lunes, 22 de febrero de 2010

¡La CoMeTra te arregla dos concursos!





La Comisión para el Mejoramiento del Trabajo Ajeno, división concursos y afines (o sea, Buseca y Ludmila) se reúne por dos temas importantísimos, tan importantes que me tendrá que perdonar Buseca pero sus vacaciones en San Bernardo pueden sufrir una leve interrupción. Y sí, viejo, poneme toda la cara de orto que quieras pero el tema no me deja dormir y aparte da gracias que tenés vacaciones que interrumpir, mirame a mí, por ejemplo, que con todo esto que me pasó (suspiro) no me pude ir ni a la esquina, etc. etc. (Buseca acusa el golpe, resopla y dice de muy mal modo “bueno, bueno, cortala, decime qué querés, cuál es el asunto”).


El primero es el anuncio de último momento de que el insigne Sr. Mariano Peluffo va a conducir un programa que se llama “¿Quién quiere ser rico?”. Bueno, acabáramos. Ok, se ve que millón,lo que se dice millón, o sea millón, no tienen. Tienen 300 lucas. Entonces, se comprende -desde lo estrictamente técnico- que no le puedan poner “¿Quién quiere ser millonario?”. Pero se adivina cierto desconocimiento de la naturaleza humana, cierta frigidez, cierto Síndrome de Asperger por parte de los responsable del bautismo: no, no tiene la misma fuerza la palabra “rico” que la palabra “millonario”. Te diría que ni la centésima parte de badababúm. Y, no. ¿Pero por qué? Y, porque no, porque te lo digo yo, que soy un ar-tis-ta y mi herramienta de trabajo principal es el famoso “Pathos”, entendés, el “Pathos”, así que algo del tema me parece que sé, ¿no, querido? ¿Cómo, qué? ¡No, imbécil! ¡El “Pathos” dije, el “Pathos”! *suspiro*


No, teniendo en cuenta el antecedente este nombre ya no es una adaptación, ni un robo, ni un homenaje, no, este nombrecito suena a parodia. Suena casi como que digan “¿Quién quiere tener un buen pasar?” o “¿Quién quiere ganarse una platita?” o “¿Quién quiere invertir en un par de departamentitos, que hoy por hoy los especialistas recomiendan ir a lo seguro y viste que como el ladrillo no hay?”. O sea, le falta romanticismo.


Por lo tanto, luego de algunos idas y vueltas y “brainstormings” de los cojones, la CoMeTra propone la siguiente serie de nombres, para que uno parezca mejor que otro por comparación (les permito por esta vez usar este sucio truco a Buseca y Ludmila porque los chicos se portaron, entiendo el esfuerzo, etc.):


“¿Quién quiere ganarse un vagón de guita?”: Manteniendo cierta ambigü el título hace justicia a la cifra, que es, después de todo, un vagón de guita.


“¿Quién quiere ganarse 300 lucas?”: El opuesto, es decir, cero ambigü también funciona. O sea, ¡hay que escuchar la palabra “300 lucas” y quedarse tan pancho!


“¿Quién quiere no laburar por un par de aÑos?”: La seducción, en este caso, pasa por un objetivo placentero e idílico.


“¿Quién quiere ser medio garqueta?”: O sea, “¿Quién quiere ser rico?” pero con un poco de humor. Puede andar.


El OTRO TEMA que me venía preocupando es que recién ahora reparé en una frase de esos afiches sobre el “puntaje” de los conductores de la ciudad. Viste cómo es: andás sin cinturón, te descuentan x puntos, ponés menores en ela siento de adelante te descuentan x puntos, pispás a alguien varias veces te descuentan x puntos, etc. Hasta ahí todo bien. Como cualquier juego: tenés reglas, y si no las cumplís, perdés puntos.


Ahora, arriba (en los carteles esos) dice: “Si cumplís, conservás los puntos”.


Perdón pero, ¿qué clase de CONCURSO es éste, donde si hacés todo bien, te quedás COMO EMPEZASTE??? Me parece horrible. ¿Dónde está el incentivo, el premio? ¿Cómo es, en vez del famoso “sistema de premios y castigos” con el que se llenan la boca los Primermundistas tenemos un “sistema de castigos y pará de contar”?


Bueno, luego de un breve “brainstorming” acá con los muchachos (fue breve porque Buseca y Ludmila se limitaron a decir “ahá”, “claro”, “ahh, esa idea es buena”, “dale, dale hagamos eso” y “fenómeno, quedamos así, che, el ómnibus de vuelta sale en media hora, ¿nos podemos ir?”) elaboramos la siguiente propuesta: Una vez al mes, si conservaste los puntitos, podés hacer una infracción gratis. Por ejemplo, podés estacionar en frente de escuelas judías o en lugares para discapacitados. O sobre la vereda, ponele. O podés andar a 200 km.durante todo un día, o recontracagarte en las luces rojas. Este incentivo es doblemente beneficioso porque, además de estimularte a seguir respetando la Ley, obliga al resto de los conductores a tener más cuidado, a ver si viene un “Veinte Puntos” a todo lo que da.


Se eleva la propuesta a las autoridades correspondientes en espera de su pronta aplicación.Miren, dos sketches de “Muchachada Nui”, el de Manu Chao y el de Tarantino (“¡Haz tus cosas, Robert Rodríguez!”)


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