lunes, 30 de diciembre de 2013
lunes, 23 de diciembre de 2013
¡Macabro pedido de Navidad!
EL VIERNES 3 DE LA TARDE PASÉ CERCA DEL PLANETARIO y presencié la siguiente imagen demoledora: Un tipo completamente semidesnudo hacía flexiones de brazos sobre las piedras calientes (repito, viernes 3 de la tarde) de la orilla del lago; mientras tanto, para mantenerlo mínimamente hidratado, un niño de unos cinco años extraía (con el socorro de un lanzador de agua de juguete) algunos decilitros del agua podrida esa del lago y se la arrojaba al tipo en la espalda.
Papá Noel, para navidad quiero el nivel de masculinidad del tipo ese.
lunes, 16 de diciembre de 2013
lunes, 9 de diciembre de 2013
lunes, 2 de diciembre de 2013
Dato 7.375: Olfato
Los espermatozoides tienen sentido del olfato, lo que les permite guiarse en su camino hacia el óvulo. ¡Mirá vos! (Fuente: Un documental de la National Geographic que se llama “The Womb”. Probabilidades de exactitud: 200 %, porque es un medio serio, serio como National Geographic)
miércoles, 27 de noviembre de 2013
miércoles, 20 de noviembre de 2013
martes, 19 de noviembre de 2013
¡Macabra reflexión sobre problemas con la tarjeta SUBE!
NO ES CULPA MÍA, ES DE ÉL, DEL AUTO DEL QUE NO ME BAJO DESDE HACE UNOS DIEZ MESES, pero la cosa es que allí estaba, colocando mi apolillada tarjeta SUBE en un sector del molinete del subte que no correspondía, y por tanto no recibiendo reacción alguna por parte de éste, hasta que un señor, un señor muy bueno y comprensivo del subte que me miraba con compasión me dijo “no va ahí, va ahí”. Sobreactué mi gesto de “ah, claro, qué tonto, estaba pensando en otra cosa, en algo muy importante… ¡Estaba pensando en la Situación Internacional! No, pará. Estaba pensando en Algo del Trabajo. ¡Sí, eso es! Algo del Trabajo que me distrajo; si no, ya habría sabido que la SUBE no iba ahí, ya que soy un hombre grande, independiente, con mucha calle y que evidentemente sabe dónde va apoyada la SUBE (silencio incómodo) Ok ok ok sigo viaje” y continué mi curso.
Nunca me sentí de esa manera, como una señora tilinga de sesenta y siete años que sale por primera vez al mundo y ninguno de sus sobrinos la puede llevar en el Volvo a donde tiene que ir (por ejemplo, a lo del abogado para ver el tema de la sucesión) y mira lectoras de tarjeta SUBE, choferes de colectivo y gente del populacho con desconfianza y pánico, y pispea a su alrededor a ver si alguien que no parece que le fuera a arrebatar la cartera se compadece de ella y la ayuda, por ejemplo avisándole dónde se tiene que bajar (o dónde se apoya la tarjeta SUBE) y maldice el momento en que a Rogelio (su sobreprotector marido) se le ocurrió morirse, al igual que el hecho de que no existan tubos neumáticos o pneumáticos que la transporten desde su living-room (su seguro y acogedor living-room, donde acostumbra a pedirle a Águeda que le sirva el té y no hay máquinas diabólicas ni gente torva) hasta los lugares a donde tiene que ir. En fin, nunca me había sentido así. Ah, pará, los sobrinos se llaman Checho, Roberto y María de las Angustias. Los de la señora. Pará, y María de las Angustias es medio bizca, pero muy muy ardiente en la cama. Bueno. Ya está.
Como enseñanza, voy a ser menos hijo de puta y prejuicioso con las señoras mayores que no saben dónde va la tarjeta SUBE, e incluso prometo no volver a indicarles lugares de bajada erróneos, o instrucciones inventadas de cómo tocar el timbre, o protocolos equívocos de cesión de asiento. Ah, y tuvo una relación semi-incestuosa con su primo segundo. Me refiero a María de las Angustias.
viernes, 15 de noviembre de 2013
Dato 7.366: Pepa
La palabra “pepa”, utilizada en el argot argentino para referirse a una píldora recreativa o sustancia alucinógena, proviene de la expresión en inglés –referida a cualquier fármaco estimulante del sistema nervioso central- “pep pill” (literalmente “píldora de la energía”). ¡Mirá vos! (Fuente: Deducción lógica. Probabilidades de exactitud: 200 %, porque no vi que en Internet dijera lo contrario)
¡No entiendo cómo Endemol no me ofrece un jugoso contrato en florines holandeses!
Idea para un programa de televisión n° 255: En esta ocasión es un microprograma. Se llama “Un Whiskardo con Nacho y Willy”. Consiste en dos sesentones, ex playboys, entre leve e intensamente deteriorados, de blazer con escudo náutico y solapas de la camisa sobresaliendo sobre éste, que se juntan en sendas poltronas todos los días a las 8 de la noche a evocar viejas correrías y reflexionar sobre mujeres y cochazos importados mientras disfrutan de dos vasos de scotch con hielo. Mientras hablan de esto y aquello, siempre al borde de la dispersión total (dicen mucho “¿eh?”, “¿quién?” “no recuerdo, no recuerdo”, “ja, ja, ja, ja, ¿quién?”, “¿cómo dijiste?”, “¿eh?”) juguetean con sus vasos de whisky, escuchándose de acogedor fondo el sabio tintineo de los cubos de hielo. De a poco, según pasan los minutos, el tintineo del hielo se va escuchando más fuerte y tomando el protagonismo de la cálida escena. Nuestros amigos, conforme el sonido del hielo continúa imponiéndose, se ven obligados a ir subiendo la intensidad de sus voces de habitual roncas y cancheras.
A las pocas horas (es un microprograma de cinco horitas y media) el tintineo del hielo se ha convertido en un estruendo insoportable, que reverbera en el parlante de televisores y plasmas caseros, mientras Nacho & Willy permanecen en la misma posición, intentando no darse por aludidos y desgañitándose y gritando para superar la polución sonora ambiente, con las venas saltándose del cuello y los rostros colorados y apopléticos; pero jamás emiten la menor queja o reclamo, actitud que poco tiene que ver con el savoir faire que suelen cultivar estos dos encantadotres caballeros.
De pronto, en mitad de una anécdota del verano del ’68 sobre Mimicha y Chunchuna en un yate de Portofino (narrada a través de alaridos desgarradores e incomprensibles), Wiilly sufre un ataque al corazón y se desploma. Nacho se queda mirándolo, un poco desconcertado, envuelto en los vapores del alcohol y cerrando los ojos involuntariamente debido al ensordecedor tintineo, que continúa creciendo en decibeles. Ahí termina el programa y no vuelve a emitirse nunca más.
lunes, 11 de noviembre de 2013
lunes, 7 de octubre de 2013
Dato 7.372: Montecarlo
En Montecarlo, provincia de Misiones, existe el laberinto vegetal más grande de toda sudamérica ¡Mirá vos! (Fuente: Empirismo. Probabilidades de exactitud: 200 %, poque me costeé hasta allí)
¡Me lo tenía que sacar del Pecho I: El encanto secreto de las golosinas!
Flashbackazo de un gen-exer (Nota: la otra vez para una cosa del laburo me enteré de que efectivamente yo era de la “Generación X”. No, porque yo tenía la duda. Me aprecíaque no entraba, que el “gen-exer” era un poco más chico y peor entrazado y con gustos musicales más pedorros, pero no, entré justito. Algo es algo):
Y ALLÍ ESTABA YO DERRUMBADO DE CANSANCIO SOBRE LA MESA DE LA COCINA, OBSERVANDO EN ESTADO DE ARROBAMIENTO UN PAQUETE VACÍO DE RODHESIAS COMPRADAS EN EL SUPERMERCADO Y ME VINO A LA MENTE UNA VERDAD LEVEMENTE VERGONZANTE (PERO DE ESAS VERDADES VERGONZANTES DE MENTIRITA, DE ESAS QUE LA GENTE DICE “AHHHH, TAL CUAL, JA, JA, JA”, NO DE ESAS QUE LA GENTE SE QUEDE PENSANDO SI LLAMAR A LA POLICÍA O AL PSIQUIÁTRICO), CONSISTENTE EN QUE, CUANDO ERA PEQUEÑO, LA CHICA DEL PARAGUAS DEL LOGO DE TERRABUSI (A QUIEN ADIVINAMOS JOVEN Y LOZANA, EXHIBIENDO SUS MAGNÍFICOS MUSLOS DESVERGONZADAMENTE UN DÍA DE LLUVIA) MEDIO QUE UN POCO ME EXCITABA ERÓTICAMENTE.
Listo, me lo tenía que sacar del pecho.
sábado, 21 de septiembre de 2013
¡Denuncian las 5 Tentaciones del Separadito!
BOB EL RECONSTRUCTOR: Una de las tentaciones más peligrosas que acechan al Divorciadito es la de “Rehacer” su vida. Como si fuera un castillito de Lego, o un avioncito para armar: “Listo, ésta me salió para el culo, pero no importa, tengo una segunda oportunidad, voy a armarla de nuevo, sólo tengo que estudiar mejor el planito y no excederme con el pegamento y ‘reharé’ mi vida. Estará ‘rehecha’, pero bien.”
Mi querido amigo, la vida no se “rehace”. Si intenta repetir el experimento, lo más probable es que le salga mal de nuevo, porque sigue siendo el mismo inepto de la vez pasada, hará las mismas tonterías y pronto se convertirá en uno de esos “Divorciados Seriales” que van dejando su energía, dinero e hijos desparramados a lo largo de su despelotado paso.
No me malinterprete, puede volver a casarse y tener hijos, ¿por qué no? Pero no estará “rehaciendo” nada; estará haciendo una cosa completamente distinta; y sobre la que ud., como la vez pasada, no tiene la más puta idea. Así que si va a hacerlo, hágalo con un saludable e inconsciente ESPÍRITU KAMIKAZE, como los surfers asaltantes esos de la película.
EL POBRE DESGRACIADO: Una etapa que todo Divorciadito debe atravesar con la menor dignidad posible. El Divorciadito llora solo en su covacha alquilada, acostado sobre su colchonetita piojosa, y se lamenta amargamente de todo lo que le pasa a él, que es tan bueno e inofensivo. Esta actitud tiene sus réditos: la mitad de mi primer depto de divorciado la amueblé gracias a la lástima que despedía por todos los poros. Pero lamentablemente tiene fecha de vencimiento (se calculan unos ocho meses, aprox). A partir de allí, deja de despertar simpatía para despertar su gemelo malvado, el asco; después de todo, durante ese tiempo habrán surgido otros divorciaditos a los que sus amigos también deben tener lástima, que es una materia prima finita.
