sábado, 11 de febrero de 2012

¡Revelan Verdad Universal filial!


¡Hoooooola! ¡Soy de nuevo, yo, Yogurín, un osito muy dulce de ojos soñadores y largas y arqueadas pestañas y una pelusilla fucsia que le recorre el cuerpo regordete, al que le gusta mucho el yogur! ¿Me extrañaban? Todos creían que había muerto, ¿verdad? Sin embargo, no fue así. Todo tiene una explicación muy sencilla. Verán:



(Le cae encima un conatainer lleno de esas bolas magnéticas que venden en el barrio chino)



¡Ahhhh! ¡Dolooooor! ¡Muero! ¡Siento todos los huesos rotos, los ligamentos destrozados, mis órganos hechos una pulpa! ¡Blaaaarghhh! ¡Me muero, me muero! ¡Ayudaaaa! ¡Péguenme un tiro, por favor! ¡O aunque sea denme un poco de yogur –bebible- de frutilla! ¡Usted, señor! ¿No tiene yogur? ¿Pero por qué nadie me da yogur? ¡No se le niega la última voluntad a un osito moribundo! ¿Por qué no me ayudan? ¡Son malvados! ¡Malvados! (Se le sale como una voz gruesa) ¡Uh, qué pedazo de ortibas! (Carraspea y hace la aflautada voz de Yogurín) Digo, qué ortibitas. (Medio que se ríe) Esteee, ortibas. No, no puedo, se me salió la voz, ja, ja, qué pelotudo.



TA BIEN, ME DESCUBIERON OTRA VEEEEZ. ¡SOY YOOOOO, DIOOOOOOS, EL ETERNO Y SEMPITERNO, EL AMO DEL UNIVERSO, EL CAMPEÓN DE TODOS LOS PESOOOOOOS! ¡DIOOOOOOOOOOS! ¡EL ETERNOOOOO! ¡EL OMNISCIENTEEEE! ¡EL POROOOONGAAAAAA! NADA, ESTABA DISFRAZADOOOO. NO, YO PENSÉ QUE CAPAZ ESTA VEZ CREÍAN QUE ERA YOGURÍN EN SERIOOO. IGUAL ME PARECIÓ MAL DESDE EL PUNTO DE VISTA ÉTICO QUE AUNQUE SEA POR DECENCIA NO ME SIGUIERAN EL JUEGOOO, ASÍ QUE LOS VOY A HACER CAGAR A TODOS CON ALGUNA PLAGA O UN GOLPE DE MERCADOOOOO. PERO ANTES, VA REVELACIÓN UNIVERSAL:



DÉJENSE JODER CON ESO DE TENER HIJOS COMO “ACTO DE AMOOOR”. O SEA, NADA QUE VEEEER. Y CRIARLOS TAMPOCO, SI LOS TUVISTE EL CRIARLOS ES TU O-BLI-GA-CIÓN Y LISTO. NO UN “ACTO DE AMOOR”. Y LO DEL “ACTO DE AMOOOR” ES UN TREMENDO MOCO Y TE VOY A EXIPLICAR POR QUÉ: PORQUE ES COMO QUE NO SÓLO LE ESTÁS DICIENDO AL HIJO QUE AL TENERLO LE HICISTE UNA ESPECIE DE FAVOOOR, COSA QUE YA DESDE EL VAMOS ES BASTAAANTEEE POLÉMICAAA, SINO QUE ADEMÁS LE ESTÁS METIENDO UNA DEUDA DESDE EL PRINCIPIOOO, Y ESA ES UNA FORMA PÉSIMA DE INICIAR UNA RELACIÓOON.



