martes, 7 de diciembre de 2010

¡Crónicas de la plataforma: Vuelven los 90!


Una de las consecuencias del catastrófico cambio de plataforma bloguera ha sido que Google me puso en una especie de lista negra. Es decir, me pone pero no me pone. Pone a la gente que linkea “Yo contra el Mundo”, pone mi blog (actualmente en coma) “La Tómbola de la Alegría”, pone mi lamentable actuación en el canal (a), en “Plaga Zombie” y mi coso de Wikipedia, pero no pone al blog en sí. En Google yo no existo, pero sí mis restos fósiles. Para Google soy una sombra, un recuerdo, soy los rastros de mí mismo, pero yo, lo que es yo (el Sr. “Yo contra el Mundo”), no existo y no me considera.



En cambio, ¿sabés quién SÍ me pone? ¡Yahoo!!!



Ponés “Podeti” en Yahoo (para ser más precisos, yahoo.com.ar, el ínternacional también me ignora olímpicamente) y lo primero que te aparece es este blog: Yahoo reconoce mi existencia y mi actualidad. No me da por muerto. El viejo y querido Yahoo, que todos dábamos por olvidado, a quien considerábamos un león sin dientes, un segundón condenado al circuito de “pubs” y teatrillos del interior, un Nito Mestre, un Garfunkel, un Ringo Starr, tiene la deferencia de darme entidad de objeto buscado. Y esto me gusta, porque hoy con mi querido amigo Fayó, el dibujante cantor, me acordaba de los 90, esa época en la que todavía podía decir que era joven, donde aún flotaban residuos de los 80 pero ya tenía unos mangos como para disfrutarlos; una época hecha de Prince, Batman y los inicios de esa cosa e’ mandinga llamada “Internet”. Y si mal no recuerdo, la primera vez que –por motivos estrictamente profesionales, porque yo por voluntad propia a la cosa esa no me acercaba ni loco- navegué por Internet, me sentaron frente a una maquinola en un sótano de Clarín y me pusieron “Yahoo”. Y me dijeron “buscá algo”. Y, meses después de bochornos y traspiés, terminé de entender cómo funcionaba la cosa.



¡Brindo por Yahoo, a quien nunca debí haber abandonado! ¡Yahoo es mi amigo! ¡Yo le agrado! ¡Él me agrada! ¡A partir de ahora, tu destino y el mío están inextricablemente unidos! Por lo menos hasta que Google me ponga de nuevo.



Miren, el Sr. Minaverry hizo junto a unos amigos un extraordinario blog que recorre los barrios populares de Buenos Aires. Para que vean que no todos los dibujantes de historietas andan en la boludez, ay, me busco en Internet y no aparezco, bubidibubidibubi, brrrm, brrrm, soy un avión


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¡Explican qué os nos os moléstain de los hómbreis!


Escribe Iosune Olarticoechea

Ingeniera en degeneradismo recreativo

mepongoelpongo@gmail.com



¡Hostias! Como toda mujer del siglo XX –o XIX, ya no recuérdoid bien- seguramente os ya habréis probado tódais las variantes sexuales existénteis y os habéis inventado unas nuevas. Y sin embargo, ¿qué tiéneis los hombres que no nos cansamos de éllois? Por supúestod, éllois os son encantadores, nos divierten, nos la pasamos pipa… Y además tienen un mástil siempre enhiesto, listo para llevárnois a los niveles astrológicos de placer.



Entonces, ¿por qué será que a véceis no os lo querémod ver ni en estampas coleccionables? ¿Por qué es que a véceis, una vez terminada su tarea, sólo queremos que os se vayan a vivir a la Cochinchina? ¿Y por qué cuando, por lo general con ciértoid rostro de desconcierto, se visten para irse, los sentímois más necesarios que nunca y nos arrastramos a sus piéis para que se queden? ¿Y por qué será que cuando vuelven a sacarse la ropa para quedárseid no soportamos un segundo más su presencia y le soltámois una catarata de insúltois que hemos escuchado alguna vez en algún puerto cantábrico? ¿Y por qué cuando entónceis intentan salir corriendo estallamos en llanto para pedirles que se queden, que no nos déjeis solas, que si dan un pasod más os nos suicidaremos y nuestra muerte pesará sobre vuestra os conciencia y entonces huyen gritando “¡déjame en paz, tía, estáis como una cábrad!”?



En resumen: ¿Por qué los hombres tiéneis tantos problemas os psicológicos?