El Divorciadito que no alcanza a comprender este proceso entrará en un espiral de autocompasión, haciendo todo lo posible para empeorar, a ver si recupera alguna esquirla de compasión ajena. Engordará. Se vestirá con remeras manchadas de tuco, se entregará al alcohol y a la masturbación compulsiva, hará llamados nocturnos a ex novias y a inminentes ex amigos. En resumen, se revolcará en un inmundo cóctel de sus propias lágrimas (y uno que otro fluido corporal) hasta crear una “Charca de Lástima” de la que le resultará difícil salir, y ya no habrá forma de diferenciarlo de un habitante de las Profundidades, una especie de Gollum o un Morlock, pero ni siquiera un Morlock antropófago, sino un Morlock famélico y caquita. Alguien que lo trate como a una persona grande y le diga “das asco” suele ser un buen antídoto.
EL HOMBRE QUE NO TUVO JUVENTUD: Se trata de un individuo que se ha casado muy joven, o que está casado desde hace tanto tiempo que no recuerda si alguna vez fue joven y soltero. El tipo considera que todos sus años de casado no le han dado rédito alguno, y que por lo tanto, no existieron; por consiguiente,al haber salido de aquel, por lógica tiene que tener la misma edad que cuando entró.
El sketch del cuarentón intentando hablar en jerga juvenil o chateando con “minitas” es un gag ya clásico, aunque oculta un trasfondo bastante trágico: el del paso del tiempo, y encima corrido o desfasado. De las patologías de Divorciadito, sin embargo, es una de las más inofensivas, así que en lugar de proponer una cura sugiero que lo utilicemos –al verlo con los primeros resultados de su tratamiento de reimplante capilar, o hablando de música correspondiente a su inmediata generación posterior- como elemento de sano escarnio y risa.
EL “WINNER”: Este Divorciadito se saltea compulsivamente la etapa de “Pobre Desgraciado”, dispuesto a mostrarle al mundo el craso error que fueron sus años de matrimonio. Adelgaza quince kilos, se broncea, va al gimnasio, renueva su vestuario, practica kick boxing o aladeltismo y sale con chicas veinte años más jóvenes. Probablemente algunos amigos le recomienden vivir más profundamente su duelo, consejo que el Winner desestima con toda sabiduría, para anotarse en una excursión al Aconcagua o comprarse una lancha. Y yo digo: ¡Dejen en paz al “Winner”! ¿Acaso tiene él la culpa de que el resto seamos unos ENVIDIOSOS ENFERMOS? ¡Dejémosle en paz y que disfrute de la vida todo lo intensamente que sea posible!
Después de todo, es evidente que todavía no le llegó la notificacion por el juicio de alimentos que le está iniciando la ex, así que, ¿por qué ser nosotros quienes le arruinemos la fiestita?
EL ABOMINABLE HOMBRE DE LA COVACHA INMUNDA: Como sobrecompensación a los avatares del divorcio, este Divorciadito se congratula para sus adentros que por lo menos ya no tendrá que tolerar los pequeños inconvenientes de la convivencia con la femineidad ajena: Limpieza diaria, objetos decorativos, organización diaria y componendas matrimoniales; se deja entonces una barba frondosa e ingobernable, organiza asados o partidas de póker a horas satanicas, se regodea en la pornografía por internet, los maratones de “La ley y el orden” y el alcohol. En un ataque de masculinidad más intenso, puede comprarse una moto vieja, unas pesas o un perro (en lo posible, viejo y tuerto). Muy pronto su casa se convierte en el alegre refugio de otros ejemplares intentando huir transitoriamente de las manías femeninas, sonorizado por discos de rock pesado o free jazz.
No es una vida del todo reprochable, pero a menos que el divorcio haya sido realmente muy muy muy infernal, la misoginia se va evaporando con los meses; entonces, ante la nueva e inevitable presencia que alegrará su vida deberá contratar una señora que limpia, poner a resguardo sus revistas pornográficas y bajar el volumen de sus discos de Riff, primeros escalones hacia un Nuevo Orden.
martes, 17 de septiembre de 2013
¡Describen los pimeros instantes del Hombre Separado!
SON LAS NUEVE DE LA NOCHE Y ESTÁS SOLO, FRENTE A LAS PAREDES SILENCIOSAS DE ESE DEPARTAMENTITO VACÍO.
Has traído algunos objetos, básicos y mínimos, para tratar de paliar el horror vacui. Son cuatro o cinco cosas, como por ejemplo una silla, una lámpara, una radio y un colchón.
Todavía no sabés cómo distribuirlas: ¿Desperdigadas a lo largo y a lo ancho de la superficie de toda la habitación, para engañar a tus ojos y que parezca menos vacía? ¿O todas arrejuntadas en un rincón, simulando una especie de guarida o trinchera, que te sirva de refugio en esas noches solitarias interrumpidas por ruidos imaginarios?
Todo hombre separado debe pasar por este rito iniciático: el enfrentamiento con el departamentito vacío. No es la misma sensación que tuviste cuando te fuiste a vivir solo por primera vez. Cuando lo hiciste, no sólo eras diez o veinte años más joven sino que prácticamente no tenías “cosas”. Las fusite juntando a lo largo de los años, de segunda mano o en cómodas cuotas. En cambio ahora, técnicamenteseguís teniendo “cosas”, sólo que las tenés en otro departamento o casa. En lo de tu ex. Pero quiere una tradición inteligentísima que el hombre que se separa no sólo deja su casa sino que se va con una mano atrás y otra adelante, expresando autosuficiencia, virilidad y orgullo. Con el tiempo se golpea la frente y dice “qué estúpido, aunque sea debería haberme llevado la puta cama. O la plancha para churrascos”.
Ahora decidís hacer un cambio radical de muebles: Acercar la silla a la lámpara, para sentarte a leer tranquilo. Una genialidad. ¡Esta sí que es buena! Poder leer un rato, sin ser interrumpido por los reproches de tu ex, las tareas del hogar o el batiburrillo de los chicos. Así debería vivir un hombre, un macho, el recio varón autoabastecido que no necesita nada ni nadie, y que desintegra sus penas con un trago de aguardiente. Lo que no es mala idea, ya que si no fuera que estás tan feliz de al fin tener tu santuario y tu momento de paz, estallarías a llorar como una nena.
Así que salís a dar una vuelta por el barrio, que tal vez no conocés bien, en busca de un chino o kiosco abierto para comprarte una cerveza. ¡Te la has ganado, a costa de autosacrificio! Sos un adulto, nuevamente soltero, con tu vida y tus minutos completamente en tus manos, y todo el derecho del mundo a agarrarte una buena tranca en ese departamentito de mierda. ¿Qué es lo peor que te puede pasar? ¿Ir a trabajar con resaca?
Te lleva un rato salir, ya que desde la puerta vez el conjunto de “muebles” (¡ja, ja!) y lo que ves no te gusta nada, y hacés una vana parodia de reorganizaciuón, redistribución y redecoración, consistente en correr el grupete de una pared a otra, evaluando si conviene que esté todo frente a la ventana o paralela a ésta. Una especie de feng shui de bajos recursos. Mirás cómo queda el conjunto y te autoafirmás la “mejora” con un sacudón de cabeza y expresión fruncida.
Cuando por fin encontrás un kiosco que se digna a vender bebidas alcohólicas te das cuenta de que luego de la mudanza y gastos de equipamiento mínimo (porque tampoco te llevaste dentìfrico, papel higienico ni cortina de baño) te quedan unas monedas en el bolsillo que no te alcanzan ni para una Quilmes tibia.
Y ahí ves de cuerpo presente una de las características de tu nueva realidad: Tenés toda la libertad del mundo para hacer lo que se te viene en gana, pero ni un centavo para llevarlo a cabo.
Bienvenido al Infierno de la Separación.
viernes, 13 de septiembre de 2013
¡Describen el fenómeno conocido como “El Éxodo del Divorciado”!
Y entonces, luego de las putiadas, los llantos, las negociaciones infructuosas, los chantajes emocionales, los intentos de enfriar la cosa a ver si se entibia y otras estrategias demenciales, el Separadito se va. ¿Y cómo se va? Se va como todo un hombre. Un macho alfa, lleno de dignidad, testosterona y entereza. ¡Un Hombre, carajo, mierda!
¿Pero cómo, cómo exactamente se va el Hombre? ¿Cómo manifiesta su Virilidad inmaculada en estos casos? ¿Cómo demuestra sus habilidades de líder de la manada, de gorila lomo plateado, de cazador-recolector, macho proveedor, jefe, führer, capo mafia, conductor de masas, santo varón, héroe, caudillo, cacique, Schwarzenegger, Perón, barón del conurbano, sindicalista metalúrgico? ¿Con un plan brillante, impuesto a su comunidad mediante un razonaniento impecable y una actitud educada pero firme, que dejará al contrincante y al entorno con la boca abierta –y un poco de bronca- pero convencido de que la “win-win situation” que propone el Poronga redundará en una situación justa y beneficio mutuo?
Bueno, más o menos. Porque el Hombre –el Hombre varonil, férreo, estoico, el Hombre que no derrama una lágrima ni aunque lo estén haciendo un cataplasma de brasas, el Hombre que regresa de la batalla con el brabado rostro surcado de cicatrices y ni siquiera pide un vaso de agua porque eso es de mariquitas-, lo que hace el Hombre el 99 % de los casos es irse como Dios lo trajo al Mundo. Se va de la casa -lo que ya es medio polémico- pero se va de la casa sin llevarse un puto tenedor. A duras penas se lleva un par de calzoncillos puestos, el Hombre. Un cráneo, el Hombre.
¿Y por qué hace esto el Hombre? ¿Qué pretende? ¿Qué quiere? ¿Es medio boludo? ¿Qué pasa por su cabeza de marinero partiendo al Océano Desconocido de la Separación sin hatillo ni equipaje ni una mínima vianda? ¿Cuál es su motivación secreta para este suicidio objetual?
Bueno, hay varias teorías. En algunos casos la cosa parte de una especie de fantasía de Purificación. La idea de que “empezar de cero”, sin objetos, muebles o electrodomésticos que le retrotraigan su vida pasada y contaminen su renacimiento como Hombre Soltero; en otros, las circunstancias quieren que el hombre se mude a un lugar inhabitable, una pensión inmunda, un cuartito, un sofá provisorio en lo de la hermana, lugares donde no resulta conveniente llevar la colección de 24 tomos de Hércules Poirot o una mesa.
En otros, convengamos que es una cuestión de lo que se conoce como “paja”. Ya sabemos el bodrio infernal que implica una mudanza (cajas, cinta adhesiva, cajas, fletes, changarines ancianos que uno mismo termina por relevar de su tarea por pena, cajas, etc.). Se dice que tres mudanzas equivalen, en “stress”, a un incendio. ¡Qué agradable en cambio resulta mudarse cuando el único bulto es uno mismo! Bueno, lo de agradable depende de las condiciones del bulto. Pero que es cómodo, es cómodo. Entonces, para evitar el “stress” de un tercio de incendio, el Hombre prefiere ise de la casa como si se le hubieran quemado todas las cosas. Pefiere las consecuencias reales y concretas del hipotético incendio que el mal rato psicológico del mismo.
