jueves, 21 de marzo de 2013

Dato 7.371: Maurizinho


caparros.gif En Brasil, “cheto” se dice “Maurizinho”. ¡Mirá vos! (Fuente: Una compañera de trabajo, que es brasileña. Probabilidades de exactitud: 200 %, poque se costeó hasta acá)


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miércoles, 20 de marzo de 2013

¡Ah, te estás buscando una piña!


El Arte del Humorismo requiere el dominio de determinadas técnicas y hablidades a las que se llega mediante experiencia y esfuerzo, y ciertos conocimientos intuitivos no al alcance del profano: el timing, el ritmo, el chascarrillo incluido en el momento justo y con el gasto de energía exacto; un segundo más o un segundo menos pueden significar la diferencia entre el estallido en carcajadas y el fracaso más rotundo. Es conveniente además estar atento a los niveles de saturación de cierto tema o estructura humorística, ya que se corre el riesgo de provocar, en lugar de sonrisas, beneplácito y aplausos, miradas de reprobación, asco y hastío.







Observarán que además de esta instructiva y risueña estampa incluí, en el costadito, una ventana en donde se ve una nave espacial, como para esbozar en apenas dos pinceladas (pinceladas en un sentido metafórico, lo dibujé con un marcador medio seco) el ambiente “futurista” que requería la pieza.



Miren, cuando reencarne quiero ser uno de estos monos, pero en realidad no sé si me darán los puntos para subir a ese avatar.


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viernes, 15 de marzo de 2013

¡Sólo soy un sencillo y humilde interlocutor del Todopoderoso!


¡Va chiste en 5 minutos sobre la nueva tendencia otoño-invierno entre importantes muñecos internacionales!







¿Y vos de qué lado estás: De “Muji” o de “Bergo”? ¡Votá ya: el ganador se lleva una pelusa, un vale para tomarse un vaso de agua y un viejo cospel para hacer 1 (un) viaje en subte, acompañado de un fotógrafo que te permitirá hacer emotivos memes de internet con tu cara!



Miren, The Horrors of it All.


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jueves, 14 de marzo de 2013

¡Explican el problema, o uno de los problemas!


El problema –o uno de los problemas- no es que sea facho; nadie esperaba un papa judeo-marxista, masón y pro-aborto, adalid de la educación sexual y el matrimonio igualitario y que además es una mujer lesbiana y feminista y que tiene tres hijos fecundados in vitro que se llaman Lenin, Lihuén y Uma y que se ha unido a un grupo de apóstatas de Facebook y usa remeras del Che y escucha Heavy metal. Es el papa. Ser facho es prácticamente un requisito profesional, lo mismo que ser viejo, hablar en cocoliche y tener moditos de hembra.



No, el problema es que sea argentino: De pronto, somos célebres en el mundo pero por razones no deseadas. Es como si mañana saliera en todos los diarios que un tío tuyo fue nombrado Capo de la Mafia, y encima escucharas gente que sale a festejar a bocinazos y te llama para felicitarte.



Supongo que en una que otra situación puede ser práctico –por ejemplo, telefonazo para que liquiden a un vecino molesto-, pero en líneas generales uno se ve obligado a decir “nooo, es un tío lejano, nada que ver, no lo veo nunca, una vez cada tanto, en Navidad, ponele y ni siquiera, no, no, no, no, no, nononononunununonunununonono”.


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martes, 12 de marzo de 2013

Famosos Muertos: Una modesta proposición


Hace un tiempo falleció el legendario Jean Giraud, más conocido como Moebius, el genial dibujante francés creador de Harzack, The Long Tomorrow, el Teniente Blueberry y co-editor de la revoucionaria revista francesa Metal Hurlant, un ícono insoslayable de los años 80. Como suele ocurrir, su muerte ha significado un verdaderro sacudón entre periodistas y aficionados y, que se apresuraron a escribir homenajes al genio y a reproducir sus viñetas e ilustraciones en las redes sociales.



