martes, 3 de julio de 2012

¡Macabra reflexión sobre la .mentalidad de gerente.!


UN FANTASMA RECORRE HASTA LOS BOXES MáS OSCUROS DE LAS OFICINUCHAS MáS MARGINALES DE LAS PYMES MáS PIOJOSAS DE LA ARGENTINA. ANTAÑO, cuando uno decía la palabra .jefe. o .gerente., en la mente del hombre común se formaba una imagen indeseada, negativa, que connotaba. Pará. Pará, me acabo de dar cuenta de algo. Nada que ver con el tema del .post., pero lo tengo que anotar en algún lado y la birome se me secó y el Word no me anda, así que lo pongo acá. Sepan disculpar. Otro día te sigo con lo de las oficinuchas y las pymes y eso. No, me preocupa lo siguiente, ¿viste cuando estás haciendo un paquete (o una escoba casera de Harry Potter) y tenés que pegar cosas con cinta Scotch (el papel de envolver, o las pajitas de la escoba de Harry Potter), y que todo el tiempo se te pierde el .extremo. de la cinta, que se te queda pegado con la misma cinta y no lo encontrás y te querés matar?


Claro, vos me dirás .bueno, para eso existen esos .dispensers. de cinta Scotch, que tienen esos dientitos cortantes donde queda pegado el extremo que cortás.. Bueno, bueno. Pero no todo el mundo tiene la cosa esa. Eso lo tenés si laburás en una oficina o en un negocio, pero tenerlo en tu casa es ser medio plomo. Es como tener un .organizador de escritorio.. Ah, así que vos tenés un organizador de escritorio en tu casa. Bueeeeeeeeno. Pero vos sos MUY ESPECIAL. Yo no tengo y no pienso tener.


Acá podría enganchar este tema con el tema central del post, esto de las oficinas que venía diciendo. Pero mejor no. Ahora como que estoy con este otro tema, el tema del extremo de la cinta Scotch. Entonces, mi pregunta es: ¿por qué, en vez de vender la cinta Scotch en rollo, que te trae todos estos problemas tan engorrosos y tan comunes a la humanidad toda, no venden los pedacitos ya cortados? Que vengan en bolsitas individuales, con sistema .ziploc.. .No, pero los cachitos de cinta se pegarían a la bolsita., me dirás vos. Bueno, eso se solucionaría sencillamente, fabricando las bolsitas de un material resistente al pegamento de la cinta Scotch (agua, mercurio, uranio enriquecido, etc.).


O si no, viste que la técnica casera más corriente es pegar el extremo libre del rollo de cinta al borde de la mesa; entonces, que las mesas ya vengan con eso (con cachitos de cinta pegados en el borde). En todo caso, cuando se acaben los cachitos, que venga una vez al mes el reponedor de cachitos de cinta scotch y te llene la mesa de esos cachitos. O que te repongan directamente la mesa entera, y de paso renovás el mobiliario. ¿Sería muy caro el servicio? No, porque esto generaría más demanda (de mesas) y abarataría los costos de las mesas. No sé, soluciones hay miles, tiene que haber alguien que se anime a encararla. Alguien emprendedor, alguien que se atreva, que los tenga bien puestos. Pará. Otra es .marcar. el extremo de la cinta Scotch con unos pedacitos de papel de color. Se podrían vender esos pedacitos de papel, sueltos. .Pero, ¿y por qué no te cortás vos esos papelitos, pedazo de larva?. Y, uno no tiene tiempo. Aparte, vendrían cortados ya en el ancho justo justo de la cinta. Vendrían cortados con una máquina y en una bolsita (con sistema “ziploc”). Podría haber un modelo de .papelitos para marcar el extremo de la cinta Scotch. hechos de colores flúo, por si tenés que usarlos en la oscuridad. No sé, no sé, hay mil opciones. Lo importante es que haya quien quiera encarar el proyecto, pero viste cómo es la gente, se queda esperando que le llueva la guita del cielo.


Miren, una nota sobre el extraordinario Peni en .El oficio del Plumín., y más afiches cinematográficos amateurs de Ghana.


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lunes, 2 de julio de 2012

¡Nominan a Vendedor del Año!


La otra vez fui a comprar castañas de Cajú. Tenían. Pregunté si eran tostadas. No tenían, pero el tipo me dijo lo siguiente:



“No, tostadas no vendo, porque lo bueno es que a las crudas las podés tostar. En cambio si ya vienen tostadas no hay vuelta atrás”



Conclusiones:



1) Estamos ante el argumento más Irrebatible del Mundo.

2) Se ve que tengo más cara de que me pueden meter CUALQUIER PERRO de lo que yo creía.

3) Ejercicio: Aplique este argumento a otros rubros. p. ej: Un auto sin motor, una casa que “falta pintar”, un libro sin las páginas del final.

4) Sí, ya sé que el anterior no es una conclusión, y éste tampoco, pero no voy a desaprovechar esta fila de numeritos, porque aparte si te escribo el artículo todo prolijito, comprensible y coherente ya no hay vuelta atrás.



Sí, sí, en respuesta a su pregunta, sí, sí, las compré, desde luego, más que nada como estímulo a las herramientas creativas de marketing. Miren, Klaus Nomi, el pagliacci contra tenor post-punk de Berlín (revelado por Lucía)


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viernes, 29 de junio de 2012

¡Lanzan Instructivo de cosas para decir cuando se muere alguien o no!


Cosas para decir cuando se muere alguien:



“¿Viste quién se murió? ¡Podorto!”

