jueves, 15 de agosto de 2013

¡Anda todo bárbaro!


¡Todos ganamos! ¡Ese porque sacó más votos en todo el país! ¡El otro porque ganó en esa provincia! ¡El otro porque ganó en la otra! ¡El de más allá porque sacó más votos en Capital! ¡Aquel porque era un MUERTO VIVIENTE y ahora lo eligieron de nuevo! ¡Menganito porque por primera vez en su vida sacó más votos que otro! ¡Fulanito porque logró llegar a octubre! ¿Saben lo que es esto? ¡Una “win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win-win- situation”! ¡Es el Día de la Madre de todas las Maravillas Felices con Papá Noel, arco iris y los Alegriconejitos de la Felicidad de la SAN PUTA, y no entiendo cómo hay alguien que tenga el TUPÉ de decir que Argentina no es EL MEJOR PAÍS DEL MUNDO, MIERDA! ¡Es momento de gozarse, solazarse, disfrutar, reir, festejar y emborracharse como un cerdo y revolcarse entre una montaña de ropa de segunda mano! ¡Y el que me ponga una cara ya no de tristeza o amargura, sino una mera sonrisita que pueda interpretarse como con un dejo de amague de sarcasmo LE PARTO LA CARA! ¡Arriba ese ánimo, hijos de mil putas!



¡Acá ganamos todos! ¿SABÉS QUÉ? ¡Ganó hasta DE NARVÁEZ, que hizo una de las campañas más idiotas e infames que alguien podría imaginar, y no ganó, que aparentemente es lo que quería! Si no, sería estúpido, y nadie cree eso, PORQUE TIENE UN MONTÓN DE PLATA.



¡Viva la Santa Federación! ¡Viva la patria! ¡Viva la Argentina! ¡Y viva Igor, Pedro de Kastro y este temón!


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martes, 13 de agosto de 2013

¡La vida es un Pepe Payaso & Ratontito!


El Carameluchi de la Felicidad: Hoy estaba en el semáforo y de golpe qué veo, oh, oh, oh, delante de mí, oh, oh, oh, epa epa epa, dos autos, uno al lado del otro, los dos exactamente con la mismas letras en la chapa: FZP. ¿Cuántas probabilidades hay de que ocurra esto? (no me hagan el cálculo, es una pregunta retórica) ¿Cuántas concatenaciones de acontecimientos fortuitos han debido ceder su paso, cuántas mariposas han renunciado a generar huracanes en la otra esquina del mundo, cuántas parejas habrán perdido la oportunidad de conocer al amor de su vida de casualidad, cuántas porciones de suerte se habrán consumido como una llama, cuántas filas de dominós habrán sido interrumpidas? ¿Cuántas combinaciones impredecibles de azar habrán sido canceladas por el Supremo y Demente Croupier Universal, sólo para que yo, y nadie más que yo –los coches se bifurcaron apenas puesto verde el semáforo- tuviera el privilegio estéril de contemplar esta coincidencia? Va este suceso entonces a mi lista de Momentos en los que fui declarado Centro Absoluto del Universo, y a otra lista, menos prestigiosa, de casualidades pelotudas. ¡Bien!



El dardo Emponzoñado con el Curare de la Desdicha: Contenido en el evento narrado más arriba, consiste en que no sé a qué número jugarle: El Hado ha querido otra vez que, protagonista de un azar único e irrepetible, no pueda aprovecharlo en lo más mínimo; podría haber tenido un gesto, una palmada, algo, y repetirme números, pero no. Me repite letras el Gran Conchudo Universal. E’cir, nuevamente la suerte se ríe en mi cara, se me exhibe desvergonzadamente, me hace un “lap dancing” lascivo y pecaminoso y luego se arroja a una alcantarilla. Y aparte estrenaron una película de Francella enano. ¡Mal!



Miren, fotos de disfraces terroríficos de conejo, y la Embarazada Mala n° 40.


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lunes, 12 de agosto de 2013

¡Agregan cosa a triste lista de cosas!


Ayer estrené el “troquel”, a.k.a. “otra cosa para que se pierda”, desplazando de su lugar de novata a la Tarjeta SUBE (que ahora podrá hacerle pagar derecho de piso mandándole hacer tareas ingratas, lavar los platos, ir al banco, etc.). Le dan la bienvenida los ya citados llaves, celular, DNI, DNI renovado, DNI renovado por octava vez, garantía de electrodoméstico, pasaporte, dinero, tiempo, ilusiones, esperanzas, juventud, felicidad, las pastillitas esas que me recetaron.



Y otra cosa, muy lindo el troquel pero se parece mucho a un ticket de compra, cosa que le hace muy mal al tema del clientelismo político. Y ya que estoy: ¿cómo puede ser que te rompan las bolas con el tema de respetar la velocidad máxima pero a una autopista le pongan Juan Manuel Fangio?


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viernes, 2 de agosto de 2013

¡Regalo otra idea, a menos que me quieran pagar algo en cuyo caso llamen, 1577-400-6545, interno “B”, preguntar por Tito!