Para peor no hay semana en que no la palme alguno. Los oradores de entierro ya empiezan a repetirse, a quedarse sin guión. Incluso tienen que empezar sus elegías con alguna referencia a la plaga de decesos, diciendo cosas como “ah, oh, qué año que estamos teniendo, primero se fue X, después Y, ahora Z, el último que apague la luz, etc”. Si a esto le sumamos el hecho de que gracias a Internet cada vez hay más famosos me temo que en unos años nuestra vida se transformará en un responso continuo y permanente. Entonces la noticia consistirá en que no se murió el artista Fulano y que el músico Zutano sigue con vida.



Pero más que los famosos muertos, que en definitiva no tienen el 100 % de la culpa de morirse, lo peor son sus llorones y lloronas. Maulas sin corazón que recibieron la muerte de su tío Osvaldo con una perplejidad indiferente, ahora se jactan de haber soltado varios kilos de lagrimones ante la muerte de tal o cual ídolo popular. Y entonces pegan en sus blogs o Facebooks algún video, alguna foto, algún dibujo del finado, “para seguir honrando y perpetuando su memoria hasta el fin de los siglos”.



Se me ocurre que hay un error de concepto en estos homenajes basados en la reproducción compulsiva y viral de la obra del muerto. Repetimos youtubazos o frases célebres porque porque es cómodo, porque nos bajamos la película de Cuevana o copypasteamos el libro digital. Y ya conocemos cómo funciona la oferta y la demanda en la mente humana. Cuanto más accesible es algo, su valor baja estrepitosamente. En definitiva, los homenajes continuos y sostenidos solamente convierten la obra del famoso en un libro de mesa de saldos.



Propongo invertir la lógica de estos mal llamados homenajes: Así como los emperadores de la antigüedad que exigían que junto a ellos se enterraran sus tesoros, caballos, esclavos y esposas, deberíamos destruir completamente la obra del famoso muerto. Que no quede nada, reducir a cenizas hasta la última canción, el último opúsculo, el último archivo mp4. Imaginate que mañana se muere, no sé, Paul McCartney (me veo obligado a usar un famoso extranjero, a ver si se me muere uno de por acá y todavía me echan la culpa). ¡Bam! Quemamos toda la obra del ex beatle, y de paso todos tus hermosos recuerdos asociados al tipo. ¿Así que debutaste escuchando “Let it be”? Bueno, te cuento, no la vas a escuchar más. ¡Se murió McCartney, se murió Let it be, y si me presionás, se murió un poquito tu debut! ¡Tu ídolo no vive más “en todas las hermosas canciones que escribió” (y que habitualmente llevás en un rincón polvoriento de tu mp3): Se murió enterito! Ahí te quiero ver, llorón. Ahí sí vas a poder compartir un mínimo sentimiento de pérdida con los deudos de verdad. ¡ESO es un duelo!



Tal vez chillen un poco los herederos, que pensaban vivir como pachás gracias a las regalías de sus padres, pero al mismo tiempo le estaremos haciendo lugar a los artistas jóvenes. No sólo eso: tendrán la total libertad de escribir de nuevo los libros y canciones que no nos dejaron los muertos y que hasta ahora no podían escribir (¡porque ya estaban escritas!). Porque, ¿cuál es el verdadero objetivo de morirse sino dejarle un poco de espacio a nuestros hijos?


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¡Explican por qué, con gente que no es como yo, el Mundo tiene Esperanzas!


La otra vez, o ayer, o el otro día, presencié una discusión en Facebook (lo más parecido que tengo a una “Interacción con otros seres humanos”) en la que se instaba a un tipo a “no filtrar”, a “decir todo lo que pensara, y al que no le gusta que se joda” y otros consejos dignos de Gengis Khan.



Meditando sobre esta toma de posición, que me parecía en principio una completa locura, llegué a la siguiente conclusión: quienes la emitían eran personas demasiado buenas; gente que puede decir exactamente lo que piensa porque piensa cosas buenas y puras –por lo menos en comparación con el común de los seres humanos- ya que, de otro modo, no creo que puedan llegar al final del día sin que alguien los divorcie, los despida o los mate.