Por eso, para que nuestros compañérois de viaje en esta esfera absurda que vaga sin rumbo en un Universo oscuro e inhóspito desprovisto de amor y sentido, os he decidido publicaros esta breve listaos de las cósaisos queos másos nos os molestan os de los hómbreis (para que no las hágain):



NO SEÁIS PREVISÍBLEIS: Nada os abúrreid tanto a una mujer como la rutina y la os previsibilidad. El chico que nois vuelva loca debe ser una loca caja de sorpresas llena de cambios de rumbo, tormentas inesperadas, llamados a las cuatro de la mañana y terremotos emocionales; en cuanto un chico nos decid por segunda vez “¿hoy comemos?”, entonces dejamos de vérloid como el impeutósoos amante de desordenada cabellera azabácheid os al viento que nos toma por la fuerza sobre una pila de heno, para verlo como un jubilado de setenta años y campera color tostado. Por lo tanto, nunca deberémois saber con qué ocurrencia se vendrá hoy nuestro chico. Pero tampoco debe ser imprevisíbleid tooooodoid el tiempo, porque os eso entonces sería previsible (“ah, ya séid que va a ser imprevisible”). Debe ser imprevisible un día sí y otro no, pero no a un ritmo regular, aunque de vez en cuándoid debe ser regular para que no sea previsible que vaya a ser irregular. Lo más prácticoid es desarrollar un “algoritmo de irregularidáid” (con una regla de cálculo), que os os dicte la alternancia de imprevisiblidad con los de previsibilidad, por ejemplo; previsible, previsible, imprevisible, imprevisible, imprevisible, previsible, imprevisible, , imprevisible, imprevisible, previsible, imprevisible, imprevisible, previsible, previsible, imprevisible, imprevisible, imprevisible, imprevisible, previsible, imprevisible, previsible, imprevisible, y así. Tal vez alternando de vez en cuando con otra cósaid (por ejemplo “contumacia”), pero no siempre. ¡Haced esto y vuestra chica no os os podrá os sacáros os de os la os cabeza os os os!



PONEROS FIRMES: No, no me refiéroid a vuéstroid mástil enhiesto, aunque eso no os estaría de más de vez en cuándoid, hostia, tío. Me refiérois a que a tódais nos gusta que el hombre tenga personalidad. A tódais nos irritan los perritois faldérois; una vez salí con un chico que me preguntaba todo el tiempo a díonde íbamos, cosa que me molestaba muchísimo (hasta que me di cuenta de que era ciego); por eso, si estáis saliendo con un chico un poco débil o indeciso, deberéis poneros muy estrictas y exigentes en el tema de que él sea más firme. Si os es necesáriod, deberéis recurrir a las amenazas, el chantaje sexual, la manipulación psicológica, la insistencia quiebra-voluntades, las escenas en público, el lavado de cerebro, la ira, la culpa, el soborno, la protección de la mafia, el paro por tiempo indeterminado, la presión de organismos de defensa de los derechos de la mujer o incluso la violencia para que él os haga caso de una vez y tenga personalidad. ¡Séid lo bastante insistente y autoritaria y podréis convertir a vuestro “corazón de mantequilla” en un androide asesino de hierro sin alma!



HACEDNOS REIR: ¡Pocas cosas son tan hilarantes para una mujer como un hombre que nos háceid reir! La rísaid, ya se sabe, genera endorfinas que nos os nos háceid olvidar el dolor y las preocupacióneis. ¡Por eso, si queréis que una chica os preste atención, nada mejor que presentaros con un disfraz de payaso, dárleis un habano explosivo, resbalárois con cáscaraís de dieferentes frutas, comeros un pastel sin usar las manos y hacer un agudo monólogo sobre el costo de vida y disfrazaros de gorila y haceid malabarismos con conejitos y dar vuéltais en el piso mientras lanzáis unos chillidos graciosos y dibujáis las aventuras de un simpáticoid osito koala que vive con un dueño la mar de despistádoid y se meten en tóda clase de enredod y lanzar retruécanos y versos de doble sentido, decid mucho la palabra “culo” y contáid el chiste del caballo que entra a un bar y el de Jaimito disfrazado de culiflor y el del aldeano y los tiradores, y haced una cámara oculta y la rutina del hombre atrapado en una caja y la de la “puntuación fonética”! Eso sí, después, de follar, nada, tío, hostia.