ES COMO LOS TAXISTAS, UNA VEZ UN AMIGOOOO (PORQUE DIOS TODO LO PUEDE, INCLUSO TENER AMIGOOOS) ME DIJO QUE HABÍA DESCUBIERTO POR QUÉ LOS TAXISTAS ERAN TODOS TAN ENFERMOS DE LA CABEZAAA, Y ME DECIA QUE EN EL CASO DE LOS PEONES DE TAXI YA ARRANCAN EL DÍA DEBIÉNDOLE DOSCIENTOS MANGOS AL PROPIETARIOOO, Y TIENEN QUE IR RECUPERANDO LA GUITA A LO LARGO DEL DÍA. ES DEMENCIAAAAL. EN EL CASO DE LOS HIJOS LO MISMO, ES COMO QUE LES HACÉS ARRANCAR EL DÍA DEBIÉNDOTE UN “ACTO DE AMOOOR”, ENTENDÉS. ES COMO QUE ELLOS SON EL PEÓN DE TAXI, VOS EL PROPIETARIO, Y EL TAXI ES LA VIDA. Y EL TAXÍMETRO ES… BUENO, NO SÉ… SERÍA COMO ESAS REUNIONES FAMILIARES DONDE LOS PADRES LE REPROCHAN COSAS A LOS HIJOOS. Y LAS RUEDAS DEL TAXI SON, EHHH… NO SÉ… (Suda profusamente y se produce el Diluvio), SON COMO LA CARRERA PROFESIONAL DEL PIBE TIPO DISEÑADOR GRÁFICO. Y LA BANDERITA VENDRÍA A SER, EEEHHH, VENDRÍA A SER… NO SÉ, EL TELÉFONO, AHÍ ESTÁ, LA BANDERITA ES EL TELÉFONO. ES ESO. ¡PORQUE YO LO DIGO Y BASTA! ¡MIRÁ LAS PELOTUDECES QUE ME ESTÁS PREGUNTANDO! ¡YO QUÉ CARAJO SÉ LO QUE ES LA BANDERITA, Y EN TODO CASO SI YO DIGO QUE ES EL TELÉFONO ES COMO YO DIGOOOO! (Castañazo)



ASÍ QUE BASTA CON LO DEL “ACTO DE AMOOOR”, SI ALGUIEN LES PREGUNTA POR QUÉ TUVIERON HIJOS DIGAN “PORQUE SE ME CANTARON LAS PELOTAS” Y LISTO, Y AGREGUEN “Y SI TENÉS ALGO PARA DECIR LO ARREGLAMOS AFUERA”, Y SI NO PODÉS DECIR ESO ES PORQUE NO TENÉS SANGRE EN LAS VENAS, PELANDRÚN (Castañazo) Y AHORA ME VOY. ESTA VEZ CAMINANDO (Se va haciendo la mímica de que anda a caballo) ¡CLOP, CLOP, CLOP!


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viernes, 10 de febrero de 2012

¡Lanzan Manual de Urbanidad sobre pispeamiento de la comida de los compañeros de oficina!


¿ES CORRECTO “PISPEAR” LA COMIDA QUE SE TRAJO UN COMPAÑERO DE TRABAJO EN LA COCINA, MIENTRAS LA CALIENTA EN EL MICROONDAS O LA ADEREZA?



No sólo es correcto sino que es un acto social fundacional, que humaniza el frío engranaje laboral hasta casi convertirlo de engranaje a glándula bio-mecánica de organicidad artificial. Lo que en un ámbito normal, común, humano, se expresa a través de la charla franca y las risas amables mientras se escancian los grandes vasos de madera tallada y se comparten las grasosas patas de cordero, en nuestra oficina está representado por estos breves minutos en los que uno toma conciencia de que otro humano, entre power point y Excel, también va a meter cosas en su boca, como cualquier mamífero. Esto sirve de pequeño consuelo para cuando ud. almuerce frente a su pantalla, actualizando su Facebook como un boludo.



¿Y ES ACEPTABLE SOCIALMENTE “COMENTAR” LA COMIDA AJENA? ¿HASTA QUÉ NIVEL DE INTIMIDAD PUEDO LLEVAR MIS COMENTARIOS?



Los comentarios son aceptables, siempre dentro de las normas lógicas de urbanidad. “Qué rico”, “Qué buena idea” y hasta “Qué sano” son comentarios aceptables. “Qué cerdo”, “Qué asco” y “Epa, epa, epa, otra vez sushi de salmón, ¿cuánto estás ganando? Igual yo prefiero almorzar arroz con menudos pero no tener que ser el felpudo del jefe” no se consideran comentarios aceptables, a menos que el compañero sea uno de sus amigos más queridos.



