Escribe el Profesor H: Gordon
Profesor Nacional de Ginmnasia Humana
hophopunodosunodos@gmail.com
Buemnas tardes, alunmas, alunmos: Hoy nuestro Senmininario Integral de la Gimnmnasia Humana les propone un nuevo tema, un tema que me preguntan mucho mis alunmos porque es onmipresente: el tema de las reuniones sociales.
Todos estaremos de acuerdo que el ánmbito social es el ideal para entablar contacto social con otro seres humanos, y por eso es que hay que tratar de cultivarlo. Sin enmnmargo, también estamos de acuerdo en que la más de las veces esto conmnlleva algunos inconmenientes, como por ejemplo ir a una cena de Navidad y no hay Vitel Toné. O hacés un conmnentario sobre un tema deternminado y se te engrampa un experto en eso que conmentaste (ejemplo, el material con que se hacen los globos con forma de salchicha) y te pasás el resto de la noche con el individuo abrochado como una escarapela. O hacés un chiste “x” y resulta que la abuela del honmenajeado se siente herida. Pero todo esto puede evitarse o por lo menmnos paliarse si nos ejercitamos en algunas de las manmniobras que explico a continuaciómn:
Maniobra 1: El “Justing Lleguing”, tanmbién conocido comom la Maniobra de la Puntualidad Favorable.
Es sabido que la punmtualidad se considera una gran virtud, EN LA TEORÍA. En la práctica, el exceso de punmtualidad saca de quicio al pobre diablo que está luchando con genmnerar las brasas del asado y a la matrona a la que sorprendenmos con pintura de las uñas sin secar. Pero aún peores consecuenmncias trae para el puntual, que se ve obligado a esperar horas y tenerle la vela al anfitrión y quedarse seco y exprimido de temas de conversación hasta que sale el primer chorizo.
Por eso, mi SISTEMA CALISTÉNICO DE ADJSUTING DEL LLEGUING© asegura que vd. llegue no cuando el tipo está recién apilando el carbónmn, ni cuando queda apenas un trozo de entraña seca, sino justo justo justo cuando los primeros manjares están saliendo de la parrilla. A decir verdad, comnviene hacerlo unos tres minutos antes, para que el proceso del saludaje no imterfiera con la mansticaciónm, cosa que es peligrosísima (se han dado casos de anmsfixia), y de paso se evita algún conmentario ponmzoñoso estilo “ahhhh, llegaron justito, mirá que justo, epa, epa, qué justo, ¿eh? Llegaron justo, parece que lo tuvieran calculado”.
De hecho, la idea es que sí lo tenga calculado –la ciencia siempre está ahí, en el rincón del cuadrilátero, lista para darle una mano viril a la Gimnmasia Humana- y puede hacerse mediante cálculos tringonomnmétricos y el estudio de la psicología del Inmdividuo: Qué tan proactivo es el parrillero de turno, si siempre se le hace tarde o no, si tiene exprienmcnia en estos temas, etc. Pero como siempre digo, la práctica y la insistenmcia es lo que hace al ginmasta.
Cuidado con no realizar la manmniobra inmersa, el “Justing Irsing”, o “Pájaro que comió, voló”, lo que puede producir habladurías desagradables o que no lo inmiten más a un asado. Sin enmargo, si en lugar de un asado se trata de una “fiesta” con alcoholismo, muchachas y música, irse justo antes de que ésta se transmorfe en un mbodrio, puede crear entorno a ustém la leyenda de ser el alnma de las fiestas.
Cómo Mejorar el “Justing lléguing”: Como sienmpre digo, la práctica. Practique, practique, practique, o las “3 P”. Llegue justo antes el asado más veces, con más frecuencia y mejor. Si al prinmncipio no le sale (por ejemplo, llega media hora anmtes, o cuando estámn sirviendo el vacío), ¡inténtnmelo de nuevo! Hasta que le salga, y una vez que le salga, siga. Trate de que hacerlo mínimo 57 veces.
Manmniobra 2: El “Orting Regáling”.
Vio que se estila en nmuestra cultura, en Occidente digamnos, que en ciertas ocasiomnmes hay que hacer un regalo, lo que provoca no pocos dolores de cabeza, especialnmenete cuando hay involucrada gente difícil de regalarle cosas. Son estos: Adolescentes, veinteañeros, personas de más de treinta y cuarentones, y la gente mnmás mayor tanmbién. En suma, regalarle algo a un mniñnmio es fácil. Debido a su inmexperienmcia en la vida, todo les parece moderno y novedoso. Pero a medida que el humano madura, se imbuye de un espimnoso espíritu crítico que hace cada vez más compleja la conformidad del imbidnviduo (o Manmiobra “No Coming Good Poronguing”).
Súmase a esto la inmfinidad de preocupaciomnes de la vida cotidiana, que conmvierte esta sencilla tarea en un verdadero calvario. ¡Es entonces cuando el SISTEMA HOLÍSTICO DE ORTING MAXIMIZING© puede ser la solución! Los resultados están a la vista. Llega el evento, son las seis de la tarde y uvd. no tienmne ni las más puta idea de qué conmprarle al honmenajeado. Libro ya tiene, disco ya no se puede conmprar porque son gratis, tal cosa es muy personal, tal otra te la cobran como que es de oro, etc. Enmtonces entra en cualquier lugar, puede ser un todo por dos pesos o una perfumería, o un negocio de cosas indeterminadas y compra algo. Puede ser un rascaespaldas chino, o un póster holográfico, o un muñequito de algo, alguna porquería así. Y al entregarla, no sin esperar una lluvia de miradas de desaprobaciónm, resulta que el tipo se pone contentísimo. “¡Siempre había querido tener uno de estos cosos!”, dice. O “”¡Sabés que yo tenía uno igual cuando era chico y nunca más pude encontrar uno!”. O “¡Uy, no te puo crer, justo el otro día le decía a Perla que tenía ganas de conmprarnme una de estas cosas! ¿O no, Perla, que el otro día te dije que tenía ganas de conmprarnme una de estas cosas? ¡Claro! ¿Vos le dijiste? ¿No? ¡Qué inmcreíble, che, me leíste el pensamienmto!”