Sin embargo, mayormente el Hombre se va de la casa para demostrar algo. Para demostrarle a su ex, al entorno familiar, ¡a la Sociedad! y sobre todo a él mismo que es capaz de irse sin nada y sobrevivir. “No necesito ese juego de cubiertos que compramos juntos, ni ese lavarropas que nos regalaron mis padres, ni la cama que terminamos de pagar hace dos meses y la puta que lo parió”, dice el Hombre. “Puedo volver a armar mi propio Imperio de la Nada, así de Hombre soy. Pueden abandonarme en el Impenetrable y volver a equipar con las manos desnudas, desde cero, pieza por pieza mi nuevo Hogar, e incluso alojar una docena de huerfanitos camboyanos si hace falta”.
Para decirlo con más claridad, el Separadito que huye del Hogar sin llevarse ni la pelusa pegada a un bollo de medias, está recreando mentalmente la imagen que resume todos sus ideales de Hombría: Rambo. El Separadito es Rambo. ¿Acaso Rambo necesitaba una docena de cajas, porteadores y un arsenal para sobrevivir en la jungla y cargarse a cuanto étnico Némesis que se le enfrentaba? No, todo lo que tenía era un cuchillo y una vincha (completamente innecesaria desde el punto de vista práctico), que se ataba a la frente segundos antes de salir a la Batalla Final. El Separadito que llega a su departamentito vacío con lo puesto se pone una vincha simbólica, extiende una frazada o una bolsa de dormir en el suelo y se siente un poco Rambo. Él también lleva su cuchillo: un tramontina en el bolsillo. Y esa noche se compra un salamín picado grueso, y mientras cena las proteínicas rodajas, sentado en el piso, una pierna flexionada y la otra extendida (simulando un entablillado de guerra) deja escapar una sonrisa recia, casi triunfal.
Una sonrisa que expresa que harán falta muchas ex, muchos abogados, muchos parientes aconsejadores, muchos perversos empleados de inmobiliaria y muchos golpes a su autoestima para acabar con él. Se siente capaz de sobrevivir a todo, porque no necesita nada. ¡Es Rambo, carajo, mierda!
La luna de miel con Rambo se tambalea cuando ve que SÍ necesita un par de cosas esenciales –la necesidad de la cortina de baño suele ser el primer desagradable descubrimiento- y se desploma definitivamente cuando entra a averiguar lo que sale una tele en cuotas.
domingo, 8 de septiembre de 2013
¡Para mí que te estás ahogando en una galletita de agua!
Lo que más impacta del taller de Don Hansel Beckenbauer es lo que podríamos llamar su intrínseca “pulcritud alemana” (Aunque Don Hansel sea suizo). No se percibe una mota de polvo; No hay cosa que esté fuera de lugar; Cada uno de sus instrumentos y materiales de trabajo tiene un sitio preciso, un ganchito propio de donde cuelgan en perfecto paralelismo a la pared, ubicados en orden decreciente (Cada ganchito, además, tiene un tamaño proporcional al instrumental que le corresponde). Es ese orden obsesivo, tan propio del artesano o del asesino serial, el que le permite a Don Hansel llevar a cabo su tarea a la perfección desde hace setenta años.
Es que Don Hansel es uno de los más reconocidos –y uno de los últimos- perforadores de galletitas de agua del país.
Todos nos hemos preguntado cómo se realizan esos agujeritos que presentan la mayoría de las galletitas de agua. Muchos también nos hemos preguntado por qué se llaman “galletitas de agua”. Nadie conoce la respuesta a ésta última pregunta, pero este cronista está por correr el velo de la segunda.
Con precisión suiza (porque, ahora sí, Don Hansel es suizo) este impecable anciano que a sus ochenta y dos años aún conserva una energía envidiable, Don Hansel coloca las galletitas en un aparato que intentaré describir. Se trata de una especie de microscopio, aunque no es exactamente un microscopio, que contiene unas abrazaderas parecidas a las de una morsa. Dos ganchos (aunque no son exactamente “ganchos) cruzan una “cosa” que le sale por atrás y se continúa, a través de una serie de pequeños dispositivos que giran ante el menor contacto y se “montan” (por decirlo así) a una parte del aparato oblonga, metálica, donde va ubicada la galletita. Un pequeño brazo que parece un sello (aunque visto desde la perspectiva de Don Hansel se parece más a un alicate), suspendido de una pequeña polea de oro, hace un movimiento de torque sobre los bordes de la galletita, manteniéndola paralela a lo que sería el “espejo” del “microscopio”. Un compresor de aire mantiene el aprato en funcionamiento.
De este modo, con la galletita perfectamente inmóvil, Don Hansel puede empezar a trabajar, haciendo gala de un pulso envidiable (este cronista no puede trasladar una taza de café sin necesitar una muda completa), realizando las perforaciones con un punzón de dos micrones de espesor y un pequeñísimo martillo. Tres golpes a un ritmo más preciso que el de una batería electrónica y el agujero está completo. Don Hansel gira una perillita del microscopio y la galletita se ubica en donde se realizará el agujero siguiente; A los pocos segundos la galletita está terminada y Don Hansel pasa a la que sigue.
Don Hansel es un hombre de trabajo, y no pierde el tiempo vanagloriándose de su status como perforador. Por suerte el cronista aprovecha los momentos en que el artesano va al baño para revisar sus papeles personales (siempre con ética profesional) y descubrir que las empresas de alimentos más importantes del país tienen a Don Hansel en su nómina; sólo los agujeritos de los productos “Premium” se siguen haciendo a mano. Segundas o terceras máquinas los realizan industrialmente, pero no es lo mismo (si los miramos atentamente los agujeritos están llenos de rebarbas).
Luego de seis horas de trabajo, en las que ha logrado relalzar ¡Más de doce mil perforaciones!, Don Hansel pasa al “toque Beckenbauer”, como le gusta llamarlo: Un limado final en el borde interno de los agujeritos mediante una microscópica escofina. La eficiencia alemana de Don Hansel le permite realizar este acabado en menos de quince minutos. Recién ahí, el anciano se relaja (lo que en su caso significa que sus cejas se mueven imperceptiblemente) y, con el rostro difuminado tras el vapor de un té de menta relata recuerdos de su Lausana natal, y las peripecias que lo llevaron a este rincón del barrio de Devoto. (Desgraciadamente el cronista está un poco tenso porque Don Hansel no ha tenido la cortesía de ofrecerle ni un vaso de agua, cosa que le resulta un poco descortés, y le cuesta retener los puntos principales del relato).
“A veces me parece estar viviendo un sueño”, dice Dante, el nieto de Don Hansel, que tras varios años de insistencia le ha sido concedido su deseo: Convertirse en aprendiz de su abuelo para continuar con el legado Beckenbauer. Dante está intentando “aggiornar” el trabajo de su abuelo, y con entusiasmo casi infantil trae un aparato de su invención. Sólo puedo describirlo como un taladro monstruoso de varias mechas con aspecto bio-mecánico. Quienes hayan visto las películas de David Cronenberg tal vez se puedan dar una idea de lo que hablo.
Ante la mirada horrorizada de su abuelo, Dante quiere mostrarme cómo funciona, tomando una galletita aún no perforada. Entendemos que Dante no es consciente de los peligros de la profesión, porque ante el mínimo contacto de su horrorosa arma, la galletita estalla en una nube de migas que se dispara directamente a su rostro y sus pulmones. Por suerte Don Hansel reacciona rápido y logra hacer respirar a Hansel introduciendo en su boca el tubo del compresor.
¡Adiós, Don Hansel! ¡Aunque no conozca las más mínimas normas de la cortesía y- según un par de cosas que vi en sus papeles personales- tenga un pasado bastante dudoso, su recuerdo brillará en mi paladar cada vez que el agujero de una galletita de agua airee el interior de mi boca!
jueves, 5 de septiembre de 2013
¡Famoso escritor lanza sus últimas palabras: “Decile nena la enfermera que masfaasa”!
Durante casi siete años he tenido el privilegio de ser interlocutora de P. en las diversas charlas (prontas a ser recopiladas en mi libro P: Una vida de Entrevistas), charlas que, confieso, no siempre se desarrollaban en el clima más pacífico; pero seguramente no hubiera podido ser de otro modo habida cuenta la movilizdora, polémica y a veces irritante personalidad del Maestro. Y cuando digo “irritante” me refiero a esa capacidad que tienen para irritar los espíritus muy lúcidos o las personas muy irritantes; sabrá seguramente el lector habitual de P. a cuál de las dos vertientes pertenece el Maestro.
Debido a esta relación tan personal que entablamos, a veces violenta, otras dañina, de vez en cuando enfermiza, psicopática e incluso policial (¡pero nunca tibia e indiferente!) es tal vez que no me sorprendió que el Maestro requiriera mi presencia en sus últimos momentos. No fue fácil para mí decidirme a acercarme a la Clínica del Gremio Politécnico, donde permanecía luego de la sexta extirpación de su maltratado hígado -el cual, para perplejidad del cuerpo médico ha vuelto a crecer una y otra vez, aunque cada vez en peor estado que el anterior-, con pronósticos bastante pesimistas.
No es grato acompañar en su lecho de muerte a un ser que se quiere, se respeta o cuando menos no se le desea ningún mal; menos aún en este caso. Pero en honor a la relación que nos unió, y teniendo en cuenta la sabia sugerencia que me hiciera Editorial Galaxia sobre incluir esta última entrevista en P: Una Vida de Entrevistas me acerqué a la habitación 13 13 de la Clínica, donde mantuvimos la charla que leerán a continuación.
Ante todo, Maestro, tengo que decirle que es un verdadero honor que haya solicitado mi presencia en este momento tan particular.
P: Y cómo iba a dejar afuera de un momento tan trascendente como éste a quien fuera mi biógrafa más constante, querida. En cuanto los médicos me explicaron la comprometida situación en que me encuentro le pedí a Mecha: “Llamala a Vivi y armemos una charla”.
No me llamo Vivi, Maestro.
P: Bueno. Tampoco agrega mucho que me aprenda tu nombre ahora, ¿no? (Hace una mezcla de risa y tos) Pero como le decía hoy a Mecha: “Vivi por lo menos siempre transcribió bien lo que decía”. Y pensaba en lo importante que es que el titular de mi último reportaje sea elegido por una buena transcriptora, ya que no una par o una periodista.
Soy periodista, maestro.
P: (Tose, o se ríe, no estoy segura) Bueno, sí. Pero transcribís bien, ¿no?
Sí, Maestro, aparte tengo un grabador.
P: Bueno. Yo digo porque en cualquier momento, quién te dice digo alguna frase digna de un titular.
Seguramente, maestro.
P: Puede venir en cualquier momento, viste que no hay que forzar la inspiración. Tiene que ser espontáneo. ¡Tampoco lo voy a tener preparado de antemano!
No, Maestro, estoy segura de que no.
P: ¡Como escritor, solo espero un final abierto para la Novela de mi Vida!
¿Qué?
P: ¡Ah! Ahí tenés el titular de la nota. Me Salió así, completamente espontáneo. Me parece que es un buen resumen de la charla.
