lunes, 20 de octubre de 2014

Dato 551: Austria


caparros.gif En Austria tienen un a ley que reza que si en un bar vos pedís tres veces la cuenta y no te la traen, te podés ir sin pagar. ¡Mirá vos! (Fuente: Mi bella esposa, que lo sabe por un austríaco. Probabilidades de exactitud: 200 %, porque el tipo es austríaco, de un país serio, no va a mentir en una cosa tan grave)


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viernes, 10 de octubre de 2014

¡Se acabó la joda!






Bergoglio se entera de que no le dieron el Nobel:



“¡No more nice guy! ¡A mí, mis huestes de hierro! ¡Con el Poder Supremo y Divino que me inviste, llamo a los creyentes de todo el mundo a lanzarse a la matanza de noruegos impíos, favorecedores de ídolos paganos y orientales que menoscaban el Nombre de Nuestro Señor! ¡Y Tú oh, Poderoso Señor: Si yo soy Tu representante en la Tierra, pruébalo con una lluvia de fuego sobre Escandinavia toda, reduciendo esa cultura Socialdemócrata y sin Dios a cenizas sobre la nieve y los restos del asqueroso arenque crudo del que barbáricamente se alimentan! ¡Lluevan plagas, pestes, calamidades y enfermedades sobre cada uno de sus habitantes! ¡Que la langosta destruya sus cultivos y sus mesnadas, y que el padre odie al hijo, el hijo a la madre, la madre al hermano y el hermano al sobrino, y que sus lenguas se resequen y caigan y deban comunicarse mediante vibraciones de su úvula, abatiéndose sobre la confusión aún más de lo que están ahora que ya hablan una cosa que no se entiende nada! ¡Que el cielo se cubra de sangre y que la sangre de estos herejes se vuelva jalea, hasta reventar todos y cada uno de ellos en las calles víctimas de fulminantes embolias y que tengan frío, y les oscurezca temprano y tengan altas estadísticas de suicidios! Amén.”


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miércoles, 8 de octubre de 2014

¡Proponen lanzamiento de “Conferencias ¡PUM!” como solución a la Ignorancia Universal!


¿Cómo se crea un gurú de algo? Entiendo nadie emprende la carrera de gurú “per se”. No está homologada, que yo sepa.



Por lo general son personas que se dedican a una materia determinada: Oftalmología, periodismo, escritura, crochet. Si tiene un mínimo de carisma y cierta facilidad para condensar conceptos complicados en frases coloridas o monólogos humorísitcos, es probable que empiece a ser invitado a magazines de cable como nota de relleno; si tiene éxito, las invitaciones se multiplicarán a radios, programas de aire, canales de Youtube y, en el momento indicado, algún apiolado le sugerirá que escriba un libro sobre su sapiencia; y luego, que por qué en lugar de andar hablando gratis -o a cambio de mandar un chivo- por qué no se dedica a hablar en público (a cambio de un modesto arancel).



En ese momento, ¡KA-BLAMMM!, es que el hombre ha dejado de ser un profesional de la cosa para convertirse en gurú de la misma; ya no tiene tiempo para dedicarse a la “cosa”: su agenda rebalsa de charlas, mesas redondas, exposiciones, firmas de libros, conferencias, reportajes y un variopinto tour a través de diferentes medios de comunicación. Su área de expertitud ya no es, en realidad, la “cosa”, sino “hablar de la cosa hasta por los codos”. Tal vez nunca fue demasiado buen oftalmólogo, periodista, escritor o encrochetador, pero domina a la perfección el arte de envolver a sus oyentes en un flujo de frases hechas, ejemplos graciosos, anécdotas y conceptos petarderos.



A veces, el gurú pretende generar discípulos y continuadores y está muy bien que así sea: Soy el último en pretender cagarle el negocio a nadie. Pero el problema es que sus alumnos, movidos por la admiración y el carisma del sujeto, no se dan cuenta de que están siendo guiados a la carrera equivocada. “¡Todos podemos triunfar en la rama del fileteado porteño; YO soy el ejemplo viviente!”, dice el gurú del fileteado porteño. Y allá van, cargados de entusiasmo y pinceles, dispuestos a triunfar en el arte del fileteado porteño hasta llegar a ser tan ricos y famosos como su gurú. Pero, claro, el gurú se ha hecho rico y famoso como gurú, no como fileteador porteño. Sólo que se cuida muy bien de mencionarlo. No necesita más gurús: sólo fileteadores porteños no tan exitosos como él porque, claro, están haciendo algo mal.



Entonces surge un nuevo negocio: el de los workshops, convenciones y simposios. Sostenidos por la febril fantasía de las multinacionales, que esperan que uno de sus empleaduchos invente un nuevo Facebook, Twitter o Rottweiler luego de asistir a una charla sobre “Innovación”, brotan como la peste en hoteles y universidades privadas, que dicho sea de paso también se forran. Para rellenar estos aquelarres, necesitamos gurús de esto y lo otro, y si no hay los inventamos. Se inicia una loca carrera para crear gurús de la nada, muchas veces medio verdolagas, pero, ¡qué caramba!, los organizadores de convenciones tienen que comer. Dos o tres slides con frases en tipografía bien grande, uno que otro video gracioso de youtube ejemplificador cada cinco minutos para que la gente no se duerma y un micrófono de esos tipo Britney Spears que queda tan canchero y, si no sos un gurú, le pegás en el palo (porque aclaremos que el gurú de hoy no usa túnica, sino polera negra).



