lunes, 10 de enero de 2011

Dato 1.513: El Triángulo de Reuleaux


caparros.gifEl triángulo de Reuleaux es una figura geométrica que parece una púa de guitarra (como un triángulo infladito), que tiene como peculiaridad un “ancho constante”. Es decir que, al igual que en el caso de un círculo, si se trazan dos líneas paralelas en su parte inferior y su parte superior y luego se lo hace girar, tanto la parte inferior como la superior del triángulo estarán SIEMPRE en contacto con ambas líneas. Sin embargo, no puede utilizarse como una rueda ya que al girar su centro sufre un desplazamiento. ¡Mirá vos! (Fuente: Mi amigo Zurita, después de descubrir esa figura en la remera de un amigo. Mi amigo Fayó también la conocía pero no hizo a tiempo de decir nada. Y yo todavía no entiendo una goma sobre el asunto. Probabilidades de exactitud: 300 %%, por “Base Zurita”)


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jueves, 6 de enero de 2011

¡Nerd de la RAE conta Nerd de la RAE: se inicia la batalla!


“¡Soy EL VIEJO NERD DE LA ORTOGRAFÍA! Con la la Espada como Arma y la Cruz como Divisa, mi misión es preservar la Tradición de nuestra bella Lengua Española, combatir las influencias foráneas, las palabritas en inglés, los dequeísmos, el potencial mal utilizado y las tildes incorrectas, tanto sea por defecto como por exceso! Gasto largo barba borbona, largo hábito negro y un diccionario eternamente incrustado en el sobaco, listo para conducir microprogramas o escribir columnas en diarios de ultraderecha sobre el correcto hablar y las rectas leyes dictadas por mi Madre, Patria y casta Amante: La Real Academia Española, donde un consejo de ancianos se reúne década a década para fijar en un sello inerte, indeleble y eterno las reglas del lenguaje, combatiendo con firme puño todo intento de cambio o adaptación a los horrendos tiempos que corren. ¡Y guay de quien ose discutírmelo, porque soy capaz de cortarle las yemas de los dedos con los afilados bordes de las hojas de mi Diccionario de la Lengua Española Edición 1865! Y se arriesga a sufrir una contusión craneana con todo el peso de mi Libro Sagrado quien intente balbucir argumentos impíos sobre el ‘enriquecimiento de la lengua’ o el ‘lenguaje vivo’. ¡Ni una sílaba cambiaréis de las Reglas de Oro inscriptas en el alma de cada hispanohablante por la Organización que defiendo, amparo y represento! ¡Es imposible ‘enriquecer’ nuestro idioma sin que su bella pero frágil estructura, en equilibrio sutil como un gigantesco castillo de naipes sufra mutaciones horrendas y una estrepitosa caída! ¡La sola sugerencia de eliminar la ‘p’ de la palabra ‘septiembre’ conllevaría una concatenación inevitable de excepciones y flexibilidades que nos obligarían a reconsiderar todo nuestro corpus, arrasando con diptongos o tildes en palabras esdrújulas! Es por eso que, como un Caballero Templario inamovible frente a las puertas de la Ciudad Sagrada, estoy dispuesto a derramar sangre para evitar la entrada de herejes y modernizadores; sólo la inmovilidad total e implacable del idioma evitará que nuestra inmensa comunidad torne en confusa Torre de Babel.”