¿ES ACEPTABLE DECIR “QUÉ RICO” MIENTRAS SIMULTÁNEAMENTE ECHAMOS SOBRE LA COMIDA AJENA UNA MIRADA LÚBRICA, ÁVIDA, CASI DE AFICIONADO A LA PORNOGRAFÍA, Y ACTO SEGUIDO ECHAMOS UN VISTAZO LASTIMERO A LA PORQUERÍA QUE NOS HEMOS TRAÍDO –AL SUSURRO CON VOZ DE EL CHAVO DE “YO ME TRAJE ESTO”- EN LA ESPERANZA (INFRUCTUOSA, CLARO) DE QUE EL OTRO NOS DÉ PARTE DE SU COMIDA?



No, no, en ese caso conténgase y mantenga la vista en sus dos empanadas de jamón que le sobraron del domingo acompañadas de media salchicha al tono y salve la dignidad. Y mañana haga el esfuerzo de traerse algo decente, que inspirar lástima da buenos dividendos pero de vez en cuando hay que darle un recreo.



¿QUÉ HAY DE LA POLÉMICA “CALENTAR PESCADO EN EL MICROONDAS DE LA OFICINA SÍ / CALENTAR PESCADO EN EL MICROONDAS DE LA OFICINA NO”?



La negativa a esta costumbre es de índole exclusivamente cultural. Por ejemplo, en la India sería muy mal visto calentar en el microondas una milanesa de ternera. Nuestro país, debido a su tradición (ya en decadencia) ganadera, no es afecto a la alimentación a base de pescado, pero el pescado es bueno: tiene omega 3, colesterol bueno, proteínas y fósforo, que es bueno para el cerebro. Justamente la ausencia de éste último en la dieta es tal vez el motivo porque la gente sea tan ESTÚPIDA y le moleste que ud. caliente el pescado en el microondas. Tal vez sea bueno que le haga este comentario al próximo que le haga una observación al respecto.



¿QUÉ TAN LÍCITO ES “PICOTEAR” ALGO DE UN PLATO AJENO, TIPO CUANDO LO DEJAN EN LA MESADA MIENTRAS ESPERAN SU TURNO DE MICROONDAS PARA IR A LAVARSE LAS MANOS AL BAÑO?



Depende del tamaño de la picoteada y del tamaño del dueño del plato. Si el dueño es pequeño, o de una personalidad pequeña y timorata, el tamaño del picoteo puede ser mayor; Si tiene un tamaño importante, tal vez sea mejor entregarse a la sobriedad y la anorexia terapéutica. En todos los casos la picoteada no puede exceder la mitad del plato elegido, porque se nota. También hay un tema de “calidad de picoteo”: Una cosa es agarrar una –o dos, o cinco- papita frita. O un fideíto. O un cachito del cuerito del pollo arrancadito con la uñita del dedito índice; y otra muy diferente arrojarse tenedor y tramontina en mano, con la servilleta al cuello al grito de “¡Venga mi negra!”, sobre el lomo con champignones que se trae Fernández de contaduría dos veces por semana (aunque yo, vistes, prefiero almorzar arroz con menudos pero no tener que ser el felpudo del jefe).



¡PARÁ! PARÁ. UNA COSA, PARÁ. ¿ESTO DEL PICOTEO NO ME PUEDE PASAR A MÍ, CON MI COMIDA?



Sí. Por eso yo recomiendo no ir a lavarse las manos.



¿QUÉ OCURRE SI ENCONTRAMOS A UN COMPAÑERO DE TRABAJO PICOTEANDO NUESTRO PLATO?



Y… Se puede producir una situación incómoda. Se puede producir una situación incómoda. Pero la etiqueta marca también que uno, por estar en la oficina, no puede dar rienda suelta a sus emociones. El mundo de la oficina es profesional, frío, eficiente y estéril. Nada de “Sacá tus garfios inmundos de mi comida” o “Me volvés a sacar una papa al horno y te abro en canal como a un cerdo”. Más bien debe decirse “Epa, parece que andamos con hambre, ja, ja, ja, no, todo bien, ja, ja, ja, ja, no me jode, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja. (Pausa) Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja”. Todo con una voz muy serena y un actitud risueña mientras le clavamos una mirada vidriosa y apretamos los puños hasta que nos quedan blancos por la falta de circulación.