“¡No!”

“Con la muerte del músico, humorista y político Podorto se ha ido un pedazo de mi juventud. ¡Adiós, Podorto!”

“Sí, ¡Adiós, Podorto!”

“Ahora Podorto debe estar allá arriba zapando con Hendrix, Luca y John Lennon”

“Sí, y con Spinetta, y con Pappo”

“Y con Elvis y Jim Morrison y George Harrison y Frank Zappa y Facundo Cabral, Michael Jackson y Beethoven. Están zapando todos juntos”

“Sí, ahora el Cielo tiene Rock”

“Se ve que Dios está aburrido, que se llevó a Podorto para que lo haga reir”

“Sí, Dios se debe estar cagando de la risa”

“Díganle a Dios que pare”

“Qué año de Mierda”

“Sí, Spinetta, Moebius, Ethel Rojo, ¿qué más querés, Dios?”

“Este Dios”

“Si”

“Lo que pasa es que se está mueriendo mucha gente que nunca lo había hecho antes (risas)”

“Te digo, hoy escuché un tema de Podorto en la radio y rompí en llanto”

“(Dibujo de un personaje de Podorto mirando al Cielo y llorando)”

“(Dibujo de Podorto en el Cielo con alitas)”

“Y aparte, se mueren Fontanarrosa, Spinetta, Ray Bradbury… ¿Por qué no se muere Videla?”

“Sí, ¿por qué no se muere Astiz, o Martínez de Hoz, o el Turco? Qué injusticia.”

“Claro, ¿por qué no se muere Cavallo, o Neustadt?”

“Me parece que Neustadt ya se murió, mostro”

“Ah. Bueno, no está tan mal”

“Podorto fue un gran demócrata, fue un hombre necesario y clave en un momento histórico de nuestro país”

“Sí, fue un héroe, un prócer, un mártir”

“Ehhhhhhh, pará. Tampoco andar beatificando al tipo porque se murió, al final este país es así, ahora resulta que después de muertos son todos Gardel”

“Sí, sí, tenés razón, ¿Por qué no me chupan un huevo???”

“Sí”

“¡Qué hipócritas! ¡Hijos de puta!”

“Bueno, tranquilo tigre”

“Basta de santificar muertos! ¡No son todos Gardel!”

“Bueno, salvo Gardel, que está muerto”

“Sí, salvo Gardel”

“Bueno, esto no da para más”

“Sí, que se puede decir, mejor no decir nada.”

“Sí, ante estas pérdidas, ante la Realidad de la Muerte mejor no decir nada, lo mejor es mantener un respetuoso silencio, cerrar la boquita, no hay nada que decir, ¿qué vas a decir que refleje o iguale o equipare la angustia o la tristeza de la muerte? ¡Nada! Todos se llenan la boca diciendo cosas de Podorto pero al final, ¿qué se puede decir? A veces mejor no decir nada. Mejor no hablar. Chito la boca y mejor no decir nada. A buen entendedor pocas palabras”

“Bueno, basta”

“Bueno”




Cosas para decir cuando no se muere nadie:



“¿Viste quién no se murió? ¡Podorto!”

“¡Sí!”

“Con la vida de Podorto sigue viviendo un pedazo de mi juventud, y también de mi madurez y por lo que se ve venir, de mi senectud. Nos va a enterrar a todos Podorto”

“¡Sí, hola, Podorto!”

“Ahora Podorto debe estar acá, en la Tierra –porque está vivo- zapando con Charly García, Andrés Calamaro y César ‘Banana’ Pueyrredón, que tampoco se murieron”

“Sí, en el Cielo no hay tanto Rock como acá, que hay más rockeros vivos que muertos”

“Se ve que Dios estaba de lo mas entretenido, que no se llevó a Podorto para que lo haga reir”

“Sí, se ve que Dios no lo quiere mucho a Podorto y por eso no se lo llevó. ¿Por qué será? Mmmm, turbio”

“Sí, se ve que Dios, ahora que no se llevó a Podorto, está aburrido”

“Díganle a Dios que siga así, no llevándose a Podorto.”

“¡Qué año maravilloso!”

“Sí, no se murió ni Jerry Lewis, ni Martin Scorsese, ni Quino, ni Paul Mc Cartney, ni Charly García, ni Podorto ¡qué buen año!”

“Me regocijo en el hecho de que haya un montón de gente que todavía no se murió”

“Sí”

“Aunque en algún momento es probable que se muera”

“Sí, sí, pero mientras tanto, ¡festejemos! ¡Comamos y bebamos!”

“Lo que pasa es que sigue viviendo mucha gente que venía haciéndolo desde hace años (lágrimas)”

“¿Sabés lo que me pasó? Hoy escuché un tema de Podorto en la radio y estallé en carcajadas, poseido por una algarabía inmensa. El tema era así, así, pero ¡qué bueno que Podorto está vivo! Especialmente para él”

“(Dibujo de un personaje de Podorto saltando en el aire y golpeando un talón contra el otro, sonriendo de oreja a oreja y completamente ebrio)”

“(Caricatura de Podorto en la Tierra, sin alitas, haciendo algo terrenal, p.ej. comprando el Quini)”

“Y aparte, no se muere Quino, no se muere Charly, no se muere Prince, ¡pero se mueren Massera, Neustadt, Pinochet!”

“¡Sí, cuánta Justicia!”

“Sí, bueno, no sé, se murieron porque estaban viejos. No sé si tiene que ver tanto la justicia como la biología”

“Bueno, igual mejor que se mueran ellos y no Podorto. O yo”

“Podorto está bien, ¿no? Por ahí medio descomprometido, medio que se repite, medio forro, bah, qué se yo, medio medio Podorto!”

