Idea para un programa de televisión n° 255: En esta ocasión es un microprograma. Se llama “Un Whiskardo con Nacho y Willy”. Consiste en dos sesentones, ex playboys, entre leve e intensamente deteriorados, de blazer con escudo náutico y solapas de la camisa sobresaliendo sobre éste, que se juntan en sendas poltronas todos los días a las 8 de la noche a evocar viejas correrías y reflexionar sobre mujeres y cochazos importados mientras disfrutan de dos vasos de scotch con hielo. Mientras hablan de esto y aquello, siempre al borde de la dispersión total (dicen mucho “¿eh?”, “¿quién?” “no recuerdo, no recuerdo”, “ja, ja, ja, ja, ¿quién?”, “¿cómo dijiste?”, “¿eh?”) juguetean con sus vasos de whisky, escuchándose de acogedor fondo el sabio tintineo de los cubos de hielo. De a poco, según pasan los minutos, el tintineo del hielo se va escuchando más fuerte y tomando el protagonismo de la cálida escena. Nuestros amigos, conforme el sonido del hielo continúa imponiéndose, se ven obligados a ir subiendo la intensidad de sus voces de habitual roncas y cancheras.
A las pocas horas (es un microprograma de cinco horitas y media) el tintineo del hielo se ha convertido en un estruendo insoportable, que reverbera en el parlante de televisores y plasmas caseros, mientras Nacho & Willy permanecen en la misma posición, intentando no darse por aludidos y desgañitándose y gritando para superar la polución sonora ambiente, con las venas saltándose del cuello y los rostros colorados y apopléticos; pero jamás emiten la menor queja o reclamo, actitud que poco tiene que ver con el savoir faire que suelen cultivar estos dos encantadotres caballeros.
De pronto, en mitad de una anécdota del verano del ’68 sobre Mimicha y Chunchuna en un yate de Portofino (narrada a través de alaridos desgarradores e incomprensibles), Wiilly sufre un ataque al corazón y se desploma. Nacho se queda mirándolo, un poco desconcertado, envuelto en los vapores del alcohol y cerrando los ojos involuntariamente debido al ensordecedor tintineo, que continúa creciendo en decibeles. Ahí termina el programa y no vuelve a emitirse nunca más.
viernes, 15 de noviembre de 2013
¡No entiendo cómo Endemol no me ofrece un jugoso contrato en florines holandeses!
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