martes, 2 de noviembre de 2004

¡SEGURO QUE QUISIERON INVENTAR UN ARMA BACTERIOLóGICA Y LES SALIó LA “GRIPE DE VERANO”!





Sólo a la mente más perversa soportada por el cuerpecito contrahecho del ingeniero genético loco más lleno de odio hacia todo lo que es bueno, bello y justo, o al Dios más ciego y estúpido (como el Dios de los gnósticos), creador del Universo no por Sabiduría Infinita sino debido a un espasmo involuntario, un hipo repentino pletórico de flema y bilis, podría habérsele ocurrido la idea de crear la “Gripe de verano”.


Esta enfermedad inoportuna y grotesca es responsable de más del 37 % de los suicidios de los varones de entre 23 y 42 aÑos, según mis estadísticas personales (Son unas estadísticas que redacto yo en mis ratos libres. Gracias a las encuestadoras a sueldo la ciencia de la estadística se ha convertido en una rama de la literatura tan libre y creativa como la fantasía heroica).


El enfermo de “Gripe de verano” une, al malestar natural de su estado, la sensación de ser un COMPLETO IMBéCIL, de estar desubicado respecto al tiempo, el espacio e incluso el clima. El enfermo de “Gripe de verano” ni siquiera se siente con derecho a quedarse en cama, porque afuera hay sol y cantan los pajaritos y refugiarse en el interior del edredón (tapizado rústicamente con paÑuelos de papel arrugados y usados) no termina de cuadrar.


Una vez afuera, sin embargo, el sol y el cielo azul se tornan entidades irreconocibles y un poco fastidiosas; la luz blanca del astro rey, en lugar de liberar endorfinas que aceleren su recuperación, se le antoja un espectro cegador y maligno que está allí sólo para recordarle su condición de hombre inferior y débil y sin fe en la vida.


Hasta el médico que lo atiende adopta una actitud poco colaboradora. Cuando la gripe es en invierno, el profesional adereza sus curas milagrosas con historias consoladoras sobre los cientos de microorganismos nuevos que brotan cada invierno y lo inevitable que es caer una o dos veces. Al enfermo de verano lo miran con una mezcla de desconcierto y reproche – entre otras cosas no le pueden decir “que se abrigue” – y poco falta para que su única recomendación sea que “se porte como un hombre, ca**jo”.


La “Gripe de verano” es una paradoja enferma: no hay, por ejemplo, deshidratación de invierno, o depresión de primavera, o excitación sexual malsana de otoÑo. Sí tiene una gemela malvada, la “Quemadura solar de primer grado de invierno”, pero se trata de una aberración glamorosa y encantadora, algo así como una “femme fatale” que destruye con sus caricias, ya que afecta mayormente a esquiadores que se queman con el reflejo solar en la nieve y que van allí voluntariamente, y que más allá de eso (y de la ocasional fractura de columna vertebral) se lo pasan en grande tomando chocolate con aguardiente en esos complejos de troncos horrendos pero acogedores.


El enfermo de “Gripe de verano” no tiene ese consuelo; se limita a moquear, sentir autocompasión y repetir hasta el bostezo (ajeno, claro) “qué loco estar así con este calor”.


No lo discriminemos; comprendámoslo, tratémoslo bien y hagamos una colecta para juntar una luquita y que se compre una CáMARA DIGITAL MUY BUENA QUE VI EL OTRO DíA.


(Escrito en el peor estadío de la enfermedad; a propósito, sé que no estamos en verano, pero hoy hizo como treinta grados, así que déjenme en paz)


Publicado a las 11:45 pm.


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Dato 13: Escaleras


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caparros.gifLa creencia de que pasar por debajo de una escalera trae la desgracia proviene de ciertas imágenes medievales de la crucifixión, en donde bajo la escalera apoyada en la cruz (utilizada por el legionario que crucificó a Jesús) se hacía aparecer como convidado de piedra al mismísimo Lucifer. Desde entonces se considera que el espacio debajo de las escaleras es el territorio del Diablo. (Fuente: Un libro que tengo en mi casa que se llama “Historia de las Supersticiones”. Probabilidades de exactitud: 65 %. El libro me salió demasiado barato)


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¡TE JURO QUE LO TENGO EN LA PUNTA DE LA LENGUA!





Avistamiento de famoso nº 70: Cerca del Museo de Ciencias Naturales, al actor ese que no me acuerdo como se llama, rubio, de frente extensa, que actuó en la película “Felicidades” y en “Cuatro Amigas” (Sí, vi “Cuatro Amigas”, ya sé, ya sé. Déjenme en paz)

Se lo veía preocupado. Pero a lo mejor es por el efecto de las arrugas horizontales a lo largo de su frente extensa.