“¡Uhhhh, basta, loco, basta de demonizar a los vivos! Así es este país: En cuanto alguien vive, ya está todo el mundo hablando mal de él! ¡Qué sinceros que somos los argentinos, a ver cuándo alguien se anima a decir que tal que está vivo es un genio y un prócer y una gran persona!”

“¡Tenés razón! Esto da para mucho”

“Sí, vamos a hablar mucho del tipo que está vivo, total, teniendo en cuenta la Realidad agradable y tranquilizadora de la Vida todo lo que podamos decir pasa desapercibido”

“Dale, a ver, digamos cosas sobre el tipo que está vivo”

“Esteeeeeeeee”




Cosas para decir cuando alguien está vivo, después se muere, después lo reaniman con unas máquinas y después se muere de nuevo:



“¿Viste quién se murió, después revivió y después se murió de nuevo? ¡Podorto!”

“¡No! ¡Sí! ¡No!”

“Con Podorto desaparece un pedazo de mi juventud, después aparece de nuevo por unos minutos y, finalmente, desaparece de nuevo. Como que asomó el pedazo un ratito, como cuando un pez saca la cabecita, pero se hundió de nuevo”

“Sí, chau, ah, vos de nuevo, ah, bueno, chau, Podorto!”

“Ahora Podorto debe estar en el Cielo, pero medio cansado, porque primero fue al Cielo, después bajó de nuevo a la Tierra y después se fue al Cielo de nuevo, pobre, debe sentirse muy confundido”

“Sí, no importa con quién esté, porque debe estar como mirando para todos lados diciendo ‘¿Ya está? ¿Me quedo acá? ¿Cómo es?’”

“Se ve que Dios estaba aburrido, después se divirtió con algo –capaz que pusieron Los Simpsons- y después se aburrió d enuevo”

“Sí, Dios se debe estar cagando de la risa. De Podorto, de cómo lo volvió loco. Pobre Podorto”

“Sí, de Podorto y no con Podorto”

“Díganle a Dios que pare –de llevarse gente-, pero después que siga –no llevándose gente- y luego que pare de nuevo –de lo de llevarse gente otra vez. Bah, por ahí es más fácil sólo decirle que pare.”

“Qué año de Mierda, con un intervalo maravilloso, y luego de Mierda de nuevo”

“Sí, Spinetta, Ray Bradbury, Podorto, Ethel Rojo, Podorto, ¿qé más querés, Dios? ¿A Podorto por tercera vez? Eeeeehhhhhhhhh”

“Sabés, hoy escuché un tema de Podorto en la radio y me puse a llorar, luego rompí en carcajadas y luego lloré de nuevo. Y finalmente, me empecé a reir histéricamente, debido al vaivén emocional”

“(Dibujo de un personaje de Podorto mirando hacia adelante, con un rostro completamente neutro)”

“(Caricatura de Podorto agonizando)”

“Y aparte se muere Podorto, vive Podorto, se muere de nuevo Podorto, pero se muere Spinetta, no se muere Charly García, se muere Moebius, no se muere René Lavand, se muere Donna Summer, no se muere Stevie Wonder..”

“¿Qué querés decir? ¿A qué conclusión querés llegar exactamente?”

“No sé, no sé. Parece todo medio random”

“Sí”

“Medio como que hay gente copada que se muere y otra que está viva, y gente horrible que está viva y otra que se muere. No parece que hubiera un esquema muy claro. Parece que fuera todo así como va saliendo. Estoy confundido”

“Sí, y encima esto de que el tipo se muere, vive y se muere de nuevo… No sé… Es raro. Es confuso”

“Sí, no sé, no entiendo. Me duele la cabeza”

“Sí, sí”

(Un largo silencio incómodo)


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miércoles, 27 de junio de 2012

¡Analizan las principales falacias de Internet!


Internet es como un gran Universo de Maravillosos Conocimientos al alcance de nuestro dedo índice o, descripto con mayor exactitud, Internet es una Gran Discusión de Borrachos Gritando desde los confines más remotos del globo. Y por sus características –electricidad, letritas, etc.- posee su clase propia de estrategias polémicas, reglas y por supuesto falacias argumentativas.



Son éstas:



FALACIA AD LINKEM: Gracias a la vasta Inteligencia que maneja el Internet, se encuentran en ella todas las pruebas, todas las fuentes y todas las argumentaciones posibles. Como en la biblioteca borgeana, están en ella / él (aún es imposible discernir el sexo de Internet, pecaminosa y cruel como una mujer y bodrio y lento como un hombre) todas las refutaciones y las refutaciones de las refutaciones y las refutaciones de éstas últimas. Por tanto, ¿para qué tomarse el trabajo de pensar y escribir un argumento cuando se lo puede buscar y luego pegar el link? Una vez realizada esta ardua tarea, se tiene la mitad de la batalla ganada, en la confianza de que el oponente no va a ser tan ingenuo de ir a mirarlo y leerlo, con el laburo que implica y el tiempo que se gasta. En ocasiones, el link que envía el contendiente es falso o contradictorio o pobre o incluso tiene argumentos contrarios a su posición, pero no importa porque, ¿quién lo va a leer? Pegar un link equivale a un argumento superpoderoso, consistente en el propio hecho contundente e irrebatible pegar el link. El verdadero desafío es, en realidad, ver quién pega un link primero, colocando al otro en situación de clara desventaja.

