El hombre de Neanderthal era lujurioso y promiscuo, como prueba el hecho de que tuviera el dedo anular más largo que el índice. ¡Mirá vos! (Fuente: Uno de esos diarios gratis que te regalan en el tren. Ahí explicaba por qué pero tenía palabras difíciles como “Andrógenos prenatales” y “hormonas” así que no vamos a ponernos a discutir de eso acá. Probabilidades de exactitud: 200 %% porque además decía que tenemos un 2 % de genes neandertales, lo que prueba varias teorías científicas que tengo en las gateras. Aparte el diario era gratis y se reparte entre gente buena y trabajadora que viaja en tren, por lo que no se puede decir que hubiera un interés económico de por medio)
jueves, 4 de noviembre de 2010
Dato 1.475: El dedo anular de los Neanderthales
“¡Äflosseim wis els feryáts!”
Escribe Shörgen Dos Llobregätten
Turristo Estränsheiro
estochoripansitonotienenideadeniente@gmail.com
“Kall-män, Shörgen”, mey disse. “Kall-män. Tinka ke a isses choripansitos yëtten els fallta moltcho für alcanzzareim öus nyvvel de vidda.” Et “moltcho” sendo shenerossom, klaro, tampokko als pavvád. Butten sho admytt que me pús nerviós.
O seann, ¿tenty-sevven feryaddos??? Ta beim, ta beim, ta beim qhe kompärratt com els centy-sessanta feryáds qhe tenéms no meu pays isse dá um pokke da pena. Et läfften. Pena et läfften. Fiffty-fiffty. Bahhh, nein, nein, mais läfften qhe pena, har har. Comment un sessenta de läfften et um quaranta de pena. O settenta – treynta, qhe sei shoi, har, har, har. Poveros choripansitos. ¡Har, har, har, har! El los veish tam conténts com els seus tenty-sevven feryaddos. ¡Har, har, har, har, har, har, har! Ess qhe som medyyo fanátics del trabásh, vishte comment saon, et leish ponnen tenty-sevven e si sentem nol Pynakkul de la Glorien. ¡Har, har, har,har, har, har,har, har, har,har, har, har,har, har, har,har, har, har, har! Perdomm, perdomm, nao mi posso kontenerrm. Shastá, shastá, se me passóu. ¡Har, har, har,har, har, har, har, har, har, har, har, har,har, har, har, har, har, har,har! Perdomm, agora sim, shastá.
¡Har, har, har, har, har, har, har, har, har,har, har, har,har, har, har,har, har, har, har! ¡Har, har, har,har, har, har, har, har, har,har, har, har,har, har, har,har, har, har,har! ¡Har, har, har,har, har, har,har, har, har,har, har, har,har, har, har,har, har, har,har! ¡Koff, koff, koff, gasp! ¡Har, har, har,har, har, har,har, har, har,har, har, har,har, har, har,har, har, har,har! ¡Har, har, har,har, har, har,har, har, har,har, har, har,har, har, har,har, har, har, har, har, har,har, har, har,har, har, har,har, har, har,har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har,har, har, har,har, har, har,har, har, har, har! ¡Har, har, har,har, har, har,har, har, har,har, har, har,har, har, har, har, har, har, har! ¡Har, har, har, har, har, har, har, har, har,har, har, har,har, har, har, har, har, har, har! ¡Har, har, har,har, har, har, har, har, har, har, har, har,har, har, har, har, har, har, har! ¡Koff, koff, koff, gasp! ¡Har, har, har, har, har, har,har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har! ¡Har, har, har, har, har, har,har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har,h ar, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har, har,har, har, har, har!
