Escribe el Dr. Arturo Ribeiro Paz
Constitucionalista Salvaje y Escritor de Cartas a los Diarios
todoesanticonstitucional@gmail.com
Sr. Director o Directora:
Horas atrás nos encontrábamos con mi mujer en la pizzería “Burghi”, sita en Av. Cabildo y Monroe con el objeto de consumir 23 porciones de pizza con anchoas (per cápita) SIN AGUA y ver quién se deshidrata primero, un ritual que realizamos en forma mensual en honor a Shüb-Niggurath, la Cabra Negra de las Mil Crías, en el entendimiento de que en nuestro país existe la total LIBERTAD DE CULTOS, ¿NO ES ASÍ? Durante esta instancia, matizamos los ataques de asma y accidentes cerebro-vasculares que de habitual se producen por esta práctica con la espectación del aparato televisivo sito en el local.
Grande fue nuestro desagrado y sorpresa, Sr. Director o Sra. Directora, al observar que el noticioso informaba, no sin descaro, que el recuento final de votos de la última elección, que todavía no entiendo bien para que sirve, sobre la cual pesaban serias sospechas de irregularidades, había dado como resultado una pequeña pero mayor amplitud de votos a favor del partido ya antes victorioso.
Esta vicisitud, completamente insólita y ciertamente antideportiva, contradice por completo la Ley n° 54.990 de Estímulo al Protesto e Indignación, cuyo artículo 23 (se trata de un proyecto de Ley que estoy redactando mentalmente en este exacto momento, por lo que pido disculpas por adelantado si posee errores parciales y/o totales) explica claramente que “aquel que lanzare agudas sospechas sobre los resultados de una elección, competencia, partido de Lud-O-Matic o afines (…) contará a priori con una leve ventaja en el (…) resultado definitivo de la (…) revisión final respecto del resultado anterior. En caso con (…) trario, el resultado se mantendr (…) á igual al original, pero nunca redundará en el favorec (…) imiento del participante que no haya sospechado (…) (…) (…)” (…).
Vale decir, el Director Técnico que exige se revea el gol contra su equipo por antirreglamentario, hecho con la mano, contraviniendo la Ley del Off-Sai o con ayuda de demonios necrófagos de la sexta dimensión (como el que estoy viendo ahora, bajo la forma de un parroquiano con olor a vino blanco dulce) recibirá en premio a su protesto la anulación del gol, o, en el peor de los casos, una mirada de lástima que exprese “no, pibe, alpiste, fue gol, sóri, ajo y agua, a llorar a la Iglesia” pero DE NINGÚN MODO SE LE COBRARÁ UN SEGUNDO GOL EN CONTRA, Y DISPÉNSENME QUE RECURRA AL USO DE LAS MAYÚSCULAS PARA EXPRESAR EL NATURAL ENOJO QUE EN ESTE MOMENTO ME EMBARGA, PERO ENTIENDO QUE ESTE TAMBIÉN ES UN DERECHO CONSTITUCIONAL DEL QUE DISPONEMOS TODOS LOS CIUDADANOS, ¿VERDAD?
Caso contrario, Sr. Director/a, se corre el riesgo de desestimular los actos de revisión y control de los resultados electorales, lúdicos y deportivos, base básica de nuestro sistema democrático de Gobierno. ¿Acaso debo temer que si pido un conteo del sorteo del Quini 6 porque –por ejemplo- algo (o “alguien”) me dice que en realidad gané yo, cosa que pido todas las semanas sin respuesta, corro el riesgo de que se descuente de mi cuenta bancaria el equivalente al Pozo Vacante? ¡No, Srx. Directxr! ¡En primer lugar, porque todo mi dinero (que asciende a unos $134) lo tengo guardado dentro de frascos de mayonesa (con mayonesa) repartidos la mitad en toda mi casa y la otra mitad en diferentes sitios públicos de la la Ciudad, que a propósito hace mucho que no veo el que está en la Estación de tren de Coghlan! Pero este es otro tema. ¡Y en segundo lugar, porque ataca los fundamentos mismos de la Indignación, irreprochable institución republicana cuya ventaja inherente es que estar indignado es tener ya de antemano un poquito de razón (o “Ley del que pega primero pega dos veces”)!
Por tanto, Sr@ Direct@r, un poco debido a mi iniciativa y otro poco a instancias de mi mujer (que, con la lengua algo pastosa debido al exceso de sodio me dijo “Deciles algo, dale, no te quedes ahí parado, sos patético, qué poco hombre que sos, papá siempre tuvo razón, él pudriéndose en la tumba es diez veces más hombre y más sexualmente atractivo y potente que vos”) decidí hablar con el periodista del noticioso, y exigirle (a los gritos) que entonces ya que probamos con el “Recuento” ahora hagamos un “Descuento” de votos, cosa de retrotraernos a la instancia anterior. Como éste fingiera no escucharme, hube entonces de arrojar una botella de moscato (que me veo obligado a aclarar no era mía, ya que estoy intentando reemplazar el alcohol por Éxtasis) contra la pantalla del televisor y hacer estallar en mil pedazos el rostro nauseabundo del citado cagatintas, que ahora estaba diciendo –con cara de “yo no fui”- no sé qué de un embotellamiento no sé dónde.
Debo decir, Sr*. Direct*r, que la actitud del hombre que se encontraba tras la caja (un hombre maduro, ancho, sólido, perturbadoramente atractivo, de rasgos autóctonos) distó de ser congratulativa o tolerante. A decir verdad, se acercó a mí y a mi mujer (que en ese momento estaba diciéndome “decile algo, no seas baboso, dale, no tenés personalidad, todos te pasan por encima, sos caca” mientras se convulsionaba en el piso y hablaba en lenguas) portando una amenazadora barreta de hierro entre las manos, más propia de un patotero de la Provincia de Buenos Aires que de un socio de la Cámara de Comercios Gastronómicos.
Luego de aterrorizarlo con toda clase de gritos y alaridos y palabras sin sentido mientras me daba vuelta los párpados (cosa que lo dejó helado por unos instantes) tomé a mi epiléptica esposa y, cargándola en un coche de bebé que encontré al salir a la calle (entiendo que sin bebé), me retiré dignamente de la zona corriendo y gritando y aullando y babeando y despedazando con uñas y dientes a quien osara interponerse en mi camino, haciendo uso del DERECHO CONSTITUCIONAL que tenemos todos de escapar de los lugares donde no somos bienvenidos.
Intento, Sr% Direct%r, seguir con mis ocupaciones cotidianas en esta Argentina que nos ha tocado vivir (me encuentro realizando una escultura semi-pornográfica con enanos de jardín pegados con Plasticola), sin dejar de sentir una honda preocupacón por todos estos acontecimientos.
Atte.
Dr. Ribeiro Paz
miércoles, 31 de agosto de 2011
¡Constitucionalista exige descuento!
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