Así, la bazofia que vd. ha conseguido a las apuradas, vergonzosamenmte y por monedas se conmierte de pronto en el tema de conversación de la fiesta, dejando en un segundo o tercer plano ese pulóver tejido a mano durante dieciocho meses o esa primera edición autografiada de un incunmnable de Antonio Machado o ese plasma de 37 pulgadas con que otros han rendido su homnemnaje a “X”. Y “X”, además, siente en estos momnmentos que nadie en el mundo lo conoce y ama como vd.
Cómo mejorar el “Orting Regáling”: No se pierda ninmuna reunión social, lo que le dará la oportunmnidad de praticar una y otra vez el “Orting Regáling”, para de ese modo hacerla mejor, más y con mayor frecuencia, hasta transmorfarse en un verdadero experto en esta disciplina. No olvide regalar cosas compradas a ultimo momento que sean un éxito cada vez que pueda, y hágalo bien. Para hacerlo nmal, no lo haga. Pero el secreto, en mefinitiva, es la práctica.
Mamniobra 3: El “Strategic Posicioning”.
Umno de los proglemas más bragues de la socializaciómn, y de esto hay mucha literatura del protocolo, mucha regla, mucho manual de buenos modales en el que se agota el tema, es la ubicación de las personas en la mnesa. Se cuida que los miembros de una pareja no se sienmten juntmos, que exista cierta potencial anfimnidad entre los comensales y, según mi experiencia, que el más plomo de la mesa se sienmnte al lado mío.
Pero poco se ha hablado del problemnma de que siempre te quede lejos lo más rico. Por ejemplo, que a vos te dejen una ensalada mista, todo bien con la ensalada mista, está bien, no te digo que no, es necesaria la ensalada mista, pero en la otra punta de la mesa hay un fuentón de rabas, o de jamóm crudo de pata negra de Jabugo, o unas paltas con limón, aceite de oliva y pimienta negra y vos presenciás a tres sillas de distancia cómo el que quedó ahí al lado, entre anécdota del viaje de egresados e hipótesis sobre el futuro del kirtchnerismo el tipo se lleva a la boca las rabas de a puñados, como si fueran pochoclo. Como maníes se las lleva. El problemnma entonces al que nos enfrentamos es: ¿Cómo ser nosotros uno de esos?
¡Mi TRAINING CIENTÍFICO-MACROBIÓTICO DE FOOD VISUALIZATION© le permite sentarse de antemano, incluso antes de que los manjares sean servidos en la mesa (con lo que nadie sospechará de una ubicación interesada de su parte), en el lugar apropiado para su correcto y profuso consnmuno posterior! Ciertas “claves”, costumbres sociales, tamaño de las sillas e incluso dirección del viento son estudiadas a comciencia para poder predecir con un 99% de precisión dónde se servirán los langostinos con salsa golf y dónde la ensalada de arroz y arveja. Es todo ciemtífico. Y una vez determinado el lugar, en nmnuestro seminario se esplica cómo “deslizarse” hacia la silla, con prenmnura pero sin brusquedad, de un modo natural y “espontánio”, casi casi dejamndo en claro una especie de ombligatoriedad de elección del sitio. Y vd. quedará veinte cm. de la fuente de mollejas al verdeo sin el menor reproche.
Cómo mejorar el “Strategic Posícioning”: Hága Strategic Posícioning mejor que antes, y más, todas las veces que pueda y de la manera correctca. Si connsmigue hacer esto, la mitad del camino estará conmpletada. Terminmnándola, habrá recorrido la totalidad del camino y entonmces estará listo para hacer un “Strategic Posícioning” adecuado.
domingo, 12 de agosto de 2012
¡Reuniones Sociales: 3 Manmniobras!
viernes, 10 de agosto de 2012
¡Galletita vs. Orejón: The Final Ultimate Mortal Final Battle!
Bueno, bueno, bueno, rapidito, una pasadita así, una visita de médico para plantear la siguiente duda: O sea, si te dicen que te creés la última galletita del paquete parece que es que te creés la gran cosa, pero si te dicen que sos el último orejón del tarro es porque sos un infeliz, cómo es, la gente que imbenta dichos (los que tengan algún comentario sobre la ortografía de la palabra “imbentar”, a ventanilla B. Gracias.) ya te mete una opinión personal, como que ya te da a entender de antemano que la galletita es algo “bueno” y el orejón es algo “malo”, cómo es esto, te meten un mensaje subliminal, un editorial ya no en cada editorial sino en los dichos populares, estamos todos locos, a la final hay una intención oculta atrás de cada frase, cada sílaba, cada tomada de aire, así no se puede vivir. Y la otra duda que tengo son 3: Por qué es todo tan difícil y complicado, por qué la gente es tan pelotuda y por qué nadie quiere pagar. Pero sobre estos jugosos temas trabajaremos en el próximo seminario.
martes, 7 de agosto de 2012
¡Macabra reflexión sobre carterismo!
ENCUENTRO QUE EL MASCULINO DE CIERTA EDAD SE VE ATRAPADO POR UNA ESPECIE DE “MANIOBRA DE PINZAS DEL RECEPTÁCULO”. LA TEORÍA VENDRÍA a ser la siguiente: A medida que crecemos, necesitamos más “cosas”.
El niño no necesita “cosas”, y si las necesita, no necesita llevarlas, ya que cuenta con dos receptáculos auto-motores (sus padres) que se encargan de llevarlas por él. Existe una excepción: la escuela, a donde se ve obligado a llevar un receptáculo con “cosas”,pero de esto hablaremos en otro momento.
