Decíamos en el caso “Pareo” que no debería éste superar su categoría de “Coso”. Tenemos aquí el caso inverso, el de un objeto útil, noble y vaya si con nombre propio, que luego de su caducidad es expulsado de su clase para entrar en el terreno de los sub-objetos: el neumático que, luego de ser pintado bastamente de blanco y adornado con palabras incompletas de semianalfabeto, transfigúrase en el mascarón de proa publicitario de uno de esos siniestros talleres de reparación de neumáticos que acechan, como buitres humanoides, los costados de las rutas rumbo a nuestro destino vacacional, frotándose las manos ante nuestra potencial desgracia (cuando no la provocan activamente arrojando objetos punzantes a la ruta) y posterior cuenta, cuyo límite será solo la imaginación o la maldad del reparador. Este ominoso objeto puede figurar colgado de un árbol o, en parajes más estériles, yacer semienterrado en la tierra al costado de la casucha-taller, como un condenado a ser devorado por las hormigas: ¿una profecía metafórica de lo que le espera al bolsillo del accidentado?
martes, 15 de julio de 2014
Coso 95: Pneumático Promocional de Gomería de Ruta
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