Aaaaaa. Sorrym, perdomm. He he he he. Noin, noin, noin me rye DE osteys. Me río CON osteys. Perr-ke saom graciós. Yguall, comment turristo estransheiro te tennho qhe dessire qhe jái somecosa qhe non my da läfften, et ist le siguént: ¿Wathh va assere um turristo shóven, independént, con yll permís de dessëneration eishtra-conjugalen expenditt par le Mynisterr de Asunts Priváts del meu pays (con lo kuall estáit totto liso wis mai womsa) n’un feryád??? Parr-que qhe te serre els Centro Kulturral de la pindonga ne ils feryat frrankament me sudha la merlús, tennhe in kont qhe sho venho d’ashá, que es la künna della kultur. Asha la kulturr se respyrr en caddha korrner. Vos agarras y vas a boughten hundred gráms de mortdél y ¡jóp!, kulturr. Es assi. No me vou ponrre a shorar por no posseren watche als eshposyssiön de “pintamonas” choripansito.
Bütten que te syerren els bärets per tomarrse umma absénth, els vendedorr de dyaryyy per konsultarto lo rubro 59, lo supamaketo chinn per bouhgten de lo salamino pycatt grós, lo killo da banán, els pepynn, le nues et lo rockk-effort, lo farmás für boughten la dózen de Viagru et lo loybrrycant, et lo pyorr, que te sierre lo puterryo (lindo) dalla cashe Reconquíst… ¡Isse m’asse enosshärem! ¿Que vou assere isse day? ¿My tenho qu’enserrar altra vess nel jótel di merda isse com lo equypp de DVD et la pyll de “Anal Fest I”, “Anal Fest II”, “Anal Fest III”, “Anal Fest IV”, “Anal Fest V” y “Anal Fest VI”??? ¡Sha las vi! ¡Sha me sei de memór lo argumennt! Anche la scene dello sindicaliss-ta et la gashyn de Guinea est una jósh dello seventh arto, sho tte lo reconósc… ¡Bütten noin me cambyys di tém!
Et wis la desgrás de watche els choripansitos tottos relassáts, rascánsose lo higg comment s’estuverram nello Estát dy Byenesstar… ¡Cette yndighnantten! Sho t’esplico, quand m’enamorey de isse payss, foi für treish rasóms: Els bifffe de chóris (que está hecho de carne hecha de carrne, büten wis els temp confyyo qhe la vaim arranger), els küls dellas belle womsas, et la handke de obra baratt. Els choripansitos estaim taom desesperáts für agarraro lo mangho qhe asses assim et sha te veimen a shenar el vasso, nao sea cós de que les despydd et s’ettnhan qhe ir vivvir abasso dello brugge. Esse komment viviren nello Imperyo Román, o comment numa plantasyon d’algodón dello ölden sur nort-american.
Et vo te bad-acostumbrass. ¿Sabéish lo que cobrran els limpiavittros asha nello mein pays? ¡Komment duzentos euros la passátta del trapitt! Häkka las tirras un “diego” y te ynnflan los ruedas con la bocca et te retapizhan el kar. Et quand te faltan els choripansitos komment qhe te sintes vazzy.
Maku, sho believo quello Gobern Choripansit deberryya diktar lo feryad, totto beim, si querés dalle lo tenty-sevven feryad, poveros choripansitos, bütten qhe sejam rotatívs. Comment qhe deisshen un par de milóns de choripansitos lavvoránt –spesialment nello rubro prostyttutts- für nos attend a nós els turrists. Perr-che sinnom é meddyo anticonstituzzionale, qhe t’akostummbra a isse nivvel de lifte et depois tello quiten. ¿Qhe pretend, q’m’shenny il vás sho sölo??? Et non qhe sean niente mais qhe für l’atenzione personnel de nossos els turristos. Noin, noin. Qhe ponhan a lavvorar algúms no cosas, no oficinas, no tashers et altros lokkals. Noin siquierra jáse fallta qhe sea lavór de verdát. Für ahi posse esseren actórs, parra q’jagan de lavvorators et jásha komment um “Paisaj de Trabás”; Mais q niente für qhe alles turristos noin nos dé tannta bronkk et pódams enjoyerren de nossos fellatzys wis la alma trancuil.
En fein, mais isse es la Choripansitolandia Year Vertte. Sha watcho q’il feryatt que vienne me voy a borringhërem komment um Mycosporum. Was va’ssere: Capásh que me shogo et alquille dello “Anal fest VII”.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
¡Crónicas de la Plataforma: “Perdidos en el espacio”!