Cuiando el niño va a la plaza o a comprar el pan lleva, como mucho, una pelota o el dinero exacto para la compra (para evitar que alguna monedita se transfigure accidentalmente en Gogos o figuritas del Mundial). Nada más parece hacerle falta. El mundo son sus “cosas”. El sol, los pájaros, los autos, las porquerías que hay en el suelo, los freaks que azotan nuestras calles son todo el estímulo, interés y entretenimiento que necesitan. Porque el resto de su Universo de interés -la tele- quedó en casita.
Luego, en su adolescencia o juventud, parece seguir ejerciendo cierta resistencia contra las “cosas”. Se han incorporado sin embargo las llaves, que le permiten volver a una hora razonablemente tardía como para que los mencionados receptáculos auto-móviles no lo vean tambalearse o vomitarse dentro de la boca. Y algo de dinero extra, que por suerte y juventud, nunca es demasiado. Por lo que el joven humano y masculino es un verdadero “manos libres”.
Entonces algo ocurre a mediados de los treinta y, como una bola de nieve malvada y con pensamiento propio, puede llegar a un tamaño y poderío monstruosos. En cierto momento, parece que ya no puede salir sin “cosas”. Llaves de la casa, de la de su novia y/o amante, de la de su padre anciano, de la máquina de café, del auto -porque tiene auto-, el celular, porque el muy boludo tiene celular, un aparatito para escuchar música de esos que hay ahora, la billetera (que es obesa y deforme, llena de tarjetas bancarias, fotos de los niños, tickecitos que guarda para hacer sus cuentas semanales, papelitos con números de teléfono, recetas médicas e instructivos para tratar su media docena de semi-enfermedades crónicas y, de vez en cuando, algo de efectivo), el desodorante porque a Dios gracias aún le funcionan las glándulas sudoríparas, el cepillo de dientes, el DNI y papeles para trámites inconclusos y blísters incompletos y decajetados de diferentes píldoras energizantes, antioxidantes, antihistamínicas, analgésicas e hipotensivas (porque el organismo de este masculino ya no funciona sin ayudantes químicos).
El masculino urbano de más de treinta y pico no funca solo. Le faltan cachos. Carece de autonomía anatómica, y cuando sale debe llevar como medio ser humano más, empaquetado en la forma de estos repuestos químicos, electrónicos y cerrajeros para poder llegar al final del día. Pero, agregando el insulto a la ignominia, ni siquiera puede hacerlo con tranquilidad de conciencia.
A diferencia de las mujeres, que tienen resuelto el tema mediante la aceptación social de la cartera, el hombre aún no ha logrado resolver el problema del receptáculo; el viejo portafolios es incómodo, y no está bien visto fuera del mundo corporativo; los bolsillos, el ámbito natural de nuestras “cosas”, ya no tienen espacio suficiente, a menos que decidamos convertirnos en skinheads y adoptar el pantalón de fajina; la riñonera es capaz de despojar de toda dignidad humana al ser más majestuoso, rebajándolo al rango de animal estúpido; El bolso de gimnasia peca por exceso de tamaño; El morral, por jipismo, y la mochilita, por adolescencia (incluso aunque intentemos disimularla cubriéndola de “pins” de Frank Sinatra y María Marta Serra Lima); también está quien lleva sus “cosas” en la mano, y cada vez que llega las desploma haciendo ruido sobre la mesa, como un mendigo “junior” llevándole el botín a su harapiento Fagin.
Y luego están, claro, las “carteras de hombre”. Mediante un intenso trabajo de diseño, forma, colores sobrios, pendorchitos de alpinismo, correas de materiales deportivos, etc., extraordinarios profesionales del carterismo dan lo mejor de sí desde hace décadas para intentar que lo que a todas luces es una cartera, no lo parezca. Vista en el anaquel del negocio, hasta podemos convencernos de que no es exactamente una cartera sino un “Reservorio de Objetos Portátiles Necesarios para el Hombre de Hoy”.
Pero, ¿para qué engañarse? Una vez colgada, podemos intentar todas las evoluciones posibles; no hay forma d eesconder, disimular o justificar moralmente que estamos usando una cartera. Entonces, el hombre con cartera vive haciendo unas evoluciones incómodas e imposibles para evitar toda connotación femenina. Por ejemplo, se debe evitar apoyar el Reservorio en la mesa del bar para revisarlo, porque parece que estuviéramos buscando el estuchecito para polvearnos la nariz. No importa que estemos buscando Viagra, una petaca de ginebra, un póster de Pamela David o un arma, la actitud física es irremontable.
Tampoco es bueno pasar mucho tiempo revisando (aunque lo hagamos apoyando el pie en una cerca, ponele), porque no queremos que le estereotipo de “uhhh, las cosas que llevan las minas en la cartera” se aplique a nosotros. Hay que meter la mano, sacar lo que encontremos y usarlo, sea lo que sea.
Algún día, tal vez a fines del siglo XXI, un genio inventará un reservorio masculino práctico e irreprochable, que tal vez se cuelgue de la nariz o la rodilla, no sé, estoy improvisando, o quizás sea como una caja fluorescente que flota junto al cachete, que solucionará este terrible problema. También es posible que un microchip en el pulgar haga innecesarios dinero en efectivo, tarjetas, llaves y telefonito; habrá que ver quién gana la carrera del Carterismo. Mientras tanto, a resignarse con hombría y usar de la manera más digna posible nuestra cartera de hombre, porque la otra opción (guardar instrumentos metálicos punzantes, tarjetas cargadas de la fuerza más misteriosa de la naturaleza, ¡el magnetismo! y aparatitos radiactivos en el bolsillo, a –como mucho- diez centímentros del totolocho) sigue siendo temeraria.
domingo, 5 de agosto de 2012
“¡Kassim dinunsia, sinior!”