El summum de este fenómeno son las famosas “Conferencias TED”: Conferencias de no más de dieciocho minutos, con el tipo parado y canchero como si fuera un stand up, cada una sobre un tema muy muy muy específico, buscando una especificidad casi enfermiza dentro de otra materia también específica. Ya no se trata de ser el gurú del vegetarianismo, sino del vege-habichuelo-tarianismo electrolítico con ruedas. A más especialización, más posibilidades tengo de ser el único gurú de eso. Tal vez no sean temas demasiado enriquecedores y olvidemos de qué se trataba a los cinco minutos, pero mientras tanto, ¡cuanta iluminación!



Fíjense cómo hemos progresado: el gurú de antes, el de la túnica, la barba y el estofado de perro (perón, ese es Demis Roussos) te iluminaba en una generalidad de cosas de la vida y el Universo, pero a veces tenías que estar atrás de él, con el pelo rapado y lavándole la ropa gratis durante treinta años para que declarara mimimamente iluminado; hoy, en una jornada de ocho horas, a razón de 18 minutos por gurú (con toda la furia, porque algunos entienden que de lo bueno poco y se largan a los 7 minutos), recibís unas 26 iluminaciones por día.



Sospecho que en alguna Universidad de Massachussets algún cráneo estará creando las “Conferencias ¡PUM!”, charlas de treinta segundos donde miles y miles de conferencistas subirán al escenario uno atrás de otro (colgados de un gancho), emitirán sus saberes hablando más rápido que un rematador, desesperados porque el gancho se los lleva fuera del escenario antes de que hayan terminado las preliminares, mientras ¡PUM! ya está entrando el siguiente gurú/experto/conferencista gesticulando como un enajenado, borboteando sobre otro tema completamente diferente y de una especificidad incomprensible.



Y en algún momento habrá más tipos explicando cómo se hace la “cosa” que tipos que ejecuten la cosa en sí: El típico caso de demasiados gurúes y pocos discípulos. Será el momento de que los espectadores pasivos nos frotemos las manos y empecemos a cobrar, porque vamos a ser perlas en el océano.


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domingo, 21 de septiembre de 2014

Coso 99: Lanzador de agua con Forma de Jeringa Gigante y Colorida


Cada tanto una oleada psicopedagogiprogresista se lleva por delante los los llamados “juguetes bélicos”, y revólveres, ametralladoras y lanzagranadas de plástico deben retirarse del mercado, obstaculizando el crecimiento de la economía y el libre comercio. Los fabricantes de juguetes se ven entonces obligados a practicar el arte del camouflage, ocultando ingeniosamente la simbología homicida de estos objetos tras lanzarrayos de Star Wars o espadas de pirata. Hay un rubro muy específico, sin embargo, que ha quedado siempre fuera de los ataques de las Ligas de Madres de Familia: El de los juguetes de agresión acuática, tal vez porque la ausencia de simulación (el daño que producen es real y no representado) no sean exactamente “juguetes”, sino lisa y llanamente “armas”; O quizás por lanzarse a la venta durante los meses en que los gremios represores están con la guardia baja es que pistolas de agua de todos los tamaños (e incluso lanzadores con bombonas ovaladas que cubren un nicho no muy diferente al de una ametralladora) es que este género en particular ha sobrevivido sin mayores problemas.


El paso siguiente era inevitable: que viendo la zona liberada y sin moros en la costa, un Alistair Crowley de la juguetería, diabólico y anarquista, dispuesto a sembrar el Vicio y el Caos y a terminar con la Moral Burguesa, decidiera insertar en el mercado una jeringa gigante, iniciando a los niños en la familiaridad con el mundo de la drogadependencia.


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miércoles, 17 de septiembre de 2014

¡Determinan los cinco tipos de averías irreparables, es decir, todas!


Seguramente usted, un día, quiere que le arreglen algo. Antes de continuar, permítame un “interemezzo”: ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja,ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja,ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja,ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja,ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja,ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!



¡Sí, ja, ja,ja, ja, porque usted, iluso, desavisado, lampiño usted, parece no entender así choque su cráneo diez veces contra el mismo adoquín, que habitamos un Universo donde el Caos es el oden natural y la avería es la regla! ¡Los hombres mueren, los sanos enferman, los continentes derivan y colisonan, las partículas elementales se desarman espontáneamente como juguetes chinos en las manos de un niño, y usted, sin embargo, pretencioso arrogante hijo único de qué te las das usted, reclama desubicadamente que le arreglen el radiador del auto! ¡Como si eso fuera posible! ¡Como si toda intención de arreglamiento no decantara inevitablemente en, por ejemplo:



La avería “ACATÁAAA”: Se trata de una avería o desperfecto (por ejemplo, el auto hace como un “tiki tiki tiki”) que, luego de llevado al especialista de rigor, vuelve prístino y virginal a su deslizamiento silencioso de nave de magnetos habitual (o a su sonido de catramina desechable, pero el habitual, sin “tiki tiki tiki”)… Por unas horas. El feo hocico renegrido de Aquello que No Debería Estar Allí vuelve a asomarse a los pocos rounds, produciendo el insulto escupido por lo bajo contra el deshonesto mercader de la llave inglesa. Pero a las pocas horas, o minutos, o al día siguiente, cuando hemos tomado la firme decisión de atravesar con el coche la cortina metálica del mecánico, el “tiki tiki tiki” desaparece otra vez. Entendemos que el desperfecto, sencillamente, había manifestado su Último Estertor. Y con el alma de vuelta en el cuerpo, mientras rumbeamos a nuestra dirección habitual, el Indeseable contraataca. Y así, la avería asoma y desaparece, un día sí, un día no, jugando con nosotros un diabólico juego mecánico del “Whack-a-mole”, despertando el Super Yo que nos insta a llevar nuestra queja a Don Sosa, para luego esconderse nuevamente y tentarnos con el bienestar de la Negación, hasta que un día, claro, cuando el período de reclamo ha caducado, se instala nuevamente y para siempre.