Bueno, bueno, de a poco vamos arreglando este quilombo:
¡Otra vez puedo hacer espacios entre párrafo y párrafo!
¡Tomá!
¡Tomá!
¡Y tomá!
¡Comete este, pelafustán!
¿Sabés cuál es éste?
¡El hermano de éeeeeeeste!
¡Y uno de yapa!
Bueno, bueno, ya está, calmate un poquito, pará.
La cosa es que estoy tan contento que vamos a ver cómo un hombre bien hombre hace una ensalada (enviado por Amalia)
¡Revelan el drama de los “Menores Gratis”!
El Evento dura unos pocos segundos, pero es lo bastante intenso como para dejar su huella. Arranca en el alma de un Hombre Puro, que sólo pretende regalarle a sus hijos un rato de sano divertimento.
¿Acaso se puede concebir intención más noble? La alimentación forma parte de las obligaciones básicas y nadie puede envanecerse de ésta; la compra de ropa pone en marcha inocentemente, como un gatito apoyado sobre el botón que acciona un potro de tormento (en el caso de que se accionen con botones, no sé, nunca tuve uno, no sé, ahora no tengo tiempo para mirar en Internet), el siniestro engranaje de la explotación y los buques factoría. En cambio, nada puede encontrarse de Oscuro en la visita a una exhibición de dinosaurios o un paseo por el río.
Y entonces la voz abotargada por el hastío y la repetición, cuya dueña se marchita del otro lado del mostrador o en una claustrofóbica cabina –los párpados a media asta pintados de un gris sucio, los labios agrietados, la joroba prematura- desencadena los mecanismos más mezquinos del Alma, al pronunciar las sencillas palabras: “Menores de 7 años, gratis”.
Y el Hombre Puro, que hasta ese momento vivía en el breve Edén del sábado a la tarde, desconocedor de la Maldad, el Pecado y la Tentación, es asaltado de golpe por los turbios vapores –exquisitos y embriagadores- de la Avaricia y el Engaño. Y entonces, alto, atlético y rosagante dentro de su complexión oficinesca, sus rincones interiores le son expropiados y se instala, maligno titiritero interior, un espíritu viejo y mezquino. La barba puntiaguda, los codos ásperos, un pútrido aroma a colonia rancia y la ropa raída y apolillada a pesar del inmenso tesoro que acumula en alguna caverna de los Infiernos, con Dinero como su único dios, el Espectro clama con desesperación: “Un centavo ahorrado es un centavo ganado”; Y luego, como la letanía de un Rain Man victoriano murmura entre dientes: “Hoy no se fía, mañana sí”, “Menos plata, pedime cualquier cosa” y “Yo tengo un pajarito / que canta noche y día / y en su cantito repite / no se fía, no se fía”, y otros clásicos de la Tacañería Popular. Y luego, con voz meliflua e infinitamente hipócrita agrega “ni siquiera tendremos que mentir; sólo deberemos estirar la Verdad unos centímetros, o mejor dicho unos meses –o años”.
Y el Hombre otrora Puro suelta, ejecutando polifónicamente la Codicia, la Falsedad, la Amoralidad y la Cardaurez algo así como “Ah, sí, sí, tiene seis”, mientras señala a su primogénito de nueve y pico que –para peor- como todo el mundo dice, “es bastante alto para su edad”.
Sin poder vanagloriarse siquiera del encanto de un estafador profesional o un arrapiezo callejero, que unen a la mentira cierto hechizo personal para que ésta se transforme en un rito compartido entre el mentiroso y el mentido, la prevaricación es expulsada titubeante, excesivamente seria, con imperdonables variaciones rítmicas – tal vez muy lento al principio y como una exhalación al final-, salpimentada de tics y ojos huidizos. Un experto en lenguaje corporal de esos que hay ahora encontraría varias docenas de señales en la torpeza del improvisado embaucador. Un interrogador profesional lograría quebrarlo con un leve levantamiento de ceja.