Escribe Kassim
Conductor Prinsipiante
dolarsiniordolar@gmail.com
Kassim no quiere ser molestia, sinior, Kassim prinsipiante bueno y temeroso de Alá, Kassim va todos los días Catedral de la Plata a adorar Alá y Museo Ciencias Naturales La Plata a agradecer todo los sientíficos hacen por nosotros para que no siamos ignorantes, sinior, y también al zoológico La Plata a ver animales, sinior. Kassim hombre bueno y honesto. Kassim se arrastra todos los días en su condisión de “intocable” y sabe guardar su lugar para no molestar conductores veteranos ni otras personas. Pero Kassim tiene que expresar su gran dolor por burla hecha por emprendedor gastronómico portenio, Kassim orgulloso platense y no gusta que portenios gastronómicos se burlen de platenses por forma de hablar, sinior, así hablamos nosotros y está bien. “Nunca te avergüenses de tus palabras mientras tu lengua no sea ponsoniosa como la de la serpiente y la mujer”, como dice el profeta.
Kassim además sabe que es humilde e ignorante, pero nunca cometería error gramatical digno de soquete bruto analfabeto como poner asento ortográfico en palabra aguda terminada en “r”. Parese que portenio piola es más ignorante que platense y que Kassim, sinior, ¡ji, ji, ji! Perdón por entregarme al plaser frívolo de la risa, sinior, ¡ji, ji, ji!, pero como dice el Profeta “Felis de aquel que aún conserva la capacidad de reírse de los errores ortográficos de los demás y de las viejas que se caen en la calle”. A mí me daría vergüensa, sinior, entrar en local con asento ortográfico, porque pueden pensar que yo de algún modo lo apoyo o asepto por omisión.
Por eso desde su humilde posisión Kassim protesta contra burla a platense y radicaría ya mismo dinunsia contra restaurante portenio por discriminación en el INADI de La Plata, pero por su condisión de prinsipiante Kassim prohibido haser uso de cosas del Estado, así que espera que lo pueda hacer platense más afortunado y de casta supirior y no por esto piense Kassim se queja de su suerte y destino, ya que voluntad de Alá es incuestionable. “Felis de aquel que se alimenta de tronquitos de lechuga encontrados en el fondo del basurero, ya que hay quien debe alimentarse de la puntita esa marrón que hay en el extremo de los tronquitos de lechuga”, como dice el Profeta (Grasias a Fender por dinunsia).
viernes, 3 de agosto de 2012
“¡Padres!”, una película del Dr. Tranca.
Escribe el Dr. Tranca
Premio Nobel de Facto de la Medicina Ilegal
ayudemedrtranca@gmail.com
Un poco para celebrar esta noticia, que salvo por el tema de la sodomía (un pequeño precio que hay que pagar) me parece bien. La crianza es una tarea de hombres bien bien bien hombres (salvo por lo de la sodomía), hoy por hoy, yo retoño, si tengo al loco de la motosierra delante prefiero que mis papás sean Charles Bronson y Clint Eastwood, y no dos minitas como, no sé, Sally Field o Tom Hanks.
Principio: Una vez permitida la adopción por parejas de hombres, la Humanidad evoluciona a toda velocidad en este sentido, ya que –desaparecida la nefasta influencia femenina en la crianza- el resultado es una nueva especie de hombres bien hombres pero bien hombres bien hombres bien hombres en serio, duros como el acero y de palabras breves pero certeras; exterminando, teoría de la Evolución mediante, a los maricastañuelitas con mamita que los dejás una semanita en el Serengeti y lloran como nenas (Las mujeres, que todavía hay, en cambio, pasarían a convertirse en máquinas de concepción y parto, a cambio de que les tiren unos mangos para comprarse cosas y ropa. Una “win-win” situation). En esta nueva y paradisíaca sociedad, sus habitantes pasan los días organizando asados, arreglando autos y resolviendo sus diferencias con los puños, como debe ser; Y el resto del tiempo, con el tema de la sodomía, que la pareja es importante.
Introducción: Agarra y el Presidente del mundo Mbrrrrfrrrrrr (en esta nueva civilización, los floridos y amanerados nombres de la actualidad han sido reemplazados por austeros sonidos guturales) explica que hemos llegado al pináculo de evolución: Una horda de indestructibles máquinas de matar con puños de hierro, mirada de acero y estómago de adamantium, con la testosterona desbordándoles por los poros (los tipos caminan y va quedando un charquito azulado. Es la testosterona), el cenit de la masculinidad, la incorruptibilidad y la nobleza. Con el detalle ese de la sodomía, bueno. Esplosión. Y ahora que la totalidad de los miembros útiles de la Sociedad se han agarrado a trompadas dejado en comapor lo menos una vez en la vida, a la Humanidad le quedan pocos desafíos, así que va a hacer estallar la Gran Bomba. ¡Porque además, se me cantan las bolas!, agrega.
Prefacio: Esplosión. No va que agarra y dice esto y agarra y llega del espacio una super nave extraterrestre, de donde bajan los Mfrrgrrr, una Civilización guerrera y compuesta exclusivamente de furibundos machos dominantes (que ejercen una dominación rotativa y democrática, mediante un sorteo), que se dedican 50 % al sindicalismo metalúrgico y el otro 50 % al lanzamiento de tractores y los que quedan al cloaquismo extremo, y agarran y dicen: ¡Hemos venido a exterminarlos, y a demostrar quién de los dos pueblos es más más más hombre! Si ganamos, los exterminaremos. Si perdemos, los convertiremos en nuestros esclavos sexuales (y después los exterminaremos).