USAD MÁS CAMÍSAIS DE CUADRITOS: Es una queja frecuente de las mujéreis el que los hombres no usen camisas con cuadritos tódoid el tiempo. “El otro día salí con un chico y tenía una camisa a rayas; me dije ‘bueno, algo es algo’, pero claro, sentí que sólo era medio hombre”, me dijo la otra noche mi amiga Penélope. Incluso algunos hombres cometene el error de usar camisa de cuadritos, pero sacársela en “ese” momento, cuando eis el os momento en el que más rinde; podréis ser calvos, obesos, enanos, jorobados, faltaros una pierna, tener aliento a caballa de dos díaas, un pedazo de cebolla incrustado entre los dientes, pedirnos que paguenos todas las cuentas “porque os quedasteis sin cambio”, hacer el amor como un fraile catatónico y ser desagradable y aburrido en general, pero con una camísaid a cuadros os sentiremos que os sois el mejor amante del múndoid –especialmente si os envolvéis vuestro mástil enhiesto con la camisa. ¡Y no tiene nada que ver os con esto mi fetichismo por las camísais a cuadros! Es una parte inherente de ser mujer –aunque muchas lo nieguen púiblicamente; no les hagáid caso, mienten como verracas-, por lo tanto una conducta normal, así que no tiene nada de raro que le haya pedido a mi chico que se tatúe una camisa a cuadros en todo el cuerpo.



HACED ESA COSA: Pocas cósais os nos molestan de los hombres como que no haced determinada cósaid indeterminada. El “qué” no es importante; lo que nos os molesta es que no lo hágais. ¿Por qué les os cuesta tanto hacéis esa cosa? La cosa, la cosa. Muchos hombres optan por os preguntárnoos de qué cosa se trata, lo que resulta aún mpas desconsiderado, porque una parte inherente de la cosa es justamente no preguntad de qué se trata la misma. ¡Por supuesto que tampoco esperámoos que nos os adivinen el pensamiento! ¡Eso os sería completamente irracional! Lo que sí esperámois es que sepan de qué cosa se trata a través de una mínima sensibilidáid por el ser humánoid que tienen al lado, o adelante, o que usen un poco la intuición y la imaginación. También pueden intentar tender una sutil red de intrigas y espionaje, hasta lograr dilucidar de qué se trata la cosa, si es que es la cosa ese día. Porque también puede ser que la cosa de un día no seáis la cosa del día siguiente, y habed que acertar con la os cosa exacta en el momento os exacto, y de la forma adecuada, porque si acertáis con la cosa pero no de la manera adecuada, entonces es casi como si no hagáis la cosa, o ¡peor! ¡Como si hicieras la cosa contraria! (La “anti-cosa”). Ahh, a véceis son dos cosas al mismo tiempo que se contradicen, pero debéis hacerlas al mismo tiempo, y bien. No puedo dar más datos. La cosa, la cosa.


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lunes, 6 de diciembre de 2010

Dato 1.495: Mindip-Tanah


caparros.gifLas iniciales que identifican a la ciudad de Mar del Plata son “MDQ” debido a que existe otro puerto con las iniciales “MDP”, y entonces se usa la siguiente letra del abecedario. La ciudad que usa las iniciales “MDP” es Mindip-Tanah de la República de Indonesia. ¡Mirá vos! (Fuente: Lector diario que casi nunca comenta, que lo sacó de “Twitter”. Probabilidades de exactitud: 54 %%, nada que salga de Twitter –mi actual archinémesis- puede ser bueno y hay que matarlo. Además, ¿por qué Mar del Plata, una ciudad ARGENTINA y PERONISTA tiene que cambiarse el nombre? ¿Por qué no se lo cambian ellos? ¿Qué, sos piola, Mindip-Tanah? Por otro lado el dato es muy bueno)


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viernes, 3 de diciembre de 2010

¡Hacen angustiante pregunta!