Por ejemplo, el otro día fui al supermercado y me vi obligado a cometer el horrible pecado de Hipocresía tan denostado por estos ejemplares: por ejemplo, al tipo que estaba delante de mí –que estaba comprando una docena de paquetes de toallitas femeninas- me cuidé muy bien de decirle que no debería estar haciéndome perder el tiempo con esa compra ya que un hombre de su edad no tenía derecho a tener una esposa que todavía menstruara; y a la china de la caja no le dije que era sorprendente que su país de origen hubiera llegado a ser una superpotencia si todos sus conciudadanos eran tan estúpidos, lentos y antipáticos como ella. Por fin, cometí la infame fallutería de no explicarles que ambos hacían un gran equipo en la tarea de cagarme la existencia ya que sólo había ido a comprar una gaseosa y que si su objetivo en la vida era poblar el mundo de males, podredumbre y devastación estaban haciendo un trabajo magnífico y que en el Infierno ya debían estar preparándoles una bienvenida con fuegos artificiales, stands de empanadas y la actuación de Fuerza Bruta.



Todos estos pensamientos se cruzaron por mi cabeza en un lapso no mayor a tres minutos, es decir lo que duró mi estadía en la compra, y eso que soy un amor de persona. Por tanto, los humanos sin filtro que mencionaba deben ser prácticamente unos santos si pueden permitirle a su cerebro pasar a su lengua sin la intervención de oficial aduanero alguno.



A menos, claro, que no dijeran la verdad; pero eso no es posible, ya que dijeron que estaban en contra de la hipocresía. ¡Es para volver a tener Fe en la humanidad!



Miren, en la semana de Shemp, un video sobre “El Falso Shemp” (proporcionado por Lucas Nine)


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domingo, 10 de marzo de 2013

¡Sobrenatural propuesta de la CoMeTra!


La Comisión para el Mejoramiento del Trabajo Ajeno ha incorporado a sus ya múltiples divisiones su Dto. de Asuntos Espirituales y Eclesiásticos (compuesto por la mamá de Buseca, de gran actividad en el templo del barrio de la Iglesia del Séptimo Advenimiento y que aparte tiene algunos problemas y si no los canaliza, de golpe “se puede trular”, según palabras de nuestro joven vocal).



La propuesta con que se inaugura el Dto., sumamente jugosa, es acerca del Diluvio Universal. Comenta la Señora Lidia que siempre le pareció injusto que “en el Diluvio mataran a todos los animales menos a los pescados”, protesta más que razonable. ¿Acaso vale más un esturión, un surubí o un narval –o un pacú o un tiburón tigre- que un lince o un elefante? ¿Tiene acaso el Señor algo contra las carnes rojas?



Para aliviar esta terrible injusticia, propone la señora que el próximo Diluvio no sea un Diluvio, sino un Incendio; un Incendio Universal, y ahí vamos a ver cuántos pares son tres botas. Y que el Arca no sea de madera sino de amianto, y que contenga una pileta para ahí sí, llevar un macho y una hembra de cada especie ictícola. Y sino, que sea un Diluvio, pero de ácido, o de derrames petroleros. O de motosierras encendidas, o cables eléctricos o de trampas para osos, o de sanguijuelas o ganchos de carnicero, o de Terminators o de “unos como piojos que se te meten por los ojos y te van comiendo de adentro para afuera (sic)” y ahí hubo que darle un calmante a las señora porque como que se empezó a excitar un poco y le ardía el pecho (“Vamos a casa, mamá, vamos a casa, no la tendría que haber traído, Esteban, se pone mal, disculpá, vamos a casa, mamá”, le decía Buseca un poco mortificado. Yo le dije que no pasa nada, que me parecía todo muy interesante).



Por intermedio de la señora Lidia, enviamos el pedido de Incendio Universal no al Papa –“Ese Anticristo Hijo de Satanás”, según la señora- sino al Pastor Homero, jefe de la congregación, para que le dé el curso correspondiente y nos tenga en cuenta para lo del Arca de Amianto (por las dudas).


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