Prólogo: Agarra y se agarran a trompadas todos para decidir quién va a representar a la Tierra. El ganador –que sale de la batahola con el fémur roto, pero se la banca- resulta ser Garrrgrrrogrrrr, un rudo domador de caballos, terdera generación de hijos de parejas monosexuales. Se despide con un húmedo beso de lengua de su esposo –porque para un hombre bien hombre la familia es lo primero- y allá va, al muere, sabiéndolo, sin que se le acelere el pulso y escupiendo al piso con desprecio. Llega a donde están los Mfrrgrrr, y lo confrontan al toque con su campeón Orrrgrrrogorrrr –que también llega con el fémur roto después de recontracagarse a hostiazos con sus coterráneos. Su primera reacción, por supuesto, es agarrarse a piñas entre ellos, pero los separan (a trompadas) y les explican que deberán superar tres pruebas en las que demostrarán su virilidad.
Proemio: El Emperador de los Mfrrgrrr, el imponente Brrrgarrgrrra anuncia la primera de las pruebas: Arreglamiento de un Auto. Pero no de un Auto cualquiera. ¡Orrrgrrrogorrrr, el campeón, deberá arreglar un tanque Panzerkampfwagen III del año 1932 en estado lamentable, con los ojos vendados y con la sola ayuda de un escarbadientes! Después de 45 horas de trabajo intenso entre cigüeñales engrasados y burros de arranque sulfatados –solo secundado por su esposo Arrrgorrrgrooogrra, que entre beso de lengua y beso de lengua le ceba unos mates-, Orrrgrrrogorrrr anuncia con voz seca, como quien no quiere la cosa: “Era el cardán y la cruceta que se había troquelado por el roce, le subí el carter y le bajé el carburador, listo el pollo”, para encender el vehículo que responde con un sonoro y viril rugido. Las cosas no parecen ir bien para nuestro héroe, pero entonces le presentan el automóvil elegido: ¡Se trata de un Taunus “L” celeste del año ’80, con la manguera incendiada! La sola e inconmensurable dificultad de la prueba presentada otorga automáticamente a Garrrgrrrogrrrr el status de ganador, que festeja haciéndole gestos obscenos en la cara a Orrrgrrrogorrrr. Se agarran a trompadas (y pasan a unos besos de lengua, en medio de la adrenalina, pero los separan).
Introito: Es el turno de la 2da prueba: Trasegamiento de un Lechón. ¡Garrrgrrrogrrrr debe enfrentar el desafío de devorar, sin ningún tipo de cubierto (y después de arrancársele todos los dientes) un lechón de 500 kilos transgenéticamente modificado para estar compuesto exclusivamente de grasa y un algoritmo especial de combustión, que impide que se termine de cocinar nunca! Haciendo uso de sus poderosas encías, el recio crédito local no deja ni los huesos, pero se atraganta con el rabo y lanza sonoramente el saurio a los cinco minutos (dejando sin vida a un par de docenas de barra bravas del equipo enemigo). Orrrgrrrogorrrr, en cambio acomete su jabato albino de Marte de 670 kilos y, sin dientes de antemano debido al vicio del masticamiento de costras, lo troza con sus párpados, para luego sorberlo a través de las fosas nasales. También lanza (media platea sin vida), pero recién a los seis minutos, lo que le atribuye la victoria.
Precuela: Agarra y llega la tercera y definitiva prueba, que definirá al ganador: No Llorar. Orrrgrrrogorrrr es torturado por unas máquinas infernales, comandadas a control remoto por los 100.000 espectadores durante horas, pero se la re banca. Gruesas lágrimas color rosáceo asoman a sus párpados, pero diciendo “¡Juerza, Hombre!” las reabsorbe, las dirige mediante conductos craneales internos hasta los cornetes y las transforma en semisólidos gallos, que a continuación escupe en señal de desprecio por el público, por el Emperador, el contrincante, y por vos y por tu papá, gil. La multitud estalla. Llega el turno de Garrrgrrrogrrrr y van directo al grano: le aprietan la aleta de la nariz con una pinza de depilar, donde se encuentra el centro nervioso del llanto. Garrrgrrrogrrrr resiste la punción durante horas, que se convierten en días y semanas, con los brazos cruzados y diciendo “¿Y? ¿Cuándo empiezan?”. Pero por dentro el sufrimiento es insufrible, cosa que resulta un poco paradójica, y siente como si todas sus entrañas le hubieran sido arrancadas y luego utilizadas como esponja de bronce para limpiar las letrinas del Infierno. Él igual nada, mira con una sonrisa canchera. Hasta que las lágrimas, espesas, escasas pero concretas, involuntariamente, empiezan a asomar por la partecita de abajo del ojo derecho. ¡Y una de ellas es disparada hacia el piso! El Emperador Brrrgarrgrrra anuncia el Triunfo de su Civilización y el pronto Exterminio de la nuestra, previa publicidad de un cartel que dice “Los Mfrrgrrr la tenemos más grande”.
Conclusión: No va que dice esto y agarra y Garrrgrrrogrrrr hace un visaje, un visaje imperceptible con el dedo y todo el estadio queda en silencio. Y empieza a llorar con todas sus fuerzas. Pero no son lágrimas de tristeza, ni de frustración, ni de odio. Tampoco son de alegría. No. Son de ácido sulfúrico. ¡Generaciones enteras de hombres bien hombres han oxidado los lacrimales de nuestra especie, convirtiendo su líquido elemento en el más mortífero y destructor de los fluidos! ¡Ahora Garrrgrrrogrrrr recorre todo el estadio llorando sobre los viriles alienígenas, carcomiéndolos con su llanto hasta convertirlos en trozos de pulpa violácea! Al fin se acerca al emperador y le dice “No llores por mí, Brrrgarrgrrra”. Y le llora encima y lo mata.