Pero nada de esto ocurre. La gran hereje, la Necesidad, unida a cierto gozo enfermo en la confirmación de la maldad humana, y tal vez –sólo tal vez- algo de piedad por el miserable, programan a la expendedora de entradas en la aceptación inmediata de esta clase de falsedades. No obsta ello para que le ahorre al Caído su cuota de humillación, y un rictus, casi una sonrisa escéptica, sumada a un imperceptible entrecerramiento de los ojos ya entrecerrados au naturel cruzan la ventanilla, clavándose por décimas de segundos en los ojos del estafador novato. Éste suda profusamente, pero para adentro, para que no se note, convirtiendo sus entrañas en un sauna orgánico, e instintivamente sostiene la mirada que lo quema como los mil fuegos del Infierno, asfixiándolo, acosándolo con los tormentos nacidos de la Culpa Cristiana; pero sabe que a esta altura no es posible echarse atrás; siente –o tal vez el demonio anciano lo ha convencido de ello- que la confesión bajo presión no lavará su Pecado, y que agregará al mismo la tortura de la humillación pública y explícita, y su derrumbe personal ante los ojos de sus retoños. Y se produce un duelo breve, brevísimo -¿Tres segundos? ¿Dos?- en el que una mirada dice “sé que es mentira, pero voy a dejarte pasar; eres tú quien tiene que vivir con tu conciencia y la pesada carga de tus actos impuros” y la otra dice “¡Haz lo que quieras! ¡Puedes golpearme y quemarme con antorchas, arrancar mi piel con alicates y cepillos de carpintero! ¡Estoy dispuesto a sostener mi posición hasta el final! Y aparte veinticinco mangos son veinticinco mangos”.
Armada una de un infinito desprecio y el otro del mismo valor con que un mendigo defiende el contenido de su tacita de latón, las dos miradas se sostienen a través de la Eternidad, eslabonadas una con la otra, no parpadean, se llenan de lágrimas, amargura y venas. Un aroma a ozono, producto de la electricidad psicosomática liberada, invade el aire y hace toser a un transeúnte alérgico. Un pájaro pasa demasiado cerca y pierde el conocimiento y una bombita eléctrica explota.
Por fin, la expendedora apoya el boleto en el mostrador con un golpe inexpresivo, y sus pensamientos vuelan hacia otro lugar; ni siquiera vale la pena dedicarlos al Caído. Éste paga una única entrada o boleto o pasaje con la sensación de un triunfo a un costo excesivo, y abre sus poros por medio de la voluntad, con lo que el sudor contenido es expulsado de golpe.
Se aleja sin mirar, dispuesto a ¿disfrutar? del paseo.
martes, 2 de noviembre de 2010
Dato 1.472: El perrito de RCA
El perrito del isotipo de la RCA se llamaba “Nipper”. La imagen fue creada por el pintor Francis Barraud, que recibió al animal de herencia por parte de su difunto hermano junto con unos cilindros de cera para escuchar en el fonógrafo, y lo retrató escuchando la voz de su ex amo muerto. ¡Mirá vos! (Fuente: El lector Aku, que no cita fuente. Probabilidades de exactitud: 199 %% porque parece que no es tan tan tan así, pero es un poco así. No tanto, pero un poco)
lunes, 1 de noviembre de 2010
¡Macabra Reflexión sobre Fallutismo!
SI BIEN NO ESTOY EN CONTRA DE LA HIPOCRESÍA –TODO LO CONTRARIO, ESTOY A FAVOR, COMO SEGURAMENTE YA SABEN LOS INTELIGENTES Y ENCANTADORES LECTORES DE ESTE BLOG- LA ABSOLUTA FALTA DE LA MISMA puede considerarse como una suerte de homenaje ritual ante la muerte de alguien; algo así como conmemorar al difunto repitiendo la misma relación que nos unía con él mientras caminaba sobre esta Tierra, por muy áspera y cuestionable que ésta fuera.