Todo bien con el actor rubio de frente extensa que no me acuerdo cómo se llama. Pero a ver cuándo me cruzo, por ejemplo, no sé, con Arnold Schwarzenegger.


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lunes, 1 de noviembre de 2004

¡ACá TIRáS UNA PIEDRA Y SEGURO QUE LE PEGáS A UN ATEO MARXISTA!





Una reciente encuesta de Clarín revela que la mayoría de la gente se considera “de centro izquierda”, y una buena cantidad “de izquierda” (aunque el segundo puesto se lo lleva “no me siento identificado por ninguno de los dos”)

Estos resultados, teniendo en cuenta los gobiernos que hemos tenido en los últimos veinte aÑos, no dejan de ser como mínimo un poco desconcertantes. Supongo que en este caso, la culpa de esta inexactitud la tienen los propios encuestados.

En primer lugar, los escasos guarismos obtenidos por los auto-considerados “de derecha” se deben más bien a una especie de coquetería ideológica. No tiene buena prensa ser de derecha a secas. No queda bien. No vamos a conocer chicas diciendo “Soy de derecha”. Ni siquiera los más recalcitrantes impulsadores de la quema pública de delincuentes, desocupados -y, de pasada, transeúntes que los miran feo- que pueblan nuestros medios de comunicación pronuncian estas palabras. Casi todos dicen ser “de centro derecha” o bien “de centro”. Y, no nos engaÑemos, también hay unos cuantos que se auto-caratulan como “de centro izquierda”

Y también están las endebles razones que tenemos la mayoría de nosotros para considerarnos “de centro izquierda”. Echemos un vistazo:


-Odiar a George Bush.

-Tener un par de discos de Silvio Rodríguez.

-Tener un póster con el poema ése que recita siempre Cipe Linkowsky.

-Saber lo que significa “plusvalía”.

-No haber votado a Menem.

-Haber votado a Menem, pero sólo una vez.

-Haber votado a Menem dos veces, pero estar arrepentido (de las dos, o de una).

-Haber intentado leer “El Capital”. O en su defecto, “No logo”.

-Tener una remera del Che.

-Burlarse de los que tienen remeras del Che y decir que son “revolucionarios fashion”.

-Haber ido a alguna marcha alguna vez por alguna causa (salvo a las de Juan Carlos Blumberg).

-Haber usado, alguna vez, un morral.

-Haber llevado en ese morral una quena. O en el peor de los casos una flauta dulce.

-Tener un tatuaje. A menos, claro, que sea una calavera. O una svástica.

-Haber ido al cine Cosmos 70.

-Estudiar en la Facultad de Filosofía y Letras.

-Haber ido al recital de Amnesty International.

-Comprar el Página 12 (o haberlo comprado en algún momento)

-ésta es mortal: no dejar propina, para que el mozo luche por un salario más digno.

-Colaborar con Greenpeace.

-Haber votado, alguna vez, por un partido de izquierda.

-Haber impugnado el voto poniendo en el sobre una boleta de Clemente.


Todas estas cosas las puede hacer cualquier ganso (salvo lo del tatuaje, que en lo personal me da un poco de miedo). Pero si alguno reúne más de cinco de estas características, se considera prácticamente un sucesor del Subcomandante Marcos, aunque no tan PEQUEÑO BURGUéS.


Publicado a las 11:55


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¡NO PODéS SER TAN IRRESPONSABLE, LOCO!





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“Las Meninas”, el primer reality con personas atrapadas dentro de una obra de arte de la pintura universal continúa con grandes novedades:

elperro1.jpgHoy a las 15:42 el Perro se acercó al confesionario – que no existe: “Miren, loco, no sé si hay alguien escuchando, pero nos tienen acá hace como cinco días incomunicados. La comida ya se nos terminó hace tres días, no sabemos nada, se suponía que iban a echar a una de las chicas y nada, nadie nos dice nada, encima no podemos salir porque el motoquero sigue parado en la puerta. Me parece una falta total de seriedad lo que están haciendo y además nos estamos ca***do de hambre. ¡Hagan algo o acá va a ocurrir una desgracia!”

Los productores del reality piden mil disculpas por este pequeÑo traspié. No fue mala voluntad; La verdad es que estaban medio ocupados con algunos “rollos”. ¿Viste cuando estás en otra?

Todo bien, tranqui, hoy cuando vuelvo del trabajo compro una bolsa de alimento balanceado.


