Supongamos que ud. tiene que hacer una cosa. Es un suponer. Una suposición. Un caso hipotético, lo más probable es que ud. Esté ahí parado, rascándose. Si no, le iría mejor en la vida. Pero supongamos. Suponte, ud. Debe “abrir” una cosa en un lugar, para que en ese lugar unas personas de otro lugar le depositen algo, unos papeles que sirven para intercambiar por bienes y servicios.
La Ley, el Orden Natural, digamos, es que para “abrir” esa “cosa”, ud. Deba cumplir con una cantidad de pasos. O sea, hacer otras cosas. Tres, por ejemplo, que es una cifra razonable. Más no, imaginate si yo con todo lo que tengo que hacer voy a hacer más de tres cosas por cada cosa que tengo que hacer. ¡Son como cuatro! Entonces uno hace esas tres cosas –que ya es bastante- y va confiado pensando que ya puede hacer su cosa (la primera), ¿no? Eso sería lo lógico, lo razonable, lo humanamente esperable, ¿verdad?
¡No! Desgraciadamente existe una Ley, más fuerte que la Ley de la Gravitación Universal o la Ley de la Termodinámica, que explica que a esas tres “cosas”, siempre debemos agregarle una cuarta cosa, si tenemos suerte. Porque lo más probable es que deba hacer cinco, o seis cosas extrsa. Llamémosle “Ley de las cuatro, cinco o seis cosas extra”.
Esta perversa Ley conlleva, además, una perversa enmienda, que reza que “por cada cosa extra que debe hacer antes de la cosa principal que tiene que hacer, pueden abrirse dos o más cosas extra, sin persepectiva de que esta apertura de sub-cosas tenga un fin plazo o Piedad por la Vida Humana”. Por eso es que hacer cosas puede considerarse algo así como abrir una caja de Pandora, o partir un átomo.
Para tener un pantallazo rápido de la clase de cosas extra que se verá obligado a hacer cuando ud. decide hacer una cosa, tomemos el ejemplo anterior -abrir una cosa en un lugar para que alguien le ponga allí unas cosas- y apretemos “Play”:
-En el lugar le piden: la fotocopia de una cosa donde dice quién es ud., una cosa donde se aclara que ud. está anotado en cierto organismo que le hace pagar papeles para el Estado (“Super Cosa”), y un papel donde dice dónde vive ud.
-Ud. consigue esas cosas y se acerca al lugar. Esto podría ya considerarse una cuarta cosa, pero no. Démosle el beneficio de la duda.
-En el lugar, entonces, le piden una cuarta cosa que ud no sabía que tenía que tener. Se pelea con el tipo. Pierde. Se va, dispuesto a conseguir esa cosa.
-Averigua cómo conseguir esa cuarta cosa. Le explican que para conseguir esa cosa debe pagarle un montón de dinero a un tipo para que se lo haga (llamémosle “estrategia A”).
-Mientras trata de que le recomienden a un tipo de esos, le dicen que antes de pagar, averigüe en otro lugar, a ver si piden lo mismo.
-En el otro lugar le dicen que no necesita eso, sino llevar unos papeles donde demuestra que ud. ha pagado una cosa (“Estrategia B”).
-Ud. hace cuentas y decide pagar esos papeles. Así que después de salir de otro lugar (porque mientras tanto, ud. también está haciendo una segunda cosa principal), pregunta dónde hay un lugar donde se puede pagar rápido esa cosa.
-Le dicen dónde hay, pero queda para el otro lado de donde ud. tiene que ir. Le isnsiten “no, andá a ese, está acá nomás”.
-Va a ese lugar. Un tipo le dice que “está caído el sistema”.
-Se vuelve. Vuelve a preguntar, a un tipo de la calle, por un un lugar donde se puede pagar rápido esa cosa. Le recomiendan otro, pero más lejos aún del lugar a donde tiene que ir. Ud. se enoja. “¡Escuchame, voy para el otro lado!” “¡Bueno, y yo qué sabía!”, se defiende, con algo de razón, el otro. Ambos se separan ofuscados (aclaremos que ya estamos en la sexta “Sub-cosa”).
-Algo descorazonado, quiere llamar a alguien para que le recomiede un tipo que le haga la cosa (la desechada “Estrategia A”). Intenta usar un aparatito que tiene que sirve para llamar, pero no tiene “crédito”.
-Le pregunta a un tipo si sabe dónde se puede cargar “crédito” ene se aparatito. El tipo le dice, pero ES PARA EL OTRO LADO. Ud. chasquea la lengua y se va para su propio lado diciendo “buéh, gracias, eh, sos re macanudo”.