“¡Hola! ¡Soy el NUEVO NERD DE LA ORTOGRAFÍA! Falsamente enmascarado por mis anteojitos sin marco, mis piercings y los cables de mi I-pod, ataviado de una remera de ‘Padre de Familia’ y siempre listo para experimentar los últimos progresos tecnológicos, me río del viejo ‘nerd’ de la gramática, paradigma perimido y guardián de una lengua muerta, más emparentada con el latín y el sumerio que con el Hombre de Hoy; es mi ‘coach’, ‘alma mater’ y ‘manager’ la Real Academia Española, que ya ha aceptado la inevitable y permanente mutación de nuestra Lengua, considerada hoy un organismo vivo como una ameba o un babuino más que como una entidad platónica e intocable. Por eso es que sus miembros, jóvenes ‘cool’ amantes de la lingüística, la semiótica y el ‘surf’ nos reunimos en ‘workshops’ día por medio junto a cuarenta ciudadanos del Pueblo de todos los ‘targets’ y segmentos etarios posibles para escucharlos hablar y adaptar nuestras ‘sugerencias’ (nos resulta violento hablar de ‘reglas’) a sus usos y costumbres; así, nuestro reglamento cambia día a día, tal como lo hace el idioma, vivificado por los inagotables aportes recibidos, provengan de un chico que asiste a una ‘rave’ en Puerto Rico o de un ama de casa de un barrio de clase media en Santiago de Compostela. Cada excepción, duda, giro, palabra del argot o simple carraspeo es volcado en letras de molde, analizado, reglamentado y descripto con pompa y boato y bombos y platillos hasta quedar convertido en un nuevo ítem en nuestro Diccionario Mutante. Por supuesto, el idioma que hablamos el primero de junio no es el mismo del día dos, así que las discusiones sobre ortografía ya no pueden zanjarse consultando la edición de la RAE de ese año, ni siquiera su página de Internet, ya que nuestros técnicos informáticos no son capaces de actualizar esos cambios, que suceden segundo a segundo en incontables partes del globo (en estos momentos un colegial de Cuernavaca está inventando un nuevo término para referirse a las tiras de velcro de sus zapatillas -o tenis, o championes; ¿cómo seguirle el ritmo?). Es sólo a través de una red global de I-pads y aparatitos en el recto que una élite de elegidos conocemos las últimas actualizaciones del idioma aprobadas por la RAE, y podemos discutirle con autoridad total a un fósil que se quedó estancado en la reedición del último diciembre: Pero, ¿no sabías que ‘caterin’ se escribe sin ‘g’ al final, o que ‘solo’ va siempre sin tilde o que ahora ‘deme cien gramos de salame se dice ‘agarrame el ganso, tritrí’ (nuestra impunidad nos permite realizar esas inocentadas)? ¿Cómo dices? ¿Que la modificación permanente de estas reglas es igual de arbitraria que su intento de momificación y que habría que cerrar la RAE y ya que estamos dejar de pagarle el sueldito a la Familia Real de España, que ya estamos en el 2011 y esto es joda? ¿Y por qué debería hacerte caso a Ti, que ni siquiera estarás seguro de cómo se escribe ‘momificación’ a menos que yo y mis cofrades lo aprueben?”



“¡Hola! ¡Soy YO! Una cosita, leí que ahora a la ‘ve corta’ le dicen ‘uve’. Así que mucha actualización, mucho somos todos re modernos y el idioma es un diccionario vivo, con patas, pero ni siquiera se animaron a eliminarla, que si vamos al caso uds. mismos admitieron que la ‘ve corta’ -porque yo soy groso y le sigo diciendo ‘ve corta’- no sirve para nada, perdón, no sirbe para nada, ¿biste cómo me paso la be corta por el forro de las pelotas? Así que te hacés el piercing con anteojitos pero no se animan, CA-GO-NES, eso son, MA-RI-CO-NES, que si a mí me ponés al frente de la RAE te hundo la ve corta y la ka y la cu y la hache, o te dejo la hache pero doy la orden de que la escriban sin ache, ¿qué tul? ¡CA-GO-NES! ¿Y sabés qué más? ¡Te saco todos los acentos y las palabras que son parecidas te las prohíbo y listo, muerto el perro se acabó la rabia! Qué, qué, ¿algún problema? ¡Decímelo en la cara! (Hace como una gallina) ¡Clo, clo, clo, clo, clo, clo, cloooo, clo, clo, clo, clo, cloooo!”


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miércoles, 5 de enero de 2011

¡Lanzan primera entrega de Galería de Personas Terroríficas!


Persona Terrorífica n° 16 (para no empezar por el 1, que es un bajón):



Lo vi ayer, en el subte. Se trataba de un pelado con musculosa, el típico pelado con musculosa y tatuajes de los que hay tantos, pero lo terrorífico no era que fuera un pelado en musculosa con tatuajes, sino la forma de ser un pelado en musculosa con tatuajes.



Éste era un pelado en musculosa con tatuajes, pero tenía los ojos muy abiertos y desencajados, pero MUY abiertos y desencajados. Creo que nunca vi una persona con los ojos tan abiertos y mirá que he visto personas con los ojos abiertos (soy de los ochenta), al punto que producía una suerte de “dolor simpático” en los propios párpados y sequedad en la supefricie del globo ocular. Caminaba con zancadas decididas, como si fuera a hacerle algo a alguien (algo malo). Pará, y acá viene lo peor. El tatuaje consistía en una breve lista de nombres de mujeres (en cursiva) en el hombro, que o bien pueden ser las mujeres de su familia (tipo esos pelados en musculosa tiernos que se tatúan el nombre de la mujer y las hijas) pero también puede ser la lista de mujeres que ha matado. Si la lista le llega al codo es como para iniciar una investigación.