Desenlace: El Presidente del mundo Mbrrrrfrrrrrr agarra y lo felicita y le dice que ahora sí, va a agarrar y estallar la gran bomba. Garrrgrrrogrrrr le dice que haga lo que quiera, que le chupa un huevo, que él no es su papi, y vuelve, sucio y sudoroso pero triunfal, mirando a su alrededor con una mezcla de desprecio y cansancio, a su Hogar, donde lo espera su marido y se dan unos besos de lengua y cosas de sodomía y después se cagan a trompadas y piden una pizza. Fin.
¡Lanzan tipo indignado de persona!
Hoy el Dto. de Diseño de Personas de “Yo contra el Mundo” les presenta un nuevo tipo de persona: “Yopupuirvvvo”, el Indignado.
“Yopuipuirvvvo” va a comprar bróccoli: “Yopupuirvvvo” se allega a la verdulería, mientras escribe mentalmente una carta a La Nación quejándose del tema de que las verdulerías no estén más cerca de la gente que paga sus impuestos, en lugar de estar a una cuadra y tres cuartos, que es un montón. Cuando llega pide un ramito de bróccoli, un poco molesto porque el boliviano que atiende aún no haya aprendido el acento de Buenos Aires, o sea, vienen acá, el país los recibe con los brazos abiertos y no son capaces de aprenderse el acento. ¡Buéh! Es así. Cuando el boliviano le dice cuánto sale el bróccoli estalla de indignación porque es increíble lo que sale, pará, parece mentira, tendría que salir mucho menos, es un bróccoli, ¿es de oro el bróccoli? No, así ya no se puede vivir, encima no son capaces de aprenderse el acento y estar MÍNIMO a una cuadra y media de la casa donde uno vive. No, no, no, no, no, no, no. Yo te voy a poner una denuncia, te voy a denunciar a Inmigración y al INDEC, pero qué al INDEC si son todos ladrones, y sí, pobre país, así no se puede vivir, ¡“X” plata el bróccoli!!! ¡Es una vergüenza! Y el calor que hace, no, así no se puede vivir, y a la tercera vez que dice “no se puede vivir” agarra y se muere.
“Yopuipuirvvvo” hace un crucero por el Caribe: Un día “Yopuipuirvvvo” llama al Centro de Defensa del Consaumidor pero se equivoca, llama a una agencia de viajes y como esl el cliente n° 1.000 le regalan un crucero al Caribe. Acto 2: “Yopuipuirvvvo” está en una reposera viendo el azulado cielo y el mar esmeralda, medio molesto, medio indignado porque las reposeras son de pino, escuchame, por la guita que te cobran, no a mí, pero al que le cobran, podrían poner una madera más noble, no sé, guatambú. Entonces se pide un daikiri de durazno y le dicen que se acabó, pero le pueden traer de mango. Para qué. No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, así no se puede vivir, cómo es, estamos en medio de la nada y a estos hijos de puta, ¡Hijos de puta! Se les acaba el durazno, ¿no lo podrían haber previsto?, esto es una falta total de previsión, acá tiene que haber más previsibilidad, porque andá a conseguir durazno en medio del mar, así no se puede vivir. ¿Y si soy alérgico al mango??? No digo que lo sea. No, no soy. No, no es eso, me encanta el mango, lo que me molesta es la forma, el modo en que se hacen las cosas, la falta de previsión y previsibilidad y previsionismo, eso me molesta. ¿Y yo cómo sé que el barco no se va a hundir??? Porque así como se les acaba el durazno capaz se les acaban las “cosas” necesarias para mantener el barco a flote, y no, ni idea, NO SOY INGENIERO NAVAL, justamente yo espero que el tipo que supuestamente estudió para ingeniero haga las cosas bien. Digo yo, ¿tanto cuesta hacer las cosas bien??? Yo en mi trabajo te aseguro que me rompo el culo para hacer las cosas bien. No, así no se puede vivir y ahí se muere.
“Yopuipuirvvvo” mira dos bailarines de tango en la calle Florida: “Yopuipuirvvvo” va a hacer un trámite en el Centro, mascullando, ah, no, no, no, así no se puede vivir, así no se puede vivir, pero qué descuidada está la calle Florida, un asco, antes daba gusto, era una calle comparable a las grandes peatonales de Londres, París, Barcelona, Amsterdam, mirá, todo lleno de vendedores ambulantes de porquerías, ¿y eso?. Y se queda viendo unos bailarines de tango. El tipo es una especie de Raúl Lavié bastante arruinado, ella es una chica jovencita vestida de putona tanguera, y hacen una serie de evoluciones circenses. Para qué. A “Yopuipuirvvvo” le agarra el soponcio y gruñe por lo bajo: “¡Esto no es tango! ¡Esto no es tango! Dejame de joder. ¡Esto no es tango! El tango es otra cosa, el tango nació en el arrabal, el tango es un sentimiento, el tango es una cosa que no sé bien cómo es pero te digo que esto no es tango, ¡por favor! Así no se puedeeeeee ehahhhehhaehh caminar tranquilamente. Y todo para entretener a estos turistas foráneos que vienen a cogerse nuestras minas y comerse nuestros churrascos.” Y agarra y empieza a gritar bajito, revoleando los ojos de un extremo a otro, “¡Caraduras! ¡Caraduras! ¡Vayan a trabajar!!!” y se va poniendo de un color cada vez más purpúreo, y piensa que aparte esto debe contravenir todas las contravenciones municipales y edilicias del Gobierno de la Ciudad Metropolitana, ¿cómo no hay un agente? Y empieza a ver a todos lados si hay un policía y no lo encuentra, ¡claro, seguro que están pidiendo pizza en “Los Inmortales”! ¡Ca-ra-du-ras! Esto no es tango. No, así no se puede vivir, y ahí se muere.