¿En qué momento se convirtió en PAPEL PICADO, MONEDITAS, CHAUCHA Y PALITO, UNA BICOCA, CAQUITA, MIGAJAS, POCA COSA, UNA NADA, CAMBIO CHICO, UNA CHUCHERÍA, DOS MANGOS, UNA FRIOLERA, UNA EXIGÜIDAD, UNA PEQUEÑEZ, UNA NONADA, POQUITO, EL VUELTO DEL PAN, PELUSA DEL OMBLIGO, UNA LÁGRIMA, UNA MOTA DE POLVO, UN MOCO, UNA INSIGNIFICANCIA, HUMO, MENOS QUE CERO, BASURA, NADERÍAS, COSILLA, UN RÁBANO, UN BLEDO, UN COMINO, UNA GOMA, UN PIMIENTO, UN PEPINO, UNA MIERDA, UN CARAJO, UNA BAGATELA, UNA MINUCIA, UNA MISERIA, UNA MENUDENCIA, UNA NIMIEDAD, UNA NADERÍA, UN OBJETO DE POCA IMPORTANCIA, EL BOTÍN DE UN MENDIGO, LOS AHORROS DE UN JUBILADO, EL TESORO DE UN ALBAÑIL, LA MATERIA PRIMA DE LA SOGA “GLEIPNIR” (LA PISADA DEL GATO, LA BARBA DE LA MUJER, LAS RAÍCES DE LA MONTAÑA, LOS NERVIOS DEL OSO, EL SOPLO DE LOS PECES Y LA SALIVA DEL PÁJARO), ANTIMATERIA, MATERIA OSCURA, UN POSITRÓN, NÚMEROS NEGATIVOS, PORQUERÍA DE RATÓN, BOSTA DE HÁMSTER, CACONA DE CHINCHILLA el billete de cien pesos???



Y sin embargo, ¡con que mimo y cariño lo cuidamos, velamos por él y arropámoslo dentro de nuestra billetera para que no tome frío, y entramos en abismos de desesperación si creemos perderle, como si de un hijo o un dedo de nuestra mano se tratase! Así, es el billete de cien pesos una suerte de familiar problemático en formato bidimensional: ocupa grandes porciones de nuestra capacidad de preocupación, pero no es de utilidad alguna a la hora de la verdad: Léase, adquirir los productos necesarios para una semana -o cinco días días o tal vez tres- de nuestra manutención en el chino de la vuelta. ¡Sólo cuando salga el papel moneda de cinco gambardellas podremos, tal vez, mirarle con la justa admiración –en buen romance, “ni tanto ni tan poco”- que merece! (“Pensamientos de una mañana en el chino” – Podeti, 2010)



Miren, el hombre más gracioso del mundo: Víctor Borge y su “puntuación fonética”; Y aquí, una variación de la misma rutina junto al pelmazo simpático de Dean Martin. Y acá toca el piano y le hace la burla a “La Flauta Mágica” (descubierto gracias a hjg).


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jueves, 2 de diciembre de 2010

¡Top ranking 25 de Pequeños Horrores!


1) “¡Ahhhh, era margarina, era margarina!!! ¡Límpienme la lengua, límpienme la lenguaaaa!”

2) “¡Ahhh, era uno de esos Youtubazos asquerosos! ¡Arránquenme los ojooos, arránquenme los ojoooos!”

3) “¡Ahhhh, tiene aliento a buitre muerto! ¡Baldéenme la garganta, baldéenme la gargantaaa!”

4) “¡No, es light! ¡Tomé Coca light! ¡Cof, cof, cof! ¡Médico!”

5) “Pará, al final es casi igual. No está tan mal. ¡Noooo, me gusta la Coca Light!”

6) “¡Noooo, me gustó cómo empezaba este tema y a la final era de Eros Ramazzotiiii!”

7) “¡Nooo, tiene cilantrooooo! ¡Y sale como cuarenta mangos! ¡Me voy a tener que comer esta mierda con cilantro para no tener que tirar cuarenta mangooos! ¡Chomp, slurp, gasp!”

8 ) “¡No! ¡Pará! ¡Estuve desde las 10:30 hasta las 19:45 con la bragueta abierta! ¡Ahora entiendo las sonrisitas ocasionales y comentarios en voz baja! ¡Nooooo!”

9) “¿A ver en la Filc…? ¡Pará, es en Ranelagh! ¡Y ya dije que iba! ¡Y que yo llevaba la carne! ¡Noooooooooooo!”

10) “¡Noooo, me fui a almorzar y dejé abierta la página de fetichismo de aldeanas holandesas! ¿La habrán detectado los de Sistemas?”

11) “¡Mi bolso! Pará, ¿dónde está mi bolso? Pará, tengo todo, las llaves, la billetera, la agenda. Ah, pará, no, está en el asiento de atrás.”

12) “¿Y la agenda??? ¿Dónde está la agenda??? No, es re importante la agenda, ¡prefiero perder la billetera antes que la agenda!!! Ah, pará, no, hoy me la dejé en casa.”

