No hay caso, la Comisión para el Mejoramiento del Trabajo Ajeno no tiene descanso, salvo los largos períodos entre reunión y reunión, los feriados, las vacaciones, las licencias por mudanza, embarazo, enfermedad, problemas mentales, cumpleaños, trámites y reparación de tejidos, el “Día Bono” por mejoramiento si no exitoso especialmente esforzado, los días sin goce de sueldo con goce de sueldo, los francos sí remunerables y los 32 “Martes Flexibles”. Pero salvo todo eso, no tiene descanso.
Ahora agarraron y pusieron la película de mierda de los Pitufos de mierda esa, que no la vi pero seguro que es una porquería. Y ni siquiera es que mi queja sea contra la película en sí que es una mierda –que no la vi- sino contra otra cosa, ¡pero es que me hacen calentar! Perdón la vehemencia pero yo tengo una larga historia con los Pitufos que viene de largo y que no la voy a contar acá (los otros miembros d ela “Comi”, Buseca y Ludmila, me miran con azoramiento. Ok, Ok, bajo los decibeles).
El tema son los ojos. Y, peor que eso, el tema es la nueva generación de animadores y ya que estamos de diseñadores en en general de cosas, que tienen mucho programita, mucha computadora, mucho terabyte, mucho “Maya”, “Photoshop” y “Mac” y “Plic” y “Pluc”, pero vienen con poca tinta china y poco papel. Y agarran y hacen cagadas.
Porque la moderna tecnología te permite mover ese títere virtual de la animación 3D, ponerle texturita a cada partecita del cuerpo, lanzarlo al espacio y enfrentarlo con dinosaurios más realistas que los dinosaurios de verdad, pero no te da derecho a ponerle ojos de persona; porque puedo tolerar a los nuevos Pitufos desde el gorro hasta los pies, pero me repelen esos ojos demasiado humanos, con irises, lacrimales, pupilas profundas como un abismo y humor acuoso; Esos ojos con volumen y humedad, reflejo, brillo y microvenas, espejo de almas torturadas y demonios interiores, ojos insondables donde se descubren –si miramos atentamente- todos los traumas de la infancia, las tinieblas mentales, las bambalinas del doble discurso, la sombra de la psicopatía agazapada, arrinconada pero nunca del todo ausente que acecha en los bajos fondos del Espíritu Humano.
No, estos no son los Pitufos amigables y graciosos con “ojos de dibujito” que todos conocemos, cuya perversidad más grave consistía en desobedecer de cuando en cuando al Gran Pitufo (a.k.a. “Papá Pitufo”). Son ojos donde se adivina el Mal que anida en vos y yo, pero ¡claro! A nadie se le ocurriría hacer una historieta franco-belga con vos y yo, y lo bien que hacen porque sería HORRIBLE. Cuando los Testigos de Jehová contaban historias diabólicas sobre lo Pitufos, probablemente estaban anticipando esta porquería que acaba de hacer Hollywood.
Algo muy parecido ocurre con la nueva película de Tintín; el tráiler viene bien, digamos aceptable, con un clima que podríamos calificar de “no horrible”. Claro que en ningún momento vemos la cara del Héroe. Le vemos el impermeable, el jopo y los pantalones de golf, y parece estar todo en su lugar. Entonces, a último momento, nos muestran la cara. Y le vemos los ojos. Y de nuevo, tiene ojos demasiado humanos y demasiado aterradores. El Tintín que se caracterizaba por no caracterizarse de nada, ese rostro abstracto que incluía en su esquematismo a todo el Género Humano, ahora tiene ojos de persona, espejo de almas torturadas y demonios interiores, etc. etc.
Viendo estos ejemplos, la conclusión es muy sencilla: los animadores por computadora parece que no tienen idea de historieta, ni de animación, ni de arte ni psicología ni drama ni caracterización y me sorprendería que tuvieran alguna idea de alguna cosa, como no sea mover un mouse. Y Spielberg y el resto de esos catrasca de Hollywood deberían dejar en paz cosas que no conocen, especialmente si vienen del otro lado del charco. No las entienden, no saben, no nada, no, no, no, no.
Pero como acá la cosa es ser constructivo, porque no hay nada peor que esos hijos de puta pelotudos que hay que matarlos a todos que hacen crítica destructiva, la CoMeTra propone: 1) Secuestrar la totalidad de las copias de las películas de los Pitufos y Tintín. 2) Dibujarles -mediante algún procedimiento técnico desconocido- encima de las caritas, los adecuados “ojos de dibujito”. 3) Devolverlas, como si no hubiera pasado nada. 4) Otorgarse un merecido “Mes Bono” por todo el trabajo que esto significa.
Por tanto, los dejo para abocarme a la tarea, para lo cual tengo que interrumpir a Buseca y Ludmila que están diciendo algo así como “Che, qué temita tiene este pibe con los Pitufos, esto ya se está poniendo como medio raro, aparte todavía no vimos un peso, ¿y viste cómo se puso cuando hablaba de lo de los ojos?, sí, no, no sé, no es normal”, a ver quién de los dos se encarga del trabajito.
miércoles, 24 de agosto de 2011
¡La CoMeTra discute el tema de los ojos!
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario