jueves, 14 de agosto de 2014

¡Proponen -ellos, yo no, yo soy bueno- novedoso criterio sobre el Humorismo!


El otro día un standapero español en la radio decía que a él no le interesaba que la gente se riera durante sus monólogos; que la risa tenía, en realidad, muy poco que ver con el humor. Luego ilustró esta sorprendente proposición siendo efectivamente menos gracioso que Santo Biasatti (de hecho muchísimo menos, porque Santo Biasatti sería un excelente personaje secundario de un corto de los Tres Chiflados). ¿De dónde salen estos chantas???


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viernes, 1 de agosto de 2014

¡Otra obra maestra en el arte del prologuismo!


(El siguiente es mi prólogo al libro “Lenin y Vos”, de Bruno Bauer, recientemente editado. ¡Cómprelo, señor!)


Capitulo 1: Donde te doy la posta de que es el humor, vos escuchame a mi que no parece pero la tengo clarinete


Existe en nuestro país cierta celebración de algo llamado “humor inteligente”. No es mi intención cuestionar las virtudes y ventajas generales de la inteligencia; tampoco se si, como se repite por ahí, el sentido del humor es una senal de inteligencia, o que los cables del humor y la inteligencia se tocan. Como prueba científica, podemos citar la existencia del Sindrome de Asperger. Sus padecientes suelen ser personas sumamente inteligentes, te multiplican 76455 x 34556 en un santiamén o te desarman una bomba, pero son incapaces de entender el chiste del opa que compra cinco pesos de mortadela.


La impresión que tengo es que el humor es un mecanismo mas o menos básico, con una pata en la racionalidad y otra situada en una energía vital primigenia, que es la que dispara la risa con ruido (contraponiéndola a la risa abstracta, esa que nos permite escribir “jajaja” en nuestros chats mientras nuestro rostro permanece impertérrito como un muro de concreto). Es esta irracionalidad de la risa la que no nos permite explicar por que algo es gracioso, por que la silla de plástico que se rompe en mitad de una reunión desata una explosión de carcajadas o la foto del gato que se parece a Hitler nos hace lanzar un borborigmo involuntario por la nariz.


Cuantas veces nos hemos encontrado intentando explicarle a alguien una escena de los tres chiflados o ese chiste tan bueno que hizo Rodriguez de contaduria, para encontrar enfrente un silencio sepulcral? No ocurre esto cuando tenemos que explicarle a alguien una formula matematica o una receta de cocina, procesos para los cuales el intelecto esta mas que preparado.


Y es que hay un “factor X”, irracional y emocional involucrado en el humor, que vuelve inútil la inteligencia pura y dura.


Apartado 2: Donde se maltrata gratuitamente a un monton de gente que no sabe que esta haciendo todo mal, pobre


Frente a esta realidad inquietante es que un grupo de gente muy insegura creo la categoría “humor inteligente”. Festejandolo con sonrisas ensayadas ante el espejo, los usuarios se adjudican la virtud de la inteligencia a si mismos, creando de paso una suerte de status superior respecto de aquellos que se rien del humor “no inteligente”: llamese a esto habitualmente gente como Benny Hill, Jorge Corona, Abbott y Costello, Alberto Olmedo ( que vendrían a ser los “negros cabeza” del humor).


Primera trampa: en realidad el humor inteligente no es, exactamente “inteligente”. Asi como una inteligencia autentica nos permitiría entender la Teoría de las Cuerdas, que no se ni lo que es, lo pongo como ejemplo de algo que no se entiende, no hace falta estar especialmente dotado para entender el

“humor inteligente”. Porque la principal característica de este fenomeno no es la dificultad conceptual sino la solemnidad.


Es la solemnidad presente en la tematica del peor Quino, en el tono admonitorio de los monologos finales de Enrique Pinti, en el rebuscamiento a veces exasperante de los Monty Python; pero no jodamos, se entiende, se entiende perfecto al toque, sin el menor esfuerzo, sin quedarse toda la noche quemándose las pestanas ni nada de eso. Alcanza con impostar una ceja levantada y el ceno fruncido (porque, recordémoslo, el humor inteligente se celebra en silencio).


Segunda trampa: el usuario, luego de consumir su dosis, sale convencido de que es inteligentísimo: y como no va a serlo, si ha entendido algo inteligente? Al contrario de esos libros complicados llenos de cuentas o palabras difíciles y que nos hacen sentir estúpidos, la experiencia en este caso es altamente satisfactoria. Y por eso los autores son celebrados y recompensados: Como la viuda sexagenaria cortejada por el gigoló aceitoso, los usuarios pagan por ser engatusados, los autores reciben sus aplausos de oropel y todos re contentos (excepto, claro, los payasos de circo y los escritores de chistes de Jaimito).


Entonces apareció, en la historia de la cultura humana, “Lenin y vos”.