La Avería “MACONDO”: El especialista, un especialista campechano, re gaucho, nada carero, muy muy macanudo, realiza un arreglo que le permite a la Máquina seguir en funciones, sin necesidad de pedir el firulzio a la casa Central de Chilecito, que tardan un montón y cuesta una fortuna. Y el desperfecto no desaparece, pero convive con nosotros medio atontado. Hace “tiki tiki tiki”, pero muuuucho más bajito. Y no jode demasiado, ¿eh?, no jode demasiado. Se trata de la reparación de los adeptos a la medianía de la tolerancia, de aquellos que practican la convivencia pacífica con los crímenes sin víctima, o con una víctima resistente. Un Amsterdam de las reparaciones, o tal vez un Colonia Vela de las reparaciones, un mundo donde el preso del pueblo es un personaje querido, y los pequeños actos de corrupción de los funcionarios se limitan a pedir un lechón o un favor sexual de la envejecida prostituta de la plaza: un estado de cosas que horroriza a los amantes de la perfección y de cómo se hacen las cosas en Alemania, pero que podría verse como un ejemplo de la paz social tribal, de un mundo pequeño y amigable y cálido y qué macanudo el mecánico cómo me arregló las cosas sin demasiado quilombo hasta que, páfate, el parche cede, la avería se extiende como un cáncer y ahí tengo que recambiar no un firulzio sino media docena. ¡Pero mientras tanto, qué paz, amigos, qué paz!



La Avería “TERMINATOR”: Esta vez, el mecánico ha decidido hacer las cosas bien, cambió firulzios, totoloches y rezampanizó el tribulio, por las dudas. No hay lugar para una nueva avería, quedate tranqui que por cinco años no lo tenés que tocar de nuevo. “Corte Gilligan” a las 24 horas posteriores, con el coche escupiendo “tiki tiki tikis” como si de un cubilete con ruedas se tratase. El mecánico, con la actitud casi ofendida de un prohombre engañado en su buena fe, fulina al aparato con la mirada y vuelve a encarar la reparación, a todo o nada, y cambia fondorios, garganiza el Tripón de Proa, y por las dudas le corbata un totoloche más nuevo todavía. Esta vez el “estado de reparación” dura unas seis horas y monedas. Y esta vez, como es un hombre honesto, el mecánico no permite que le llevemos el auto de nuevo, ya que ya ha dado todo lo que tenía para ofrecer. Nos devolvería la plata, pero nos explica que ya se la gastó.



Comienza un periplo por toda clase de especialistas y taumaturgos, Veteranos del Arreglo, Campeones del Bricolage, Paladines de la Bujía, recomendados por diferentes semi-conocidos y semi-familiares. Cada uno ofrece un diagnóstico diferente y unos esbozos de tarifa que van en aumento geométrico, salpicados con variaciones anómalas en lo que hace a tiempos, ubicaciones geográficas y particularidades de personalidad. Una y otra vez, la avería va dejando un tendal de profesionales, que o bien se rinden (luego de envejecer diez años en quince días) o bien niegan en nuestra cara la persistencia de la avería, con explicaciones que van del galimatías incomprensible a la llana fábula. “Terminator”, por supuesto, continúa allí PARA SIEMPRE, aunque intermediado por breves períodos de arreglamiento por un nuevo especialista. ¿Desea ud. un consejo? Disfrútelos.



Nota: Este fenómeno se usa mucho en el tema calefones. Si escucha las palabras “termocupla” o “electroválvula”, sepa que está en problemas gravísimos.



La avería “CONCEPTUAL”: Es, sencillamente, la avería que se trasmuta en otra. El mecánico arregla el “tiki tiki tiki”, pero al hacerlo, desacomoda algo en el equilibrio del Universo, y entonces el auto empieza a hacer “broco broco broco”. O pierde agua el bidón, o se parte el burro de arranque, o se trula el condensador de flujo. Técnicamente, el especialista arregló el cosito, pero, también técnicamente, en la Gran Arquitectura de las Cosas, no arregló un carajo, porque sigue existiendo una avería. Es como si la avería de su auto fuera algo más conceptual que particular. No importa tanto la avería en sí, como que el artefacto mantenga un número estable de averías. Y eso si tiene suerte, porque lo normal, en este Universo donde el Caos etc. etc. etc. es que las averías se acumulen y multipliquen y pueblen la Tierra. ¿Tiene una sola avería? ¡Ahhhhh bueeee, qué Duque!!! El único problema que le veo a este fenómeno es que el mecánico te cobra por avería particular, no por avería conceptual, así que si ud. le va con “Don Girólamo, se lo traigo de nuevo porque la avería conceptual sigue y ahora en lugar de tener la dirección floja pierde aceite, esto no me lo cobra, ¿no?” es muy probable que se muestre del todo de acuerdo. Viste cómo es esta gente.