Disculpe, Maestro, justo no presté atención, me quedé pensando en eso de la inspiración y los titulares…
P: Bueno, pero lo tenés grabado, ¿no?
No, no, todavía no prendí el coso.
P: ¿Querés que te repita la frase?
No, Maestro, preferiría que no. Me parece que tiene que ser espontánea.
P: Claro, claro, es lo que yo decía. En fin. (Tose)
Cuénteme, Maestro, ¿cómo se prepara para enfrentar este momento tan Trascendental?
P: ¡Ah! Bueno, en los momentos que los torturadores que manejan esta Clínica no vienen a sacarme sangre o hacerme análisis, reflexiono. Pienso mucho. Pienso si aproveché bien el pasado, si debí hacer algo más para que mi vida haya tenido sustancia. (Se incorpora bruscamente y habla mirando fijo el grabador) ¡En el Desenlace de mi Vida, espero que haya tenido un buen Nudo! Uy, sin darme cuenta creo que te acabo de dar un buen título para la nota.
Perdón, Maestro, justo estaba respondiendo un mensaje de texto. ¿Qué decía?
P: Nada. ¿Ya prendiste el grabador?
Me parece que no tiene pila. No importa, lo hacemos a lo gaucho, Maestro.
P: ¿Te repito la…?
Mejor no.
P: No, claro.
Dígame, Maestro, ¿alguna vez fantaseó de joven con el momento posterior a su muerte? ¿En los homenajes, las charlas, los epitafios? ¿O cree, como su colega Ricardo Barboza, que son una “prolongación de la masturbación literaria en la que viven inmersos los escritores”?
P: Eso lo dijo de resentido, porque cuando se murió no lo homenajeó casi nadie.
Creo que lo dijo antes de morirse, Maestro.
P: Yo no estaría tan seguro. Pero en todo caso, no está de más homenajear y recordar para toda la Eternidad a la maravillosa gente que nos ha dado cosas tan bellas como un Cervantes, como un Borges, un Hemingway… No está nada mal, nada mal, hay que mantener viva la Cultura, yo creo que está bien. Está muy bien y es así y hay que hacerlos y si no es una falta de respeto y ojalá que ni se les ocurra justo justo ahora empezar a cambiar las reglas del juego porque ya he dejado instrucciones a mis abogados para iniciar medidas contra las principales publicaciones culturales si no cumplen con las tradiciones del caso. (Vuelve a hablarle al grabador) ¡Solo espero que las Obras Completas de mi Vida tengan una Segunda Edición! Epa, ese es un buen título, ¿no?
Uy, Maestro, ¿por qué le habla al grabador si no tiene pilas? Aparte me hizo desconcentrar, mientras hablaba me quedé pensando “¿Por qué el Maestro le habla al grabador?”
P: (Respira medio agitado) Claro, claro, entiendo. En fin, en fin, no, si yo entiendo.
¿Y en estos días, ha tenido fuerzas para dejarnos una última obra?
P: Creo que ante la cercanía de la Muerte, ponerme a escribir podría considerarse una frivolidad. ¡La Muerte es un Editor despiadado! Uy, ahí te tiré otro titular. Además, mis fuerzas me abandonan. ¡Un Cuerpo en Decadencia es un oficial de aduana ante el cual la Inspiración es un inmigrante Ilegal! ¡Ah! Me parece que sin querer, en forma totalmente espontánea y no deliberada te di un buen título. Y además, ¡he meditado a menudo sobre la muerte, y encuentro que es el menor de todos los males! Apa apa apa, ese titular es bueno, ¿no?
¡Ese lo escuché! ¡Muy bueno, Maestro!
P: Bueno, menos mal.
Me parece que la frase esa es de Bacon.
P: (Tose varias veces) Ajá.
Es justo la que escuché. Las otras que dijo antes no, porque estaba pensando en que me tenía que concentrar en escuchar bien lo que usted decía, a ver si me daba un buen titular para la nota. ¡Qué lástima!
P: …
Lo veo muy cansado, Maestro, y no quisiera que esta charla acelere el proceso absolutamente irreversible y de algún modo liberador que está viviendo. Quiero decirle que ha sido un honor compartir tantas horas con usted, y que extrañaré sus palabras siempre profundas, siempre polémicas, siempre movilizadoras.
P: No te preocupes, querida, estos últimos meses tuve tiempo para subsanar esa desazón.
El Maestro, con sus últimas fuerzas, extrae de debajo de la cama una pila de unos cuarenta centímentros de alto y me lo obsequia, con ojos emocionados.
¿Qué es esto, Maestro?
P: Preparé unas respuestas a las hipotéticas entrevistas que me podrías realizar durante los próximos diez años, incluyendo novelas hipotéticas, posibles escandaletes, potenciales polémicas en el mundillo literario, etc. Para que te quedes menos sola. Para que tu vida no pierda sentido.
Gracias, Maestro.
P: Ya hablé con la gente de Editorial Galaxia para que suspendan la edición del libro de entrevistas así estas no quedan afuera. Capaz que las podés ir publicando de a una cada seis, siete meses, hasta que se terminen.
¿Ajá?
P: No sé, a ese ritmo en unos doce, quince añitos ahí podés armar el compilado. Va a quedar más jugoso. Y así es como que esta relación periodista-entrevistado puede segur perdurando en el tiempo. Venciendo de alguna manera a la Muerte. Es mi obsequio. De paso, así no te apurás en sacar tu primer libro, me parece que hay que darle tiempo al tiempo, yo todavía te veo un poco verde, (Tose) algunos párrafos que metés son medio reiterativos, medio bodrios, qué se yo. (Tose y medio que parece que se ríe) Mejor que empieces a publicar a los cincuenta, sesenta, que sacar un librito medioc… (Tose varias veces) Ahhh oh decile nena a la enfermera que masfaaasa.
Así me dejó el Maestro. Físicamente sola, aunque acompañada por su abrumador legado de palabras póstumas, en letra manuscrita y muuuy muuuy pequeña. Tan sola y superada por las emociones que, lamentablemente, he tardado más de cincuenta minutos en llamar al personal de la Clínica, lo que me ha valido la injusta acusación que en estos momentos sus herederos me imputan.
Nota del Editor: La Muerte del Maestro ha afectado a nuestra compañera en un modo más profundo del imaginable, aunque desde el Pabello para Homicidas Violentos del Moyano nos informan que ya hace un par de días ha dejado de gritar “¡Dejeme en paaaz! ¡Déjeme viviiiiir!” (una letanía con la que entendemos deseaba alejar al fantasma de la Pérdida), lo que significa una leve mejoría.
Las entrevistas al Maestro, gracias a su visión totalizadora, seguirán alimentando las páginas de este suplemento (hasta dentro de “unos doce, quince añitos”, según sus propias palabras), en cuanto nuestra compañera resuelva su situación legal y supere la pena que la embarga.
viernes, 30 de agosto de 2013
jueves, 15 de agosto de 2013
¡Anda todo bárbaro!
¡Todos ganamos! ¡Ese porque sacó más votos en todo el país! ¡El otro porque ganó en esa provincia! ¡El otro porque ganó en la otra! ¡El de más allá porque sacó más votos en Capital! ¡Aquel porque era un MUERTO VIVIENTE y ahora lo eligieron de nuevo! ¡Menganito porque por primera vez en su vida sacó más votos que otro! ¡Fulanito porque logró llegar a octubre! ¿Saben lo que es esto? ¡Una “win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win- situation”! ¡Es el Día de la Madre de todas las Maravillas Felices con Papá Noel, arco iris y los Alegriconejitos de la Felicidad de la SAN PUTA, y no entiendo cómo hay alguien que tenga el TUPÉ de decir que Argentina no es EL MEJOR PAÍS DEL MUNDO, MIERDA! ¡Es momento de gozarse, solazarse, disfrutar, reir, festejar y emborracharse como un cerdo y revolcarse entre una montaña de ropa de segunda mano! ¡Y el que me ponga una cara ya no de tristeza o amargura, sino una mera sonrisita que pueda interpretarse como con un dejo de amague de sarcasmo LE PARTO LA CARA! ¡Arriba ese ánimo, hijos de mil putas!
¡Acá ganamos todos! ¿SABÉS QUÉ? ¡Ganó hasta DE NARVÁEZ, que hizo una de las campañas más idiotas e infames que alguien podría imaginar, y no ganó, que aparentemente es lo que quería! Si no, sería estúpido, y nadie cree eso, PORQUE TIENE UN MONTÓN DE PLATA.
¡Viva la Santa Federación! ¡Viva la patria! ¡Viva la Argentina! ¡Y viva Igor, Pedro de Kastro y este temón!
martes, 13 de agosto de 2013
¡La vida es un Pepe Payaso & Ratontito!
El Carameluchi de la Felicidad: Hoy estaba en el semáforo y de golpe qué veo, oh, oh, oh, delante de mí, oh, oh, oh, epa epa epa, dos autos, uno al lado del otro, los dos exactamente con la mismas letras en la chapa: FZP. ¿Cuántas probabilidades hay de que ocurra esto? (no me hagan el cálculo, es una pregunta retórica) ¿Cuántas concatenaciones de acontecimientos fortuitos han debido ceder su paso, cuántas mariposas han renunciado a generar huracanes en la otra esquina del mundo, cuántas parejas habrán perdido la oportunidad de conocer al amor de su vida de casualidad, cuántas porciones de suerte se habrán consumido como una llama, cuántas filas de dominós habrán sido interrumpidas? ¿Cuántas combinaciones impredecibles de azar habrán sido canceladas por el Supremo y Demente Croupier Universal, sólo para que yo, y nadie más que yo –los coches se bifurcaron apenas puesto verde el semáforo- tuviera el privilegio estéril de contemplar esta coincidencia? Va este suceso entonces a mi lista de Momentos en los que fui declarado Centro Absoluto del Universo, y a otra lista, menos prestigiosa, de casualidades pelotudas. ¡Bien!
El dardo Emponzoñado con el Curare de la Desdicha: Contenido en el evento narrado más arriba, consiste en que no sé a qué número jugarle: El Hado ha querido otra vez que, protagonista de un azar único e irrepetible, no pueda aprovecharlo en lo más mínimo; podría haber tenido un gesto, una palmada, algo, y repetirme números, pero no. Me repite letras el Gran Conchudo Universal. E’cir, nuevamente la suerte se ríe en mi cara, se me exhibe desvergonzadamente, me hace un “lap dancing” lascivo y pecaminoso y luego se arroja a una alcantarilla. Y aparte estrenaron una película de Francella enano. ¡Mal!
Miren, fotos de disfraces terroríficos de conejo, y la Embarazada Mala n° 40.
lunes, 12 de agosto de 2013
¡Agregan cosa a triste lista de cosas!
Ayer estrené el “troquel”, a.k.a. “otra cosa para que se pierda”, desplazando de su lugar de novata a la Tarjeta SUBE (que ahora podrá hacerle pagar derecho de piso mandándole hacer tareas ingratas, lavar los platos, ir al banco, etc.). Le dan la bienvenida los ya citados llaves, celular, DNI, DNI renovado, DNI renovado por octava vez, garantía de electrodoméstico, pasaporte, dinero, tiempo, ilusiones, esperanzas, juventud, felicidad, las pastillitas esas que me recetaron.
