El carameluchi de la felicidad: Uhhhh, la verdá que un montonazo de cosas, pero elijamos una: ¡Tengo PLANCHA DE BIFES, regalo de mi hermano! Esto es una noticia más copada de lo que parece porque no sé si saben pero una plancha de bifes sale una pequeÑa fortuna. Ahora sólo me falta la cama, el escritorio de los nenes, la hamaca paraguaya, un pelapapas como la gente (el que tengo es una bosta), un par de lámparas, dos mesas, el equipo de DVD, un modulador de TV, un escurridor para colgar, el cloro para la pelopincho, la bordeadora eléctrica, los instrumentos para la parrilla, la bosa de arena para pegarle piÑas, un par de bibliotecas y se puede decir que estoy completito. Bueno, una uto nuevo no me vendría mal. Pero con esas cosas estoy completito, completito.
El carameluchi de la felicidad 2: La otra es que después de meses de angustia me acordé del nombre de Ray Harryhausen, el famoso animador de las películas de Simbad. .Otro nombrecito que se me lleva la edad., me dije. Pero me negué a buscarlo en el internet. Si se fue, que se vaya para siempre. Por algo se habrá ido. La otra cosa es que el otro día me lo acordé solo, así que se debe haber destapado algún caÑito.
El dardo emponzoÑado con el curare de la desdicha: En fin, el perro sigue sin aparecer (a ver si se ponen las pilas y empiezan a barrer, rastrillar y aspirar la zona), pero de momento me preocupa que al parecer me puse una prenda de vestir con olor a pis de gato para venir a la oficina. Bueno, ya chequearé cuál es. Por ahora me hago el disimulado diciendo .¿pero de dónde vendrá ese olor?. (una técnica que a lo largo de la historia de la Humanidad no ha ENGAÑADO A NADIE, pero no se me ocurre otra).
Miren, el gran jack Benny tocando el violín junto a Gisele Mackenzie. Ya no se puede hacer este tipo de humor, hecho de pequeÑas sutilezas y miradas y de sencillamente tocar el violín. ¿Estará prohibido? Acá otro.
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