La Avería “POSTRAUMÁTICA”: A veces algún especialista da con la clave de una “Terminator” y, suenen trompetas, efectivamente la arregla. Sí. El “Tiki tiki tiki”, fetivamete, no está más. O eso parece. Daría la impresión de que no. No sé. Qué se yo. Porque pasan los días y el sonido o la percepción del desperfecto resuenan en su cabeza, o en la forma que se mueve el volante, o en cierta calidad desprolija de cómo hace el motor, o la electrovávula, o el color violeta del monitor o la lentitud (difícil de precisar) del procesador. O sea, anda mejor que antes, pero no anda del todo bien, no me acuerdo cómo andaba antes, pero creo que no era así o no debería o debiese andar así y si debiese andar así es una REVERENDA CAGAAADAAAA. Pero no, me parece, me parece nada más. ¿Ahí? ¿Escuchaste eso? Ud. buscará consenso en seres queridos o desconocidos, a horas intempestivas y en lugares impensados, porque luego de haberlo pasado tan mal con la perenne avería, tiembla, sueña y se derrumba con la idea de su regreso. Es más una “sensación” de avería que una avería en sí, pero por otra parte, no sé. Me parece que no es así. O debería andar así esto. Algo pasa, che, algo pasa.



Nota: No lo quiero alarmar, pero existe la posibilidad, algo inquietante, de que esta sea una variante de la “Avería Conceptual”, y que en este caso, la avería se haya trasladado a su cabeza. Lo lamento.


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jueves, 11 de septiembre de 2014

Coso 98: Piecita Genérica de Juguete de Huevo Kinder


El Huevo Kinder tuvo su momento de gloria en los 90 y los dosmiles, siendo reemplazado por… Bien, no tengo idea de por qué diantres ha sido reemplazado, si es que lo ha sido. El caso es que no hay casa habitada por niños que no tenga una o varias de estas piezas dando vueltas, ora en el piso de la sala, en el rincón de una mesa, bajo el sofá o en nuestro plato de ravioles. Puede ser un bracito, o una suerte de arandela, de eje de carricoche o agarradera de otra pieza más vistosa. Separada de su composición total (de la que se despide entre 24 y 72 hs. luego del primer armado del juguete), es difícil determinar su función original. Lo que sí sabemos es que es un residuo de huevo Kinder, y que ya forma parte de nuestra basura habitual, junto a migas, pelusas o los trocitos microscópicos de piel de los que se alimentan nuestros ácaros domésticos.


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sábado, 6 de septiembre de 2014

Coso 97: Naricero para Anteojos de Borde Metálico


.El Naricero, aún presente en algunos diseños de anteojos de borde metálico es un caso paradigmático de “aquello que aprecias cuando lo pierdes”, emparentándolo con el Amor, el Papel Higiénico y la Juventud. Cuando algún accidente lo desprende de ese pequeño bracito metálico soldado al cuerpo del anteojo, no lo extrañamos sólo por su ausencia, por haber perdido algo hermoso, querido o útil: Su ausencia se nos hace mucho más patente, diríamos dolorosa (físicamente hablando) en la punción del antedicho bracito que, desnudo y sin rienda alguna, se dedica a hurgar y carcomer la carne de nuestra nariz superior, con la firme intención de horadar despiadadamente hasta el tabique; entonces recuperamos el naricero o conseguimos uno similar, y éste tiene una conducta bastante perversa: sin pincharnos, continúa presionando sobre la llaga producida, como para recordarnos que nunca debimos descuidarlo, como una ex esposa despechada que ha

regresado sólo para convertir nuestra vida en un infierno. Buen momento para pensar en la cirugía o los lentes de contacto


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martes, 2 de septiembre de 2014

Coso 96: “Abstractito”


Cuando parecía que ya no quedaba rubro, rincón o centímetro del Universo atacado por el “Design” y su mundillo de comedores de comida étnica y muebles incómodos (pero muy diseñados), esta infección se apoderó del huésped más impensado: el de los bebés y su parafernalia. Por definición, este universo de colores primarios y muñecos de ojos saltones parecía incompatible con los parámetros anoréxicos y desencantados de la gente cool. Sin embargo, una avanzada de muñecos de trapo “de diseñador” ha hecho su aparición en los negocios más conchetos del rubro “puericultura”; y por supuesto, como son de diseñador, no se parecen en nada a un muñeco de trapo. Nada hay en ellos que recuerde a una cabeza, brazos o piernas, lo que sería muy vulgar. A duras penas tienen en su corpachón de figura geométrica irregular un botón que hace las veces de ojo (sí, en singular) y alguna semi-sonrisa bordada. Pariente del Monstruo de Frankenstein

y el bulld-dog, y rogando por que alguien le pegue un tiro, “Abstractito” ha hecho su entrada. Su venganza está implícita: introducir nociones de anatomía muy confusas a toda una generación.


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jueves, 28 de agosto de 2014

viernes, 22 de agosto de 2014

¡Macabra propuesta de “oficio del futuro”!


CON LA MUERTE CULTURAL DEL ZOOLÓGICO Y EL ADVENIMIENTO DE LA FIGURA DEL “MILLONARIO COPADO” (esos que usan polerita y hacen cosas con energía solar), predigo la creación de un nuevo oficio: el “Mostrador de Animales”.