Por último, llevaba una jaulita de transporte para gatos. Con esto está todo dicho.



Puntos de terrorismo: 67 (es alto, es alto). Miren, los 1.000 nombres del tonto (150, para ser más precisos). Enviado por Brindis.


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Dato 1.512: Ronald Reagan


caparros.gifEl Presidente y actor norteamericano Ronald Reagan sufría de hexakosioihexekontahexafobia, el temor irracional al número 666, al punto que cambió su dirección para evitar esta cifra. ¡Mirá vos! (Fuente: No importa, no importa. Probabilidades de exactitud: Tampoco importa, tampoco importa, no importa nada, estamos en la mierda, cheee, cada vez peor los miravoses, volvé, Mesch, etc.)


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martes, 4 de enero de 2011

¡Lanzan Manual de Urbanidad de Dificilismo!


Como todos sabemos, su profesión podría ser desarrollada sin que nadie note demasiadas diferencias, por un mono. Y eso en el caso de que no pudiera ser llevada a cabo por un palo apoyado contra el teclado de su computadora. Por supuesto, no queremos que nadie se entere, ya que orangutanes y palos son menos exigentes en cuanto a salario y ya sabemos lo impiadosas y desconsideradas que son las leyes del mercado.



Para prevenir estas eventualidades tan desagradables es que ofrecemos hoy este Manual de Urbanidad compilando y organizando las estrategias más comunes para fingir que lo que ud. hace parezca más difícil de lo que es.



PARA, ANTES QUE NADA YO QUIERO ACLARAR QUE MI TRABAJO NO ES NINGUNA BOLUDEZ. ME PARECE QUE NO ES BUENO GENERALIZAR Y…



Uh, ya empezamos con el tema de la sensibilidad. Se ve que tenés mucho tiempo libre.



BUENO, EHHH AHHHH OOOHHH, OK. PREGUNTA: ¿ES ÉTICO EL FINGIMIENTO DE DIFICILISMO?



No sólo es ético sino que es una obligación moral. Si ud. hace las cosas muy rápido y bien, corre el riesgo de hacer quedar mal a sus compañeros de trabajo, con la consiguiente pérdida de afecto -y proliferación de teclados escupidos- que esto acarrea. De hecho, en sus primeras semanas de trabajo es esperable que ud. haga las cosas aún peor que su marca habitual, implicando de ese modo que sus compañeros debieron atravesar un largo y complejo aprendizaje para llegar a su status actual (“pegador de estampillas medianamente competente”).



¿QUÉ DEBO TENER EN CUENTA PARA LOGRAR UN ÓPTIMO DIFICILISMO?



El factor “tiempo” es esencial. Se supone que una tarea lo bastante difícil como para que le paguen por hacerla no debe llevar menos de tres horas y media (cifra promedio). De ahí en adelante, el cielo es el límite. Por esto, el talento de un buen dificilista es cómo matar el tiempo entre los diez minutos que le lleva hacer su “mierda” (así es como llamaremos a su trabajo a lo largo del artículo), para y las tres horas y media o seis o siete o dieciocho que justifican su sueldo. El hecho de matar el tiempo no es el problema en sí (el ámbito laboral ofrece una miríada de distracciones, desde el chat y Youtube hasta los frecuentes viajes a la máquina de café, pasando por hablar de fútbol en la escalera), sino cómo hacerlo sin que se note. Si ud. termina el trabajo en diez minutos, su supervisor tendrá un “colchón” enorme de oportunidades para sorprenderlo no trabajando. Lo que se recomienda es hacer su trabajo lenta pero constantemente: diez segundos de trabajo, un Youtube, quince segundos de trabajo, un café, cinco segundos de trabajo, un cloro, etc., hasta cubrir los diez minutos reales a lo largo y ancho de las tres horas y media reglamentarias.



¿QUÉ HAGO UNA VEZ QUE TERMINO LA TAREA?