Episodio III: Donde se dicen maravillas del autor del libro, que para eso hago el prologo, carajo mierda


Su autor, un misterioso profesor de filosofía de Buenos Aires, ha decidido volcar en esta historieta todos sus conocimientos academicos y transformarlos en una satira político-cultural a veces mas certera, a veces mas chusca, siempre divertida, irreverente y tan original que da bronca. El material recopilado en este libro es profuso, sustancioso y hasta didáctico. O sea, no se pongan nerviosos pero me parece que es inteligente en serio.


Por supuesto, esto conlleva un problema: quien escribe este prologo no tiene puta idea de quienes eran Oswald Spengler o Kasimir Melevich, tiene una vaga idea de quien era Antonio Gramsci, leyó a reganadientes a un tal Foucault durante su breve paso por el CBC (borrándolo de su memoria a la primera oportunidad) y desconoce mayormente los detalles historicos de la revolución soviética -aunque sabe que Lenin tuvo algo que ver, tampoco la pavada. Por lo que no puede jactarse de haber entendido el 100, que digo el 100, el 80, que digo el 80, dejalo en un generosísimo 70 % de las historietas de este libro; siendo un fan del sr. Bauer, sí puedo decir que calculo de que sabe de lo que esta hablando, y que a través del poder de la abstracción que entiendo el sentido general de aquellas historietas mas eruditas. Creo.


Lo que no puedo decir es que después de terminar el libro me sienta un bocho. Mas bien diría, como en algún contraejemplo citado mas arriba, que un poco estúpido me ha hecho sentir. No, no es en principio la sensación mas agradable del mundo. Como compensacion, creo que la lectura de este libro sí me ha expuesto a cosas que no sabia, sí me ha obligado a sacudirme la modorra y la inercia y desde luego -por si hace falta que lo aclare- sí me ha hecho reir. En resumen, soy una persona mejor luego de leer “Lenin y vos”.


Parte cuarta: Donde se describe minuciosamente, casi con sadismo, la soga al cuello que se ha puesto graciosamente el autor del libro


Supongo que se dan cuenta de las consecuencias a las que nos enfrentamos: “Lenin y vos” deschava en este acto la vacuidad del llamado “humor inteligente”. No solo desde sus jodidisimas reflexiones sobre algunas vacas sagradas como Quino, Tato Bores, Barcelona o los Simpsons, sino desde el hecho mismo de existir. Esa es la primera traición del Sr. Bauer: gritarle al mundo que sus colegas son unos completos estafadores.


Y la segunda traición es contra su formación filosófica: A lo largo de “Lenin y vos” el sr. Bauer coquetea con los elementos mas bastos del humor: la chabacanería, la confusión facial y la parodia de los avisos de detergente. Ignoro si sus camaradas filosofos se tomaran esto con humor o lo consideraran un payaso que deshonra la profesión, pero como colega humorista le deseo que asi sea: Pocas cosas demuestran la valia de un comico como la dignidad herida de la gente que se toma en serio.


Bauer, entonces, se muestra inteligente cuando debería ser inteligente de mentiritas, y hace el tonto en el terreno donde debería ser inteligente de verdad. Casi adrede, el hombre se busca el odio de sus dos posibles aliados! Eso, queridos compañeros, es lo que llamo dar un salto al vacio, sin ningún tipo de red ni contención ni programa de ayuda estatal! Esto es arriesgarse en serio, que chistes del Holocausto ni chistes del Holocausto: O sea, para ser tan inteligente el tal Bauer es medio kamikaze.


Gran Finale: Donde se expresa un mensaje esperanzador para la humanidad


Si el hombre logra sobrevivir a las consecuencias de sus instintos autodestructivos, espero de todo corazon que este sea el primero de muchos “Lenin y vos”, que salgan el “Lenin y vos” 1, el 2, el 3, etcétera y luego el “Todo Lenin y Vos”, la revista de “Lenin y vos”, el calendario de “Lenin y vos”, la careta de “Lenin y vos”, etc. Lo agradeceré como humorista para aprender unas cuantas cosas, y como lector para disfrutarlo en grande. Nada más.


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martes, 15 de julio de 2014

Coso 95: Pneumático Promocional de Gomería de Ruta


Decíamos en el caso “Pareo” que no debería éste superar su categoría de “Coso”. Tenemos aquí el caso inverso, el de un objeto útil, noble y vaya si con nombre propio, que luego de su caducidad es expulsado de su clase para entrar en el terreno de los sub-objetos: el neumático que, luego de ser pintado bastamente de blanco y adornado con palabras incompletas de semianalfabeto, transfigúrase en el mascarón de proa publicitario de uno de esos siniestros talleres de reparación de neumáticos que acechan, como buitres humanoides, los costados de las rutas rumbo a nuestro destino vacacional, frotándose las manos ante nuestra potencial desgracia (cuando no la provocan activamente arrojando objetos punzantes a la ruta) y posterior cuenta, cuyo límite será solo la imaginación o la maldad del reparador. Este ominoso objeto puede figurar colgado de un árbol o, en parajes más estériles, yacer semienterrado en la tierra al costado de la casucha-taller, como un condenado a ser devorado por las hormigas: ¿una profecía metafórica de lo que le espera al bolsillo del accidentado?


