué no devuelven las islas, qué está pasando, qué onda, y Mujica no le atiende. Se hace negar, y la otra llama y llama, salvo un día que le atiende y le habla medio mal, y le dice que no lo moleste más, que hable con Malvin ©Pofluchi directamente. Ella llama a las Falklands y Malvín ©Popipupipupi medio hinchado las pelotas primero le dice que sí, que no, y al final le dice “ya está, nena, ya está lo de las islas.” “¿Cómo que ya está?” “Ya está, bo, ya fue” “(Muy nerviosa) ¿Pero que me quiere decir con que ya fue?” “Que ya fue. Tema cerrado. Y no rompas más que me voy a calentar en serio” . La Presidenta arma todo un escándalo en su gabinete. Mientras tanto, Malvín ©Pistoleti transforma toda la costa de las Falklands en un balneario con barcitos de cerveza y miniaturas de pez, que se convierte en un éxito turístico internacional.



PARTE FINAL: La Presidenta envía al Ejército argentino a recuperar las Islas, bajo el lema “Seguro que a Uruguay se las sacamos”. Las islas son rodeadas por el superpoderío naval argentino, y el vicepresidente sale a cubierta del trasatlántico mayor con un megáfono, al grito de “Entréguese, Malvín ©Popuchiiii!”. A los pocos segundos, Malvín ©Putarraqui sale tranquilamente, con el termo bajo el brazo y les echa una atemorizante y entrecerrada mirada. Traicioneramente, el ejército argentino lo bombardea a cañonazos mientras el vicepresidente ríe y ríe. Malvín ©Bufarreta cae al piso, atravesado por varios misiles nucleares. Hay un silencio sepulcral. Entonces, Malvín ©Forruti se incorpora lentamente. A pesar de que prácticamente no le queda sangre en el cuerpo, comienza a avanzar hacia la playa, cojeando y cebándose su “porongo” tranquilamente. El vicepresidente deja de sonreír (por primera vez desde el año 1984), lo que le provoca una fractura de mandíbula, y vuelve a ordenar “¡Fuego!”. Mientras Malvín ©Gilastri es acribillado a diestra y siniestra, recita el discurso que diera el “Negro Jefe” durante el “Maracanazo”: “No piensen en toda esa gente, no miren para arriba, el partido se juega abajo y si ganamos no va a pasar nada, nunca pasó nada. Los de afuera son de palo y en el campo seremos once para once. El partido se gana con los huevos en la punta de los botines”. Y al terminar, con su último hálito de vida, saca un control remoto del interior de su championa izquierda y lo acciona: 16.000 toneladas de esplosivos colocados en la base suboceánica de las islas esplotan al unísono, hundiendo a la totalidad de la flota argentina, pero sobretodo las islas de mierda esas, que estaban condenadas desde el momento en que Malvín ©Cacota descubrió que no había ni un local de “La Pasiva”. Esplosión. Fin. Luego, otra explosión. Luego, otro fin. Esplosión. Esplosión. Esplosión. Y cuando parecía que no había más esplosiones, esplosión.



EPÍLOGO: El Vicepresidente ha sobrevivido y regresa a Buenos Aires en una balsa (con tres dientes), para descubrir que Uruguay ha aprovechado la ausencia del ejército argentino para invadir Argentina y transformarla en una vieja ciudadela con callecitas de adoquines adonde van las parejas uruguayas en crisis para charlar de sus problemas. Esplosión. Esplosión. En el aire suena la voz de Malvín ©Tragasableti diciendo “…los de afuera son de palo.” Esplosión. Fin. Esplosión.


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