Refutación: Un link no es exactamente exactamente exactamente un argumento, y menos todavía si no lo leyó el propio pegador, lo que ocurre casi siempre.

Contrafalacia: Como pegaste un link, significa que no sabés de lo que estás hablando, así que yo tengo razón.

Super-Contrafalacia: Como yo no pegué un link, soy poseedor de la Sabiduría y me pavoneo en toda mi magnificencia frente a Ti y el resto de los espectadores.

Mega-Super-Contrafalacia: Nada de lo que hay en Internet es cierto.

Conclusión: Nunca escuché tantas pelotudeces juntas, yo tengo razón.



FALACIA AD FOTOGRAFICEM: Si el personaje al que odiamos desde nuestra posición parcial aparece en una vieja fotografía junto a otro personaje que es odiado universalmente, esto descalifica por completo al primer personaje y por ende a todos quienes lo apoyan. No importa demasiado qué está haciendo allí, o si está al fondo de todo o si ha sido pegado en la foto con moco, la fotografía misma ya PRUEBA EN FORMA INCONTESTABLE que el tipo es AMIGO Y ALMA GEMELA del personaje odiado en forma consensuada. A menos que el tipo esté en la foto a punto de clavarle un cuchillo al otro.

Refutación: Una foto no es exactamente exactamente exactamente un argumento.

Contrafalacia: Como una foto no es un argumento, el hecho de que hayas puesto una foto demuestra que estás completamente equivocado.

Super-Contrafalacia: El hecho mismo de que mi héroe aparezca junto a este supervillano demuestra que mi héroe es todo lo contrario de supervillano (es decir, Batman).

Mega-Supercontrafalacia: El hecho de que mi héroe aparezca junto al supervillano demuestra que el supervillano no es tan malo; tal vez sólo sea un villano a secas.

Conclusión: Todos ustedes están equivocados, yo tengo la posta.



FALACIA AD GORDEM: El hecho de que un cuestionado personaje sea gordo ya lo inhabilita por completo a opinar y, en general, a todo. Si bien esta falacia parece brutal y primitiva desde el vamos, pueden encontrarse algunos argumentos a su favor (p.ej: el gordo tiene nublado el entendimiento, de tanto pensar en comida; el gordo habla defendiendo sus privilegios económicos –ya que se entiende que la gordura es señal de cierta opulencia, recordemos el “A vos no te va tan mal gordito”, del gran demócrata –gordo- Raúl Alfonsín). Siendo estos ligeramente endebles, ya que se pueden encontrar gordos en todas las posiciones políticas.

Refutación: Se puede ser gordo y opinar, una cosa no quita la otra, etc.

Contrafalacia: El hecho de que hayas señalado que el tipo es gordo quita toda validez a tu argumentación.

Super-Contrafalacia: El hecho de que el tipo sea gordo le da por completo la razón, viste que los gordos no tienen maldad.

Mega-Supercontrafalacia: Yo mismo soy gordo, así que a comerla.

Conclusión: Callate, gil.



FALACIA AD MUJEREM: Al igual que en el caso anterior, un personaje que ha recibido cuestionamientos justifica éstos por el sencillo hecho de ser mujer. A la natural crueldad del corazón femenino –que por otro lado no impide tener razón- se suman ciertos cuestionamientos que tienen que ver con su fisiología, tales como “uhhh, se ve que está con la regla” o “sabés lo que le hace falta a ésta” o “conchuda” o incluso “yegua” (no he escuchado nunca que a un hombre se lo cuestione por ser “pijudo” o “caballo”). Si la mujer, además, es gorda, todos sus argumentos se caen por su propio peso -¡ja, ja!- como en el caso de Elisa Carrió, que seria algo así como la persona con menos razón del mundo.

Refutación: Y, hoy por hoy se puede ser mujer y opinar, una cosa no quita la otra, etc.

Contrafalacia: El hecho de que hayas notado que “X” es mujer tiñe tu comentario de patriarcalidad y autoritarismo, ¡papito!

Super-Contrafalacia: Las mujeres son más sensatas e inteligentes que los hombres y si gobernaran el mundo reinaría la paz y la justicia (falacia Ad Pollerudem)

Mega-Supercontrafalacia: ¿Es porque soy mujer? ¿Lo decís porque soy mujer? ¿Viste que soy mujer?

Conclusión: Ma cerrá la boca, andá a lavar los platos, etc.



FALACIA AD MAYUSCULEM: El recurso de escribir en mayúsculas no es más que la traspolación virtual de aquel otro recurso que reza que “si estás enojado, tenés razón”. Desde un punto de vista de relatividad de la Verdad, esto es cierto, teniendo en cuenta de que el que está enojado te puede llegar a provocar un daño físico y por lo tanto tiene razón, por las dudas. Pero este aspecto desaparece completamente en el Internet, donde se puede ser valiente y guapo y taura y mirar con una sonrisita burlona al enojado, que total está lejos. Así que el que escribe en mayúsculas es medio boludo, gil, paparulo, zonzo, che, ¿todo eso se te ocurrió a vos solito?

Refutación: La mayúscula es un tipo de letra y en nada influye en el contenido de lo escrito.

Contrafalacia: El hecho de que escribas en mayúsculas demuestra que tenés serios problemas mentales y no sabés lo que decís.

Super-Contrafalacia: yo escribo todo con minúscula, incluso las cosas que van en mayúscula, de modo que tengo razón y aparte soy re sensible.