Reprima los deseos irrefrenables de enviarla “para sacárselo de encima” (grave falacia: mientras tenga que seguir yendo ocho horas por día a ese lugar infernal, es imposible “sacarse algo de encima”), o avisar. Es el momento de lo que en management se conoce como “cajoning”: retenga el material en su poder lo máximo posible, como si ese trabajo terminado fuera la llave de la Felicidad, como si entregarlo fuera equivalente a arrancarse el hígado y arrojarlo a una jauría de chacales. Cada hora de retención del trabajo terminado equivale a un aumento en el puntaje de dificilismo de su profesión.



¿Y CÓMO SÉ CUÁL ES EL MOMENTO JUSTO DE ENTREGARLO (AL TRABAJO, AL TRABAJO)?



Resista los reclamos vía mail, y espere a que se acerque físicamente hasta su escritorio la persona necesitada del mismo. Observará que primero se acerca con una sonrisa y cierta dosis de amabilidad. Bueno, eso significa que el momento de “descajoning” aún está muy lejos. Conteste con las frases de rigor (“sí, ya te la mando, ya te la mando” o “sí, estoy en eso, estoy en eso, dame media horita”) y luego espere a su segunda o tercera visita. Sólo cuando el reclamante venga con el rostro desencajado y argumentando que lo están putiando hasta en chino por culpa de ud. (o acompañado por un supervisor más o menos groso) es el mometo de evacuar.



PERO, ¿Y QUÉ PASA SI SOY EL ULTIMO ESLABÓN DE LA CADENA?



Ah, cagaste. No sé, trabajá de otra cosa.



SI TARDO TANTO EN ENTREGAR LAS COSAS, ¿NO CORRO EL RIESGO DE QUE ME CONSIDEREN UN INÚTIL?



Eso también es parte del genio de un buen dificilista: ubicarse en el justo “punto medio” entre tardar mucho y que el verdadero nivel de dificultad de su “mierda” sea del dominio público. Pida ayuda a algún encargado de Sistemas para que le haga un algoritmo. Pero tenga paciencia, porque tardan un montón (parece que lo que hacen ellos es dificilísimo).



¿HAY OTROS ASPECTOS A TENER EN CUENTA ADEMÁS DEL TIEMPO?



Cuide que no lo vean nunca de muy buen humor. Más bien es bueno presentar un perfil de agobio y al borde del estallido de furia, debido a las presiones y desafíos inhumanos que representa el pegado profesional de estampilas -ponele. Esta técnica, conocida como la “Maniobra George Constanza” le asegurará el respeto y el temor de sus compañeros y supervisores, y oficiará de escudo a la posibilidad de agregarle trabajo.



SI COLABORO POCO Y ENCIMA SOY UN AGRETA, ¿NO CORRO EL RIESGO DE QUE MIS COMPAÑEROS ME ODIEN?



Veo que estamos con el temita de los riesgos y el qué dirán. Mire, todo no se puede. O tiene un trabajo que le permite alimentarse, o tiene un millón de amigos y a los dos meses lo reemplazan por una licuadora (o un mono, o un palo). Elija. Y rece para que una vez desocupado sus “amigos” lo inviten a almorzar cada tanto.



¿ES CONVENIENTE QUE ALGUIEN SEA TESTIGO DE CÓMO REALIZO MI TRABAJO?



Nunca, pero nunca, nunca, nunca, nunca, permita que alguien eche un vistazo en la mágica galera (aunque nosotros le llamaremos el “mágico inodoro”). Nunca. No, nunca, por Dios, por nada del mundo. Nunca. Por favor. Fingiré que ni siquiera me ha preguntado esto. Argumente que le coartan la inspiración, o que está acostumbrado a trabajar solo, o que si no te vas de acá te corto la garganta, hijo de puta. Si su compañero o supervisor o quien mierda fuera amaga, luego de pedirle “X” cosa, con quedarse parado mirando cómo la hace, empiece por mirarlo fijo, muy seriamente, durante unos cuarenta segundos, y continúe así por horas si es que hace falta. Por nada del mundo baje la mirada ni diga algo ni pestañee, hasta que el destinatario ceda ante la claridad del mensaje y se mande a mudar. Aunque sea el Megapresidente de la Casa Matriz de Atlanta. Es preferible que lo suspendan o lo echen o lo maten, antes de que lo vean haciendo su mierda con las nalgas y en dos minutos. Si siente que le faltan agallas para poner este clarísimo límite, asústese a ud. mismo con la posibilidad de que a posteriori lo interroguen acerca de los años acumulados que lleva fingiendo que hace cosas y cómo piensa devolvérselos. Por si hace falta, se lo repito: Nunca permita un testigo. Nunca. El día que su empresa ponga “veedores de trabajo” (un tipo que se queda al lado suyo viendo cómo hace todo), sencillamente renuncie y váyase a vivir debajo de un puente, que es diez mil veces preferible y más civilizado.