13) “¡La billetera! Pará. ¡La billetera! ¡Me muero! ¿Cómo? ¿Y a mí qué carajo me importa que por lo menos no perdí la agenda??? ¿Qué me importa la agenda? ¿Sos subnormal? ¡A la mierda con la agenda! ¡Tenía trescientos mangos en la billetera!!! Pará, ah, no, la tengo en el bolsillo.”

14) “¡La tarjeta de crédito! Pará. ¡La tarjeta de crédito! No, me muero. ¡La tarjeta de crédito! Ahora la denuncia, todo el dolor de güevos ese. Ah, pará, ah, no, se metió en el cosito de plástico del registro del GNC.”

15) “¿A ver cuánto me queda de saldo? ¿Cómo? ¡Noooooooooooooo!”

16) “Pará, ¿qué pasó? ¿Habrá sido muy subido de tono el chiste? Capaz que me fui de mambo. Claro, está la abuela. Por ahí tendría que haber buscado un eufemismo para ‘poronga’. ¡Nooooo!”

17) “Uh, no, pará, conté la anécdota de Marcos del profesor de boxeo zezeozo como si fuera mía, y no me di cuenta que estaba Marcos presetne! ¡Y no dijo nada! ¡Se limitó a mirarme levemente perplejo y luego matuvo una onrisita cínica el resto de la noche, como si fuera a utilizar esto para chantajearme! Suena el teléfono, ¿quién será? ¡Nooooo! ¡Es Marcos!”

18) “¡Ay! ¡Me olvidé de cambiarme el calzoncillo que uso desde hace cuatro días! ¡Y me toca a mí sacarme algo! ¡Y está la luz prendida! ¡Nooooo!”

19) “¡Uh, se subió mi compañero de Análisis del Discurso III! ¡Y estoy leyendo a Bernardo Stamateas! ¿Qué hago, le digo que estoy analizándole el discurso a Bernardo Stamateas? ¡Ahí está! A ver… A veeeer… ¡Maldición, no se me ocurre nada! ¡Y viene para acá! ¡Y él trae un libro de Jean-Marie Klinkenberg! ¡Noooooo!”

20) “¡Nooo, ese libro que vengo recomendando lo escribió un criminal de guerra nazi! Ahora cobran otro significado las partes del ‘orgullo racial’. ¡Yo pensé que el tipo era negro! ¡Noooooooooooo!”

21) “¡Noooo, yo le cobré la mitad! ¡Me quiero mataaaaaar!”

22) “¡Noooooo, yo lo pagué el doble! ¡Me quiero mataaaaar!”

23) “¡Pará, a este vaso le falta un cacho de vidrio! ¿Me lo habré tragado? Uuuuuhhh. ¿Qué hago, voy al hospital??? Pará, no, todavía no sirvieron las achuras.”

24) “¡Pará! ¡Tiene una lamparón de aceite! ¡Mi única camisa decente y tiene un lamparón de aceite! ¡Y es un casamiento! ¡No me puedo poner la remera de Judas Priest! ¡Noooooooo!”

25) “No aguanto más, me lo estoy por largar, me lo estoy por largar, y aparte no puedo interrumpir mi discurso de aceptación del premio Nobel! ¿Qué hago? ¿Grito, a ver si tapo el ruido? ¡No aguanto, me lo largo, me lo largo! ¡Noooo!”


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miércoles, 1 de diciembre de 2010

Dato 1.490: El Marrón


caparros.gifEl color marrón corresponde a colores que nuestro cerebro no puede decodificar. La vibración lumínica de ese color no esta dentro del rango visible, y el cerebro lo resuelve como “marrón”. ¡Mirá vos! (Fuente: MAI, que dice “no me acuerdo, lo leí hace mucho, un libro con tapa marrón, creo” Agrega además una “prueba empírica” consistente en que “si se mezcla -por ejemplo- pintura azul con amarilla tenemos verde, pero se le seguimos agregando colores termina siempre en marrón”, pero me parece que eso debe ser una boludez relacionada más con problemas materiales de la pintura. Probabilidades de exactitud: 220 %%, por libro, y se le agrega un 20 porque el libro tiene tapa marrón, lo que prueba aunque sea que el marrón se ve)


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martes, 30 de noviembre de 2010

¡Escándalo de Wikileaks salpica a YCEM!