Antaño el colmo del lujo y la extravagancia era tener un zoológico en tu mansión: Michael Jackson, Pablo Escobar y Justo Jose de Urquiza compartían este dudoso hobby. Pero tener a los animaluchis encerraduchis en tu casa -al igual que tener cabezas disecadas de ciervos matados personalmente sobre la chimenea- ya no queda bien. No queda bien.



Entonces los nuevos magnates contrarán los servicios del Mostrador de Animales: Se trata de un cazador o equipo de cazadores que van a África o a Borneo, te agarran un animal salvaje con métodos no cruentos (dardos tranquilizantes, pistolas tásers, hipnotismo, disfraz de animal salvaje hembra o el cajoncito ese con el palito), lo transportan hasta la casa del millonario en cuestión e, inmovilizado (con algún otro método no cruento, por ejemplo, sogas, doble nelsons o un contrato de inmovilidad) o tal vez endrogado, te lo muestran durante unos minutos.



El millonario lo mira, sus hijos también, hacen algún comentario sobre la belleza, el estupor o el grotesco rostro del susodicho, incluso le pueden tirar galletitas ecológicas, hacer un “mini-concurso” de ponerle nombre, etc. Y cuando ha pasado un tiempo prudencial, el Mostrador de Animales dice “che, está medio pasadito de sueño”, se lo lleva de nuevo y lo libera en su hábitat natural. Incluso, por unos pesos extra, el propio millonario puede ser el que lo libere (mientras suena en un poderoso equipo de música el tema de “La Leona de Dos Mundos”), con lágrimas en los ojos y el corazón palpitante de desinterés y generosidad (la que será especialmente agradecida por el Mostrador de Animales y los porteadores de color, que esperan una buena propina).



Yo les tiro la idea para que después no me vengan con que hay que crear fuentes de trabajo.


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miércoles, 20 de agosto de 2014

¡Lanzan nuevo Estado de Ánimo!


Me me tienen podrido los superlativos en FB tipo “este video te dejará sin aliento”, “Las primeras fotos de El Robot Escarlata VIII son absolutamente asombrosas” o “Esta pelicula es la peor mierda que se haya hecho jamás”, pero por otro lado el exceso de ecuanimidad y equilibrio me resulta frígido, estéril, una cosa muy binnerista. Así que he pensado en inventar un estado intermedio entre esos dos excesos. Lo llamaré “Roberto”. No sé qué les parece el proyecto.


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lunes, 18 de agosto de 2014

¡Lanzan original sistema de detección de estafas gastronómicas!


Señales de que te están cagando con la comida: Elementos que habitualmente funcionan como un conjunto o “montón” se pueden cuantificar de un golpe de vista. Ejemplo: Cinco papas al horno, diez ravioles, cuatro trozos de lechuga.


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jueves, 14 de agosto de 2014

¡Proponen -ellos, yo no, yo soy bueno- novedoso criterio sobre el Humorismo!


El otro día un standapero español en la radio decía que a él no le interesaba que la gente se riera durante sus monólogos; que la risa tenía, en realidad, muy poco que ver con el humor. Luego ilustró esta sorprendente proposición siendo efectivamente menos gracioso que Santo Biasatti (de hecho muchísimo menos, porque Santo Biasatti sería un excelente personaje secundario de un corto de los Tres Chiflados). ¿De dónde salen estos chantas???


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viernes, 1 de agosto de 2014

¡Otra obra maestra en el arte del prologuismo!


(El siguiente es mi prólogo al libro “Lenin y Vos”, de Bruno Bauer, recientemente editado. ¡Cómprelo, señor!)


Capitulo 1: Donde te doy la posta de que es el humor, vos escuchame a mi que no parece pero la tengo clarinete


Existe en nuestro país cierta celebración de algo llamado “humor inteligente”. No es mi intención cuestionar las virtudes y ventajas generales de la inteligencia; tampoco se si, como se repite por ahí, el sentido del humor es una senal de inteligencia, o que los cables del humor y la inteligencia se tocan. Como prueba científica, podemos citar la existencia del Sindrome de Asperger. Sus padecientes suelen ser personas sumamente inteligentes, te multiplican 76455 x 34556 en un santiamén o te desarman una bomba, pero son incapaces de entender el chiste del opa que compra cinco pesos de mortadela.


La impresión que tengo es que el humor es un mecanismo mas o menos básico, con una pata en la racionalidad y otra situada en una energía vital primigenia, que es la que dispara la risa con ruido (contraponiéndola a la risa abstracta, esa que nos permite escribir “jajaja” en nuestros chats mientras nuestro rostro permanece impertérrito como un muro de concreto). Es esta irracionalidad de la risa la que no nos permite explicar por que algo es gracioso, por que la silla de plástico que se rompe en mitad de una reunión desata una explosión de carcajadas o la foto del gato que se parece a Hitler nos hace lanzar un borborigmo involuntario por la nariz.


Cuantas veces nos hemos encontrado intentando explicarle a alguien una escena de los tres chiflados o ese chiste tan bueno que hizo Rodriguez de contaduria, para encontrar enfrente un silencio sepulcral? No ocurre esto cuando tenemos que explicarle a alguien una formula matematica o una receta de cocina, procesos para los cuales el intelecto esta mas que preparado.


Y es que hay un “factor X”, irracional y emocional involucrado en el humor, que vuelve inútil la inteligencia pura y dura.