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domingo, 13 de julio de 2014

Coso 94: Golem-souvenir de Conchas Marinas


Un habitante recurrente de tiendas de ciudades turísticas de la costa, el Golem de Conchas se emparenta con otras criaturas temáticas (y anatómicamente monstruosas) fabricadas a partir de un ítem determinado, tal como el Homúnculo de Caños de Escape, los personajes vegetales de Arcimboldo o los adefesios ferrocarrileros del artista argentino Regazzoni. Quiso el Creador que las caracolas marinas existieran en suficiente variedad de formas como para que fuera la concha de un vibalbo pies o caras, la alargada turbonilla un brazo, la caracola propiamente dicha ojos u orejas, de modo que la tosca criatura lograra semejar rasgos humano-animaloides a los ojos de un infante o una ingenua señora de pueblo (su target más frecuente). Es digna de señalar la perversidad de los vendedores de Golems de Conchas, ya que su fragilidad raras veces soporta el viaje de la playa a la ciudad de origen, reduciéndose a añicos al primer bache en la ruta: daría lo mismo que vendieran homúnculos hechos de castillos de naipes.


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sábado, 12 de julio de 2014

Coso 93: El “Pareo”


Se trata de un elemento que habita los arrabales, los barrios bajos, las zonas periféricas y marginales de la ciencia de la indumentaria. ¿Estamos seguros de que podemos llamarlo “ropa” o “prenda de vestir”? ¿En qué momento un “trozo de tela” deja de serlo para transformarse en “ropa”? ¿En qué instancia pasa de la categoría “materia prima” a “producto industrial”? Su practicidad es cuestionable: ¿Necesita realmente una mujer en bikini, en ese reino de la impudicia llamado “playa” cubrirse con un harapo que rememora vagamente a una falda? Su pretendido valor agregado de elegancia, fácilmente rebatible: ¿A qué nos recuerda la prenda que no hace más que resaltar la presencia de las piernas desnudas, sino al vestuario desabotonable y superfluo (los anacrónicos guantes, las innecesarias medias con liguero, el largo vestido surcado por un largo cierre) previo al número de strip tease? Así, este pretencioso accesorio de señoritas chetas las cubre inadvertidamente del halo de miseria y vulgaridad propio del escalón social más desafortunado y bajo del género femenino. Tristes reflexiones aparte, esta Enciclopedia, vigía de la precisión de las categorías, niega al Pareo la entidad de “Ropa”, y con férrea disciplina y brazos severos la contiene en su condición de “Coso”, de donde jamàs ha de salir.


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viernes, 11 de julio de 2014

¡Proponen novedosa variante deportiva!


Otra es hacer “Fútbol sin Arcos”, para los amantes de la belleza futbolística más allá del resultado. Gana el que hace el juego más hermoso, sin especulaciones ni bilardismos, sin rebajarse a jugar contra otro equipo que te ande estorbando con su juego plebeyo y defensivo y cagándote a patadas y tratando de meterte goles. Puede ser un poco aburrido.



La filosofía del “Fútbol sin Arcos” aplica también a todas esas almas puras que no toleran el arte comercial y esas cosas polutas y encenagadas.


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jueves, 10 de julio de 2014

¡Ponen a tipo que sabe mucho de fútbol!


Hola, soy uno que sabe mucho de fútbol. Argentina juega mal, pero ganó todos los partidos. O sea, el fútbol consiste en ganar el partido, meter más goles y que a vos te metan menos, pero que Argentina haya hecho esto no quiere decir que Argentina juegue bien. ¿Se entiende? Claro, también me pongo a hablar con vos que de fútbol no entendés una goma.



Lo que pasa, te esplico, es que tuvo la suerte de ir a penales, aunque para ir a penales haya tenido que jugar de tal modo que no le metieran ningún gol, lo cual es parte de jugar bien al fútbol, pero eso no quiere decir que haya jugado bien. ¡De ninguna manera!



Y los penales son una lotería; claro que, a diferencia de la lotería, interviene la habilidad humana y el aspecto físico-atlético de atajar y de patear correctamente una pelota, cosa que en la lotería mayormente no ocurre. Y el arquero de Argentina atajó dos pelotas, lo cual sería “jugar bien” en el caso de un arquero, y era el arquero de Argentina, pero esto no significa que Argentina haya jugado bien o mejor que Holanda o que uno de sus miembros (el arquero, en este caso) así lo haya hecho.



No tiene nada que ver una cosa con la otra, cómo se nota que no sabés nada de fútbol, ¡Ja, ja, ja! Y ahora me voy en tren, ¡chucu-chucu-chucu!


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