“…TE ABRO EN CANAL COMO A UN CERDO”. LISTO, ANOTÉ. LA APERTURA EN CANAL CON QUÉ TIPO DE CUCHILLA O SIERRA DEBE HACERSE? ¿SIRVE UN BOWIE SOLINGEN DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL DE ACERO INOXIDABLE DE 22 CM. DE LARGO PARA REMATAR JABALÍES?



Mmmmhhh, no, yo utilizaría un Joseph Rodgers & Sons (el “Cuchillo de los reyes”) de acero y molibdeno y punta roma, que causa más dolor. O un Cuchillo utilitario forjado en acero al carbono W1, hoja con la textura de la lima original en el recaso, vaceo cóncavo y electrotexturado. Templado diferencial. Guarda de bronce y cabo de madera dura y cuero.



¿Y UNA CUCHILLA CORVA FULL TANG DE ACERO AL CARBONO 52100 DE HOJA CON TRIPLE CICLO TÉRMICO, TEMPLADO DIFERENCIAL, ACABADO EN PAVONADO MATE, BOLSTERS DE MOKUME ARTESANAL Y CACHAS DE LAPACHO NO SERÍA MEJOR PARA ESO?



Sí, puede ser, o un… Esteeee… A lo mejor no deberíamos hablar tanto de cuchillos así en público, la gente puede pueda pensar mal. ¡Aparte dije que al tipo no hay que matarlo!



¿ENTONCES PARA QUE ME DISTE TANTOS DATOS SOBRE CUCHILLOS? IGUAL YA ES TARDE. ¿QUÉ HAGO CON EL CADÁVER DE FERNÁNDEZ DE CONTADURÍA?



¡Maldito loco! ¡Otra vez! Desgraciadamente nuestros destinos están unidos por un hilo invisible y por tanto debo salvaguardarlo. ¡Rápido! Tome un cuchillo tipo scaggel forjado en adamantium carbonatado tipo “W”, hoja con terminación brut de forge, filo convexo y templado diferencial hamon, guarda de bronce y cabo de quebracho enano y corona de asta de ciervo axis (tome, le presto el mío) y destace al tipo lo más rápido que pueda. Luego sazónelo, rehóguelo, ciérnalo y póngalo en el microondas al máximo 3 minutos. Por fin, sáquelo y déjelo sobre la mesada, en la confianza de que alguien se tiene (vaya a lavarse las manos).



LISTO.



¿Ya está? ¿Desapareció?



NO. VOLVÍ DEMASIADO RÁPIDO Y MARTA DE ATENCIÓN A PROVEEDORES ESTABA “PICOTEANDO” A FERNÁNDEZ DE CONTADURÍA. Y FUE DEMASIADO PARA MÍ. QUÉ SE YO, VI TODO ROJO. Y LA ABRÍ EN CANAL AL GRITO DE “RESPETÁ LO AJENO, PUERCA”.



Bueno, bueno, todavía no son las dos, tenemos tiempo. Agarre y…



¡MUY TARDE! ¡EL EDIFICIO ESTÁ EN LLAMAS (PUSE A MARTA DE ATENCIÓN A PROVEEDORES EN EL MICROONDAS Y ME OLVIDÉ DE SACARLE LA HEBILLA PARA EL PELO Y EXPLOTÓ EL MICROONDAS)! ¡MORIREMOS TODOS! ¡ESTO ES UN INFIERNO! ¿TE MALDIGO, PODETI! ¡TE MALDIGO! ¡TOMÁ! (Acuchilla a Podeti con un cuchillo de montería forjado en acero al carbono 1070, hoja con acabado satinado y trabajo de filework, guarda de bronce y micarta y cabo de curupay con detalle de pin mosaico en forma de flor).



¡Aaaah!


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¡La vida es un Moe, Larry y Curly!