“Yopuipuirvvvo” juega al “Pac Man”: “Yopuipuirvvvo” encuentra un viejo local donde todavía s epueden jugar fichines y –tras rumiar con mucha amargura que qué pena que hayan desaparecido estos locales, esto era algo sano, familiar, no como ahora- se pone a jugar al “Pac Man”. Primero le da bronca que los fantasmitas se llamen Inky, Dinky, Blinky y Clyde, después le da bronca que Pac Man sea amarillo, después le da bronca que haya pelotitas en pasillos interiores a los que hay que meterse doblando -¡parece que lo hicieran a propósito!- y pierde miseralemente a los 40 segundos. Pide hablar con el dueño enérgicamente, pero no está, el que atiende es un pibe con muchos granos y gorra, y le explica que no está. “Yopuipuirvvvo” exige que le devuelvan el importe de los fichines adquiridos, porque no puede ser, esos fantasmitas están “demasiado rápido”. Porque perdió. “Gorra” le explica confusamente que eso va contra la política interna de la empresa, o algo así, y “Yopuipuirvvvo” se pone loco y lo amenaza con denunciarlo a la Secretaría de Ombudsman de Protección de Defensa del Consumidor, porque así no se puede vivir y cuando sale a la calle lo pisa un taxi y se muere, aunque no haya dicho “así no se puede vivir” dos veces más (no tiene nada que ver).
“Yopuipuirvvvo” sale con una chica: “Yopuipuirvvvo” se encuentra a las 22:05 en un bar de Palermo Hollywood, le dice hola y acto seguido lanza una certera perorata de quince minutos acerca de cómo las mesas de los bares ocupan el espacio público de las veredas. “Yopuipuirvvvo” le hace a la chica un disimulado escaneo facial y entiende que ella está muy impresionada por su lucidez y fuertes principios, así que agrega dos peroratas más, una sobre los químicos que tienen las papas fritas de copetín y otra sobre la falta de cuidado con que se trata a los incunables en la Biblioteca Nacional. Luego empieza a mover la cabeza a todos lados, con los cachetes colorados, cómo puede ser que estemos acá hace diez minutos y no nos haya atendido nadie,ves, esto es la Argentina. ESTO es la Argentina, este es un ejemplo de los problemas que tenemos en la Argentina, el ejemplo de que los mozos no te atienden. ¿Cómo ejemplo de qué??? ¡Ejemplo de que los mozos no te atienden! Y empieza a llamar a distintos mozos con el ceño muy muy fruncido y los cachetes muy muy colorados y nadie le da bola, y en una de esas hace otro escaneo facial y le parece que si muestra más lucidez y principios morales ella es suya, ya está, es suya, es suya, se la ganó. Así que golpea la mesa y dice “¡Me cansé! Voy a hablar con el dueño. Vos esperame acá.” Llega al mostrador y le dicen que no, el dueño no está, no, no le pueden dar el teléfono de la casa, no, ese tipo de quejas están contra la política de la empresa y “Yopuipuirvvvo” grita, con el rostro purpúreo y tenso y vuelve a la mesa dispuesto a decirle a la chica que ya está, en este lugar no se puede consumir, sería ambiguo de su parte consumir algo en un lugar que está en contra de sus firmes principios morales pero cuando llega la chica no está y “Yopuipuirvvvo” se indigna por la falta de previsión y previsibilidad y previsionismo de las mujeres. Así no se puede vivir, así no se puede vivir, así no se puede vivir, y agarra y se muere.
“Yopuipuirvvvo” lee el diario: “Yopuipuirvvvo” se sienta a desayunar tranquilamente y leer el diario y ¡PAM! ya en la primera plana empieza a maldecir y a decir que cómo puede ser que el Gobierno permita que el Gobierno haga estas cosas y se le ponen los cachetes de color fucsia, y cómo permiten y por qué nadie hace nada y por qué ellos hacen esto y por qué no hacen otra cosa, y larga extensas parrafadas acerca de las barbaridades que han ocurrido en los últimos ochenta años, y el ceño se le cubre de una miríada de líneas irregulares y la voz se le hace ronca y después adopta una pose de cinismo incrédulo, haciendo como unas risitas atragantadas y diciendo “Noooo, noooo, noooo, no se puede creer, noooo, noooo, ja, jua, jua, noooooo” y respira agitadamente y se pone cada vez más fucsia y le esplota la cabeza.
“Yopuipuirvvvo”, Emperador del Mundo: “Yopuipuirvvvo” dirige un Imperio Interplanetario con mano de hierro. Pero de vez en cuando, sale de incógnito a ver qué piensan sus súditos de él y se encuentran con unos tipos que se quejan del leve aumento del 8887666678 % en el Impuesto a Existir, y “Yopuipuirvvvo” no puede con su genio y se prende, y se pone fucsia y le agarran ataques de gritar “¡Nos están matando! ¡Nos están matandoooo!” Los tipos se ponen medio nerviosos porque lo reconocen a “Yopuipuirvvvo” enseguida, y no saben si seguir hablando mal de él o cambiar de discurso o irse o qué, pero “Yopuipuirvvvo” se entusiasma y los alienta a que hagan algo, algo sangriento y revolucionario, a lo que los tipos dicen “Bueno, bueno, tomémoslo con calma… No es todo tan blanco y negro” y “Yopuipuirvvvo” grita que por ese tipo de actitudes así es como anda el Imperio y que después los argentinos (del Imperio) no nos quejemos, porque el argentino Imperial es así, mucha queja pero nadie hace nada y ahora van a ver el argentino. Entonces vuelve al Palacio y saca un decreto bajo pena de muerte instando a que la gente haga algo, y al día siguiente hay una revolución y “Yopuipuirvvvo” no puede hacer nada porque es POR LEY, claro que por ese tipo de leyes estamos como estamos, grita “Yopuipuirvvvo”, y al final le cortan la cabeza y se indigna.
¡Taller Literario: Los Registros del Habla!