Conclusión: ME CAGO EN TU MADRE HIJO DE PUTA PELOTUDO ESBIRRO DE LOS K Y DE KLARIN LA PUTA QUE TE PARIO FORRO



FALACIA AD ORTOGRAFICEM: Según este argumento, el hecho de escribir con faltas de ortografía invalida por completo mis argumentos, incluso si lo que hice fue copiar un link (falacia Ad Linkem) que ya venía con faltas de ortografía originalmente. Se supone que la gente con faltas de ortografía ha tenido una educación pobre, y por tanto podemos desechar por completo sus argumentos. Se trata de una falacia que en cierto modo defiende el clasismo y el voto calificado y la Década Infame. Por otro lado también es cierto que la acumulación de faltas de ortografía –frecuentemente sumadas a la Falacia Ad Mayusculem- ofende mi delicada sensibilidad de poeta.

Refutación: Las faltas de ortografía en sí no invalidan el argumento en que está escrito, a menos que haya más de tres en el mismo renglón. Ahí sí.

Contrafalacia: Escribo con faltas de ortografía porque a mí me interesan los conceptos, no la formahahaha, así que yo tengo razohohohon.

Super-contrafalacia: Ah, el señorito no tiene faltas de hortografía, cómo se nota que fuiste a un colegio privado católico de niños ricos de la oligarquía terrateniente millonaria del St. Hollywood’s de Porres, cheto, cheto, ¡Devuelvan la plata!

Mega-Super-Contrafalacia: las faltas de ortografía no existen.

Conclusión: ¿Sabés quién soy yo? ¿Sabés con quién te estás metiendo? ¿Tenés idea de quién soy? ¿Sabés? No sabés, ¿no? ¿Sabés? ¿Eh? ¿Sabés?


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jueves, 21 de junio de 2012

¡Taller Literario: El Prólogo!


Francamente estoy bastante tentado de cerrar el Taller Literario definitivamente. Es bastante desalentador que ni uno, pero ni uno, eh, NI-U-NO de los educandos haya triunfado en el mundo de la literatura, el guón de cine o televisivo, la poesía, el teatro, la redacción publicitaria, los manuales de instrucciones, los blogs, el humorismo o la divulgación científica. O sea, cuando me junto con otros profesores de taller literario, de golpe hay uno que me dice .y, yo lo saqué a Borges., otro me tira .¿Sabés quién empezó conmigo? Ken Follet. Incluso la idea para .La clave es Rebecca. se la di yo., etc. Y cuando me preguntan .¿Y vos a quién entrenaste?. les tengo que decir .Y. a unos muchachos que leen el blog. Algunos dejan comentarios, con letritas y todo.. Y se me cagan de la risa en la cara. Es bochornoso, te juro que me da vergüajena, pero de mí. Decí que, en fin, están todos con la cuota al día (a própósito, este mes también tendríamos que hacer un ajustecito, les prometo que es el último del bimestre), porque si no me dan ganas de mandar todo a la mierda. No, en serio, es un bajonazo.


Y aparte francamente me estoy quedando sin material para darles. Bueno, para ser francos, pero francos en serio, me quedé sin material hace unos seis, siete meses. Capaz que ustedes algo se maliciaron, cada vez que venían al taller a escuchar alguna ponencia, alguna propuesta, algún ejercicio, algún tema para la composición tema: .la vaca. y yo, en vez, les preparaba mate y me ponía a comentar sobre el tema del campo y del gobierno, o sobre lo de la gripe porcina o lo de los medios y el gobierno. Y ahí se iba la tarde. Lo que pasa es que la otra opción hubiera sido cerrar el taller; y yo, como uds, siguen con la cuota al día, por un tema de respeto, de honestidad digamos, no lo podía cerrar. Porque tampoco da para que yo cierre el taller y ustedes sigan pagando la cuota. Me parece que eso sería un abuso. Bah, no sé. Lo podríamos discutir. Pero no, no, no, no me sentiría cómodo. En el peor de los casos prefiero que vengan y pongamos un video, de última. No sé, por un tema de respeto.


El tema es que a esta altura no sé a qué nuevo peldaÑo puedo bajar para proponerles algo que esté a la altura de sus posibilidades. Ya después de que les fue para el culo en todo, creo que estamos en condiciones de empezar con los palotes. Es eso o la escritura de letritas en el vidrio empaÑado, o de frases para .Twitter.. Pero no me quiero rendir, así que vamos a probar con un currito que, si bien no da lo que se dice plata, te sirve para que te manden un libro gratis, o para hacerte el piola en alguna reunión de estudiantes de la UBA: la escritura de prólogos.


Empecemos con algunos conceptos básicos. Probablemente alguno de ustedes, sea por accidente u obligación, haya leído, alguna vez, un libro. Si de verdad lo hicieron (ya veo varias sonrisitas abochornadas), habrán notado que cuando uno empieza el libro, en realidad no lo empieza. ¿Cómo es esto? Aaaaah, vez que la cosa es más compleja de lo que parece.


Resulta que antes del libro en sí, ponele el libro, no sé, uno al azar, para que Googleo .libro., a ver qué aparece: Bueno, hoy sale el libro .Pepe Coloquios., promocionado como .el libro donde Pepe Mujica insulta a los argentinos.. Y parece que se agotó. Como si imaginar insultos para los argentinos fuera una hazaÑa intelectual. Porque, qué se yo, insultar a los noruegos, que ese es un país en serio, tienen otra mentalidad, están a aÑos luz, etc., ESO sería un libro para aplaudir. Pero no nos desviemos del tema. Entonces, ponele que comprás el libro .Pepe Coloquios. (que, no es por resentimiento, pero vaya nombre estúpido) y, antes de empezar a leer el contenido del libro (.Boludo, cornudo, hijo de mala madre, etc.), en la parte de adelante del libro hay algo. Una cosa. Unas páginas escritas, que no son el libro per se, la parte de los insultos en sí. Bueno, esa parte se llama .Prólogo., y viene a ser como una explicación del libro, incluida dentro del libro.