El Dardo emponzoñado con el curare de la desdicha: Acabo de crear el neologismo “Alcaponismo”, inspirado en el encarcelamiento de Al Capone, el célebre hampón ítalo-norteamericano que, a pesar de comandar una mafia que asesinaba, secuestraba, corrompía y chantajeaba fue preso por evasión de impuestos. Dícese de la acción de cagar a un gran conchudo mediante un tecnicismo. Pero lo jodido del caso es que a veces se le hace lo mismo a un héroe justiciero, como que le hicieron a Garzón –o como cuando a Batman lo acusan de “breaking and entering”- viene a ser un “Alcaponismo al Revés”. Un nuevo triunfo de la Burocracia Oscura en la eterna lucha del Bien contra el ¡Mal!



El Carameluchi de la felicidad: Escribí el párrafo anterior sin que el fucking Word me cambie la palabra “Batman” por “Brahma”. Bueno, ya sé, no parece un gran motivo de jolgorio pero cada uno se consuela con lo que puede dentro de la Cosmovisión con la que se haya levantado -hay que tener en cuenta que tengo una pequeña contractura de hombro. ¡Bien!



El Carameluchi de la felicidad 2: Pará, basado en esto se me ocurrió otro neologismo: “Rodriguezlarretismo”, cuando uno se consuela con UNA IDIOTEZ SUPREMA de una desgracia pesarosa (se conoce también como “boludismo”, pero esto es más preciso). ¡Bien! O Mal, no sé, según, la contractura, la contractura. Ahhh, ya sé: ¡Más o menos!


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miércoles, 8 de febrero de 2012

¡Explican las reglas del “Fiscaleitor”!


¿No será que la culpa la tiene “La Ley y el orden”? Porque viste que antes el héroe era el abogado defensor, el que luchaba por sacar a su cliente de la cárcel, contra policías corruptos y jueces fascistas y el sistema carcelario. Curiosamente, Perry Mason, Petrocelli y Al Pacino en Justicia para Todos habitaban un mundo moralmente más conservador que el nuestro pero el Mal estaba representado por la Cárcel, los Fiscales y la Policía. Eran héroes del Garantismo, digamos. Ahora, en cambio, el héroe es el fiscal y la gente se representa a sí misma montada sobre un caballo blanco con la sola acción de extender el índice hacia el chivo expiatorio elegido, y cuanto más débil, marginal y solitario el acusado, ¡mejor! A ver si todavía acusás a un groso y el tipo se enoja y te grita.



Tras esta vocación por formar parte de la manada predatoria, sin embargo, se oculta un miedo atávico, acompañado de un razonamiento de superviviencia más atávico aún: ¡si el acusado es otro, de momento zafo de que me acusen de algo a MÍ!



¿Cómo pasamos del Petrocellismo al Laleyelordenismo? ¿Es acaso una señal de la santurronería privada (una especie de salvaguarda espontánea de la Moral ante la relajación de costumbres impuesta por los progresos sociales) de estos tiempos? ¿O de lisa y llana holgazanería mental?



El juego se llama “Fiscaleitor” (O “Yo acuso”) y las reglas son más o menos las que siguen:



1) Cada acusación y/o denuncia vale unos 50 puntos.

2) Cada “acusador acompañante” que se sume a la acusación que formulo, vale 30 puntos para mí.

3) Sumarme a la acusación de otro, en cambio, vale 100 puntos, porque se entiende que no tengo ningún interés personal y lo hago sólo por rectitud y nobleza.

4) “Mini-acusaciones” extra de todo tipo hacia quienes discuten mi acusación: 15 puntos (Maniobra “Ojo que para vos también hay masita”).

5) Conseguir agregar un segundo acusado o “cómplice” a la causa original: 40 puntos.

6) Si el acusado soy yo y logro revertir la acusación contra mí hacia mi acusador original, 200 puntos de bonus por revertimiento.

7) Si me contra-acusan, y logro esquivar esta acusación, 10 puntos por “Gambeta de oro”.

8 ) Si me contra-acusan, y logro desviar la acusación hacia un tercero (por ejemplo, un “acusador acompañante”), 10 puntos por gambeta más los 50 por acusación.

9) El acompañante, por otro lado, pierde todos sus puntos acumulados.

10) Agregar acusaciones secundarias –acerca de otros temas- a lo largo de la acusación puntual: 15 puntos por acusación secundaria.