Y otra cosa, muy lindo el troquel pero se parece mucho a un ticket de compra, cosa que le hace muy mal al tema del clientelismo político. Y ya que estoy: ¿cómo puede ser que te rompan las bolas con el tema de respetar la velocidad máxima pero a una autopista le pongan Juan Manuel Fangio?
viernes, 2 de agosto de 2013
¡Regalo otra idea, a menos que me quieran pagar algo en cuyo caso llamen, 1577-400-6545, interno “B”, preguntar por Tito!
Esta vez es una película de animación para niños, de esas de computadora, con objetos o animales que hablan. El protagonista es un personaje muy carismático y optimista, de esos que sueñan con algo. No importa qué. Algo. Sueña con algo, con lograr algo, algo muy difícil para su condición. Por ejemplo: Si es una licuadora, sueña con ser un tanque de guerra. Pero a él no le importa, porque sabe que con tesón y buena voluntad, ¡todo es posible! Y todos los otros personajes (las otras licuadoras) le dicen “No, no… No se puede… Eres una licuadora… naciste para licuar, no para aplastar palestinos… No, no…” Y él se pone muy triste porque ninguno de esos obtusos lo comprende y lo tiran para atrás. Pero después, por esas cosas de la vida, ¡agarra y tiene una oportunidad! Para hacer eso que él quiere.
Y al final, fracasa miserablemente, porque no le da para eso que él quiere, tiene que ser una licuadora. Realmente no le da. ¡Incluso no es tan bueno como licuadora! Es una de esas licuadoras que le metés un cacho más grande de algo y ya reniegan, se traban y le tenes que meter un tenedor para revolver, y ve cómo las otras licuadoras lo superan y les aumentan el sueldo y les dan una oficina con secretaria y Flipper (son de esas licuadoras que trabajan en Google).
¡Y ese es el mensaje! ¡Para que los niños aprendan que no es todo jajaja y jojojo, y que el mundo es sufrimiento y dolor y muerte, y que estamos todos condenados a una vida de padecimientos y tortura y soledad, y que está todo mal, todo mal! ¡Ni siquiera vale la pena pegarse un tiro, de lo mal que está! Y a ver si encuentro la receta de las pastillitas esas que me recetaron.
Miren, como decía el gran Seymour Skinner respecto de los años escolares, ¡cada año es peor! (a.k.a. “¡Uy!”)
martes, 30 de julio de 2013
“Crónicas de T”: ¡Todo llega!
El automóvil que está a mi disposición actualmente, modelo 2005, tiene dirección hidráulica y aire acondicionado. También tiene un sistema muy copado de que si te dejás las luces prendidas hace sonar una alarma. Ah, y radio, tiene radio, con CD y todo.
Tiene otras prestaciones que parecen surgidas de una fábula fantacientífica, como que el asiento no tiene un agujero en el que se te hunde el culo medio metro, ni produce ruidos similares al de un ogro biomecánico, ni que se queda sin frenos, o se te parte el acelerador en dos cuando estás bajando una loma, ni que se te incendia el motor, se te rompe la cruceta o la dirección.
Compréndanme: Para quien haya manejado un Taunus “L” del año 1980 durante los últimos 15 años, todos estos adelantos técnicos, supongo que naturales para el común de la gente, el hombre del común, del llano, el hombre de la calle, y qué más de la calle que andar en auto, el hombre de a pie, a no, ese no, en fin, para el hombre con dos dedos de frente que sabe cuándo su máquina debe rendirse, en fin, todos estos adelantos técnicos semejan los dispositivos asombrosos de una nave espacial. Una nave que no corcovea, se irrita, se detiene y saltica, sino que se desliza, que apenas toca el ras del suelo, que cumple con su rol de llevamiento, y no de mochila arrastrada dificultosamente por nuestros pies
No era un motor con cables, engranajes, humo y chirimbolos de fierro de la Era Industrial los que esperaba que tuviera mi corcel actual, sino nanotubos de carbono, máquinas de movimiento casi perpetuo, energía cuántica, magnetismo, campos de fuerza generados telepáticamente por criaturas de otra dimensión; en fin, imaginaba un capot aparentemente vacío para la deficiente percepción humana, del que emanara una luz fluorescente y verdosa, y un coro de voces, voces inocentes y risas de felicidad gorgojeadas por las ninfas tecno-mágicas que le insuflaban su Fuerza Vital. Y olor a lavanda.
Pero allí estaba yo, en un pueblo perdido al costado de la ruta, mirando ansiosamente al imprevisto mecánico al que tuve que recurrir debido a ciertas actitudes poco profesionales del vehículo, mientras este me mostraba la “bomba de agua” (¿Ustedes sabían que los autos posteriores al 2004 tienen bomba de agua? ¡Yo no lo sabía!), carcomida por las bastas inclemencias del Mundo Físico (y no por el combate Celestial que indudablemente las criaturas ultradimensionales movedoras de autos librarían a diario, si es que éstas existieran), con abundancia de cachos faltantes, mordiscones de bestias primigenias, ajaduras y chorreos de grasa y óxido.
Y pude sentir (además de un razonable cóctel que incluía la angustia, la incertidumbre, la ira, la avaricia, la frustración, la desesperanza, el ateísmo y la impaciencia) aquella emoción que nos invade cada vez que observamos en nuestros seres queridos el cumplimiento de una etapa, una emoción que me hizo musitar para mis adentros:
“Hijo mío, ya eres un Taunus”
lunes, 8 de julio de 2013
¡Revelan “backstage” político en 5 minutos!
Chiste hecho en 5 minutos sobre la cosa de los europeos y Evo, etc. Ya sé, el tema ya está “out”. Ya “fue”. Ya “pasó”, es “viejo”, del “otro día”. Pero no lo quería gastar.
Miren, “El Hobbit” hecho por Gene “Director de los capítulos raros de Tom & Jerr” Deitch.
jueves, 4 de julio de 2013
¿Estamos acaso en una etapa prehistórica del espejo?
Si somos exigentes, pero con esa exigencia irresponsable que reservamos mayormente para los demás, estamos tentados de decir que el espejo es un enemigo artero, despiadado, un compañero de escuela practicador de “bullying”, un dictador genocida, ehhh paráaaaa, bueno, bueno, tanto no, sofrenate Catalina. Ok ok okkk oka sokas asfdsfasfd capaz no un dictador genocida, pero sí un pariente brutalmente sincero. Tal vez una madre castradora o un padre severo, o un hermano mayor con poca paciencia que te anuncia “ahhh, parecés un espantapájaros estrábico recién escapado del frenopático y a punto de sufrir un acv. Y medio con cara de boludo” cuando le preguntás qué tal te queda ese pulóver nuevo.
Sí, estamos convencidos de que el espejo es malvado, conchudo, puto, que practica un “mobbing” vocacional y gratuito con nosotros. “¿Por qué intentas convencerme de la existencia de ese colgajo de carne bajo mi mentón?”, “¿Por qué te gozas en revelarme sin ningún tipo de lisonja protectora –tipo ‘ahora sos más interesante’ o ‘es notorio cómo con la edad fuiste creando una fuerte personalidad’- mi lenta pero inexorable decadencia?”, “¿Por qué tengo esa cara?”
¡Ah! Pero no somos sinceros. Ni siquiera somos mínimamente considerados con nuestro acompañante cotidiano de acicalamientos e higiene bucal. Ni siquiera somos capaces de agradecerle que sea un espejo liso, reflectante, normal, en lugar de un espejo con una grieta de lado a lado y que nos cicatrice a racionjes breves y diarias, omun espejo deformante de feria, enanándonos si es convexo o anorexiándonos si es cóncavo. ¡O uno de esos espejos manchoneados tan de moda en los ascensores de los años setenta, que nos revelan el horrible rostro potencial de una enfermedad cutánea siempre posible! O, ¿por qué no? Un espejo detrás del cual se vieran imágenes infernales, ejércitos de almas en pena atormentadas aullando por piedad, gritando ciegamente el nombre de sus hijos y exhibiendo sin pudor sus llagas purulentas. ¡Imagínense lo que sería afeitarse en esas condiciones!
Pero no es sólo esa normalidad –producto, concedámosle,de características de fábrica y de una manufactura correcta o por lo menos no sobrenatural- lo que debemos agradecerle al espejo; no, el gesto supremo que debemos agradecerle es justamente su ausencia de ubicuidad. El espejo circunscribe su existencia en un pequeño cuadrado del baño, o del asecnsor, o en la superficie de ciertas vidrieras callejeras. Bueno, pensándolo bien, ya es bastante ubicuo, mierda.
¡Pero no está en todos lados! ¡No están las superficies de las calles ta`pizadas de espejos, ni los muros de los edificios, ni están las ciudades recubiertas de una cúpula espejada, no! Hemos logrado mantener a este brutal evaluador domesticado y circunscripto, para someterlo a las siguientes poses:
-La sonrisa impostada de nuestra foto favorita
-La mirada irresistible de seductor impenitente
-El rostro severo, agresivo, letal, que debsmos sotener antes de una discusión con el vecino sobre los correctos límites de la colocación de la bolsa de basura.
-El ángulo adecuado, levemente elevado o tal vez inclinado para ocultar bolsas, arrugas, receptáculos adiposos, sonmbras traicioneras, cabellos que se resisten a quedar en esa posición de 45 grados levemente “sauvage” pero lo suficientemente aceptable en el ambiente oficinesco.
-Inserte su “pose de espejo” aquí.
No, hemos tenido la suficiente inteligencia de mantenerlo encerrado y someterlo a nuestras muecas y pretensiones de fotogenismo, y moderar la horrible verdad de que somos eso, no menos que eso ni –horror- más.
Si pudiéramos, intentaríamos obligar al mundo a creer esta farsa de la misma forma en que estafamos al espejo. Si pudiéramos mantener a nuestra familia, amigos, vecinos, jefes y prójimos en general en un cuadradito del botiquin del baño, medio apretujados pero complacientes, mudos, planos y reflectantes, la vida sería mucho más tranquila. ¿He tenido una actitud miserable con un anciano en el colectivo? No importa, exhibiré un rostro noble y diligente otorgador de asientos frente a mi “Universo del Botiquín”.
No faltará mucho para que uno de esos genios informáticos o industriales que parecen nacer a cada minuto invente un espejo interactivo, parlante, ubicuo e imposible de engañar. Por supuesto, contamos con nuestros amigos de la CIA, los caballeros Templarios o los Illuminati para que lo hagan correr la misma suerte que al creador del agua auto-purificable, el auto a mierda o la coca cola extraíble de nuestros forúnculos.
¡ES YA!
¡Es HOY!
¡Es YA!
¡Es EN INSTANTES!
¡Inaugúrase en la fecha la exposición de las tiras de “Yo contra el Mundo”, con un evento DE EXCEPCIÓN: La escritura de un post EN VIVO (transmitido en pantalla gigante), con tema a pedido del público!
