miércoles, 7 de abril de 2004

¡LA VOZ DEL PUEBLO ACUDE A MI AUXILIO!





He recibido toda clase de respuestas a mi pregunta de más temprano: Representando al elemento .críptico., el seÑor .Poeta. contesta .Implicaria tener que fingir doblemente lo pesado de mi sueÑo!.


Representando la gentil voz femenina de la civilización, la Srta. Miriam nos dice .eso es ser caballero, no pasa por ser macho o más hombre, pero me parece estupendo que alguien tenga una actitud gentil, sin importar que el destinatario sea hombre ó mujer..


Por fin, más brutal pero sincero, escuchemos a José David B.:


.Sos muy macho si el tipo está anciano, lisiado o tiene alguna incapacidad cualquiera (bolsas de supermercado o similares). Si no, sos un poco maricón..


Antes de acusar a mi radioescucha de zafio u homofóbico, quiero hacerles notar que José David dice que uno es solo .un poco. maricón. Además, me parece brillante considerar .una incapacidad. a cargar con bolsas de supermercado; Es la definición más perfecta de una tarea doméstica que he escuchado.


Publicado a las 07:22 p.m.


Post original

Coso 9: Fruta Abrillantada


Coso9_th-copy.gif





Coso9.gifEl usuario Omar Argentino Galván, actor, las define agudamente como “Cosos que descansan a la vera del plato de todo comedor de pan dulce”. Estos repugnantes corpúsculos despiertan diversos interrogantes, como: ¿exactamente de qué fruta- si es que realmente se trata de fruta- están hechas? (Sus inverosímiles colores no permiten adivinarlo) ¿Qué clase de persona es la que las consume? Y sobre todo, ¿cómo se abrillantan y quién lo hace? Por último, el Sr. Galván reflexiona: “Tal vez sean una metáfora que nos muestra que aún lo más dulce tiene sus sinsabores.”


Post original

¡CONTESTAME ESTO SI SOS HOMBRE!





Una duda: ¿Es poco masculino cederle el asiento del colectivo a un hombre? ¿O por el contrario, esto implica que sos el doble de macho?

Exijo respuestas.

Publicado a las 08:45 a.m.


Post original

martes, 6 de abril de 2004

¡YA QUE COMPARTIMOS EL 99 % DE LA INFORMACIóN GENéTICA, QUE HAGAN ALGO, PARA VARIAR!





Es conocida la teoría que postula que si se instalan mil monos con mil máquinas de escribir (a razón de una por mono) durante el suficiente tiempo, alguno escribirá accidentalmente las obras completas de Shakespeare. Además de ser un buen uso para las máquinas de escribir actualmente obsoletas, esta teoría debería ser aplicada a otros campos tan o más necesarios que el mencionado (después de todo, las obras completas de Shakespeare ya están escritas):


-Dándole mil subsidios del INCAA a mil monos alguno filmará accidentalmente una película del nuevo cine argentino.

-Dándole mil radiografías y mil tubos de aerosol a mil monos alguno organizará accidentalmente un grupo de diseÑo de stencil callejero.

- Dándole mil chicas de grandes senos, mil actores cómicos protagónicos intercambiables, mil libros de la mesa de saldos de corrientes conteniendo chistes de doble sentido y mil temperamentos tiránicos a mil monos alguno pondrá al aire accidentalmente el programa .La peluquería de Don Mateo..

-Dándole mil tubos fluorescentes, mil cabezas de muÑecas cortadas y mil kilogramos de cartón corrugado a mil monos alguno hará accidentalmente una instalación en el Centro Cultural Recoleta.

-Dándole mil velones anaranjados, mil litros de pintura lila, mil casas chorizo recicladas y mil packs de cilantro, palta y arroz pilaf a mil monos alguno inaugurará accidentalmente un restaurante en Palermo Hollywood.

-Dándole mil títulos universitarios, mil horas diarias de Radio Diez, mil ideas sobre cómo ejecutar piqueteros o limpiavidrios y mil asientos con bolitas masajeadoras a mil monos alguno conducirá accidentalmente un taxi.

-Dándole mil libros de teoría económica, mil asesores con sueldos de veinte lucas, mil ejemplares de .Prensa Obrera. y mil litros de vodka nacional a mil monos alguno encontrará accidentalmente la solución al problema de la Deuda Externa.

-Dándole mil temas al azar de interés nulo o medio, mil horas gratis en el locutorio y mil egos desmedidos a mil monos alguno escribirá accidentalmente un .weblog..

-Por último, sin darle ningún tipo de asesoramiento ni herramienta a dos monos no especialmente dotados, alguno creará y animará accidentalmente a la intolerable gota de la propaganda del detergente Magistral. E incluso él se arrepentirá.


Publicado a las 11:46 p.m.


Post original

¡LOS PEATONES SON RAROS!





cadillac.jpgCuando me arrastraba por el planeta en mi condición de peatón consideraba que los automovilistas eran una mezcla de asesinos seriales y subhumanos sin moral. Ahora que tengo la suerte de estar motorizado me doy cuenta de lo equivocado que estaba: En realidad, manejar un automóvil es la papa de la vida. Es cuando nos trasladamos de un punto A del espacio a un punto B que somos realmente libres: nadie nos controla, no estamos haciendo nada productivo, no somos parte de la maquinaria (bueno, en cierto modo somos parte de la maquinaria de nuestro auto, pero no me refería a eso). Podemos soÑar, proyectar viajes, perdonar a nuestros enemigos y de tanto en tanto controlar si tenemos luz verde. En resumen, no es exagerado decir que los automovilistas somos el pináculo de la Evolución (Y más si lo somos a bordo de un estilizado y curtido Taunus del 80. y no sobre esos ridículos autos amorfos que se hacen ahora).