Apartado 2: Donde se maltrata gratuitamente a un monton de gente que no sabe que esta haciendo todo mal, pobre


Frente a esta realidad inquietante es que un grupo de gente muy insegura creo la categoría “humor inteligente”. Festejandolo con sonrisas ensayadas ante el espejo, los usuarios se adjudican la virtud de la inteligencia a si mismos, creando de paso una suerte de status superior respecto de aquellos que se rien del humor “no inteligente”: llamese a esto habitualmente gente como Benny Hill, Jorge Corona, Abbott y Costello, Alberto Olmedo ( que vendrían a ser los “negros cabeza” del humor).


Primera trampa: en realidad el humor inteligente no es, exactamente “inteligente”. Asi como una inteligencia autentica nos permitiría entender la Teoría de las Cuerdas, que no se ni lo que es, lo pongo como ejemplo de algo que no se entiende, no hace falta estar especialmente dotado para entender el

“humor inteligente”. Porque la principal característica de este fenomeno no es la dificultad conceptual sino la solemnidad.


Es la solemnidad presente en la tematica del peor Quino, en el tono admonitorio de los monologos finales de Enrique Pinti, en el rebuscamiento a veces exasperante de los Monty Python; pero no jodamos, se entiende, se entiende perfecto al toque, sin el menor esfuerzo, sin quedarse toda la noche quemándose las pestanas ni nada de eso. Alcanza con impostar una ceja levantada y el ceno fruncido (porque, recordémoslo, el humor inteligente se celebra en silencio).


Segunda trampa: el usuario, luego de consumir su dosis, sale convencido de que es inteligentísimo: y como no va a serlo, si ha entendido algo inteligente? Al contrario de esos libros complicados llenos de cuentas o palabras difíciles y que nos hacen sentir estúpidos, la experiencia en este caso es altamente satisfactoria. Y por eso los autores son celebrados y recompensados: Como la viuda sexagenaria cortejada por el gigoló aceitoso, los usuarios pagan por ser engatusados, los autores reciben sus aplausos de oropel y todos re contentos (excepto, claro, los payasos de circo y los escritores de chistes de Jaimito).


Entonces apareció, en la historia de la cultura humana, “Lenin y vos”.


Episodio III: Donde se dicen maravillas del autor del libro, que para eso hago el prologo, carajo mierda


Su autor, un misterioso profesor de filosofía de Buenos Aires, ha decidido volcar en esta historieta todos sus conocimientos academicos y transformarlos en una satira político-cultural a veces mas certera, a veces mas chusca, siempre divertida, irreverente y tan original que da bronca. El material recopilado en este libro es profuso, sustancioso y hasta didáctico. O sea, no se pongan nerviosos pero me parece que es inteligente en serio.


Por supuesto, esto conlleva un problema: quien escribe este prologo no tiene puta idea de quienes eran Oswald Spengler o Kasimir Melevich, tiene una vaga idea de quien era Antonio Gramsci, leyó a reganadientes a un tal Foucault durante su breve paso por el CBC (borrándolo de su memoria a la primera oportunidad) y desconoce mayormente los detalles historicos de la revolución soviética -aunque sabe que Lenin tuvo algo que ver, tampoco la pavada. Por lo que no puede jactarse de haber entendido el 100, que digo el 100, el 80, que digo el 80, dejalo en un generosísimo 70 % de las historietas de este libro; siendo un fan del sr. Bauer, sí puedo decir que calculo de que sabe de lo que esta hablando, y que a través del poder de la abstracción que entiendo el sentido general de aquellas historietas mas eruditas. Creo.


Lo que no puedo decir es que después de terminar el libro me sienta un bocho. Mas bien diría, como en algún contraejemplo citado mas arriba, que un poco estúpido me ha hecho sentir. No, no es en principio la sensación mas agradable del mundo. Como compensacion, creo que la lectura de este libro sí me ha expuesto a cosas que no sabia, sí me ha obligado a sacudirme la modorra y la inercia y desde luego -por si hace falta que lo aclare- sí me ha hecho reir. En resumen, soy una persona mejor luego de leer “Lenin y vos”.


Parte cuarta: Donde se describe minuciosamente, casi con sadismo, la soga al cuello que se ha puesto graciosamente el autor del libro


Supongo que se dan cuenta de las consecuencias a las que nos enfrentamos: “Lenin y vos” deschava en este acto la vacuidad del llamado “humor inteligente”. No solo desde sus jodidisimas reflexiones sobre algunas vacas sagradas como Quino, Tato Bores, Barcelona o los Simpsons, sino desde el hecho mismo de existir. Esa es la primera traición del Sr. Bauer: gritarle al mundo que sus colegas son unos completos estafadores.


Y la segunda traición es contra su formación filosófica: A lo largo de “Lenin y vos” el sr. Bauer coquetea con los elementos mas bastos del humor: la chabacanería, la confusión facial y la parodia de los avisos de detergente. Ignoro si sus camaradas filosofos se tomaran esto con humor o lo consideraran un payaso que deshonra la profesión, pero como colega humorista le deseo que asi sea: Pocas cosas demuestran la valia de un comico como la dignidad herida de la gente que se toma en serio.