Una imperdonable filtración ha motivado que Wikileaks publicara los “archivos secretos” de “Yo contra el Mundo”, revelando los informes que mi gente actualiza a diario sobre los comentaristas (y también sobre algunos lectores a secas, monitoreados mediante una máquina).



El escándalo ha motivado que despidiera a la mitad de mi personal (absorbiendo su salario en el mío, para retribuir todo el trabajo que me llevó despedirlos); los problemas diplomáticos que esto puede traerme a futuro son impredecibles e irremontables. Le he pedido al Centro de Atención al Cliente del blog que se encargue de recibir las protestas y que genere lo antes posible una papelera de reciclaje donde colocarlas, como compensación a esta tremenda gaffe.



Algunos de los informes mencionan a cierto comentarista como “un nazi recalcitrante, con un pasado turbio y vinculaciones con la Colonia Dignidad de Chile, además de presidir en secreto reuniones de la Juventud Neohitleriana Argentina. Todo esto”, asevera el informe, “tiene raíces en sus problemas personales y una clara inseguridad sexual.” (Nota: Los nombres de los comentaristas mencionados han sido suprimidos para proteger su identidad. Y mi integridad física).



En otro se dice de determinado comentarista que “se trata de un stalinista trasnochado, desengañado por la complicidad del Partido Comunista durante el Proceso, por lo que se habría volcado al trotskismo por despecho y adoptado cierta actitud ambigua respecto de su pasado. No se descarta algún tipo de participación en el ERP y Montoneros, pero cinco años después de que estas organizaciones desaparecieran, ni una clara inseguridad sexual.” Se menciona claramente a otro comentarista como “un operador del CEMA, pagado por altos referentes de la patria financiera argentina y los ‘buitres’ de Wall Street, siempre dispuesto a aprovechar el menor temblor económico para generar rumores con el objetivo de lograr un Golpe de Mercado, y además con una gran inseguridad sexual”.



Como los informes aún no han salido a la luz –en realidad todavía no cerramos contrato con Wikileaks, estamos estudiando su última oferta- y para mantener las buenas relaciones con el comentariazgo, preferimos no revelar el resto de los informes. Porque si mencionamos el informe sobre cierto comentarista a quien se considera “un agente encubierto del Opus Dei, dueño de una tremenda inseguridad sexual, pagado por el Oro del Vaticano para influir en la política de Educación Sexual argentina y establecer nuevamente al Santo Oficio”, capaz que se arma el tole-tole. O si revelamos que el comentarista tal “no es más que un bloguero ‘K’ de gran inseguridad sexual a sueldo de Aníbal Fernández y de la Cámpora, que se dedica a intervenir en páginas ajenas con el sueldo que les pagamos todos, ¡Caradura! ¡Caradura! ¡Devolvé la plata!”. Ni hablar si mencionamos el informe sobre el comentarista que “cree ser re groso pero es un pichi muy inseguro sexualmente. Es un loquito inofensivo”, o aquel otro que “es tonto” o aquella que “es como medio una de esas putitas virtuales”, o que ése “sería un agente de la SIDE, o tal vez un boludo”, o que aquella “no sabemos si es o se hace” o que aquel otro “no se le entiede ni jota de lo que dice” o ese que “este no sé por qué pero me cae mal, le voy a poner unas cuántas faltas de ortografía en el comentario así queda como un analfabeto”, o aquel que “Me hace acordar a Forrest Gump, y por más de una razón” o que “Vi la foto de su perfil de Facebook, mamita, hay que ser valiente, a esta una vez al mes le debe venir la ‘monstruación’”, o que determinado participante “se nota que le gusta mucho pero mucho la leche de hombre” o que “no sé de qué se las da” o que “tiene un olor a cornudo que se cae” o “éste ya sé quién es, es un alcahuete del Tío que me está testeando, ja, ja, jaaaa, no, si yo me las sé todas, no caigo, querido, abur” o que “uffff, psicópata total la loca de mierda esta, mejor correrla para el lado que dispara, bah, como a todos”, o que “éste no pega una, pobre” o que “Uhhh, todos los días comenta éste, qué pasa, no tiene vida, uf, bueno, vamos a ver si puedo aprovechar esta ansiedad para sacarle algo”, o que “pará, a este lo saco, ¡claro! Este es Luis Majul encubierto, te das cuenta, qué fácil que es sacarles la ficha”.



Por lo que de momento hemos decidido mejor no difundir estos informes, para no provocar malestar.


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