11) Reflotar acusaciones caducadas sobre hechos de la antigüedad durante una acusación puntual: 5 puntos (la “Maniobra ex esposa”).

12) Cuanto más improbable, rocambolesca e insultante es la acusación –tipo decirle a Nelson Mandela que su detención fue “funcional” al apartheid- se agregan 300 puntos extra.

13) Al final del partido resulta ganador quien más “puntos de acusación” haya acumulado y resultará perdedor quien haya acumulado más puntos en su contra. Se le entrega un premio especial a quien haya formulado un sinfín de acusaciones y luego otorgue magnánimamente su perdón al acusado, haciendo cuatriplete de acusador, juez, verdugo y Mesías (“Yo te lo pongo/Yo te lo saco”).



De cualquier modo existe un “súper-perdedor”, que es el que no juega, porque, sin escudo de dedos índices al contraataque, es el candidato ideal al fusilamiento.


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lunes, 6 de febrero de 2012

¡Lanzan distopía ucrónica con el tema de la SUBE!


Kirckpatrick House acaba de anunciar el lanzamiento de “SUBE”, la nueva novela de Graham McGarrahan, el excéntrico novelista inglés que cuenta con hordas de fanáticos entre esa sub-clase inferior de lectores que leen historietas y cositas de ciencia ficción y compran muñequitos y andan mucho en el Facebook y en la pavada.



El excéntrico y bizarro novelista ya ha sido tentado por Hollywood para convertir su obra en una trilogía cinematográfica, oferta que desde su castillo en ruinas de Edimburgo ya ha rechazado enfáticamente: “No primero porque tendría que ponerme a escribir las dos segundas partes y aparte ya sé que me la van a hacer mierda, y segundo porque sólo la haría a cambio de que inventen un hongo alucinógeno que no dé cagadera”. Rumores dicen que la Warner ya le habría encargado a su división de manipulación genética que se ponga a trabajar en dicho hongo. Mientras tanto, varias docenas de guiones ya habrían entrado en preproducción e incluso los hermanos Wachowski ya la habrían filmado enterita, para que cuando llegue la ansiada autorización (si es que llega) sólo tengan que mandar al pibe de la moto a los cines de todo el mundo (Algunas de las escenas –el 99 % de las mismas, salvo dos o tres partes donde el tipo piensa- ya se habrían filtrado a Internet, por lo que los Wachowski ya estarían terminando la segunda parte, mientras esperan que McGarrahan escriba la novela en la que se basa el guión).



La novela narra, como todas las novelas de McGarrahan, una bizarra distopía ucrónica (aunque hay cierta polémica entre la crítica acerca de si es una distopía ucrónica o una ucronía distópica, o tal vez ambas) ubicada en un futuro cercano e imperfecto, donde el Gobierno controla los viajes en colectivo de todos y cada uno de los ciudadanos a través de la tarjeta SUBE: ¿Realidad o fantasía?



El objetivo de este gobierno totalitario es someter a la ciudadanía a su control a través de una élite fascista de expertos en logística urbana (llamados “Los Taxistas”), que evalúan el desempeño de los ciudadanos a bordo de colectivos y subtes y los aconsejan, premian o condenan según los distintos casos. Aquellos que toman los colectivos correspondientes y en hora son premiados; aquellos que se suben a un colectivo, se dan cuenta a la mitad de que va para el otro lado o no es el colectivo correcto, tocan el timbre gritando “¡Parada! ¡Parada!” y se bajan por adelante, son multados y/o encarcelados. Todo re delirante y re bizarro.



La novela arranca cuando Milton Mordechai, un insignificante ingeniero empleado del Secretariado Estatal de Planeamiento Edilicio Paraestatal decide esperar el siguiente 67 “porque venía muy lleno”. A los pocos minutos, un “Taxista” lo llama para recriminarle que su deserción acaba de redundar en una baja de 0,72 % en la eficiencia del transporte colectivo. Mordechai intenta defenderse explicando que en el 67 anterior había subido “una vieja que llevaba dos bolsos de este tamaño con videocassettes viejos”, pero la protesta sólo sirve para que su Taxista lo cite en el Ministerio de Traslados Intraurbanos.