No está muy claro de cuál es la función del prólogo. En algunos casos, se supone que el lector es estúpido (calculo que es el caso del libro .Pepe Coloquios., teniendo en cuenta que es un libro que te insulta) y hay que explicarle brevemente de qué se trata, para que el tipo no lea todo el libro y al final resulta que no lo entendió. En otros casos, se supone que el autor del libro es medio un Don Nadie y entonces llaman a un famoso para que se lo prologue. Entonces ponen el nombre del autor bien chiquito y el del prólogo bien grande. Es como un engaÑa pichanga.


Lo que debe quedar claro es que, si bien algunos autores consagrados cobrar por escribir un prólogo, no me parece una forma muy digna de ganarse la vida. O sea, dejate de joder. El que escribió el libro con suerte va a cobrar unos pesos miserables en dos o tres aÑos y vos arrancás pidéndole guita a la editorial -que bien podría dársela al tipo. En cambio, sí es lícito que ud. diga .Bueno, pero después mandame un ejemplar.: Algunos prologuistas, como mi querido colega Sergio Langer que prologó mi libro .Moriremos como ratas., piden el libro antes. Para ver de qué se trata, no sea cosa que estén prologando un libro de pornografía infantil. Pero ahí nos encontramos en una especie de paradoja, ya que si el libro todavía no existe (porque falta el prólogo), ¿qué querés que te mande? Eso fue lo que intenté explicarle a Langer, negociación que llevó un par de semanitas hasta que encontramos una componenda.


A continuación, una breve lista de .Tipos de Prologuista.:


.MAMá.: Se trata del clásico prologuista complaciente, por lo general un amigo, maestro o familiar del autor del libro. O su editor, seriamente interesado en que el libro se venda. O alguien que le debe dinero y consigue una importante rebaja de intereses por cada palabra elogiosa. El tipo, más que de prologuista, adopta el rol de publicista o representante del autor y da por sentado que éste espera una catarata de flores y elegías, una especie de homenaje o responso en vida. Este tipo de prologuista suele ser una buena persona; lo que ocurre es que si el libro se trata de un modesto volumen de 30 páginas y de una tirada de 100 ejemplares, o si sencillamente no es demasiado bueno, las palabras del prologuista comparándolo con una mezcla de Dostoyevsky, Melville y Borges, o diciendo que este libro marca un antes y un después en la literatura universal, terminan provocando cierta dosis de bochorno en el autor, que en los casos más graves se traduce en el autor arrancándole las páginas del prólogo a cada ejemplar que quiere regalar.

La Lección: NO EXAGERE CON LOS ELOGIOS.


EL .JUDAS.: Se trata del reverso exacto de .Mamá.: Un prologuista que habla mal del libro que está prologando. Si bien el insulto o la denigración lisa y llana no es muy frecuente, de vez en cuando leemos algún prólogo donde el tipo, en algún momento, se pone a lanzar dardos embebidos en curare más o menos subrepticiamente. Las razones por las que un prologuista incurre en esta traición son diversas: a veces se trata de un amigo muy querido del autor, que a la mitad del prólogo se da cuenta de que su amigo no es más que un imbécil afortunado (y que éL, no su amigo, se merece en realidad que le saquen un libro, ¡éL!!, ¡éL!!! ¡EL!!!!), y decide tomar cartas en el asunto; sutilmente en el principio, develando intimidades patéticas del autor más tarde. Otras veces el editor le dice al bisoÑo autor que .él se encarga de conseguir al prologuista, vos quedate tranquilo. y, por confusión o ignorancia, conchaba a su más acérrimo enemigo, que se frota las manos con entusiasmo en cuanto recibe la propuesta. Y en otras ocasiones, se trata del propio editor del libro, que lo ha editado con el único objeto de reservarse el prólogo para insultarlo a manos llenas; esto suele ocurrir con escritores muertos, así que no hay mucho que el autor pueda hacer para evitarlo (salvo aparecérsele en sueÑos al prologuista y espantarlo). En cuanto a los dos primeros casos, tampoco se puede hacer mucho porque queda como que usted .sólo espera elogios. .como si esto último fuera anormal.

La Lección: NO EXAGERE CON LOS INSULTOS


EL .STAND UP COMEDIAN.: En este caso, el prologuista, como no es amigo de palabras solemnes ni elogios impostados y desprecia las poses intelectuales, decide hacerse el gracioso. Creo que hay pocos espectáculos tan bochornosos como este. Uno no sabe si abochornarse por el prologuista, por el autor, por ambos o por uno mismo, que lo está leyendo. Por lo general la gracia del tipo consiste en decir una serie de barbaridades del autor, desde que es analfabeto a que no se le para el totolocho. Implícitamente, además, agrega un segundo insulto, consistente en el hecho de que no tiene idea ni le importa de qué va el libro. No se descarta que el .Stand Up Comedian. pueda ser un .Judas. disfrazado.