Todo acompañado por vino de la casa, Arte, las palabras del Sr. Diego Parés y el contacto humano y cárnico, a pocos centímetros de distancia, del Artista Antes Conocido Como Podeti o Podetti! Contemple su consagración entre las mentes literarias más audaces del planeta o su caída en los submundos más patéticos de la degradación, ambos espectáculos sumamente dignos de verse!
Y para rematar esta noche de joda, disertaremos sobre el tema: ¿Existe la Novela Gráfica? No, mentira, chiste. (lo último, lo otro no)
¡Hoy! ¡19 hs! ¡Centro Cultural Los Chisperos, San Telmo! ¡Carlos Calvo 240! Ayayayayayayayayayaya
miércoles, 3 de julio de 2013
¡Aprovechan módico regreso para putiar película que no le interesa mayormente a nadie! Ah, bueno
A ver a ver a ver a verga de qué se trata esta porquería, se trata de dos personajes, él es un norteamericano rubio, blanco, culto, escritor. Ella es europea o francesa, no sé, no importa, rubia, blanca, culta, ecologista o algo así. Y ambos se encuentran en ciudades europeas muy limpitas y organizadas y caminan y hablan. Y aparte es de amor. Y con esto no hicieron media, sino tres películas enteras de principio a fin.
No puedo ni siquiera planificar arrancar a hacer la previa para pedir una reunión y hacer un brainstorming para pedir ideas de hacer el proyecto de llevar propuestas de empezar a imaginar la posibilidad de que exista un material menos apasionante, protagonistas más bodrios y repulsivos y un entorno más tilingo. No me cabe en la cabeza a quién se le puede ocurrir que con estos dos universitarios inofensivos se puede despertar algo a alguien que no sea deseos de matar. Es el tipo de personajes que quedan bien en una película de terror para que alguien los mate. Pero no, no los mata nadie. Ni siquiera se agarran una enfermedad, como para hacerse una película de drama humano. No, son dos idiotas instruidos que hablan, dos bombas de insipidez masiva alimentada a lechuga, yogur, bafici, Starbucks, música alternativa y cosas independientes en general. Me los imagino yendo al cine y tomando un café, o reunidos con parejas amigas o leyendo “No Logo” y cosas así de jóvenes universitarios del primer mundo. Abominable. Y todo bien con que existan. Seguramente hasta podría ser amigo de esas personas y conversar y que me cuenten de sus cosas del primer mundo, pero no me las pongas en toooooooooooooooooda una película, no me los pongas a caminar por París hablando, ¿qué más falta? ¿Que vayan a Amsterdam? ¿Que reciclen basura? ¿Que anden en la “Masa crítica”? ¿Que firmen un petitorio de Change.org?
Y escucho que esta es “la historia de amor que marcó a toda una generación”. Ya habla bastante mal de esa generación, que encima seguramente roza de bastante cerca la mía, si se deja marcar con un estilete tan romo y blando, habla mal de su epidermis, aparentemente inmune a los hechos de la vida que a fuer de latigazos nos van endureciendo y marcando, hasta formar aunque sea una mínima caparazón de tres milímetros, necesaria para no actuar como un monstruoso bebé de cuatro décadas que no conoce el mundo. ¿Entonces si esta toda una generación ve “Casablanca” qué le pasa? ¿Grita como un cerdo sacrificado y se le abre el vientre en dos al grito de “¿Qué le pasa a ese hombre? ¿Por qué tiene esas espantosas líneas sobre la frente? ¿Y qué es ese horrible lugar lleno de humo y gente jugando con una extraña rueda con una pelotita saltarina, y donde no aparece un solo container de reciclado de basura, y qué es esa bebida que toman que no parece jugo de zanahoria? ¡Ahhhhh! ¡Mis ojos! ¡Estas actividades pecaminosas lastiman mis ojos!!!”
Y por algún motivo, con este infame jugo de sangre de pato hicieron no una, no dos sino tres películas, lo que ahora hasta los niños de seis años conocen como una “trilogía”, pero una que no está habitada por personas vestidas de murciélago, familas de mafiosos homicidas o enanos que viajan por la montaña, sino por dos rubios universitarios que hablan. ¿Había una necesidad? ¿Había un clamor oculto o un deseo inconsciente del público por saber cómo “cierra” la interminable conversación de dos rubios universitarios que toman café?
Y no, no sé si hace falta que lo aclare, no, mayormente no la vi ni esta ni la otra ni la otra, pero no lo puedo evitar: la sola existencia de esta entidad, y especialmente de gente con deseos de verla, me hace subir la bilis hasta la úvula, amarga mi vida y destruye hasta mis más minúsculas ilusiones respecto del futuro. Pero viste cómo soy yo.
lunes, 1 de julio de 2013
¡Lanzan “Yo contra el Mundo LIVE”!
URGENTE¿¿¿ DIFUNDIR¡¡¡ ¡Este jueves se inaugura “Yo contra el Mundo LIVE!”, un EVENTO ÚNICO EN EL PLANETA donde además de VINO & ARTE podrán disfrutar -es una manera de decir- de la escritura de un post EN VIVO sobre tema TBD (to be determined)! ¡A través de una moderna pantalla gigante, usted podrá espiar el proceso creativo del mundialmente famoso “weblog”, constatar la marchas y contramarchas de una frase, la agonía de un error de tipeo, la afortunada o desafortunada elección de un adverbio, mientras los concurrentes le hacen preguntas comprometedoras al artista (Podeti)! ¿Saldrá triunfante de la prueba o se verá revolcado en los miasmas del fracaso? ¡USTED puede ser testigo, víctima y/o co-participe!
Antes del luctuoso hecho, dirá unas conmovedoras palabras el Maestro de Dibujantes Diego Parés. Centro Cultural Los Chisperos, Carlos Calvo 240. Jueves 4 de julio, 19 hs.
martes, 11 de junio de 2013
lunes, 27 de mayo de 2013
¡Proponen banalización en 5 minutos!
Y esta vez marcha chiste hecho en 5 minutos acerca de la apertura de la temporada de Banalización del nazismo, esta vez a cargo de Fede “I’ll be back” Sturzenegger y los editorialistas de La Nación!
Obsérvese la delicadeza que he tenido en incluir cartelitos explicativos aclarando quién es quién, y no porque no los sepa dibujar (de hecho me quedaron BÁRBAROS) sino porque el grueso de la gente, la masa, el pueblo no tiene puta idea de cómo son Aguinis -tomado como símbolo de La Nación, su exabrupto original tiene varios meses de antigüedad- y Sturzenegger. (De hecho a Sturzenegger lo tuve que googleimagear. Es fácil, es un pelado).
Y así andamos y dale que dale y vamos que venimos y qué país generoso y así.
martes, 21 de mayo de 2013
¡Explican ellos mis problemas con Facebook! ¡Sí, todos los tres!
Problema 1: “El Patio de Recreo”. Antaño existía algo llamado “Internet”, que era una especie de vasto océano de información, al que uno podía lanzarse y extraviarse entre fotos de gatitos, páginas webs de fabricantes de abocardadoras de caños flexibles y blogs en chino de fetichismo con patas de rana. El “cibernauta”, pomposo término de moda a fines de los ’90, podía rozarse con los rincones más oscuros o incomprensibles del conocimiento humano y salir completamente traumatizado en el intento, o enriquecido tanto espiritual como intelectualmente.
“Facebook”, en cambio, es como un Internet más chiquito. Marcos Zucker, su inventor (a) “El payaso triste”, evidentemente comisionado por la CIA o la masonería o la Liga de Caballeros Templarios, diseñó este programita con un objetivo que parecía semi-inalcanzable: Domesticar Internet. Así, el facebooknauta actual no se “lanza” a nada, sino que le ponen a él cosas en su coso. Es como un Internet con Delivery. Este nuevo individuo va eligiendo a sus delivery boys mediante una mezcla de afecto, afinidad, evaluación de inofensividad y algún Némesis ocasional para darle un poco de sabor (pero no envenenarse demasiado). Némesis que, por cierto, no sirve para enriquecer su mundo con opiniones confrontadas, sino como confirmador por enemistad de sus propias opiniones, como una especie de Alter Ego invertido.
De a poco, entonces, el facebooknauta, ese turista con pretensiones de aventurero internacional, va creando un microcosmos, o auto-diario de Irigoyen, en el que gente que piensa muy parecido a él lo informa de cosas con las que está de acuerdo, carteles con las frases célebres más estúpidas que puedan imaginarse y las infaltables fotos de gatitos. Allí se junta con estos pavotes a dejarse comentarios mutuamente, chistes y ráfagas de algo lejanamente emparentado con el ingenio: Un retroceso tristísimo desde el océano infinito al confortable patio de recreo.
Problema 2: “El Algoritmo de la Estupidez”. Cada quien tiene su propio criterio para juntar a sus “Amigos” de Facebook, y hay tantos criterios como tipos de seres humanos. O sea, dos.
Están quienes son extremadamente selectivos en la consecución de sus amistades e intentan que no superen sus amistades de la vida real, y están quienes juntan amigos como si fueran figuritas; estos últimos se ven enfrentados a un singular problema matemático.
Como bien sabemos, la mayoría de la gente es estúpida. Cuantas más personas entren en contacto con nosotros, entonces más cantidad de personas estúpidas entrarán en nuestra área de influencia. Y a menos que contemos con alguna estafa prefabricada para aprovecharnos de ellos, los estúpidos no suelen ser de gran utilidad. Antes bien, su influencia a través de comentarios y discusiones interminables terminará por bajar entre 10 y 15 puntos nuestro propio coeficiente intelectual.
Podría creerse entonces que una estrategia productiva sería elegir sólo a personas inteligentes. ¿Cómo reconocerlas? Por lo general, no entendemos una puta mierda lo que dicen. Por supuesto, existe la posibilidad de que ellos no nos quieran a nosotros en su muro. Y una vez aceptados, probablemente su compañía cosntante nos haga sentir más estúpidos de lo que somos o ¡peor! TAN estúpidos como somos.
La solución final sería un “mix” adecuado entre gente como nosotros, gente estúpida y gente inteligente. Pero, ¿qué porcentaje de cada cosa necesitamos?
Por eso solicito a esa gente que se dedica a cosas difíciles de números que hagan un algoritmo. ¿No viste que Google y todos esos tipos te arreglan todo con un algoritmo? Bueno, hagan uno y conviértanlo en un botón. ¡Mucha gente pagaría para tenerlo! ¡Sobre todo un montón de amigos míos de Facebook!
Problema 3: “Tiempo Perdido”. Nada, que perdés mucho tiempo. Igual, si no lo perdiera con Facebook lo perdería con otra cosa.
viernes, 17 de mayo de 2013
¡Lanzan torneo de cómo se tendría que haber muerto!