Me reclaman que no di dos o tres clases del Taller Literario, o cuatro o cinco, el número no importa, no vamos a convertirnos en esclavos del frío número y al parecer ya me habían pagado la platita, no sé, eso dicen ellos, no me voy a poner a discutir ni pichulear -tampoco me llamo cinco luquitas per cápita- así que para compensar les tiro un regalito.
Viste que cuando escribís una novela, o una película, o un manual de instrucciones o un Twitter, tenés que ocuparte de que no todos los personajes hablen igual. Cosa que es DIFICILÍSIMA, porque después de meter un gangoso, un tartamudo y un gallego ya como que las formas de hablar se te empiezan a agotar. Y cuando ves que todos los personajes, desde el Emperador Oriental a la huerfanita que vende flores terminan el 99 % de sus frases diciendo “¿nocierto, jefe?” es como que no queda bien. No queda bien.
Por eso, el Taller Literario de Yo contra el Mundo regala en esta ocasión, para usar en tu novela, guión o manual de instrucciones, nada menos que TRES (¡3!) FORMAS DE HABLAR DIFERENTES, para que puedan caracterizar con un mínimo de gracia a tus personajes. De nada.
UN TIPO MUY AUTORREFERENCIAL QUE TODO EL TIEMPO HACE DIGRESIONES SOBRE COSAS QUE HA HECHO EN TAL O CUAL MOMENTO:
“Mirá, yo de este tema de los impuestos aduaneros algo sé –porque yo alguna vez fui a la Aduana para hacer unos trámites- y te puedo explicar un poco de qué se trata –porque yo siempre he tenido interés en explicarle las cosas a los jóvenes, no te olvides que yo alguna vez fui a dar una charla sobre mi trabajo –armo esos perritos que mueven la cabeza- al jardín de infantes de mi hija- y lo que se puede decir es que acá –porque a mí lo que más me importa es el aquí y ahora, no me parece que haya que estar mirando el futuro con la nuca, como dicen, y siempre he actuado en consecuencia- las cosas no están claras –y yo siempre en mi vida he tratado de tener las cosas claras aunque en este país parece que tener las cosas claras fuera un crimen-, para empezar no está muy claro el tema de los impuestos aduaneros –y yo a lo largo de mi vida te puedo decir que si algo hay que tener claro es el pago de los impuestos –porque yo si hay algo de lo que me enorgullezco es de nunca haber dejado de pagar los impuestos- y no es que yo sea un potentado -aunque si hubiera querido yo hoy sería multimillonario- y al no estar claro este tema –y te aclaro que de haber sido multimillonario hubiera seguido pagando los impuestos, no como más de alguno que yo conozco –entonces se hace muy difícil entenderlo –aunque yo en mi vida siempre antes de hablar de cualquier cosa he procurado enterarme y estudiar el tema –porque vivimos en un país donde cualquiera opina sobre cualquier cosa- y si no sé de un tema prefiero cerrar la boca, que no cuesta nada –y además, de ser multimillonario el único lujo que me habría dado es comprarme un flipper. ¿Entendés cómo es la cosa?”
UN TIPO QUE HABLA CON PEQUEÑAS DEFORMACIONES LUNFARDAS DE PALABRITAS HASTA QUE NO SE LE ENTIENDE UNA GOMA:
“Hola, ¿qué me contursi? ¿Qué talco? ¿Viento? Vengo de comprarme un tragedia, me aprieta un poco en las bolivianas pero me hicieron un diego de descuento. Y, sí, no tuve que poner mucha guitarra, me salió tovarich, lo que pasa es que tengo un casuario el sabatino y tengo que estar a tonelli, a ver si conozco una minaverry y después la invictus a tomate cherry un vinazzi en algún caferatta del Bajel, hace tempura que no salgán-de lío con una chicago y ya me ciento un dálmatas medio solari irigoyen, para mí con una minimercado, una boticceli de whiskas y un tango & cash soy felicioni, no precioso much music massacessis cosacos. Soya un tipografía de gustavos ceratis simple minds. Me criadillas en un barrilete de amadeo genta noblex, de almorrana purina, que te da la manu ginóbili sin pedrazzini nadia komanechi.”
UN CAMPESINO DEL SUR NORTEAMERICANO QUE HACE TODO EL TIEMPO COMPARACIONES CON COSAS DE CAMPESINO:
“Sí, señor, la vida en las montañas es dura, dura como la carne de un viejo mapache poco cocido. Pero sólo aquí se respira aire puro, puro como el orín de un cerdo alimentado a manzanas maduras, maduras como una mula a punto de jubilarse, si señor. Y sólo aquí tus hijos se quedan junto a ti hasta que estás bien muerto, muerto como un aligátor recién desollado para sumarlo a la parrillada caliente, caliente como una gata montesa viuda. Y la vida pasa lentamente, lenta como una serpiente cascabel vieja, vieja como una cabra montesa sin dientes, sin dientes como un tenedor de latón que ha atravesado demasiados filetes de aligátor demasiado cocidos, demasiado cocido como el huevo de una gallina adolescente. No, no, no, señor, no me quejo, aunque alguna vez me hubiera complacido conocer aquello que los citadinos llaman mar. Dicen que es enorme, enorme como la vejiga de un cerdo alimentado a cerveza, cerveza como una botella de sidra añejada demasiado tiempo, demasiado tiempo como el que se necesita para hervir un escabeche de nutria raquítica, raquítica como un aligátor criado a heno amarillo, amarillo como la clara del huevo de una gallina con temblores, sí señor. Y también me hubiera gustado comer una pizza, dicen que es redonda, sí, redonda como los testículos de un cerdo famélico, famélico como un sabueso abandonado por comerse a tu primogénito un día de verano. Y dicen que tiene aceitunas ovaladas, ovaladas como los ovarios de una lechuza bien alimentada, señor. Así es, señor.”