Esto viene a cuento porque hace muy poco que me doy cuenta de lo raros que son los peatones. Me refiero a los peatones que me conciernen, que son los que se cruzan delante de mi auto durante las luces rojas, y hablo en el sentido más literal de la palabra raro.


En primer lugar, ¿a dónde van? En vez de ir a un lugar normal, todos se empeÑan en ir en dirección transversal a la que voy yo. ¿Qué puede haber de interés para ese lado? Por mucho que reflexione no puedo imaginármelo. ¡Sólo un perverso interés en perturbar el campo visual de nosotros los amos del volante puede explicar este comportamiento!


Pero hay algo más, algo más inquietante y extraÑo. Cualquier automovilista puede coincidir conmigo: La fauna circense que desfila delante nuestro no nos causa risa sólo por el más intenso sentimiento de pena que genera. Trajes dos números más chicos, peluquines de pésima calidad, rockeros de cincuenta aÑos en equipo de gimnasia. Parece que cada senda peatonal estuviera regenteada por un desequilibrado director de performances de los aÑos 80.


Cuando era peatón no recuerdo que yo fuera tan raro. Supongo que la perspectiva cambia mucho. Dentro del automóvil uno es casi una fortaleza humana, un caballero de una desproporcionada armadura acerada cuyo rostro emerge majestuoso de entre las elegantes líneas de diseÑo americano. Fuera de la cáscara, el patético peatón es una figura informe, sus debilidades y asimetrías físicas más evidentes. Me doy cuenta de que es triste e injusto.


Lo que no impide que aferrado a mi volante, al verlos pasar como una caravana de cómicos medievales, brote de mi garganta un grito involuntario y pleno de horror: ¡Peatones, son RAROS!


Publicado a las 08:32 p.m.


Post original

Motor Sacadito


motor_th.jpg





Motor.jpg


Post original

¡POR LA IMPLEMENTACIóN DEL FIN DE SEMANA LARGO, PERO LARGO EN SERIO Y NO ESTA FARSA!





“Corto” y “largo” son nociones relativas y subjetivas. Para el amante, nada es tan corto como una noche de amor. Para el espectador de las series del canal Sony nada es tan largo como esos estúpidos videoclips de grupos inconsecuentes que ponen entre serie y serie.



En el mundo laboral, un mínimo de reflexión echa luz sobre lo arbitrario y tortuoso de las longitudes. La jornada de ocho horas es una locura. Ninguna actividad humana que lleve más de tres o cuatro horas puede llamarse “productiva”. Yo no veo que nadie haga algo en sus trabajos: el bancario pasa jornadas enteras mirando su reflejo en el vidrio de la ventanilla y fantaseando con que se trata de su otro yo y que podría cobrar vida y matarlo. El periodista no tiene más que tipear en una máquina determinados eventos de la realidad, actividad que no requiere imaginación y que le permite pensar en cualquier otra cosa, como recordar en silencio escenas enteras de los Simpsons. Después de meter un pedazo de carne al horno con bronca, rallar tres o cuatro zanahorias y organizar temáticamente los imanes de la heladera, al chef no le queda nada que hacer en toda la noche que un testigo confiable pueda llamar “trabajo” (Yo, en cambio, siempre tengo mucho que hacer. Pero mi caso es una excepción, por supuesto).



Por otra parte, pensar que dos días a la semana nos alcanzan para recuperarnos del stress que nos produce esta inactividad forzada es monstruoso. Lo más triste es que estas cuarenta y ocho horas de angustia por el lunes que se aproxima son el fruto de una lucha de décadas por nuestros derechos laborales, y pareciera que debemos reconocer por siempre a los próceres que consiguieron esta espectacular conquista social.



En cuanto al concepto de “fin de semana largo” es directamente una broma de mal gusto. El agregado de un miserable día a los dos miserables días originales difícilmente se convierta en un “fin de semana largo”, con toda la carga de obsequio inmerecido otorgado por nuestros amos que acompaña a la expresión.



No, no; Hablemos en serio. Llamaría “Fin de semana largo” a algo tal vez más corto que el período reglamentario de vacaciones -no propongo un viva la pepa- pero por supuesto más largo que lo que es ahora. Tampoco debería ser más largo que la semana en sí, porque estaríamos ante una paradoja espacio-temporal, pero el número de días a agregar no debería ser inferior ni igual a los dos días que componen el fin de semana, para evitar confusiones del tipo “cuál es el par de días de la semana y cuál el par de fin de semana”. Concretamente, estoy hablando de tres días (¡Ni siquiera media semana!), que agregados a los dos días de fin de semana nos dan un rotundo y cabalístico cinco.



No he llegado a estos tres días de yapa por capricho. Leemos en los relatos de la antigüedad cómo los días de fiesta -ante las bodas del monarca o la ejecución pública del diabólico hechicero- solían componerse por tres días con sus noches, donde la gente se entregaba al solaz y la degeneración recreativa, para volver luego con energías renovadas y pía sumisión a deslomarse bajo la férula del Amo. Por supuesto, no existía el fin de semana, así que no estaban mucho mejor que nosotros, pero quiero creer que hemos avanzado en algo desde esas oscuras eras de peste, guerras y hombres vestidos con calzas apretadas.



A estos cinco días habría que agregar medio día más de “colchón”, para no empezar la semana tan violentamente. Nuestros empleadores tienen que entender que es imposible que chequeemos nuestros mails con un mínimo de eficacia si no estamos del todo recuperados de la resaca o de ese infomercial que terminó a las cuatro de la mañana.



¡Basta de explotación! ¡No bajemos los brazos hasta conseguir un fin de semana largo de cinco días y medio! ¡Y si no es posible, entonces terminemos con la hipocresía y que se nos permita decirle “fin de semana mediano”!!!


Post original