“Se murió” vs. “Pero se murió de viejo” vs. “Pero se murió preso” vs. “Pero no se murió retorciéndose entre horribles sufrimientos y ratas albinas comiéndole muy muy lentamente en la cara y un buitre que le devorara el hígado, el cual le crecería de nuevo durante la noche una y otra vez durante 90 años” vs. “Pero tampoco se murió de un infarto en una fiesta sexual con Scarlett Johanssen y Mónica Bellucci y Beatriz Salomón cuando era joven mientras se comía una paella a la valenciana y practicaba aladeltismo frente al morro de Rio de Janeiro” vs. “Buéh” vs. “No hay que alegrarse de la muerte de nadie” vs. “Pero… ¿Y a éste quién lo dejó entrar???” vs. “Pará, pará, tengo otro, no se murió retorciéndose entre horribles sufrimientos y ratas albinas comiéndole muy muy lentamente en la cara y un buitre que le devorara el hígado, el cual le crecería de nuevo durante la noche una y otra vez por toda la Eternidad” vs. “¡Pero si fuera por toda la Eternidad entonces no se habría muerto, tarado!” vs. “Esteeeeee… Ah, claro, claro” vs. “¡Aparte nadie se muere así!” vs. “Bueno, bueno, pero se podría haber muerto peor, por ejemplo, sodomizado por un mono” vs. “No sé, no sé. Habría que ver si te morís de eso” vs. “Es verdad” vs. “Pará, ya está: Pero no se murió de agarrarse el pito con la bragueta” vs. “Tampoco te morís de eso” vs. “Pero qué feo que es (escalofrío)” vs. “Sí, qué feo (escalofrío)” vs. “Bueno, lo importante y en lo que estamos todos de acuerdo es que se murió” vs. “No, lo importante es que estaba preso” vs. “Uhhhh, no se termina más esto”
martes, 14 de mayo de 2013
¡Preguntan pregunta, y a continuación contestan pregunta!
La clásica pregunta “¿qué harías si te quedara un año de vida?” suele ser el puntapié inicial para que el humano promedio confiese sus fantasías irresueltas: viajes por el mundo, la realización desinteresada de un legado a la humanidad (por ejemplo, una novela sobre robots asesinos que toman pastillas miorrelajantes) o la entrega a aberrantes maratones sexuales con miles y miles de personas de diferentes edades, sexos, texturas y colores (citando a Woody Allen, “aunque ya es difícil conseguir una”).
La misma pregunta, pero compactado el período a un día de vida, suele reducirse únicamente a la temática sexual, aunque hay quien elige -por cansancio o falta de esperanzas- la intoxicación con algún tipo de sustancia (por ejemplo, jamón crudo de pata negra de jabugo).
Más complicada de responder, en cambio, es la pregunta “¿qué harías si te quedan cinco segundos de vida?”. Por ejemplo, si ves un meteorito acercándose hacia vos a una velocidad supersónica, como los tipos que estaban viendo a “Los Tekis” (y teniendo en cuenta que tal vez, como en este caso, fue una falsa alarma). ¿Cómo sacar el máximo provecho, el tuétano, cómo vivir intensamente esos escasos segundos de vida?
Algunas posibilidades:
-Pedirle a alguien que te cuente un chiste que no conozcas, para morir riendo. Tendría que ser un chiste bastante corto, tipo los de “Mamá, mamá”.
El problema: El contador tal vez no quiera pasar sus últimos segundos de existencia contando un chiste que él ya conoce.
La Solución: conseguir un contador con un ego muy delicado, cuya satisfacción pase por el hecho de que le festejen el chiste.
-Conseguir un orgasmo instantáneo
El problema: Sólo apto para practicantes expertos de la masturbación, capaces de alcanzar velocidades récord.
La solución: En lo personal no veo gran dificultad.
El problema 2: Puede ser un poco embarazoso si al final realmente no pasa anda.
La solución 2: Entre la multitud que ve a “Los Tekis”, los pegajosos resultados del orgasmo pueden pasar desapercibidos.
-Escuchar la melodía más hermosa del mundo.
El problema: Habría que saber ejecutarla, o cantarla a la perfección; además requiere una labor de investigación bastante ardua: Hay que encontrar justo justo el pedacito de canción que valga la pena, y ensayarla a lo largo de los años, corriendo el riesgo de que por la repetición misma la melodía nos resulte un bodrio.
La solución: Bajar la exigencia de calidad musical.
-Emborracharse instantáneamente, y recibir el fin de nuestra vida con la bohomía y aceptación que da el alcohol.
El problema: Una borrachera requiere su tiempo.
La solución: Tomarse una pastillita de borrachera instantánea, como la que tragaba por accidente Maxwell Smart.
El Problema 2: Esa cosa no existe. Es una pastillita existente sólo en el reino de la ficción.
-Cargarse al político, empresario, periodista radial o familiar de elección (al grito de “¡Nos veremos en el Infierno!”)
El problema: Hay que andar siempre con un chaleco-bomba o granada (con las posibilidades de detonamiento accidental), y cerca del Némesis en cuestión, por lo que ya desde el vamos hay que vivir aguantándolo al hijo de puta ese. ¡Es peor el remedio que la enfermedad!
La solución: No sé.
-Comer un manjar que pueda ser saboreado y engullido rápidamente. Puede ser un triangulito de Toblerone, o una rodaja de salame tandilero, un fragmento de salmón ahumado.
El problema: Hay que tener la previsión de llevar el producto a mano. O bajo la muela, como hacen los agentes secretos con las pastillas de cianuro. El tema es que sólo puede funcionar con algún producto no perecedero, volviéndose más complicado si el manajr elejido es el salame tandilero, y absolutamente no recomendable en el caso del salmón ahumado.
La solución: Una cita semanal con un dentista de confianza, para renovar periódicamente el producto.
Se escucha brainstorming.
viernes, 10 de mayo de 2013
¡Proponen noticia en 5 minutos!
En estos tristes tiempos donde plomos como Gerardo Morales son la comidilla de la alta política local, a uno no le queda más que suspirar y declarar “Extraño los fastuosos tiempos de la Papa-Manía”. Por eso va chiste hecho en 5 minutos sobre el olvidado papa francisco:
Miren, el Mono de los Consejos se puso otro kiosko.
miércoles, 8 de mayo de 2013
¡Lanzan oferta imposible de rechazar!
VENDO CUERPO HUMANO EN ESTADO ACEPTABLE. 45 años de uso medianamente intenso. Abundante cabellera, aspecto juvenil. Rostro de facciones regulares. Hermosos y delicados dedos de princesita. Estatura normal, medidas ergonométricas promedio. Colesterol y cosas de análisis de sangre en correcto estado. No fumador, bebedor moderado en la actualidad, no merca, no éxtasis, no hongos alucinógenos, no paco, sí KETAMINA EEEEEEEEE TENGO LA PORRA COMO JILGUEROOOO EEEEEEEER. No, no, chiste, no ketamina, no ketamina.
Pequeños detalles de carrocería: Escasa pilosidad superciliar. Un par de piezas dentarias faltantes, pero están medio al fondo. Cositas y problemitas en sistema circulatorio y estomacal. Hipertensión tratada químicamente. Un par de inexplicables contracturas recurrentes debajo de omóplato que pueden conducir a ideas de suicidio. Vista perfecta gracias a la magia del láser. Cornetes limados y pólipos nasales extraídos recientemente, sin señales de mejora inmediata en ronquidos y respiración canina. Algunas alergias, presentes solamente en días pares y mitad de los impares. Kriptinita verde: Arándanos y frutos del bosque. Leve mondongo, tratable mediante ejercicio aeróbico. Papada incipiente con posibilidades de tapar con barba (ver foto).
Amplias posibilidades de uso: Ideal para profesional exitoso, artista sensible o lumpen fracasado. Espacio cutáneo libre para tatuajes. Con un poco de footing, alguna prótesis dental y un lifting escrotal te digo que te hacés un ser humano de la san puta, lo vendés y capaz te comprás un cuerpo humano de 1980.
Valor: U$ 120.000 (Se puede conversar).
O permuto por:
-Cuerpo humano con cero problemas de salud, pero que mida uno cincuenta.
-Calvo sin hipertensión ni contracturas omoplatales. Te acepto algún problema gástrico.
-Sordo de una oreja, pero sano y de veinte años de edad.
-Aspecto levemente avejentado, pero cero problemas de salud y el poder de teletransportarse.
-Cuerpo humano de treinta y cinco años sin hipertensión ni problemas gástricos, pero con problemas de falta de vello facial y los dientes de adelante medio salidos (con garantía de tratamiento de ortodoncia).
-Cuerpo humano con hipertensión, problemas gástricos, piezas dentarias faltantes pero sin dolor omoplatal. Oferta especial: acepto meñique supernumerario (extraíble quirúrgicamente)
-Cuerpo humano con hipertensión, problemas gástricos, piezas dentarias faltantes, dolor omoplatal, pero con más cejas y sin tendencia al mondongo, con altas posibilidades de tener apendicitis a lo largo del año 2013 (operable). No se garantiza ausencia de apendicitis en cuerpo humano ofrecido.
-Cuerpo humano de veinte años de edad, sin mondongo y con cejas pobladas, pero con problemas gástricos y canas prematuras.
-Cuerpo humano de dieciocho años, cero problemas de salud, abdominales poderosos, sexualmente imparable, dientes parejos y completos, pero que hable como Luis Brandoni (Acepto compensación en cuotas)
Se escuchan ofertas. Falta pintar.
jueves, 25 de abril de 2013
Dato 9.884: Gomeros
El árbol conocido como “gomero” es un peligro, porque respira oxígeno. ¡Mirá vos! (Fuente: El vecino de mi amigo PERSONAL Fabio Zurita, a raíz de las inundaciones en Floresta y la investigación sobre sus causas. Probabilidades de exactitud: 00 %%, parece que el tipo tiene algunos problemas)
miércoles, 17 de abril de 2013
¡Declaran cosa!
Me parece triste ver que este blog, que abogó desde siempre por una mejor organización de nuestra corrupción, ahora se convierta en una mesa de debate de incorruptibles. Les pido un favor, si alguna vez me ven quejándome de que en este país son todos chorros y que acá lo que falta es É-TI-CA me peguen un saludable tiro en la nuca. ¡Gracias por su comprensión!
Y lo digo con la total convicción y coherencia de quien antes de mandar su facturita mensual rellena un día de trabajo humorístico con cuatro renglones y un link del año de Ñaupa. Pará, ¿quién es Ñaupa? Para debatir.
lunes, 15 de abril de 2013
¡Vuelve Tinelli! En forma de Lanata
No es por hacerme el marginado social pero lo vi por primera vez ayer en mi vida. Tiene sketches, tiene imitadores con monstruosas prótesis de látex y chistes, tiene minitas haciéndose las pelotudas, tiene chivos (ahora está promocionando desvergonzadamente un producto que se llama “18-A”, calculo que será algo químico, una especie de WD-40) y hasta tiene falsas cámaras ocultas -o cámaras falsamente ocultas, no sé cómo se dice. Ah, y también te trata de estúpido, tipo que hace toda una superproducción para comparar Argentina con Suecia. ¿Te das cuenta? ¡Suecia! ¡Claro, porque esto no es Suecia! ¡Suecia es mejor! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, Suecia, ja, ja, ja, ja, ja, ja, me quiero pegar un tiro en las pelotas! En resumen, el deseo de Lanata de reflotar el viejo “Videomatch” es tan obvio que es conmovedor.