Cuando llega al Ministerio, su taxista le pregunta por qué no se tomó el 152, cuyo recorrido es mucho más directo que el del 59, o en todo caso por qué no se tomó el 60 y luego el subte, te bajás en tribunales y caminás cuatro cuadras a paso sostenido por la vereda par de Uruguay (que es más ancha y por lo tanto tiene menos obstáculos). Además volvió a dejar pasar un 59, perdiendo valiosos 7 minutos. ¿Qué pasó? ¿Acaso fue al kiosco que está en la esquina de Cabildo y Monroe? ¿Para qué? ¿Qué necesidad había? ¡Si no necesita comprarse una Rodhesia para conseguir monedas! ¡Ahora tiene la SUBE! Aparte si quería un alfajor también es medio cuestionable porque tiene un par de kilos de más. A continuación, en una de las escenas más bizarras y delirantes que se hayan leído, el taxista le requisa la tarjeta SUBE y-explicándole que está “a prueba”- le coloca una tobilllera con localizador (pero se la coloca en el recto), que lanza una descarga eléctrica cada vez que el usuario se toma un colectivo innecesario o erróneo, mientras simultáneamente larga una voz que dice “¡Pero no, tomate el que viene atrás, este va para Congreso, tomate el que viene atrás!”



¡Mordechai, entonces, no aguanta más y se une a un grupo terrorista de cyberpunks del transporte (entre las cuales hay una chica con el pelo teñido de azul y un arito en el clítoris con forma de jeroglífico egipcio, vestida con un enterito de plástico negro que se llama “Scherezade”)! Éstos se dedican a robar monedas, fundirlas y con la materia resultante falsificar tarjetas SUBE, que al ser pasadas por las maquinola transmiten una información contradictoria –tipo te subís al 766 en El Paestro y Desembargador Barroso y la tarjeta marca que te subiste al 1 en De Vicenzo y Av. General Vilcapugio. El poder de la élite de Taxistas es tan grande que la información, en lugar de ser descartada, pasa al Minsiterio de Megaplaneamianto Urbano, que reestructura la ciudad según el falso trazado resultante. Todo re bizarro y re loco y re delirante.



Mediante una serie de reconstrucciones parciales programadas por esta información falsa pre-diseñada, el grupo de guerrilleros post-apocalípticos del transporte fuerza al Gobierno a reconstruir la Ciudad en forma de espiral ascendente donde el Ministerio queda en la punta de todo, hasta que –al colocar el último ladrillo- éste colapsa y cae al abismo. ¿Un símbolo sobre la futura caída del poder Estatal? Y Mordechai tiene sexo con la chica vestida de plástico negro.



La novela, que mientras termino de escribir esta nota ya está agotada – lo mismo que su continuación y la tercera parte- ya ha sido superada en ventas por otra trilogía escrita por McGarrahan (recién), acerca de una bizarra y pesadillesca ucronía distópica y/o distopía ucrónica que gira alrededor de que bajó el kilo de limón (recién).


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viernes, 3 de febrero de 2012

Dato 4.700: Eucaliptos


caparros.gifLas raíces de los eucaliptos largan arsénico. Por eso si se intent excavar un pozo de agua en una zona de eucaliptos hay que hacerlo muy profundo, traspasando la zona de las raíces de estos demoníacos árboles. ¡Mirá vos! (Fuente: Mi amigo Fabio Zurita, que lo sabe por haber pasado unos días en una zona con eucaliptos. Probabilidades de exactitud: 200 %%, por amiguismo, y porque nos alerta sobre las arteros intentos homicidas de la maravillosa Madre Naturaleza)


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jueves, 2 de febrero de 2012

¡Desnudan una “Emoción de Juguete”!


Teoría: Las emociones de verdad vienen acompañadas de sonidos inarticulados. Si no es muy muy muy muuuuuy discutible. Tal es el fenómeno que acompaña la risa sincera, franca, cargada de gorgoritos, respiraciones y esputos (la famosa “risa física” ©Igor); la tristeza, con sus moqueos e hipos asmáticos; el enojo, expresado a través de gruñidos y frases entrecortadas de hombre primitivo; y el amor erótico, con su batería de gemidos y babeos varios.