¿Y QUÉ PASA SI TRABAJO EN LA MISMA OFICINA QUE MI JEFE?



Cagaste. De nuevo, trabajá de otra cosa. O convenza a su jefe de que sus horas en Facebook son parte de un “research” (Previamente, asegúrese de trabajar en un lugar donde usen palabras como “research”).



BUENO, SIGO ANOTANDO: ORTIBA, AGRETA, LOQUITO, CAGADOR… ¿QUÉ MÁS TENGO QUE HACER PARA TRIUNFAR EN LA VIDA? ¿CAGARLE LA NOVIA A FERNÁNDEZ DE CONTADURÍA?



Uy, bueno, yo te digo las cosas como son. Igual Fernández se merece cosas peores.



LISTO. ¿QUÉ HAGO CON EL CADÁVER (DE FERNÁNDEZ)?



¡Oh, no! ¡Maldito loco! ¿Qué ha hecho?



BUENO, PERO ES VERDAD QUE LA NOVIA DE FERNÁNDEZ ESTÁ, PERDÓN, ESTABA BASTANTE FUERTE.



¡Rápido! Arrastre el cadáver hasta el ascensor y marque el 6. Total, nadie va nunca al 6 (es una pequeña empresa de taxidermia). Y listo, a otra cosa, mariposa, al próximo proyecto.



CLARO, CLARO, COMO LO TENGO QUE HACER YO ES UNA PAVADA. BANCAME HASTA LA TARDE, FLACO, YO TE AVISO CUANDO ESTÉ LISTO Y SI TE PARECE TAN FÁCIL HACELO VOS.



(Emocionado) ¡Ya estás listo! ¡Vuela, hijo mío!


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Dato 1.510: Peladofobia


caparros.gifEl temor irracional a la gente calva se llama, precisamente, “peladofobia”. ¡Mirá vos! (Fuente Kerguelen, que lo tradujo de una palabra que encontró en un libro de inglés: “peladophobia”, lo cual es más extraño todavía. Probabilidades de exactitud: 200 %%, por libro. Aparte en inglés, que es re difícil. En fin. Ah, y antes de que comenten nada lo digo yo: ¡Che, cada vez peores los miravoses!)


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lunes, 3 de enero de 2011

¡Anuncian fallecimiento facialmente raro!


Murió el actor ese de la cara rara; uno de los más extraordinarios actores del género “actor de la cara rara” que ha dado el cine, o por decirlo de una manera más precisa, uno de los actores de cara más extraordinariamente rara.



Hemos quedado huérfanos, ahora, de la posibilidad de decir “fui a ver la película esa. Un bodrio. Ah, actuaba el tipo ese de la cara rara”. Quedan, por supuesto, otros actores de cara rara, sin la cual tal vez habríanse dedicado a ser plomeros o físicos nucleares, actividades donde tener cara rara no es una ventaja como en el actorazgo, sino sencillamente una peculiaridad (“Hoy me dio clases el Profesor González, qué cara rara que tiene!”), cuando no una desventaja (“No, a ese dentista no voy más, tiene cara demasiado rara”). Pero tu deceso deja un vacío en este nicho artístico -no así en el nicho de verdad, el nicho donde te van a poner.



Permanecerán para siempre en nuestro recuerdo tus ojos insólitos, tu nariz peculiar, tu cráneo fuera de lo común y tus conspicuos pómulos, virtudes todas que en conjunto leíamos como “cara rara”.



Y señalemos también que el tipo tenía un nombre bastante raro, así que el tener cara rara ha sido una “win-win situation” para todos; para nosotros, evitarnos tener que pronunciarlo (llamándole “el tipo de la cara rara”) y para él, que gracias a esto era por lo menos mencionado a través de un apodo.



¡Adiós, actor de la cara rara! ¡Sé bienvenido en el cielo y que las criaturas angélicas que te reciban tengan el buen gusto de no hacer ningún comentario por lo bajo acerca de tu cara (por lo menos hasta que entren en confianza y les puedas retrucar con algo, tipo “bueno, prefiero tener cara rara y no parecer un pajarraco afeminado”)!


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