Y yo te digo a ti, Lanata, podrás aprovechar el año sabático de Tinelli para robarle su puesto y sus cientos de subproductos robados a su vez a otras personas, pero hay algo que no podrás tener nunca, ¡nunca!
¡A Pachu Confundido!
Así que tu causa está perdida. Miren, Realismo Socialista, el extraordinario blog de Alejandro Galliano.
lunes, 8 de abril de 2013
jueves, 4 de abril de 2013
¡Explican las 7 principales formas de hacer mierda!
Si ud. quiere hacer mierda, cosa que no está puesta en duda bajo ningún concepto, es bueno que sepa a qué tipo de Escuela de hacer Mierda debe adscribirse. No sólo podrá seguir el ejemplo de los grandes hacedores de mierda, sino que a la hora de los reproches podrá compartir su oprobio con otros colegas y referentes, al mantra de “Sí, ya sé, una cagada, pero viste lo que hizo (colocar nombre)?”
A continuación, una breve clasificación de las formas de hacer mierda más difundidas:
“FENICIO DEL TORO”: ¿Viste ese juego psicopático donde te preguntan por cuánta guita harías tal o cual indignidad, y que en algún momento uno dice “bueno, bueno, sí, por “X pesos” lo hago”. A Fenicio, conocido también como “El Profesional”, ¡esto le pasa en la vida real! TODO EL TIEMPO. ¿Y qué opción le queda al pobre? Hacer mierda, pero no es del todo la culpa de él. ¡La hace porque le pagan! No sólo eso, le pagan un montón, así que peor. Porque una cosa es hacer mierda por dos mangos y otra hacerla por varios millones de dólares. Fijate que tan mal no está, que cuando a la gente le decís que tal mierda costó no sé cuántos millones de pesos, enseguida mueve la cabeza como diciendo “y, bueno, por algo habrá costado tanto”.
Trabaja de: Director de cine, publicitario, diputado, bloguero, humorista gráfico.
El “Pay off”: Fenicio del Toro se consuela de la gran amargura que le produce trabajar de hacer mierda mediante viajes al Caribe, masajes impartidos por gemelas tailandesas, cochazos, etc.
Sus enemigos: Cineastas independientes, poetas, activistas de izquierda y otros fracasados.
EL PRESTIGIÓFAGO: Es una variante de Fenicio del Toro, sólo que hace mierda no porque le paguen en dinero contante y sonante, sino a cambio de alguna variante degenerada del prestigio: El aplauso de minitas alternativas, el aplauso de la crítica, el aplauso de sus amigos de Facebook, el aplauso de su familia. Así que repite, imita o copia algunos clichés que andan dando vueltas en esa sub-farándula hecha de teatro off, graffitis, cultura de Internet y exposiciones en bares de Palermo, y hace mierdas de otro tipo de consistencia y color, pero que suelen tener éxito en determinados estamentos. Curiosamente, no sólo no es considerado el rastrero mercenario que es sino que el hecho de que sus objetivos prioricen la admiración de las “Minitas” le otorga cierta aureola de nobleza y romanticismo.
Trabaja de: Cineasta independiente, poeta, activista de izquierda, bloguero, humorista gráfico.
El “Pay off”: El “Prestigio” antes mencionado, y una conciencia tranquila a base de una dosis diaria de auto-engaño.
Sus enemigos: Ex “Prestigiófagos” convertidos en profesionales de medio pelo, novios de minitas.
“EL ABARCADOR”: Este simpático personaje, si por “simpático” entendemos a alguien que da un poco de lástima, hace mierda por una cuestión de dispersión. Sus obligaciones económicas o tal vez un furor laboral producto de una personalidad compulsiva, lo subdividen en una docena de proyectos, trabajos, changas y favores profesionales simultáneos. Con la consecuencia inevitable de que de vez en cuando –o permanentemente- alguno o la totalidad de sus obras apestan. Suele consolarse con la excusa de que a falta de calidad, la cantidad pesa. El Abarcador no tiene el menor escrúpulo en preentar una bazofia siempre que la entregue a tiempo, y se ríe con una mezcla de ironía, amargura y cólera de aquellos mantequitas que sólo hacen una cosa por vez, y tal vez una al año. Para el Abarcador, si no terminaste 45 “cosas” en 17 días, tu dignidad como ser humano debe ser puesta en duda y luego negada y aplastada a mazazos.
Trabaja de: Periodista, arquitecto, músico sesionista, bloguero, humorista gráfico.
El “Pay off”: Llegar a fin de mes.
Sus enemigos: Otros Abarcadores, que compiten con él en la cruel lucha por la supervivencia.
EL QUESO: El Queso representa la forma más básica y primitiva de hacer mierda. Es un ser primitivo, una fuerza de la naturaleza, una criatura primigenia. Se trata, en resumidas cuentas, de un tipo que hace mierda porque es malo. No malo de hacerle daño a la gente o clavarle un cuchillito en el hombro, es malo de incompetente, que es peor. Escribe con faltas de ortografía, le sale chueca la columna, mete gol en contra, le entra el micrófono en la escena o divide en lugar de multiplicar. Todo lo que hace es una catástrofe. Es tonto, estúpido, inoperante, no hay ni por dónde empezar a criticarlo o cagarlo a trompadas. En los casos más graves no es capaz de mejorar ni con la experiencia, ni con ayuda profesional ni con un presupuesto de millones de pesos. Arrastrará inexorablemente a todos aquellos que lo acompañen a una zanja y al fracaso más absoluto. Un peligro.
Trabaja de: Cantautor, actor, jugador de fútbol, columnista, bloguero, humorista gráfico.
El “Pay off”: Si es lo suficientemente malo, su obra puede llegar a ser considerada “de culto”.
Sus enemigos: La Raza Humana.
El “QUESO ROQUEFORT”: El Queso Roquefort es uno de los casos más interesantes de este gremio, un ejemplo de los niveles de perversidad a los que puede llegar el alma humana. No se puede decir que no tenga talento. Ha estudiado su materia, domina más que correctamente las técnicas necesarias para llegar a la excelencia e incluso supera en habilidad de muchos admirables colegas. Sin embargo, no tiene el menor sentido del gusto. Todo lo que hace está construido y diseñado a la perfección, pero es horrible. En serio, horrible. Utiliza, en suma, sus enormes capacidades y conocimientos para hacer mierda, una mierda que además será poderosísima. Es el Lex Luthor de la obra humana. Lo peor es que no hay forma de explicarle que su indudable profesionalismo no sirve para nada y que no se le puede enseñar a tener criterio. Lo más jodido: Son más numerosos de lo que creemos.
Trabaja de: Aerosografista, tocador de solos de guitarra eléctrica, crítico de cine, diseñador industrial, bloguero, humorista gráfico.
El “Pay off”: El jodidísimo insulto “Técnicamente Impecable”.
Sus enemigos: Artistas “underground”, vanguardistas y cultores del autodidactismo. Y la Raza Humana.
EL PETÓMANO: Suele decirse que después de alcanzado cierto nivel de éxito y popularidad , determinados profesionales “se tiran un pedo y la gente los aplaude”. Ante la falta de resistencia de su público, entonces, dedican el resto de sus carreras a tirarse pedos, ganándose el beneplácito universal sin necesidad de grandes esfuerzos. Cada movimiento de ceja que hace es considerado una obra maestra; cada carraspeo casual es calificado de nuevo triunfo artístico. En ocasiones podemos hacer la vista gorda ante su mierda actual en mérito de un pasado de gloria; en otras, su pasado tampoco era para tanto, y si el “período de mierda” se extiende más que el “período de no mierda”, es probable que le cobremos cierta inquina.
Trabaja de: Comediante, estrella de rock, locutor de radio, bloguero, humorista gráfico.
El “Pay off”:Una anticipada vejez tranquila haciendo la plancha
Sus enemigos: Los amantes de las cositas alternativas, que lo odian ante su primer éxito.
“CINCO P’ÁL PESO”: En este caso particular, casi podríamos decir que hace mierda por motivos nobles: Intentando no estancarse o repetirse, el “Cinco p’al peso” decide realizar una obra que está por completo fuera de sus capacidades. Y, con toda lógica, le sale para el culo. Es una especie de David contra Goliath, siendo él mismo David y Goliath la basura que acaba de acometer, sólo que en este caso, Goliath se deshace de la piedrita como si fuera una pelusa y luego lo aplasta con su sandalia y lo cubre de oprobio y vergüenza. La gaffe puede ser hasta interesante en el caso de cineastas o escritores, pero sumamente reprobable en el caso de ingenieros o cardiocirujanos. En los casos en que no haya muerto nadie, intentemos no ser muy duros con “Cinco p’al Peso”, ya que otros intentos similares suelen llegar a buen puerto. Y porque si le va muy mal, el tipo se inscribe en el gremio petómano y los perdemos para siempre. ¡Canto tus alabanzas, Cinco p’al peso! ¡Lo importante es competir!
Trabaja de: Multiinstrumentista, director de cine viejo, pintor de caballete, basquetbolista millonario, bloguero, humorista gráfico.
El “Pay off”: Una agradable sensación de excitación y “stress bueno” mientras dura el experimento.
Sus enemigos: Luego del estrepitoso fracaso, sus socios, inversores, y probablemente él mismo.
Por supuesto, no se agotan aquí las opciones, ya que todos los días se inventan nuevas y creativas formas de hacer mierda. ¡Usted mismo seguramente está incubando una nueva en este momento!
jueves, 21 de marzo de 2013
Dato 7.371: Maurizinho
En Brasil, “cheto” se dice “Maurizinho”. ¡Mirá vos! (Fuente: Una compañera de trabajo, que es brasileña. Probabilidades de exactitud: 200 %, poque se costeó hasta acá)
miércoles, 20 de marzo de 2013
¡Ah, te estás buscando una piña!
El Arte del Humorismo requiere el dominio de determinadas técnicas y hablidades a las que se llega mediante experiencia y esfuerzo, y ciertos conocimientos intuitivos no al alcance del profano: el timing, el ritmo, el chascarrillo incluido en el momento justo y con el gasto de energía exacto; un segundo más o un segundo menos pueden significar la diferencia entre el estallido en carcajadas y el fracaso más rotundo. Es conveniente además estar atento a los niveles de saturación de cierto tema o estructura humorística, ya que se corre el riesgo de provocar, en lugar de sonrisas, beneplácito y aplausos, miradas de reprobación, asco y hastío.
Observarán que además de esta instructiva y risueña estampa incluí, en el costadito, una ventana en donde se ve una nave espacial, como para esbozar en apenas dos pinceladas (pinceladas en un sentido metafórico, lo dibujé con un marcador medio seco) el ambiente “futurista” que requería la pieza.
Miren, cuando reencarne quiero ser uno de estos monos, pero en realidad no sé si me darán los puntos para subir a ese avatar.