Pone esto en el paredón de los sospechosos una emoción por la que no tengo gran simpatía y que actualmente goza de excelente prensa: La indignación. Una “emoción” pocas veces vista en seres incapaces de mentir, como por ejemplo, el león o el pulpo. Hemos visto a nuestros parientes cercanos los gorilas golpearse el pecho llenos de ira y a los chimpancés lanzar carcajadas, pero no recuerdo a ninguno indignarse, ni siquiera por motivos simiescos.



Se trata de una emoción de juguete, del saborizante artificial de las emociones: Una emoción compuesta casi exclusivamente de nuestro efecto especial favorito, las palabras, sean orales o escritas, y no con demasiada variedad de ellas; y por lo tanto muy fácil de fingir, si no imposible de expresar de otra manera que no sea con cierta proporción de “acting”.



Pero el indignado prolifera. Es una emoción barata y que presta grandes dividendos: Cuando te indignas, oh, Indignado, tu habitual rostro bovino e intereses insignificantes son amortiguados tras un velo de grave majestad, acompañado de ceño fruncido y perfil marmóreo de prócer. Poderes, facultades y licencias especiales te son conferidas tras la declaración a los cuatro vientos de que estás indignado.



Cuando te indignas, te es permitido dejar atrás argumentaciones, racionalidad, autocrítica y sentido del humor, todos esos requisitos que se nos exigen al resto de los mortales para ser invitados a una fiesta; con la diferencia de que a ti te seguirán invitando, incluso tal vez te conviertas en el Invitado de Honor, ¡porque estás indignado! ¿Quién podría rechazar, ignorar u ocultar su admiración por un individuo tan indignado y con el ceño tan fruncido que parece que tuviera un mapa rutero en la frente? ¿Acaso su indignación no le convierte en el más probo de los hombres? ¿Acaso su sola declaración -a través de una serie de refranes e idiotismos extraídos del gran Carrió Ilustrado (o Jorge Jacobson, u Horacio Embón, o el Indignado que vd. quiera utilizar de arquetipo) – de su estado de indignación no lo coloca automáticamente y sin derecho a interpelación en el lugar del Fiscal, donde el acusado sólo tiene puede defenderse lastimeramente entre dudas y tartamudeos y el desconcierto de no estar seguro cómo o cuándo ha llegado al banquillo?



Tiene además el Indignado otro Poder, omnímodo y abarcador, que es -¡porque está Indignado!- la capacidad de convertir en acusado, reo y condenado a quienquiera que se le ponga delante, de cualquier edad, raza y sexo y por el motivo que sea. ¡Ay entonces de quien se atreva a cuestionar la legitimidad de su Indignación! Porque entra entonces el Indignado en una vorágine de auto-reivindicación que lo habilita para subir el volumen de su “emoción”, ya que, ¿a dónde irá a parar el mundo si alguien se atreve a indignarse por mi indignación? ¿Dónde me coloco, cómo me defino como persona y cuál es el rol en mi vida si alguien se indigna contra mí? ¡Contra Míiiiii! ¿Estamos todos locos? Se trata de una situación inconcebible e irracional para quien ha elegido el camino, y entonces arrasa, en su meta-indignación, con más pompa y rayos y centellas y los brazos girando locamente como aspas afiladas, acusando a tirios y troyanos de falsedad ideológica, intereses ocultos, sacrificios humanos y locura lisa y llana. Y ni hablar si al Indignado le decís “bajá un cambio, gordo catrasca”.



En este sector del mundo y en este segmento de la Historia, el Indignado la tiene demasiado fácil y demasiado impostada para que los hombres y mujeres de bien nos subamos a su carro. Por eso, véngase el prójimo con alegría, miedo, tristeza o incluso enojo, pero quien quiera exhibirme su indignación por el motivo que sea, sepa que no tiene en mí a uno de sus adoradores o sus víctimas, y sí a un muchacho con mucha imaginación visual que en el acto lo estará representando mentalmente con gorro de bufón con la etiqueta “Farsante”, belfos babeantes, plumero en el culo y montado sobre el más viejo y feo de los asnos.


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