Bauer, entonces, se muestra inteligente cuando debería ser inteligente de mentiritas, y hace el tonto en el terreno donde debería ser inteligente de verdad. Casi adrede, el hombre se busca el odio de sus dos posibles aliados! Eso, queridos compañeros, es lo que llamo dar un salto al vacio, sin ningún tipo de red ni contención ni programa de ayuda estatal! Esto es arriesgarse en serio, que chistes del Holocausto ni chistes del Holocausto: O sea, para ser tan inteligente el tal Bauer es medio kamikaze.


Gran Finale: Donde se expresa un mensaje esperanzador para la humanidad


Si el hombre logra sobrevivir a las consecuencias de sus instintos autodestructivos, espero de todo corazon que este sea el primero de muchos “Lenin y vos”, que salgan el “Lenin y vos” 1, el 2, el 3, etcétera y luego el “Todo Lenin y Vos”, la revista de “Lenin y vos”, el calendario de “Lenin y vos”, la careta de “Lenin y vos”, etc. Lo agradeceré como humorista para aprender unas cuantas cosas, y como lector para disfrutarlo en grande. Nada más.


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martes, 15 de julio de 2014

Coso 95: Pneumático Promocional de Gomería de Ruta


Decíamos en el caso “Pareo” que no debería éste superar su categoría de “Coso”. Tenemos aquí el caso inverso, el de un objeto útil, noble y vaya si con nombre propio, que luego de su caducidad es expulsado de su clase para entrar en el terreno de los sub-objetos: el neumático que, luego de ser pintado bastamente de blanco y adornado con palabras incompletas de semianalfabeto, transfigúrase en el mascarón de proa publicitario de uno de esos siniestros talleres de reparación de neumáticos que acechan, como buitres humanoides, los costados de las rutas rumbo a nuestro destino vacacional, frotándose las manos ante nuestra potencial desgracia (cuando no la provocan activamente arrojando objetos punzantes a la ruta) y posterior cuenta, cuyo límite será solo la imaginación o la maldad del reparador. Este ominoso objeto puede figurar colgado de un árbol o, en parajes más estériles, yacer semienterrado en la tierra al costado de la casucha-taller, como un condenado a ser devorado por las hormigas: ¿una profecía metafórica de lo que le espera al bolsillo del accidentado?


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domingo, 13 de julio de 2014

Coso 94: Golem-souvenir de Conchas Marinas


Un habitante recurrente de tiendas de ciudades turísticas de la costa, el Golem de Conchas se emparenta con otras criaturas temáticas (y anatómicamente monstruosas) fabricadas a partir de un ítem determinado, tal como el Homúnculo de Caños de Escape, los personajes vegetales de Arcimboldo o los adefesios ferrocarrileros del artista argentino Regazzoni. Quiso el Creador que las caracolas marinas existieran en suficiente variedad de formas como para que fuera la concha de un vibalbo pies o caras, la alargada turbonilla un brazo, la caracola propiamente dicha ojos u orejas, de modo que la tosca criatura lograra semejar rasgos humano-animaloides a los ojos de un infante o una ingenua señora de pueblo (su target más frecuente). Es digna de señalar la perversidad de los vendedores de Golems de Conchas, ya que su fragilidad raras veces soporta el viaje de la playa a la ciudad de origen, reduciéndose a añicos al primer bache en la ruta: daría lo mismo que vendieran homúnculos hechos de castillos de naipes.


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sábado, 12 de julio de 2014

Coso 93: El “Pareo”


Se trata de un elemento que habita los arrabales, los barrios bajos, las zonas periféricas y marginales de la ciencia de la indumentaria. ¿Estamos seguros de que podemos llamarlo “ropa” o “prenda de vestir”? ¿En qué momento un “trozo de tela” deja de serlo para transformarse en “ropa”? ¿En qué instancia pasa de la categoría “materia prima” a “producto industrial”? Su practicidad es cuestionable: ¿Necesita realmente una mujer en bikini, en ese reino de la impudicia llamado “playa” cubrirse con un harapo que rememora vagamente a una falda? Su pretendido valor agregado de elegancia, fácilmente rebatible: ¿A qué nos recuerda la prenda que no hace más que resaltar la presencia de las piernas desnudas, sino al vestuario desabotonable y superfluo (los anacrónicos guantes, las innecesarias medias con liguero, el largo vestido surcado por un largo cierre) previo al número de strip tease? Así, este pretencioso accesorio de señoritas chetas las cubre inadvertidamente del halo de miseria y vulgaridad propio del escalón social más desafortunado y bajo del género femenino. Tristes reflexiones aparte, esta Enciclopedia, vigía de la precisión de las categorías, niega al Pareo la entidad de “Ropa”, y con férrea disciplina y brazos severos la contiene en su condición de “Coso”, de donde jamàs ha de salir.


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viernes, 11 de julio de 2014

¡Proponen novedosa variante deportiva!


Otra es hacer “Fútbol sin Arcos”, para los amantes de la belleza futbolística más allá del resultado. Gana el que hace el juego más hermoso, sin especulaciones ni bilardismos, sin rebajarse a jugar contra otro equipo que te ande estorbando con su juego plebeyo y defensivo y cagándote a patadas y tratando de meterte goles. Puede ser un poco aburrido.



La filosofía del “Fútbol sin Arcos” aplica también a todas esas almas puras que no toleran el arte comercial y esas cosas polutas y encenagadas.


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jueves, 10 de julio de 2014

¡Ponen a tipo que sabe mucho de fútbol!