Esta vez es una película de animación para niños, de esas de computadora, con objetos o animales que hablan. El protagonista es un personaje muy carismático y optimista, de esos que sueñan con algo. No importa qué. Algo. Sueña con algo, con lograr algo, algo muy difícil para su condición. Por ejemplo: Si es una licuadora, sueña con ser un tanque de guerra. Pero a él no le importa, porque sabe que con tesón y buena voluntad, ¡todo es posible! Y todos los otros personajes (las otras licuadoras) le dicen “No, no… No se puede… Eres una licuadora… naciste para licuar, no para aplastar palestinos… No, no…” Y él se pone muy triste porque ninguno de esos obtusos lo comprende y lo tiran para atrás. Pero después, por esas cosas de la vida, ¡agarra y tiene una oportunidad! Para hacer eso que él quiere.



Y al final, fracasa miserablemente, porque no le da para eso que él quiere, tiene que ser una licuadora. Realmente no le da. ¡Incluso no es tan bueno como licuadora! Es una de esas licuadoras que le metés un cacho más grande de algo y ya reniegan, se traban y le tenes que meter un tenedor para revolver, y ve cómo las otras licuadoras lo superan y les aumentan el sueldo y les dan una oficina con secretaria y Flipper (son de esas licuadoras que trabajan en Google).



¡Y ese es el mensaje! ¡Para que los niños aprendan que no es todo jajaja y jojojo, y que el mundo es sufrimiento y dolor y muerte, y que estamos todos condenados a una vida de padecimientos y tortura y soledad, y que está todo mal, todo mal! ¡Ni siquiera vale la pena pegarse un tiro, de lo mal que está! Y a ver si encuentro la receta de las pastillitas esas que me recetaron.



Miren, como decía el gran Seymour Skinner respecto de los años escolares, ¡cada año es peor! (a.k.a. “¡Uy!”)


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martes, 30 de julio de 2013

“Crónicas de T”: ¡Todo llega!


El automóvil que está a mi disposición actualmente, modelo 2005, tiene dirección hidráulica y aire acondicionado. También tiene un sistema muy copado de que si te dejás las luces prendidas hace sonar una alarma. Ah, y radio, tiene radio, con CD y todo.



Tiene otras prestaciones que parecen surgidas de una fábula fantacientífica, como que el asiento no tiene un agujero en el que se te hunde el culo medio metro, ni produce ruidos similares al de un ogro biomecánico, ni que se queda sin frenos, o se te parte el acelerador en dos cuando estás bajando una loma, ni que se te incendia el motor, se te rompe la cruceta o la dirección.



Compréndanme: Para quien haya manejado un Taunus “L” del año 1980 durante los últimos 15 años, todos estos adelantos técnicos, supongo que naturales para el común de la gente, el hombre del común, del llano, el hombre de la calle, y qué más de la calle que andar en auto, el hombre de a pie, a no, ese no, en fin, para el hombre con dos dedos de frente que sabe cuándo su máquina debe rendirse, en fin, todos estos adelantos técnicos semejan los dispositivos asombrosos de una nave espacial. Una nave que no corcovea, se irrita, se detiene y saltica, sino que se desliza, que apenas toca el ras del suelo, que cumple con su rol de llevamiento, y no de mochila arrastrada dificultosamente por nuestros pies



No era un motor con cables, engranajes, humo y chirimbolos de fierro de la Era Industrial los que esperaba que tuviera mi corcel actual, sino nanotubos de carbono, máquinas de movimiento casi perpetuo, energía cuántica, magnetismo, campos de fuerza generados telepáticamente por criaturas de otra dimensión; en fin, imaginaba un capot aparentemente vacío para la deficiente percepción humana, del que emanara una luz fluorescente y verdosa, y un coro de voces, voces inocentes y risas de felicidad gorgojeadas por las ninfas tecno-mágicas que le insuflaban su Fuerza Vital. Y olor a lavanda.



Pero allí estaba yo, en un pueblo perdido al costado de la ruta, mirando ansiosamente al imprevisto mecánico al que tuve que recurrir debido a ciertas actitudes poco profesionales del vehículo, mientras este me mostraba la “bomba de agua” (¿Ustedes sabían que los autos posteriores al 2004 tienen bomba de agua? ¡Yo no lo sabía!), carcomida por las bastas inclemencias del Mundo Físico (y no por el combate Celestial que indudablemente las criaturas ultradimensionales movedoras de autos librarían a diario, si es que éstas existieran), con abundancia de cachos faltantes, mordiscones de bestias primigenias, ajaduras y chorreos de grasa y óxido.



Y pude sentir (además de un razonable cóctel que incluía la angustia, la incertidumbre, la ira, la avaricia, la frustración, la desesperanza, el ateísmo y la impaciencia) aquella emoción que nos invade cada vez que observamos en nuestros seres queridos el cumplimiento de una etapa, una emoción que me hizo musitar para mis adentros:



“Hijo mío, ya eres un Taunus”


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lunes, 8 de julio de 2013

¡Revelan “backstage” político en 5 minutos!


Chiste hecho en 5 minutos sobre la cosa de los europeos y Evo, etc. Ya sé, el tema ya está “out”. Ya “fue”. Ya “pasó”, es “viejo”, del “otro día”. Pero no lo quería gastar.







Miren, “El Hobbit” hecho por Gene “Director de los capítulos raros de Tom & Jerr” Deitch.


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