La Lección: NO SOS GRACIOSO. ASí COMO TE LO DIGO, NO-SOS-GRACIOSO


EL .PRO.: Cuando no consigue que Stephen King, Gü Grass o García Márquez escriba el prólogo de su libro, su editor conseguirá a uno de esos buenos samaritanos de prestigio medio, incapaces de decir que no y que tiene más prólogos escritos que libros publicados; aún cuando sea más o menos buena onda, al séptimo prólogo escrito ya se empezará a quedar sin letra, así que trate de agarrarlo fresquito. La otra alternativa es un empleado de la editorial, que escribirá tres páginas sin entusiasmo alguno hablando de generalidades y usando palabras como .eficaz. y .sólido., apelando mucho a .datos duros. tipo en qué aÑo nació el tipo, cuántas páginas tiene el libro y cuántos colores tiene la tapa. Con que con tal de rellenar no se ponga a hablar de lo del campo y el gobierno puede darse por satisfecho.

La Lección: PONELE ONDA, EPAMINONDAS


EL .SABELOTODO.: A veces ud. o su editor creen que tienen suerte porque han conseguido convencer a un verdadero erudito para que les haga el prólogo, con la confianza de que el tipo no escribirá elogios a lo Juan Carlos Mareco ni se hará el chistoso, sino que escribirá una interesantísima conferencia sobre el tema del libro. Por ejemplo, si el libro es una novela sobre chicas caníbales de Marte, se convocará a un antropólogo, o a un astrónomo. O a un ginecólogo. O, si su editor tiene mala leche, a un psicólogo experto en fantasías sexuales enfermizas. No es que esto me haya pasado ni nada de eso. Es un ejemplo, un ejemplo al azar. En fin. La cosa es que, a veces, al experto no le han publicado ningún libro y ve aquí su oportunidad para despacharse sobre este y otros temas, y para regalarnos su particular visión del mundo, su compleja filosofía de vida y una breve autobiografía. Puede ocurrir que debido al volumen del prólogo resultante corra peligro la publicación de su propio libro, por un tema de costos. Podría ser peor: que el editor decida publicar el prólogo y no el libro (cosa que, de párrafo en párrafo, será sugerida por el propio prologuista mediante algunos punzantes comentarios sobre las imprecisiones técnicas de la trama ..no es cierto, desde ya, que las chicas caníbales le hagan un masaje a sus víctimas con mayonesa Hellman’s antes proceder a devorarlas.- y la calidad general de su novela. En resumen: Este tímido ÑoÑo universitario de dientes largos que le presentó su editor en esa reunión tan bodria puede ser su Profesor Moriarty.

La Lección: TA BIEN, SABéS UN MONTONAZO, PERO TRATá DE QUE EL PRóLOGO SEA MáS CORTO QUE EL LIBRO


Uh, la hora. Recapitulando, con estos conocimientos ud. ya puede escribir el prólogo que más le guste, que patatín y que patatán, y que esto y lo otro, y ahora siéntese a esperar a que lo llamen para escribirlo (porque no queda bien ir tocando las puertas de los escritores y ofrecerse a prologarle sus cosas).


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Dato 4.688: Mamíferos, la Gran Mentira


caparros.gifCarlos Linneo, creador de la clasificación de seres vivos que aún hoy se acepta universalmente, inventó la categoría “mamíferos” con el secreto objetivo de fomentar el amamantamiento en las clases altas europeas. ¡Mirá vos! (Fuente: Mi amigo PERSONAL Fabio Zurita, que está estudiando antropología. Probabilidades de exactitud: 200 %%, por amiguismo y aparte Zurita sabe un montón de cosas)


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miércoles, 20 de junio de 2012

Comida de pobre: ¿Privilegio para unos pocos?


Escribe el Lic. Isaías Baralt

Bon Vivant Extremo

lotomosinsodaporqueasipegamas@gmail.com



Aníbal Ontiveros Klein viene trabajando en el desarrollo de la Exagerated Charged Poor People Food o “Comida de pobre cobrada exageradamente cara” desde los años ’90, en el que volvió de un viaje iniciático a Liberia con las alforjas llenas de recetas a base de insectos y ano de cerdo frito. Las astronómicas el servicio, que podrían calificarse de “astronómicas” –más teniendo en cuenta que las materias primas, obtenidas gracias a la empresa paralela de control de plagas de Ontiveros Klein, no constituían un gasto sino un ingreso- proporcionaban el necesario toque lúdico para que la experiencia no se estancara en un mero “comer”. Locales como Miseria Espantosa, We are the world y Una limosnita de trescientos pesitos por favor fueron sólo algunos de sus emprendimientos.



Al acercarnos a su nuevo local, La ONG de Aníbal, lo primero que sentimos es una verdadera orgía de aromas compuesta de sudor rancio, cabezas de pescado podrido y verduras hongueadas (hablamos, claro, de una orgía sadomasoquista). El local recrea un arrabal inmundo y lleno de alimañas, y está ubicado en lo que realmente semeja un arrabal inmundo y lleno de alimañas, con un cuidado por el detalle tal que realmente nos sentimos en un arrabal inmundo y lleno de alimañas. Es exactamente la sensación palpable, casi real, de estar en un arrabal inmundo y lleno de alimañas, efecto conseguido entre otras cosas gracias a la suciedad –diseñada a la perfección- y a las alimañas que ramonean alegremente por el restaurante.