-Logra encotrar POR SUS PROPIOS MEDIOS Y SIN AYUDA DE NADIE el lugar para cargar el aparatito, y lo carga.
-Llama a la persona que le iba a recomendar al Tipo. Pero no está.
-Pregunta a un señor que tiene un negocio callejero donde se venden papeles que contienen información a ver si sabe dónde puede pagar los papeles de la “Estrategia B”). ¡El tipo lo vuelve a mandar al primer lugar! Ud. dice “No anda”. El tipo se enoja “¿Cómo que no anda?”. “No anda?”. “Pero, ¿qué pasó?” “Y yo qué sé”, dice ud. El tipo, con gesto de fastidio porque el lugar no anda, lo manda a otro lado –afortunadamente en dirección hacia el lugar a donde ud. tiene que ir.
-Cuando está llegando, suena el teléfono. Es la persona que le va a recomendar al tipo. Ud. quiere anotar, pero no tiene un aparatito que sirve para escribir cosas en papeles. Le pide que espere, que lo vuelve a llamar.
-Va a un kiosco y compra el aparatito ese, negro y de trazo grueso.
-El tipo que le vende el aparatito le pregunta si tiene cambio (Ya andamos por la décimo sexta cosa). Ud. dice que no.
-Llama a la persona, pero ésta no atiende.
-De golpe, decide rever toda su estrategia y volver a fojas cero y llamar a la persona que le tiene que dar esos papeles, para decirle si no habrá otra forma de que le dé esos papeles, por ejemplo en efectivo o en caramelos. Como no quiere gastar el “crédito” de su aparatito, decide preguntarle a alguien si conoce un lugar donde te permitan usar el teléfono a cambio de papeles con valor monetario. De paso, tal vez pueda llamar a la persona que le iba a recomendar el tipo de la “Estrategia B”.
-Como no ve a nadie que le parezca confiable –“estos me van a mandar a cualquier lado”-, decide cruzar la calle, a preguntar en otro negocio donde venden papeles con información.
-Llega a ese negocio y pregunta. ¡El tipo lo manda para la dirección hacia donde ud. no va! Esto es el acabóse. Ud. se indigna: ¿Pero por qué me mandan todo el tiempo para allá? ¿Por qué no quieren que vaya para allá (el otro lado)? ¿Qué hay allá? ¿Qué hay que no quieren que vea? El tipo le dice algo así como que se calme. “¡No me calmo nada!”, y se va dando un portazo imaginario (para el lado al que ud. tiene que ir).
-Un profesional de la venta callejera de frutos secos cubiertos de azúcar crocante le dice que “le parece” que “para allá” (el lado correcto) hay un lugar dodne te permiten usar el teléfono a cambio de papeles.
-Ud. está tan desesperado que decide premiar al hombre –necesita aliados- comprándole uno de sus productos. El tipo le pregunta si no tiene cambio. No, no tengo.
-Va al lugar y hay mucha gente esperando para usar los teléfonos (a cambio de papeles de valor monetario). Por un momento piensa volver con el hombre y exigirle que le devuelva el importe de los frutos secos azucarados, ya que su información tuvo poco valor. Se va, furioso, pero antes le pregunta al que atiende el lugar –furioso- si sabe dónde puede pagar los papeles esos (los de la “Estrategia A”). El tipo le dice.
-Antes de llegar al lugar, ve una sucursal del lugar donde tiene que “abrir” la cosa” y decide arriesgarse. Tal vez, acá no me pidan la “cuarta cosa”. Entra y pregunta. Le dicen que ahí no es, que es una sucursal pero que no hace esas cosas sino otras.
-Llega al lugar para pagar los papeles. No anda.
-Decide llamar a la persona que le iba a recomendar el tipo de la “Estrategia A” por teléfono, ya que ahora tiene el aparato para escribir sobre papel. Le atiende, pero está en la calle y ahora no le puede pasar el número.
-Llama a la persona que le tiene que dar los papeles, pero hoy no fue porque está enferma.
-Mira la hora, y descubre que tiene que ir a otro lugar para hacer algo, a cambio de lo cual le darán más papeles intercambiables por productos y servicios, si es que logra hacer la cosa necesaria para ese fin, así que la cuarta cosa y las cuatro o cinco o seis subcosas que han quedado inconclusas permanecerán en ese estado hasta otra ocasión
La conclusión que podemos sacar es la misma de siempre: No hay que hacer nada, nunca.
martes, 5 de marzo de 2013
¡Visualizan Ley de las cuatro, cinco o seis cosas extra!
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