A este respecto, la otra vez cuando murió Alfonsín dije algo así (y me encantaría linkearme o citarme textualmente, pero ya saben tengo el blog hecho mierda y no encuentro ni las cosas que dije yo) como que el mejor homenaje al ex presidente había sido el de Hebe de Bonafini, porque no había parado de putiarlo mientras estaba vivo y continuaba putiándolo mientras estaba muerto.
En el caso de Néstor Kirchner sólo me han saltado dos notorios ejemplos de esta maniobra: Uno sería el de Elisa Carrió, que no llegó al punto de putiarlo, pero sí se ocupó de mantener un gélido silencio, contrastando con las afectuosas palabras que le manifestaron enemigos mortales como Duhalde o De Narváez. Así que punto esta vez para Carrió, por mucho que me pese.
El otro sentido homenaje, en cambio, y de un modo algo más retorcido es el de Cobos, al que poco le faltó para que se desgarrara las vestiduras y se arrojara cenizas en la cabeza. Esto le ha valido cierta indignación por parte de kirchneristas y simpatizantes del kirchnerismo.
Yo creo que no analizan el gesto en profundidad: Siendo Cobos el más notorio falluto del Kirchner en vida, algo así como el Falluto Arquetípico, en orden de realizar un homenaje tenía que seguir fallutiándolo a la hora de la muerte. Ser honesto y sincero, dejar de lado hipocresías y falsedades y abrir su corazón todas con sus miserias, grandezas, broncas, ambiciones y basuritas, habría sido romper con el lazo que lo ataba con el ex presidente y por lo tanto una especie de desamor. Por el contrario, al aparecer públicamente con expresión shockeada y elogiar las virtudes de Kirchner como presidente, Julio Cleto se jugó a realizar una especie de “Fallutismo Fúnebre”.
Una verdadera Lección de Vida.
jueves, 28 de octubre de 2010
¡Retomamos contacto!
Bueno, mientras confiamos en que no haya un pequeño Apocalipsis –porque viste cómo es el tema del caranchaje- y le prendemos una vela a San Sistemas para que se nos siga arreglando el blog –lo de las comillas me está matando- retomemos con uno de los recursos más genuinos para hacer humor: la autodegradación personal:
Vamos entonces a la anécdota autodegradatoria: Lo que pasó es que estaba yo en un taxi y el tipo era de esos conversadores. Y pasando delante de una de esas casas recicladas barriales, el hombre señaló: “Están pintando muchas casas de ese color”.
Y resulta que yo sabía que la casa estaba pintada de color “coral”. No me pregunten por qué lo sabía. Son esas cosas que uno sabe aunque no quiera, como que poner la cama delante de la puerta es mal feng shui o que rayitas y cuadritos no combinan, pero no es que a mí me interese y muchísimo menos que yo ande leyendo revistas de moda o decoración. ¿Tengo la culpa yo de la incapacidad del cerebro para filtrar información a voluntad??? Es un mecanismo de supervivencia. No es un defecto. La cosa es que yo lo sé.
Pero no quería decirle al tipo “Ah, sí, color coral”, así que le dije “Ah, sí, color salmón”, que me pareció un color menos de puto. Y acá más de uno dirá “tristes son estos tiempos en los que decir ‘salmón’ no se considera tan de puto”.
Pero en fin, era eso o decirle “Ah, sí, color ‘coral’, no me pregunte por qué lo sé, son esas cosas que uno sabe aunque no quiera, como que poner la cama delante de la puerta es mal feng shui o que rayitas y cuadritos no combinan, pero no es que a mí me interese y muchísimo menos que yo ande leyendo revistas de moda o decoración. ¿Tengo la culpa yo de la incapacidad del cerebro para filtrar información a voluntad??? Es un mecanismo de supervivencia. No es un defecto.”
Así que quedamos así: En el mundo masculino del siglo veintiuno, el “coral” es “salmón”. Miren, los lectores de “Fierro” acribillan a preguntas al Sr. Pablo Fayó.