Hola, soy uno que sabe mucho de fútbol. Argentina juega mal, pero ganó todos los partidos. O sea, el fútbol consiste en ganar el partido, meter más goles y que a vos te metan menos, pero que Argentina haya hecho esto no quiere decir que Argentina juegue bien. ¿Se entiende? Claro, también me pongo a hablar con vos que de fútbol no entendés una goma.



Lo que pasa, te esplico, es que tuvo la suerte de ir a penales, aunque para ir a penales haya tenido que jugar de tal modo que no le metieran ningún gol, lo cual es parte de jugar bien al fútbol, pero eso no quiere decir que haya jugado bien. ¡De ninguna manera!



Y los penales son una lotería; claro que, a diferencia de la lotería, interviene la habilidad humana y el aspecto físico-atlético de atajar y de patear correctamente una pelota, cosa que en la lotería mayormente no ocurre. Y el arquero de Argentina atajó dos pelotas, lo cual sería “jugar bien” en el caso de un arquero, y era el arquero de Argentina, pero esto no significa que Argentina haya jugado bien o mejor que Holanda o que uno de sus miembros (el arquero, en este caso) así lo haya hecho.



No tiene nada que ver una cosa con la otra, cómo se nota que no sabés nada de fútbol, ¡Ja, ja, ja! Y ahora me voy en tren, ¡chucu-chucu-chucu!


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jueves, 26 de junio de 2014

¡Macabro instante de una mudanza cualquiera!


UNO DE LOS MOMENTOS MÁS DEVASTADORES DE UNA MUDANZA OCURRE CUANDO YA ESTÁ TODO MÁS O MENOS EMPAQUETADO O en camino de estarlo, y comenzamos a percibir objetos desperdigados, solitarios, inempaquetables.



Se trata de “restos”, resaca, rebabas del hogar cuyo destino final es incierto y su condición de provisorios empieza a parecer permanente. Ninguno pertenece a la misma clasificación, o sus clasificaciones se cruzan en un punto pero se repelen en otro, lo que nos impide clasificarlos en la categoría de objetos inclasificables. Son la pesadilla de un archivador o un neurótico obsesivo, pero sobre todo son la pesadilla del hombre que se muda.



Algunos son objetos que debería devolver. Otros son objetos de valor sentimental ínfimo, que no tengo el valor de tirar a la basura (y siento que retrasar esta decisión me hace más bueno y sensible). Otros pertenecen a la categoría “cosas que necesito tener hasta último momento, pero no tan tan tan a último momento como el cepillo de dientes”. Otros pertenecen a una categoría, pero se han quedado fuera de su caja por accidente, o porque estaban perdidos debajo de un mueble, o bien porque la caja era demasiado chica, o porque de momento pertenecen a la categoría anterior (por ejemplo, “libritos del bebé”). Otros conforman una categoría ínfima (tipo 3 cosas) que no amerita el inicio de una caja.



Otros simplemente permanecen allí, pétreos e innominados: en algún momento decidimos dejar de percibirlos, y a medida que avanzaba el empaquetamiento empezaron a hacerse evidentes. Pero ahora el ejercicio de su visibilidad se hace difícil de remontar; sin embargo, la realidad de que en algún momento tendremos que hacernos cargo de ellos nos respira en la nuca, como un corazón delator o un mono escondido tras la cortina del baño.



¿Qué hago con estas radiografías de columna que me hice el año pasado? ¿La tiro o tal vez las necesite para mi hipotética visita al traumatólogo? ¿Y por qué puta mierdas hacen las radiografías son tan grandes? ¿No me las pueden poner en Facebook? ¿Y este lapicero con útiles de dibujo? Ya he guardado los útiles, ¿mudo el lapicero o le doy vía libre? ¿o está “out” el lapicero? ¿Y este cuadernito con cosas útiles anotadas? ¡Tengo media docena de cuadernitos con cosas útiles anotadas! ¡Dudo que haya tantas cosas útiles en el planeta!



Este mini-ejército de objetos conforma una fuerza diabólica e inorgánica, un vórtice que rezuma el Caos inefable: aquello que es imposible de aprehender o percibir. Desde su centro se emite un vómito de Materia Oscura, que infesta y devora todo lo que toca. ¡Odio esta categoría descategorizada y todo lo que representa!



Podría poner todo en una bolsa y arrojarlo a la basura, pero me enerva que terminen juntos objetos que sí merecían este destino junto con otros que simplemente estaban en el lugar y momento equivocado. Ya no podría volver a dormir. Me sentiría cómplice del Desorden del Cosmos, del Dios Malvado e Idiota en el que creían los gnósticos, de un súper nihilismo activo que no sólo descree todo sino que produce y trabaja en pos de la ausencia de significado: el Ejército de la Nada.



Prefiero convertirme en centinela, en el Guardián del Sentido, manteniéndolos a raya para que la Confusión que emanan no carcoma el resto del Universo. Sólo me queda una opción: Meterlos en una caja todos juntos y escribirle con fibrón un cartel que diga “Caja del Caos” (junto a una serie de dibujos que representen la Torre Eiffel, un cerdo y la cara de Silvio Soldán, simbolizando la desorganización y acumulación al azar que los ha reunido). Y esperar a culminar mi mudanza, donde la abriré y volveré a repartirlos casualmente por toda la casa, en poses de estudiado descuido como el peinado de un ídolo “tween”, donde su condición de objetos solitarios los despoje completamente de su Poder.



Perdón si parece que me tomo mi mudanza demasiado en serio. Yo soy así, no me gustan las cosas a medias.


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