Luego de sentarnos en los inmundos asientos que el maitre –caracterizado como un leproso medieval, harapos, campana y una afección en la piel que semeja muchísimo la enfermedad de Hansen incluidos- nos ofrece, pedimos la presencia del camarero (aunque debemos hacer notar que Naty, nuestra fiel compañera de aventuras gastronómicas, no se atreve a apoyar sus graciosas posaderas en la banqueta cubierta de sustancias innominadas, manteniéndolas prudentemente a unos centímetros de distancia como si de un émulo de Marcel Marceau se tratase. Un conmovedor esfuerzo que a los pocos minutos se manifestará en su frente –de habitual límpida y juvenil- cubierta de arrugas y sudor).



Media docena de camareros se nos acercan, también cubiertos de harapos, algunos ciegos, otros tullidos, otros refregándonos un bebé berreante por las narices; pero en lugar de ofrecernos su asistencia, nos ruegan –con voces fantasmales y suplicantes- monedas o mendrugos de pan. En vano es explicarles que hemos venido a ser alimentados y no viceversa. La desesperación y el impétigo impregnan sus rostros miserables. Sólo luego de darles las pocas monedas que tenemos en los bolsillos (y que agradecen ululantes), nos dejan un menu a cambio.



El breve estudio del mismo nos transporta a un viaje alrededor de los parajes más miserables y sucios del globo, desde los slumdogs de la India a los barrios bajos de Lesotho, pasando por el Obelisco porteño un domingo a la una de la madrugada. Tentador el Conejito de Caño a la Plancha Untada en Aceite Sobrante con Ensalada de Cáscaras de Papa, así como el Potaje de Arroz y Gorgojo Machacado con Timbal de Tronquitos de Acelga y los Bollos de Garbanzos de Lata Vencidos. Una fiesta para el paladar y un baño de conciencia social al mismo tiempo. Sin embargo, como “pobre” no necesariamente significa “exótico”, optamos por un plato autóctono: La Porción de Pizza de Ugi’s Servida en Suave Colchón de Muzzarela Vieja Pegoteada en Caja de Pizza. Naty, en cambio, pide un Revuelto de Labio de Vaca, que luego comenta y evalúa verbalmente con gran entusiasmo como compensación por no probar un bocado.



“Lo que el paladar argentino no entiende”, explica Ontiveros Klein, caracterizado como el Rey de la Corte de los Milagros, “es que la Exagerated Charged Poor People Food, si se la hace bien, conlleva un cuidado y unos gastos astronómicos. Sin ir más lejos la Sopa de Espinazo de Pescado y Cebada que está comiendo ese señor no fue cocinada aquí (habiendo ubicado el local en un arrabal inmundo y lleno de alimañas, de más está decir que no tenemos cocina) fue traída directamente, vía FedEx desde el ‘rancho’ de los trabajadores de una mina de coltán en la República Democrática del Congo, con todos los estipendios en refrigeración y traslado que ello exige”. Menos categórico se muestra el hombre de Núñez cuando le preguntamos si la ración es compensada de algún modo al trabajador al que ésta le correspondía. Elevando las cejas, atina a sonreir “¡Qué buena pregunta! Después voy a preguntar, por mail”.



Ontiveros Klein nos cuenta además –mientras Naty, debido al dolor en los gemelos se desvanece unos minutos sin abandonar su posición en momento alguno- la interesante tournée que realiza todos los años buscando nuevas ideas por barrios, villas miseria, ollas populares, campamentos piqueteros, cárceles, lazaretos, trincheras de matanzas étnicas, hogares para moribundos, comedores infantiles y fábricas de sandwichs para maxikioscos de todo el globo (viaje en el que “aparte en comida gastás dos mangos”, aclara con cierto espíritu mezquino nuestro anfitrión). Entre algunas conclusiones que le dejan sus recorridos, Ontiveros Klein explica que “parece que pobres hay un montón” y “si todavía hay tantos es porque tan tan tan mal no les va, sino se habrían acabado”. Aclaremos piadosamente que lo de Ontiveros Klein es la gastronomía, no la sociología.



Es menester agregar que lo de Ontiveros Klein tampoco parece ser la finesse: Asumiendo que nos acercamos a su local como clientes y no como lo que somos –¡Ni más ni menos que los autores de las críticas gastronómicas con más prestigio del país!- nos acerca, ansioso y con una sonrisa estúpida cruzándole en el rostro, la cuenta. Donde no se explica el alto precio de la porción de pizza de Ugi’s, cuyo viático -a diferencia del la Sopa de Espinazo de Pescado congoleña- no debe haber superado el precio de un boleto de colectivo para empezar.



Ofendidos, despertamos a Naty sacudiéndola delicadamente y nos marchamos presurosos hacia la puerta. El hombre de Núñez, de un gesto, envía su ejército de camareros-mendigos a por nosotros, y tal como ocurría en la Corte de los Milagros mencionada más arriba, vemos cómo el que parecía un ciego se conduce sin ayuda de lazarillo alguno, cómo el pobre tullido se acerca ejecutando triples saltos mortales y cómo del interior del “bebé” otro mendigo extrae una semiautomática.



Afortunadamente el entrenamiento actoral strasbergiano previo al que se han visto sometidos puede más, y arrojamos a la marchante medio alfajor que teníamos en un bolsillo. El miserable ejército de Ontiveros Klein se lanza, desesperado, sobre la golosina, dejándonos el camino limpio y despejado mientras nuestro anfitrión chilla a lo lejos, frustrado.



Un excitante viaje a través del lado oscuro de la gastronomía, malogrado por las evidentes falencias humanas del chef. Pero no todo son perlas negras, porque una pizza de Ugi’s es una pizza de Ugi’s, verdad que celebraremos con una porción de parados, de regreso a nuestro asilo. ¡Cheers!


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