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Dato 250: Pepe


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caparros.gifLos cristianos perseguidos por los romanos debieron elaborar claves para referirse a los santos en el habla y en sus escritos. Así, solían mencionar a San José (el carpintero, esposo de la Virgen) como “Padre Aparente”, en latín “Pater Putativo” y lo escribían en las paredes de las catacumbas con sus iniciales, es decir PP. De ahí que a los que se llaman “José”, se les dice “Pepe”. (Fuente: El lector Santiago Geraghty, que a su vez no conoce la fuente pero jura que es verdad. Probabilidades de exactitud: 95 %, porque seguro que el sr. Geraghty no va a arriesgarse a ir al infierno sólo para figurar acá)


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¡AL FINAL TANTO LíO POR UN VASO DE AGUA, DIANTRE!





“No, no, acá se hizo una montaÑa de nada. Todo partió de una serie de coincidencias, pero ya sabemos que cosas más extraÑas han pasado… Yo estaba en un restaurante del puertito de Olivos festejando que le gané el juicio por mala praxis a mi cirujano plástico (fui por una rinoplastía común y corriente y me dejó la cara como un collage bidimensional compuesto por fragmentos de diferentes rostros) y le di bastante duro a una picadita de anchoas, papas fritas, jamón crudo, huevos duros y fernet con coca. De postre, medio kilo de Mantecol. Claro, cuando salí tenía una sed que no te cuento. Encima me subo al auto y me encuentro con que se trabó el cinturón de seguridad, y viste cómo están ahora con el tema. En provincia también, ¿no? No sé.


“No importa, la cosa es que dije, “Ricardo, para qué te vas a arriesgar. Tomate un taxi, Ricardo”. Me fui para Libertador y esperé un taxi pero nada, no pasaba nada. ¿Ustedes sabían lo difícil que es encontrar un taxi en Libertador? Bueno, yo no sabía. Encima pasó un 168 pero con el tema de mi cara bidimensional no lo vi (me quedó un problema con la visión periférica) y pasó de largo. Nada, dije “Ricardo, la noche está fantástica. ¿Por qué no aprovechás para caminar y bajar un poco las anchoas, las papas fritas, el jamón crudo, los huevos duros y el Mantecol? Y capaz que llegando a General Paz pasan más taxis”.


“Le entré a caminar. No calculé, la verdad, lo lejos que estaba la General Paz (me había bajado media botella de fernet). Igual jamás llegué porque mucho antes empecé a sufrir la sed. No sé si alguna vez tuvieron sed, pero en serio, sed como si te hubieras tragado una plancha de telgopor. Sentía la boca recubierta de una pasta seca y viscosa. Y no había nada abierto, ni un kiosco, ni un bar, nada. Entonces me dije: “Ricardo, ¿y si tocás el timbre de una casa y pedís un vaso de agua? Un vaso de agua no se le niega a nadie” Ya sé que parece medio absurdo, aparte la gente está re paranoica, pero tenía MUUUUCHA SED. Lo que pasa es que a esa altura está lleno de edificios. Me parecía más probable que me dieran bola en una casa, pero casa-casa.


“Entonces llegué a lo que parecía ser una casa bastante opulenta, con una pared más alta de lo común. Por algún motivo me pareció que la gente que vivía ahí debía ser gente de bien. Pero no encontraba la puerta, así que dije, ¡bueno, me meto, no pasa nada! No me acuerdo cómo hice. Dicen que encontraron un alambrado agujereado. Puede ser, llevo un cortaplumas suizo a todos lados, principalmente para defenderme del acoso de los rufianes que me molestan por mi problema de cara bidimensional. La verdad es que estaba desesperado y ni pensé en las consecuencias.


“Deambulé como DOS HORAS, pero estaba oscuro, el lugar era inmenso y yo no estaba en mis cabales por la sed. Al final, cuando ya me parecía que lo mejor iba a ser cortarme la garganta con mi cortaplumas suizo (debido a mi cuello bidimensional sería pan comido), me encontré con una persona, que no dio grandes muestras de sorpresa. Apenas levantó la ceja, como diciendo “Algo fuera de lo normal, pero no tanto como para dejar de hacer mi crucigrama”. Le pedí el vaso de agua y me lo dio solícitamente. Le agradecí como si me hubiera rescatado de un incendio, le ofrecí dinero –que rechazó con un gesto silencioso – y me fui por donde había venido.


“Se dijeron muchas pavadas sobre lo del vaso de agua: Desde que era la CANCHEREADA de un amante de las emociones fuertes a una especie de mensaje mafioso. Como siempre, la explicación más sencilla es la verdad: Fue el pedido, producto de una necesidad básica, de un ser humano común y corriente (aunque con el rostro formado por fragmentos bidimensionales) que tenía sed.”


(Declaraciones exclusivas para “Yo contra el Mundo” del intruso de la Quinta de Olivos)


Publicado a las 10:34 a.m.


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